El nacimiento de un Rebe

El 20 de Mar Jeshvan del año 5621 (1860), en Lubavitch- Rusia, nació Rabí Shalom Dovber, conocido como el Rebe Rashab, quinto Rebe de la dinastía Jabad.

Su nacimiento está íntimamente relacionado con un sueño que tuvo su madre, la Rabanit Rivka. En su sueño vio a su madre y a su abuelo, el Miteler Rebe. Ellos le indicaron que mandara a escribir un Sefer Torá y le anunciaron que tendría un hijo varón. Ella no prestó atención al sueño. Después de unos días su sueño se repitió, y al final del mismo su madre y abuelo la bendijeron. La Rabanit respondió: ¡Amén! Y se despertó. Su esposo, Rabí Shmuel- el Rebe Maharash- que aún se hallaba en la habitación, al oír a su esposa contestar Amén en sus sueños, quiso saber de qué se trataba. Cuando escuchó el relato dijo: “Es un buen sueño. ¿Por qué no me lo relataste la primera vez? Sueños como éste, son acerca de temas que se encuentran en las altas Esferas”. El Sefer Torá se comenzó a escribir en secreto. También su conclusión se realizó en privado. Después de una semana, la Rabanit Rivka dio a luz a un varón, el Rebe Rashab.

Rabi Iosef Itzjak relató que en cierta ocasión su padre, el Rebe Rashab le dijo: “Cuando tenía 12 años, eduqué a mi cuerpo, para que cada miembro hiciera lo que le estaba indicado. Estudiaba de manera regular el Shuljan Aruj (Código de Leyes) Oraj Jaim. Y desde entonces entrené a mi cuerpo de acuerdo a las indicaciones del Shuljan Aruj”.

Rabi Shalom Dovber fue un intelecto profundo, conocido por su capacidad de permanecer sentado perfectamente quieto en una profunda contemplación durante horas y horas. se dedicó al futuro de la nación judía al involucrarse en la educación en todos los niveles.

Fundó la Ieshivá Tomjei Temimim, la primera en incorporar el pensamiento jasídico en su programa de estudios.

Enfocado en fortalecer las comunidades en áreas remotas, organizó un cuerpo judío que ayudó con la educación de niños y adultos judíos. Sus trabajos escritos brindan la primera organización sistemática del pensamiento de Jabad y constituyen la base de estos estudios en las Ieshivot de hoy. Sus actividades fortalecieron la conciencia judía y aseguraron el futuro para las generaciones venideras.

Rabí Shalom Dovber manifestó que «Es el deber absoluto de cada persona, ya sea profundamente instruido o simple, dedicar todos los días media hora para pensar en la educación judía de los niños y hacer todo lo que esté a su alcance, y más allá de su poder, para inspirar a los niños a seguir la camino correcto»

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