La Torá y la mujer

En la Parashá de Itró la Torá relata la entrega de la Torá en el Monte Sinaí por medio de Moshé Rabenu.

Antes de este momento trascendental, Di-s le dijo a Moshé:
“Así hablarás a la casa de Iaakov y dirás a los hijos de Israel”.

¿Quién es la “Casa de Iaakov”? El Midrash explica que se refiere a las mujeres.
Además, agrega una diferencia en la forma de transmitir el mensaje: respecto de los hombres está escrito “dirás”, una expresión que denota firmeza; en cambio, a las mujeres debía hablarse de una manera más suave y delicada.

Pero esta no es la única diferencia. El Mejilta señala otro punto: Di-s ordenó a Moshé transmitir a las mujeres los lineamientos generales de las mitzvot, mientras que a los hombres les correspondería recibir los detalles de las mismas.

Bases y reglas

A primera vista podría parecer que esto desvaloriza a la mujer: se le habla con suavidad y se le presentan los preceptos de forma resumida, como si no pudiera profundizar en los detalles de la Torá.

Sin embargo, cuando analizamos el comentario del Mejilta, comprendemos lo contrario. La expresión “encabezamiento de los preceptos” no se refiere a una versión simplificada, sino a las bases esenciales y a las reglas fundamentales.

Es decir, Hashem ordenó a Moshé transmitir a las mujeres los principios de la Torá, de los cuales se derivan todos los detalles de las leyes judías que luego debían enseñarse a los hombres.

La virtud de la mujer

Las reglas y principios constituyen la esencia de la Torá. De manera similar se presentó la revelación de los Diez Mandamientos.

Los dos primeros —“Yo soy Di-s…” y “No tendrás otros dioses…”— contienen el núcleo fundamental de toda la Torá.
El primero es la raíz de los 248 preceptos positivos (“hacer”), y el segundo de los 365 preceptos negativos (“no hacer”), como explica el Tania (cap. 20).

Vemos, entonces, que el principio general contiene la esencia de todo el sistema de la Torá.

De esta manera, las mujeres recibieron la esencia de la Torá: a ellas se les entregaron las bases y principios fundamentales, mientras que a los hombres se les enseñaron los detalles derivados de esos principios.

Así, la Torá destaca la virtud especial de la mujer en relación con la entrega de la Torá.

La fe que ilumina

La razón de esto es que en la mujer brilla de manera más revelada la fe y el temor a Di-s. Hashem creó a la mujer de tal forma que el intelecto no opaque su esencia espiritual, permitiendo que su fe se exprese con mayor claridad.

Por esta razón también la mujer está profundamente conectada con la esencia de la Torá. Y de la misma manera se explica que la pertenencia al pueblo de Israel se determine por la madre y no por el padre.

Las mujeres y la Redención

Esta virtud también está relacionada con la Redención futura. Nuestros Sabios enseñan que el pueblo judío fue liberado de Egipto por el mérito de las mujeres justas de esa generación.

Del mismo modo, está escrito:
“Como en los días en que saliste de Egipto, os mostraré maravillas”.

Así también, la llegada del Mashíaj estará vinculada al mérito de las mujeres de Israel. Entonces podremos estudiar la Torá del Mashíaj, que revelará la esencia más profunda y universal de la Torá.

Que sea muy pronto en nuestros días.

(Basado en Likutei Sijot, tomo 31, pág. 93).

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