Acerca del Brit Milá

¿Por qué el brit milá se realiza al octavo día?

En un nivel fundamental, circuncidamos a un bebé judío a los ocho días porque eso es lo que Di-s nos instruye a hacer:

“Y al octavo día, se circuncidará la carne de su prepucio”.

Aunque el versículo no explica por qué se nos ordena realizar la circuncisión específicamente al octavo día, los sabios ofrecen diversas interpretaciones llenas de sentido espiritual.

El poder de la Reina del Shabat

Realizar la circuncisión al octavo día garantiza que el bebé haya experimentado al menos un Shabat antes de entrar en el pacto.

El Midrash lo compara con un rey que decretó que cualquiera que deseara visitarlo debía primero presentar sus respetos a la reina.
Los sabios y místicos suelen llamar al Shabat “la Reina del Shabat”.
Así, antes de entrar en el pacto con Di-s, el bebé debe “saludar a la Reina” viviendo la santidad de su primer Shabat.

Esta es también la razón por la que cualquier ofrenda que se presentaba en el Templo debía tener al menos ocho días de antigüedad.

Un tiempo de sanación y equilibrio espiritual

Garantizar que el bebé viva su primer Shabat trae sanación al alma, que acaba de ingresar a este mundo físico y material.
El contacto con la energía del Shabat lo fortalece y lo prepara espiritualmente para unirse al pacto de Di-s con el pueblo judío.

El significado de los ocho días del brit milá

El brit milá (circuncisión) es una señal del pacto eterno entre el pueblo judío y Di-s, nuestro Creador. Pero ¿por qué este acto sagrado se realiza específicamente al octavo día de vida del bebé?

A lo largo de los siglos, los sabios han ofrecido diversas explicaciones que combinan lo físico, lo espiritual y lo simbólico.

Expiación

Así como la sangre de una ofrenda trae expiación, también lo hace la circuncisión.
Del mismo modo que un animal ofrecido debía tener al menos ocho días de nacido, el bebé también debe haber vivido ocho días antes de ser circuncidado.

De esta manera, el brit milá refleja la idea de purificación, renovación y conexión con lo divino.

Salud del bebé

Maimónides enseña que se espera ocho días para que el niño se fortalezca físicamente y pueda atravesar el procedimiento sin riesgo.
El tiempo permite que el cuerpo se adapte a la vida fuera del útero y alcance un equilibrio natural antes del brit.


Alegría compartida

El Talmud explica que, después del nacimiento de un varón, la madre atraviesa un período de siete días de impureza ritual, durante el cual la pareja no puede tener intimidad física.

Esperar hasta el octavo día asegura que, en el momento del brit, los padres puedan compartir juntos la alegría de este pacto sagrado, sin estar sumidos en la tristeza o el aislamiento.


El duelo del alma por el aprendizaje perdido

El Talmud también enseña que mientras el bebé está en el vientre materno, un ángel le enseña toda la Torá.
Al nacer, el ángel lo toca en el labio y le hace olvidar todo lo aprendido.

Por eso, algunos sabios explican que los primeros siete días de vida son un tiempo de duelo espiritual por ese conocimiento perdido.
El brit milá se realiza recién después, cuando el alma ya se ha adaptado a su nueva existencia en el mundo físico.


Natural y sobrenatural

El brit milá representa el vínculo suprarracional entre el pueblo judío y Di-s.
No es una práctica basada en la lógica humana ni en la elección personal, sino un acto de fe y conexión trascendente.

Por eso, no se espera a que el niño crezca y decida por sí mismo: la relación con Di-s comienza más allá del intelecto, desde el inicio de la vida.


El simbolismo del número ocho

Los místicos explican que el número siete representa el mundo natural, el orden de la creación:
Di-s creó el mundo en siete días, y muchos aspectos de la Torá reflejan ese patrón —las siete semanas del Ómer, los siete años del ciclo de Shemitá, las siete Shemitot del Yovel (jubileo)—.

El ocho, en cambio, simboliza lo infinito, lo que trasciende el orden natural.
Por eso, el bebé es circuncidado al octavo día: porque entra en una fe que está más allá de la razón, en una historia de milagros, eternidad y propósito divino.


Más allá de toda razón

En definitiva, no conocemos la verdadera razón por la cual el brit milá debe realizarse al octavo día.
Y justamente en ese misterio reside su profundidad: al igual que el propio pacto, el octavo día es suprarracional.
Nos recuerda que nuestra conexión con Di-s supera los límites del entendimiento y nos une con lo eterno.

 

Por Yehuda Shurpin

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