El pacto de Di-s con Abraham

Cuando un niño es circuncidado, entra en el pacto de Di-s con Abraham y sus descendientes, y se une a una cadena que lo vincula con el comienzo mismo de nuestra nación.

El brit milá es un símbolo físico de la relación entre Di-s y el pueblo judío. Es un recordatorio constante de lo que implica la misión judía.

El ritual se realiza, cuando las condiciones de salud lo permiten, al octavo día de vida y está a cargo de un mohel experto. Es una celebración alegre que marca la entrada de otro varón judío en el pacto de Abraham.

El mandamiento

Di-s ordenó al pueblo judío:

«Al octavo día se circuncidará la carne de su prepucio».

El acto de la circuncisión, que marca la finalización del cuerpo, es un acto humano. Esto nos enseña que nuestra perfección espiritual, emocional, moral y ética requiere esfuerzo humano.

A lo largo de la vida, una persona establece muchas relaciones. La mayoría de ellas, en algún momento, llegan a un final natural o pueden ser quebradas por una de las partes.

El brit, la circuncisión ritual, es un símbolo de nuestra relación con Di-s. Grabado en la carne de nuestro cuerpo físico, el pacto no termina ni puede ser olvidado.

Esto se conoce como brit milá.

El brit se realiza en cualquier momento entre el amanecer y el atardecer del octavo día desde el nacimiento. Si alguna complicación de salud obliga a retrasar la circuncisión, esta se realiza una vez que se confirma que el niño se encuentra estable.

El Sandek

El sandek es el hombre que sostiene al bebé durante el brit. Esta palabra se utiliza para designar a quien participa de manera especial en el cumplimiento de la mitzvá de la brit milá.

Tanto el sandek como el mohel ejercen una influencia espiritual especial sobre el niño en el momento del brit. Por eso, además de los familiares más cercanos, existe la costumbre de honrar para estas funciones a personas consideradas especialmente dignas.

Tradicionalmente, se preparan dos sillas: una para el sandek y otra para Eliahu Hanaví, el profeta Elías.

Aunque Elías no es visible, se le reserva un lugar en el brit. Nuestros Sabios enseñan que el profeta Elías está presente en cada circuncisión.

Eliahu Hanaví había expresado su preocupación porque el pueblo de Israel se alejaba del pacto y de los mandamientos de Di-s. Por eso, nuestros Sabios relacionan su presencia con el brit milá, señal del pacto eterno entre Di-s y el pueblo judío.

¿Quién debe realizarlo?

El brit milá es una de las mitzvot fundamentales del judaísmo, ya que expresa la unión del judío con Di-s.

Por lo tanto, el mohel, además de ser experto en la práctica de la circuncisión ritual, debe conocer y respetar las leyes correspondientes al brit milá y ser una persona cuya conducta sea acorde con la responsabilidad espiritual que implica esta función.

Los padres del niño deben procurar que el brit sea realizado no solamente por alguien experimentado en el procedimiento, sino también por una persona adecuada para cumplir esta importante función religiosa.

El brit milá se realiza una sola vez y constituye un momento trascendente tanto para el niño como para sus padres.

La palabra mohel proviene del hebreo bíblico mol, que significa «circuncidar». El mohel es, por lo tanto, quien realiza la circuncisión.

La Torá utiliza la expresión himol yimol, que los Sabios interpretan también como una indicación relacionada con quién está capacitado para realizar el brit. El mohel debe ser no solo físicamente circuncidado, sino también una persona comprometida con la espiritualidad y con el cumplimiento de las mitzvot.

Si el brit fue realizado de manera que no cumplió con los requisitos halájicos, puede ser necesario realizar posteriormente una extracción de una pequeña gota de sangre, conocida como dam brit, a cargo de un mohel capacitado.

A lo largo de las generaciones, el brit fue realizado tradicionalmente por mohalim, especialistas en esta práctica. En nuestros días, muchos mohalim reciben además formación específica y realizan una preparación teórica y práctica antes de ejercer esta delicada función.

Tradicionalmente, la mitzvá corresponde al padre del niño. Si el padre sabe realizarla correctamente y está capacitado para hacerlo, existe una consideración especial respecto de que él mismo cumpla la mitzvá.

Algunas familias recurren a un médico para realizar la circuncisión. Sin embargo, es importante distinguir entre una circuncisión médica y un brit milá, que es un ritual religioso sujeto a leyes y requisitos específicos.

¿Qué es realmente un Brit Milá?

Brit significa «pacto» y milá, «circuncisión» o «cortar».

Por eso, brit milá no designa simplemente una intervención quirúrgica con fines médicos o higiénicos. Se trata de un pacto entre Di-s y el pueblo judío.

Un pacto expresa un compromiso profundo y permanente. Implica asumir una responsabilidad que permanece incluso cuando las circunstancias cambian.

En el caso del pacto entre el judío y Di-s, la brit milá expresa una relación que trasciende las circunstancias individuales y conecta a cada judío con Abraham y con todas las generaciones que lo precedieron.

No tendríamos manera de imaginar por nuestros propios medios cómo establecer un pacto con Di-s. Nuestra mente limitada no puede comprender plenamente una relación de semejante magnitud.

Fue Di-s quien reveló Su voluntad y estableció que la relación con Él debía expresarse y quedar sellada mediante el brit milá.

Como un niño de ocho días no puede realizar el pacto por sus propios medios, el padre lo representa en el cumplimiento de esta mitzvá. Si el padre no puede realizar personalmente el brit, designa a un mohel para que lo haga en su nombre.

Para realizar un brit milá adecuadamente es necesario conocer y respetar las leyes religiosas correspondientes.

Una decisión para toda la vida

En ocasiones, los padres pueden preguntarse qué importancia tiene quién realiza el brit, especialmente si ellos mismos no son observantes.

Pero también pueden preguntarse qué ocurrirá cuando su hijo crezca y llegue a valorar su identidad judía.

Puede suceder que nunca le dé importancia a quién realizó su brit. Pero también puede suceder que, con el tiempo, quiera conocer más acerca de su tradición y pregunte por qué su brit milá no se realizó de acuerdo con las normas de la tradición judía.

Por eso, la elección del mohel es una decisión que merece ser considerada con cuidado.

¿Por qué esperar hasta la circuncisión para colocarle nombre al niño?

Existe una costumbre de otorgarle al niño su nombre hebreo durante la ceremonia de la brit milá.

Una de las razones es que el niño entra en el pacto del pueblo judío precisamente a través de esta mitzvá.

Además, el primer cambio de nombre mencionado en relación con el pacto aparece precisamente en la historia de Abraham. Como leemos en Génesis:

«Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que tu nombre será Abraham».

Este cambio de nombre aparece en el mismo contexto en el que Di-s establece Su pacto con Abraham y le ordena la circuncisión.

La ceremonia de la circuncisión es, por lo tanto, un momento muy significativo en la vida del niño. Como expresión de alegría por el cumplimiento de esta mitzvá, se acostumbra vestir al bebé de manera especial.

Algunos tienen también la costumbre de colocarle una kipá al bebé, aunque por razones prácticas suele utilizarse un gorro o sombrero, ya que una kipá tradicional difícilmente permanecería sobre la cabeza de un recién nacido.

El significado de Brit Milá

Brit significa «pacto» y milá significa «circuncisión».

La brit milá es el pacto que se establece mediante la circuncisión, es decir, mediante la remoción del prepucio que cubre el extremo del órgano reproductor masculino.

También se la denomina el Pacto de Abraham, porque Abraham fue el primer hombre con quien Di-s estableció este pacto y quien recibió el mandato de realizarlo.

La brit milá no es simplemente una operación física. Contiene un profundo significado religioso: es la señal del pacto establecido por Di-s con el patriarca Abraham y con sus descendientes.

Es una señal que acompaña al pueblo judío a través de las generaciones y expresa su vínculo con Di-s.

Reseña histórica

Los primeros datos de la brit milá en la tradición judía se remontan a Abraham. La Torá relata que, a los 99 años, Di-s le ordenó realizar la circuncisión como señal del pacto.

El Midrash relata que Abraham realizó ese mismo día la circuncisión de su hijo Ishmael, que tenía 13 años, y de los miembros de su casa.

Según la tradición, los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob continuaron cumpliendo esta mitzvá.

Durante la esclavitud en Egipto hubo períodos en los que algunos sectores del pueblo dejaron de realizarla. Moisés volvió a establecer su cumplimiento entre los hijos de Israel.

Durante los cuarenta años de travesía por el desierto, la circuncisión fue interrumpida en determinadas circunstancias debido a las condiciones y los peligros del viaje. Después de cruzar el Jordán y comenzar la conquista de la Tierra de Israel, Josué recibió la orden de circuncidar a los varones que habían nacido durante el período del desierto.

A lo largo de las generaciones, los judíos continuaron cuidando esta mitzvá, incluso en épocas en las que distintos imperios intentaron impedir su cumplimiento o asimilar a la población judía.

En diferentes momentos de la historia, la circuncisión fue prohibida y su práctica podía poner en peligro la vida de quienes la realizaban. A pesar de ello, muchas comunidades judías continuaron observando la mitzvá.

En tiempos más recientes también surgieron movimientos y corrientes que cuestionaron la necesidad de la circuncisión dentro de la vida judía. Sin embargo, la brit milá continuó siendo una de las prácticas más extendidas y reconocibles de la identidad judía.

Hasta nuestros días, judíos de todo el mundo continúan realizando esta mitzvá como expresión del pacto establecido entre Di-s, Abraham y sus descendientes.

 

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