Elul: Un Mes de Balance y Acercamiento

Por ser el último mes del calendario hebreo, Elul precede directamente a Rosh Hashaná, el día en el que el Creador juzga a las criaturas.

Elul es el último mes del año hebreo. Con el primer día del mes comienzan los Cuarenta Días en los que Moshé Rabeinu subió por tercera vez al Monte Sinaí para pedir el perdón de Di-s por el pecado del becerro de oro y recibir, a su vez, las segundas Lujot (Tablas de la Ley). Estos fueron días de misericordia para el pueblo de Israel. Todo el pueblo se reunió para rezar y ayunar hasta que en el día de Iom Kipur (40 días después), fueron perdonados por Di-s.
Es por este motivo que estos 40 días desde el 1º de Elul hasta Iom Kipur, se fijaron como días de arrepentimiento y reflexión.

Leyes y Costumbres de Elul

Se toca el Shofar – Se acostumbra tocar el Shofar todos los días del mes de Elul, excepto en Shabat y en víspera de Rosh Hashaná.
Revisación de Tefilín y Mezuzot –
Es costumbre en muchas comunidades entregar los Tefilín y Mezuzot para su control a un Sofer (Escriba) para asegurarnos de que aún siguen siendo aptos para ser usados.
Augurios y deseos
– Se acostumbra a desearse unos a otros “Ketivá Vajatimá Tová”, o sea, que seamos inscriptos y sellados para bien.
Salmos – Desde el primer día de Rosh Jodesh Elul hasta el séptimo día de Sucot se recita durante los rezos matutinos y vespertinos el capítulo 27 del Salmo, que comienza: “LeDavid Hashem orí Vehishí…”.
Alegría – En estos días debemos estar alegres y tratar de hacer todo con alegría, ya que Di-s se encuentra en estos días más cerca de nosotros y nos concede la oportunidad del arrepentimiento.

Una Elección de Opciones

«Mira, he puesto ante ustedes la bendición y la maldición». Así comienza la lectura de la Torá de esta semana de Ree (Deuteronomio 11:26-16:17), cuando Moisés reitera nuevamente la doctrina de Libre Elección.

Libertad de elección. Sin la cual, como nos recuerda Maimónides, la religión no tiene significado, no existe el concepto de moralidad, y la Torá es superflua.

En efecto, no sólo se nos ha dado libre elección entre bien y mal, sino también la opción de a qué nivel hacer esa elección. Una elección de opciones:

a) Hay bien y hay mal. Bendición y maldición, luz y oscuridad. Di-s creó ambas, elegimos cuál de las dos, o qué combinación, definirá nuestra existencia.

b) En verdad sólo hay bien. Di-s es la fuente de toda realidad, y debido a que Di-s es la esencia del bien, sólo el bien es real. Así como no hay algo como la oscuridad, sino sólo luz o su ausencia (a la que llamamos «oscuridad»), así también, sólo hay bien o su ausencia. Por lo tanto, la elección entre el bien y el mal no es una elección entre dos realidades, sino una elección entre ser o no ser, entre realidad e ilusión.

c) Dado que «elección» por definición, es la libre afirmación de la voluntad, y debido a que la voluntad del alma humana es vivir y el bienestar, la única elección verdadera que puede haber, es la elección del bien. Pero se nos ha dado libertad de elección, lo que significa que podemos elegir no elegir. Lo que llamamos «libertad de elección» es en realidad la elección de ejercer la elección o negarla. Cuando afirmamos nuestra verdadera voluntad, cuando elegimos, invariablemente elegimos el bien.

¿Cuál es? ¿a, b ó c? Eso depende de vos. Ese es el verdadero significado de «libre elección»: no simplemente elegir entre dos o más opciones presentadas por una autoridad más alta, sino que sos vos quien determina el nivel de realidad sobre el que se desarrolla tu vida consciente. Sos vos quien  determina la distancia entre tu vida y tu Fuente.

Elegí tu opción.

Por: Yanki Tauber

Rabí Leví Itzjak Schneerson (1878-1944)

Este 20 de Av (29 julio de 2021), se cumplen 77 años del fallecimiento de Rabí Levi Itzjak Schneerson, padre del Rebe de Lubavitch.

Rabí Leví Itzjak Schneerson nació el 18 de Nisan en la ciudad de Podrovna (cerca de Gomel). Hijo de Rabí Baruj Shneur y la Rebetzn Zelda Rajel Schneerson. Su tatarabuelo fue el tercer Rebe de Jabad, Rabí Menajem Mendl de Lubavitch, conocido como el Tzemaj Tzedek.

En el año 1900, Rabí Leví Itzjak contrajo matrimonio con la Rebetzn Jana Yanovski, hija de Rabí Meir Shlomo, quien fue el Rabino de la ciudad rusa de Nikolayiev. En 1902, nació su hijo mayor, Menajem Mendl, quien luego se convertiría en el Rebe de Lubavitch.

Rabí Leví Itzjak vivió en Nikolaiyev hasta el 1909, para luego ser designado Rabino de Yekatrinoslav (hoy, Dnipro Ucraniak). En 1939 fue arrestado por el régimen comunista por su valiente postura frente al Gobierno de querer erradicar enseñanza y práctica judía en la Rusia Soviética. Luego de un poco más de un año de tortura e interrogatorios en las terribles prisiones de Stalin, fue sentenciado a exilio en el interior de Rusia, donde falleció en el 20 de Av 1944.

Shabat de Luna llena: Encontrando el amor y consuelo

Inspiradoras palabras de Torá que fueron enseñadas por el Rabino Simon Jacobson y su hermano Rab. Iosef Itzjak.

Las llamas de Shabat
En la base de la llama, donde se conecta con la mecha, la luz azul, negra y cobalto representan la lucha de nuestra alma con la oscuridad, las inseguridades, los miedos y similares. Hemos entrado en el mundo de la luz, pero la luz todavía está luchando con la oscuridad. Por encima de esto, el cuerpo de la llama está naranja, amarillo y rojo. Esto refleja nuestra experiencia pura de la luz y la alegría, nuestras fuerzas, el poder del alma que quema brillante. Finalmente, por encima de la llama hay un fuego oculto que no es visible para el ojo. Esta es la parte invisible de nuestra alma que va más allá de todo, que no se ve afectada por las vicisitudes de nuestras luchas diarias. Es la parte de nosotros que nunca ha sido y nunca será «quebrada». Es nuestra esencia Divina.

Estos tres aspectos de la llama también se relacionan con las tres etapas o comidas de Shabat. El viernes por la noche entramos en el terreno de la luz del Shabat, pero aún estamos lidiando con la memoria de nuestra desafiante semana de trabajo. En el Día de Shabat nos sumergimos en la paz, belleza y serenidad. Por último, la tercera comida, representa la llama oculta trascendente, al entrar en un lugar que está más allá de cualquier expresión consciente.

El 15 de Av – Meditaciones de Luna Llena
La luna llena de Av está asociada con las relaciones. En este día, «las hijas de Jerusalén salían … y bailaban en los viñedos», y «el que no tenía esposa iría allí» para encontrar una novia (Talmud, Taanit 26b). Pero ¿por qué esto es así?, ¿por qué este día está asociado con la búsqueda de un alma gemela?

El judaísmo nos enseña que cada persona tiene un «bashert» , la otra mitad de su alma que se busca para casarse. Cuarenta días antes de que una persona nace, una voz celestial anuncia su «bashert.» El 15 de Av es cuarenta días antes del 25 de Elul, el primer día de la Creación. Es por eso que la luna llena de Av celebra las relaciones (B’nei Issajar).

La luna nos enseña tres lecciones fundamentales sobre las relaciones exitosas:

1. La luna sabe cómo ser humilde e invisible. No se consume con su propio ego. Esa es la lección # 1 en las relaciones: Sé humilde, lo suficientemente fuerte como para saber cuándo aplazar.

2. Aun cuando brilla, la luna sabe que la luz no es suya. Su poder proviene de otro lugar, su fuerza es reflejada y canalizada desde un lugar más alto.

3. La luna ilumina la oscuridad. No trata de erradicar la noche, sino que hace brillar la luz en la oscuridad. La luna llena no niega o erradica la debilidad, dificultad y dolor, sino que lo reconoce y a pesar del dolor, sigue brillando. Una relación sana no es sólo acerca de la perfección, sino de la sensibilidad de reconocer y saber cómo cooperar e iluminar nuestras debilidades, incluso a nuestros lados más oscuros.

Se puede amar de verdad sólo cuando no es consumido por usted mismo . Cuando uno está lleno de sí mismo, con su propia luz solar, puede lograr muchas cosas buenas, pero no el amor. Conviértete en una luna, un recipiente, y así podrá contener y amar a otro. La luna llena significa estar lleno con el otro. Su sentimiento de carencia y falta de plenitud le permite convertirse en el más completo.

Shabat Najamú
Shabat Najamú es el primer Shabat después de Tishá Be Av, la fecha en que los dos Templos Sagrados fueron destruidos, cerrando la ventana entre el cielo y la tierra. «Najamú, Najamú Ami – consuelen, consuelen a mi pueblo», las palabras del profeta reverberan a través de las semanas siguientes, las siete semanas de la Consolación. Después de la degradación y el sufrimiento experimentado por el pueblo judío, el profeta los consuela. Pero los Judíos responden diciendo que no quieren ser consolados por los profetas, sino por Di-s mismo.

¿Por qué Di-s consuela a los Judíos a través de un mensajero? Mandando a un ser humano para consolar a la gente, Di-s impregna a cada uno de nosotros la habilidad y el poder de consolar a otros. Podría parecer que un mortal puede hacer muy poco para consolar a otro, no tenemos el poder para compensar la pérdida o la capacidad de cambiar la situación de alguien. Pero, a través de estas palabras de consuelo que se nos da a través de un ser humano, Di-s nos da a cada uno de nosotros la fuerza Divina para realmente consolar a otro ser humano que sufre.

Shabat Jazón: Destrucción y redención

Este Shabat se llama “Shabat Jazón” por el capítulo del Profeta que se lee como cierre de la lectura de la Torá -la Haftará- que comienza con las palabras “Jazón Ishaiahu”- la visión de Ishaiahu.

La misma trata sobre la profecía de la destrucción. Sin embargo, es conocido el dicho de Rabí Levi Itzjak de Berdichev, que el Shabat se llama Jazón, por la visión del Tercer Beit Hamikdash ,Sagrado Templo de Jerusalem, que se muestra –desde lejos- a cada judío. Resulta entonces, que la palabra Jazón -visión- alude tanto a la destrucción como a la redención.

Esta combinación entre el exilio y la redención se encuentra radicada en la misma esencia del exilio diaspórico. La historia del exilio comienza en el preciso instante en el cual el Altísimo selló un pacto eterno con Abraham, el Patriarca – el Pacto de Ben Habetarim. En ese momento Hashem le anuncia a Abraham: “has de saber que extranjera será tu simiente en tierra ajena, y los esclavizarán y harán sufrir”. Explican nuestros sabios Z”L, que en el pacto de Ben Habetarim se hace alusión a  todos los exilios por los cuales han de pasar los hijos de Israel hasta la Redención Final.

Y aquí surge la pregunta: ¿Cómo es posible que justamente en el momento en el cual el Altísimo sella un pacto de amor y unión eterna con Abraham, le anuncia sucesos tan duros, los cuatro exilios?

LA CUMBRE DEL AMOR 

Un interrogante similar se despierta a la luz de las palabras del Midrash de que cuando ingresaron nuestros enemigos al Santo Santuario (“Kodesh Hakodashim”),vieron a los Kerubim que están sobre el Arca Sagrado (el “Arón”) con su cara dirigida hacia el rostro de su compañero. Esta posición (“la cara hacia el rostro del compañero”) indica, de acuerdo al Talmud, un momento “cuando Israel hace la Voluntad del Omnipresente” (mientras que cuando “no hacen la Voluntad del Omnipresente” los Kerubim estaban en una posición opuesta).

Nuevamente nos preguntamos: el momento de la destrucción era, a simple vista, todo lo opuesto a un momento de aceptación y encuentro ¿por qué entonces estaban las caras de los Kerubim dirigidos uno hacia el otro?

En realidad esto expresa la composición del esquema de exilio y destrucción. No se trata simplemente de un enojo (de Di-s) hacia el pueblo judío y un castigo por sus pecados, sino que en el seno interior de pasar por el exilio y la destrucción se oculta un intenso y extraordinario amor de Di-s hacia Su pueblo. Las maravillosas promesas proféticas de la redención no pueden alcanzarse salvo a través de exilio, y todo el objetivo del exilio diaspórico es la redención. Por ello, precisamente en el mismo momento que se sella el pacto entre el Altísimo y Abraham, el Patriarca, Di-s le hace saber sobre el tema del exilio, que específicamente de su interior es que florecerá la extraordinaria luz de la redención, y en la destrucción se encuentra oculto el intenso amor de Hashem al pueblo de Israel.

MAESTRO Y ALUMNO 

El Jasidismo trae un ejemplo, para graficar cómo un suceso que se ve negativo puede contener en su interior un intenso amor. Se trata del maestro que está frente a su alumno, al que brinda atención y dedicación y le enseña una sabiduría profunda. Y de repente deja de enseñar, como que se hubiera desconectado totalmente del alumno. El alumno se siente abandonado y rechazado, y le parece que su maestro no quiere enseñarle más.

¿Pero qué pasó aquí realmente? En plena lección irrumpió en la mente del maestro un pensamiento novedoso y extraordinario, que puede brindar al alumno una comprensión verdaderamente más profunda del tema. Si el maestro se desentiende de esa inspiración y prosigue enseñando a su alumno- el pensamiento desaparecerá para no volver. Por eso, el maestro debe dirigir su atención de inmediato hacia la idea novedosa, concentrarse sólo en ella, para captarla en su totalidad, y para poder luego transmitirla al alumno. Se entiende que cuando retorne al alumno y le revele el nuevo pensamiento, también el alumno comprenderá que la desconexión sufrida fue para su propio bien, puesto que sólo gracias a ella adquirió un pensamiento novedoso y original.

LO BUENO DEL OCULTAMIENTO 

Ese es también el sentido interior de la destrucción y del exilio diaspórico: desde una perspectiva externa, ocurrieron entonces tragedias terribles, y hubo un tremendo ocultamiento a la Presencia Divina; pero siendo que el Altísimo es la bondad y benevolencia más absoluta, no es posible que de Él surja algo malo. Debemos decir que dentro de este ocultamiento se esconde una bondad extraordinaria y excelsa, en el seno del exilio se va tejiendo la redención, que consiste de una revelación Divina totalmente novedosa.

Cuanto más fuerte sean la oscuridad y el ocultamiento, esto mismo indica que el Altísimo está entonces “ocupado”, por así decirlo, en la preparación de una luz Divina más elevada, la luz que se revelará cuando sea la redención, (en sus aras, valía la pena soportar todo el sufrimiento del exilio y la destrucción).

EXPRESIÓN DE AMOR 

Esto explica por qué el ocultamiento Divino y la oscuridad espiritual se hacen más fuertes a medida que se extiende más el exilio diaspórico: puesto que cuanto más se prolonga el exilio se agranda e intensifica el bien oculto en la redención. Cuanto más grande sea la desconexión del “alumno”, mayor y más extraordinaria será la revelación de “luz”por parte del maestro cuando retorne a él.

La posición de los Kerubim en el momento de la destrucción hace palpable el sentido interior del asunto: No se trata sólo de un castigo y de un enojo, sino que hay aquí una expresión del poderoso amor de Di-s hacia Su pueblo, que está preparando por medio de la destrucción ocurrida, la luz de la verdadera y completa redención a manos del Mashíaj.

(LIKUTEI SIJOT TOMO 2. PAG.360)

¿Cómo puedo ser Feliz?

PREGUNTA:

Sé que se supone que un judío siempre debe estar alegre, pero cuando me miro no veo ninguna buena razón para estar feliz. Por el contrario, tengo muchas razones para sentirme miserable. ¿Se supone que debo ser capaz de cambiar mi estado de ánimo a voluntad?

RESPUESTA:

Sí, enfrentamos algunos desafíos difíciles en la vida, y los sentimientos de desesperación son comprensibles. Pero podemos dar vuelta nuestra situación. La felicidad nunca está más allá de nuestro alcance.

Esto se debe a que la felicidad es el estado humano natural. Sólo mira a los niños pequeños. Los niños no necesitan aprender estrategias para vivir positivamente, y no necesitan motivos para estar felices. Necesitan motivos para estar tristes. Si un niño llora preguntamos «¿Qué está mal?» Si un niño ríe, juega y baila alrededor del cuarto, no preguntamos «¿A qué se debe la gran celebración? ¿Por qué estás feliz?» Un niño es feliz por necesidad, si no son felices es porque hay un motivo, o porque están hambrientos, sedientos o cansados, o necesitan atención. Pero mientras no pasa nada malo, un niño es feliz sin motivo.

En algún lugar, las cosas cambian. Crecemos y nos volvemos más exigentes, difíciles de complacer, y perdemos esa alegría infantil. A medida que nos cansamos de las decepciones de la vida, sentimos que necesitamos una razón para estar felices. Si ves a un adulto caminando con una gran sonrisa, te preguntas «¿Qué pasa, por qué está sonriendo?»

La diferencia es que los niños no tienen conciencia de sí mismos. Son libres de ser felices. Es solamente cuando maduramos que nos volvemos más conscientes. Tenemos problemas y preocupaciones, deseos no cumplidos y sueños no realizados. Ninguno de nosotros puede decir honestamente que lo tiene todo, y siempre podemos encontrar un motivo para estar deprimidos. Pero un niño no está molesto por lo que le «falta», así que tiene todo. La falta de auto conciencia del niño lo deja libre para disfrutar de la vida y ser feliz.

Cuanto más nos preocupamos por nuestra propia felicidad, más lejos estamos de lograrla. Cuando nos olvidamos de lo que necesitamos y comenzamos a concentramos en para qué somos necesarios, y el bien que podemos hacerle a los demás en lugar del bien que podemos conseguir para nosotros, nuestra alegría infantil vuelve y somos felices.

Esta es la alegría de la festividad de Purim: un tiempo para dar regalos, donaciones, decir «Lejaim», y agradecerle a Di-s por la oportunidad de estar vivos. Aún en los momentos más oscuros, concentrándonos en la misión en lugar de uno mismo, podemos acceder a nuestra alegría interior.

La felicidad no está en un lugar ahí afuera, sino que se encuentra en el interior, en esa parte nuestra que es para siempre joven y por siempre dada, nuestra alma.

Por Aron Moss

Buscando a Di-s

¿Se puede seguir jugando a las escondidas si el que busca deja de buscar? 

De las enseñanzas del Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem M. Schneerson. 

…Muchos judíos están desanimados, exhaustos por la dificultad del exilio. Y su disconformidad está justificada… ¿ad matai?! (¿Hasta cuándo tenemos que esperar?). 

Hay una conocida analogía que los Jasidim repiten en nombre del Magid, Rabí DovBer de Mezritch, que compara al exilio con un padre que se oculta de su hijo. Ciertamente el padre desea estar junto a su hijo; el propósito de su ocultamiento es despertar dentro del hijo el deseo y las ganas de encontrar a su padre. Después de todo, cuando el hijo está constantemente enfrente de su padre, su deseo de estar con él no está revelado, ya que “continuo placer no es placer”. 

Ahí surge una situación, que es cuando el hijo cesa de buscar a su Padre… Clama que “los signos de nuestra redención no se han visto…que no hay nadie entre nosotros que sepa cuánto va a durar (el exilio)”, por lo tanto, concluye que Di-s lo ha abandonado, pierde las esperanzas y deja de buscar a Di-s. 

Cuando un padre ve que su hijo ya no lo busca… es cuando el verdadero exilio comienza. Ya que todo el tiempo que el hijo busca al Padre, todo el tiempo que la búsqueda de la Redención mantiene ocupado al hijo, está constituyendo una preparación, un comienzo y una chispa de la redención. Pero cuando el hijo ya no busca, estamos cumpliendo con el versículo: “Y Yo me esconderé, de hecho ocultaré, Mi rostro aquél día”. El Baal Shem Tov explica que el versículo está insinuando que el ocultamiento mismo está oculto, ya que el hijo no se da cuenta que el Padre se está escondiendo. 

Prácticamente hablando: El hijo no piensa en Di-s, piensa en cosas mundanas. Es verdad, hace todo de manera “Kasher” como está dictaminado en el Código de la Ley Judía, incluso estudia Torá correctamente. Pero ya no piensa en el Dador de la Torá o sobre cómo conducir sus negocios, porque se ha olvidado que Di-s solo es el que “te da fuerzas y prosperidad”. 

Y cuando se lo critica, el hijo responde: “¿Qué te quejas a mí?…La queja debe ser dirigida a Di-s… ¿Cuánto tiempo más tenemos que estar en exilio?…” 

De hecho, es cierto que el padre debe esconderse de su hijo para poder despertar dentro de él un deseo por su padre…Pero ¿Qué debería hacer el hijo cuando el padre lo sitúa en una increíble oscuridad?…Y especialmente si el hijo está en un nivel muy bajo. Y luego Él nos demanda que debemos buscar constantemente… el domingo debemos buscar… el lunes debemos buscar…. 

Y cuando buscamos en los Libros Sagrados una explicación, encontramos que está explícitamente escrito en el Talmud: “Todos los tiempos designados (para la llegada del Mashiaj) ya han pasado, y ahora (su llegada) solo depende de la Teshuvá (arrepentimiento)“. Y es una Halajá (ley) clara que a través de pensar un solo pensamiento de Teshuvá, uno se convierte en un Tzadik (hombre justo), y no hay ningún judío que no haya pensado pensamientos de teshuvá, no solo una vez, ¡sino muchas veces! 

¿Cómo uno puede quejarse de un ser de carne y hueso que es finito y limitado? ¡Así es como Di-s lo creó, no es su culpa! ¿Cómo uno puede criticarlo por no pensar sobre la Redención? Di-s mismo dice: “Sólo les pido conmensurarse a las capacidades de uno” 

Por lo tanto, debemos aumentar la luz, específicamente la luz de la Simjá (alegría). Siendo que la Simjá “rompe todas las barreras y limitaciones, rompe las limitaciones de la persona, las del mundo y las impuestas por esta terrible oscuridad…

El nacimiento del Freideker Rebe

El 12 de Tamuz, es el aniversario del nacimiento del Rebe Anterior de Lubavitch, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, conocido como el Frierdiker Rebe. A continuación, transcribimos los interesantes detalles que tienen que ver con su nacimiento.

(Esta historia fue contada por la Rabanit Shterna Sara, madre del Rebe Anterior, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, a Reb Zalke Parsitz, durante el verano de 1918, y fue escrita por Rabí Rafael Kahan, en su libro Shmuot Besipurim, Vol, 1)
«Ya habían transcurrido varios años desde su boda, y aún la Rabanit Shterna Sara no había sido bendecida con el nacimiento de un niño. Esto pesaba mucho sobre su corazón. Además era muy joven y estaba lejos de su familia.

En Simjat Torá del año 1879, la Rabanit concurrió junto a toda la familia de su esposo a la casa de su suegro, el Rebe Maharash, para participar del Kidush(refrigerio festivo). En el transcurso del mismo se decidió que se daría una bendición a cada uno de los presentes (Misheberaj). Los hombres se acercaron a la habitación donde se encontraban las mujeres reunidas y comenzaron a recitar la bendición para cada una. Inadvertidamente, omitieron el nombre de la Rabanit Shterna Sara, quien se sintió muy mal por esto. Inmediatamente después de ser descubierto el error, retornaron a la habitación y pronunciaron un Misheberaj especialmente para ella, pero de todas formas la Rabanit no se sintió del todo reconfortada.
Al concluir el Kidush, el Rebe Maharash se retiró a su habitación y el resto de los Jasidim, incluido el marido de la Rabanit, Rabí Shalom Dover, se dirigieron a un Farbrenguen(reunión Jasídica).

La Rabanit Shterna Sara se retiró a su hogar, encerrándose en su dormitorio, y no pudiendo controlar su dolor, acentuado ahora por el olvido de su nombre, comenzó a llorar desconsoladamente, quedándose dormida empapada en lágrimas. En ese momento tuvo un increíble sueño. En él un hombre entraba a la habitación y le preguntaba: «Hija mía, ¿por qué lloras?», Ella volcó su corazón contándole de su sufrimiento. El le contestó: «No llores, yo te prometo que este año serás bendecida con un hijo. Pero hay dos condiciones: La primera, que inmediatamente después de Iom Tov deberás distribuir 18 Rublos en Tzedaká de tu propio dinero. Y segundo, mantén todo este asunto en secreto». Cuando terminó de hablar, abandonó la habitación, más retornó enseguida, junto a otras dos personas. Frente a ellos repitió la promesa con las dos condiciones, y ambos dieron su consentimiento. Entonces, los tres la bendijeron y salieron. Ese fue el final del sueño.

El Rebe Rashab, su marido, volvió a casa un instante después con un exultante humor. Después de todo, era Simjat Torá. Estaba tan alegre, que saltó el umbral! La Rebetzn Shterna Sara le contó inmediatamente sobre el sueño.

El Rebe Rashab quedó profundamente afectado y se dirigió directamente a lo de su padre, el Rebe Maharash, y le pidió que escuchara de la Rebetzn Shterna Sara el relato del sueño. Ni bien la Rebetzn concluyó, el Rebe Maharash le hizo preguntas puntuales sobre la apariencia de las tres personas que aparecían en el mismo. Cuando la Rebetzn terminó la descripción del sueño con grandes detalles, el Rebe Maharash le dijo, «La primer persona que vino a ti fue mi padre el Tzemaj Tzedek (Rabí Menajem Mendl). Las otras dos fueron mi abuelo, el Miteler Rebe (Rabí Dovber), y mi bisabuelo, el Alter Rebe (Rabí Shneur Zalman de Liadí)».
Iom tov terminó y la Rebetzn Shterna Sara estaba lista para cumplir con las condiciones del sueño. Mas ¿de dónde conseguiría los 18 Rublos de su «propio» dinero? Finalmente, se le ocurrió una idea. Ella tenía un vestido de antes del casamiento que era extremadamente moderno. La Rebetzn Shterna Sara no lo usaba, sabiendo que su suegro, el Rebe, no lo aprobaría. Se encontraba colgado en su placard, sin haber sido siquiera estrenado. Ahora, decidió venderlo.

La Rebetzn Shterna Sara se comunicó con una señora que era muy activa en la comunidad de Lubavitch. Privadamente, le pidió que tenga la amabilidad de vender este vestido por ella, pero que se cerciorara de que nadie se enterase a quién pertenecía. Como motivo del secreto, ella le dijo que no era apropiado para la nuera del Rebe, que venda su vestido.
Esto se hizo, mas los 18 Rublos aún no estaban allí. La Rebetzn Shterna Sara se apuró en juntar el resto del dinero (no se sabe exactamente como lo hizo). Cuando reunió toda la suma, la distribuyó en Tzedaká. En el verano, el 12 de Tamuz, la Rebetzn Shterna Sara dio a luz al Frierdiker Rebe, Rabí Iosef Itzjak (También conocido como el Rebe Raiatz).
Durante el Brit Milá, el niño lloró, tal como suelen hacer los bebes en esa ocasión. El Rebe Maharash, el Zeide (abuelo) del niño, le dijo, «Por qué lloras, si dirás Jasidut con lenguaje claro». El bebé se calmó inmediatamente.
Que siempre tengamos alegrías en el Pueblo de Israel!!!

La Vaca y el Becerro

El hijo de una sirvienta una vez ensució el Palacio Real. Dijo el Rey: «Que venga la madre y limpie la suciedad de su hijo». Así mismo, Di-s dijo: «Que venga la vaca (roja) a expiar el pecado del becerro (de oro)» Midrash Tanjuma, Jukat 8.

La Torá define «vida» como un lazo con Di-s. Por ello, los hombres justos son llamados vivos incluso luego de su muerte física, mientras que los transgresores (del deseo Divino), incluso durante sus vidas son considerados muertos. Una vida desconectada de su fuente es una vida falsa, una vida desprovista de su esencia y razón de ser.

Esto explica la conexión entre la «vaca roja», que está prescrita Divinamente como antídoto para la impureza ritual causada por el contacto con los muertos, y para el pecado del becerro de oro.

Inmediatamente luego de la creación del mundo, Adán, el primer hombre, reconoció este compromiso con Di-s como esencia de su vitalidad. Pero aquél mismo día, una brecha apareció en el lazo entre la criatura y el Creador. El hombre transgredió el deseo Divino (al comer de la fruta del Árbol del Conocimiento); y como resultado, el fenómeno de la muerte se hizo parte de la experiencia humana.

Veintiséis generaciones después; la muerte fue vencida una vez más. Di-s descendió sobre el Monte Sinai, reestableciendo Su original e íntimo lazo con Su creación; el hombre se comprometió inequívocamente a cumplir con el deseo Divino; reestableciendo su original y absoluta conexión con la fuente de su vida y liberándolo de los embragues del ángel de la muerte.

Pero también en esta ocasión, el flujo puro del cielo a la tierra duró poco. Cuarenta días luego de que el pueblo de Israel estuvo parado en el Sinai, transgredieron el Divino decreto «No tendrán otros dioses frente a Mí», al adorar a un becerro de oro. La pestilencia de la muerte, introducida al mundo por el pecado de Adán y eliminada en el Sinai, fue reintroducida por el pecado del Becerro de Oro.

Tres Niveles de Relación:

Cómo último síntoma de la desconexión del hombre con Di-s, la muerte es el «padre de todos los padres de impurezas». La Torá trae diferentes formas de impurezas rituales, pero la más severa es generada por un cuerpo muerto. Mientras que otras formas de impureza son transmitidas al tocar o mover un objeto impuro, la impureza de la muerte es única en el sentido que también puede ser transmitida a través de un «toldo»: si una persona se encuentra, ya sea por un momento muy breve, bajo el mismo techo que una persona muerta, se vuelve ritualmente impuro hasta que le salpiquen las cenizas de la Vaca Roja.

Las enseñanzas Jasídicas hablan de tres niveles generales de relación: interno, inmediatamente abarcadoras y distantemente abarcadoras (Pnimí, Makif Hakarov y Makif Harajok).Un ejemplo son las tres necesidades básicas del hombre: comida, vestimenta y refugio. La comida es «interna», entra en el cuerpo y se convierte en parte de él. La vestimenta es el «abarcador inmediato», envuelve el cuerpo pero no tiene un relación directa con él (cuanto más grande sea la persona, ropas más grandes necesitará, cuanto más chica sea la persona, precisará vestimentas más chicas). Un hogar en «distantemente abarcador» de la persona, lo rodea de forma que no mantiene una relación directa con él.

En el psiquis humano, éstos corresponden al intelecto, voluntad y deseo. El intelecto es la «comida» de alma: verdades racionales son ingeridas y digeridas por la persona e incorporadas en él como parte de su forma de pensar y ver las cosas. Más «abarcador» es la voluntad, que es esencialmente supra racional, y por lo tanto va «más allá» de la persona, imponiéndose sobre su ser interno y externo. Aún así, la voluntad es un «abarcador inmediato», adecuándose al ser racional como una vestimenta se adecúa al cuerpo (por ello, una persona dará explicaciones racionales sobre porqué quiere algo; estas «razones» no son la verdadera causa de su voluntad, pero el mismo hecho que puede ser explicado significa que la voluntad no está completamente removida del ser racional). El «abarcador distante» es el deseo, que va más allá de la razón y es inexplicable, portando ninguna relación visible con la composición interna del alma.

Paradójicamente, cuanto más «distante» se encuentre algo, más se integra a la auto definición de la persona. Por ello, la personalidad de una persona se refleja más en sus vestimentas que en lo que come, y su casa es más integral a su identidad que sus ropas. La voluntad de una persona sacrifica más por lo que quiere que por lo que entiende, y sus «deseos» supra racionales lo tocan aún más profundamente y son incluso más esenciales para él. En verdad, esto no es una paradoja: ya que los elementos más «abarcadores» en la vida de una persona son generados en lo más profundo de su esencia, son tan profundos que no pueden ser asimilados por las facultades finitas de su ser conciente.

En esto se encuentra el significado del hecho que la impureza generada por la muerte es conducida a través de un «toldo», impregnando de impureza el lugar en el que se encuentra y contaminando todo lo que se encuentre bajo su techo. Otras impurezas afectan sólo el aspecto «interno» de la persona, o como mucho, las áreas «inmediatamente abarcadoras» de su ser: correspondientemente, son conducidas por contacto directo o de segunda mano. Es una marca de la primacía de la impureza de la meurte que se inflitra también en los aspectos «distantemente abarcadores» de la persona y correspondientemente se extienden también a través de «abarcadores distantes»: la casa o el «toldo» que lo alberga.

El Antídoto:

Para purificar a alguien que ha sido contaminado al tener contacto con un muerto, la Torá nos ordena que una vaca roja debe ser faenada y quemada, y sus cenizas ser mezcladas con «aguas vivas», aguas de una fuente que nazca de la tierra. Estas «aguas de purificación» son luego salpicadas a la persona contaminada en el tercer y séptimo día de su perído de siete días de purificación.

Ya que si la muerte es un síntoma de desconexión con Di-s, la mitzvá, o el mandamiento Divino, es la manera que conseguimos conectarnos y unirnos con Él. Y la ley de la vaca roja es la mitzvá ejemplar: el mandamiento que inviste a todos los 613 mandamientos de la Torá.

La ley de la vaca roja es un Jok- un decreto Divino supra racional. El Midrash relata que cuando Di-s le enseñó esta ley a Moshé, el recibidor de la Torá estaba incrédulo. «¡Dueño del Universo», gritó, «¿Esto es una purificación?. A lo que Di-s respondió: «Moshé, es un jok, un decreto que He decretado, y ninguna criatura puede comprender completamente Mis decretos».

Aún así, la Torá introduce la ley de la vaca roja con la frase, «Éste es el decreto de la Torá», implicando que es el prototipo de todos los mandamientos de la Torá. Ya que en esencia, cada mitzvá, incluyendo estas mitzvot supra racionales como «No matar» y «Honra a tu padre y a tu madre», es un decreto supra racional de Di-s. Las varias razones y explicaciones que pueden darse acerca de una mitzvá no son sino una racionalidad superficial que encierran profundidades supra racionales.

Pero la ley de la vaca roja es más que un ejemplar de la supra racionalidad de las mitzvot. Los detalles de esta mitzvá invisten las variadas formas y funciones que la mitzvá asume, haciéndola un microcosmo de los 613 mandamientos de la Torá.

La ley de la vaca roja está repleta de temáticas contradictorias y provisiones. Las cenizas de la vaca roja remueven la más severa de las impurezas, pero aquellos que se ocuparon de la preparación de la misma (los matarifes de la vaca roja, los encarcados en quemarla y en recolectar las cenizas) se impurifican ritualmente. La cada misma es una paradoja de lo más bajo y lo más elevado: debe ser completamente roja (un color que tiene connotaciones negativas en la Torá y la ley de la Torá); la Torá nos ordena que debe ser faenada fuera de la santa ciudad de Jerusalem (en contraste a otras ofrendas, que debían ser faenadas en el patio del Templo Sagrado); y por el otro lado, debe ser «perfecta» sin ninguna falla; es faenada dentro de la vista del Templo Sagrado y su sangre es salpicada «en dirección al Sancto Sanctórum», es preparada por un Kohen (sacerdote), y de acuerdo a una opinión por el Kohén Gadol (el Sumo Sacerdote) visitiendo ropas blancas, que son generalmente reservadas para los servicios de Iom Kipur en el Sancto Sanctórum. Y la mezcla purificadora de las cenizas y el agua es una combinación de dos fuerzas contradictorias: fuego, que representa el poder de ascención, y agua, que personifica la cualidad de «asentarse» y saturación.

Esta es la paradoja de la mitzvá, con la que Di-s se nos une descendiendo a este mundo físico para santificarlo, y al mismo tiempo mantienéndose apartado de su materialidad y profanación. En general, esta es la función de las dos categorías de las mitzvot: las 365 «prohibiciones», con las cuales nos santificamos al rechazar la corporalidad del estado físico, y los 248 «mandamientos positivos», con los cuales interactuamos y desarrollamos el mundo físico convirtiéndolo en un recipiente para la Divinidad. En particular, cada mitzvá individual es un acto «positivo» y «prohibitivo»: un acto de rechazo y aceptación, de trascendencia y participación, un amalgama de fuego ascendiente y agua descendiente. Una mitzvá es un hombre que vive una vida física, aceptando el estado físico como un medio para conectarse con Di-s, y al mismo tiempo, se mantiene como un ser espiritual, no dejando que el estado físico defina su vida y dictamine sus prioridades.

¿Cómo actúa uno en el mundo físico sin que sea absorvido por él? ¿Cómo uno puede asegurarse que el elemento «agua» de uno no se embarre al descender? La respuesta se encuentra en la estipulación de la Torá que el agua mezclada con las cenizas de la vaca roja debe ser «agua viva», «agua que se ha filtrado a través de los canales de la tierra…y de esa forma es refinada y rectificada».

«Tierra» representa la humildad y auto abnegación. Cuando la participación de una persona con lo material se filtra a través de la tierra de la auto abnegación con Di-s (o sea, la ausencia de todos los motivos y aspiraciones salvan el cumplimiento de Su voluntad), sus aguas son «aguas vivas», no contaminadas por los gravámenes negativos de la vida material. Mezcladas con el fuego de los esfuerzos espirituales, limpia al mundo de los vestigios de la meurte, de la separación y desconexión de Di-s, y reestablece la armonía primordial entre el Creador y la creación.

Basado en una entrada del diario del Rebe, en el año 5700 (1940).

El Ohel

«El Ohel» es el lugar de reposo del Lubavitcher Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson, sea su memoria bendición, desde el 3 de Tamuz de 5754 (12 de Junio de 1994), junto a su suegro, el sexto Lubavitcher Rebe, Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, sea su memoria bendición.

El término «Ohel» (lit. «carpa») se refiere a la estructura construida encima del lugar de reposo de un tzadík, una persona justa y piadosa.

Durante su vida, el Rebe fue receptivo a las necesidades de cada individuo, independientemente de su formación, educación, o grado de involucración religiosa. Todos los que se aproximaron al Rebe percibieron su penetrante visión en cuanto a su condición personal particular y hallaron consuelo en sus palabras de bendición y consejo, plenas de comprensión.

Esto continúa hoy, cuando miles de individuos de todos los estratos de la vida acuden al Ohel para solicitar que el Rebe interceda por ellos en las Alturas Celestiales, y para recibir inspiración, vitalidad y orientación.

Cuando no es posible acercarse personalmente, muchos envían cartas (por e-mail o haciendo click aquí) para ser colocadas en el Ohel.

¿Qué se hace en el Ohel?

Antes de ingresar al Ohel es costumbre escribir una carta al Rebe. Al firmarla, o al mencionar el nombre de otra persona en la misma, se debe incluir el nombre de la persona y el de su madre (por ejemplo: Itzjak, el hijo de Sará). Es preferible emplear el nombre hebreo.

  • Los hombres deben cubrirse la cabeza con una kipá o sombrero. Las damas han de vestir recatadamente, y cubrirse la cabeza con algo que oculte su cabello por completo (estas coberturas están disponibles en el patio posterior del Centro).
  • Es costumbre no utilizar calzado de cuero en el Ohel (en el patio posterior del Centro hay disponibles calzados de otros materiales).
  • Puede encenderse velas en los estantes asignados para ello en la antecámara del Ohel (hay velas disponibles en el patio posterior del Centro).

En El Ohel

  • Hay entradas individuales para damas y caballeros. Algunos tienen la costumbre de golpear la puerta antes de entrar, en señal de respeto.
  • Es costumbre leer a media voz la carta propia, y luego romperla y colocarla en el área cercada.
  • Las plegarias usuales incluyen el Maané Lashón y Salmos. Los capítulos sugeridos incluyen el del Rebe, Salmo 120, y el correspondiente a la propia edad (o sea, el Capítulo 31 para quien tiene 30 años). En la antecámara del Ohel hay libros de Maané Lashón y de Salmos.
  • Como muestra de respeto, es costumbre abandonar el Ohel caminando hacia atrás, sin darle la espalda.
  • Se puede acceder al sendero que conduce al Ohel a través del patio posterior del centro.

¿Cómo llegar?

El Centro Ohel Jabad-Lubavitch está localizado junto a la tumba del Rebe en la siguiente dirección:

226-20 Francis Lewis Boulevard

Cambria Heights, NY 11411

Tel: (718) 723-4545 

Bus al Ohel:

Desde la Central de Jabad, 770 Eastern Parkway en el barrio de Crown Heights, Brooklyn, sale todos los días (excepto Shabat y festividades) a las 10:30 hs.  en punto un bus hacia el Ohel, y está de regreso alrededor de las 13 hs. Este tiene un valor de us$10 ida y vuelta.