Soltero vs Casado

¿Que es mejor, casarse y tomar todas las obligaciones y responsabilidades que ello requiere (mantener la familia, educar a los hijos) y tener el contorno familiar o estar soltero, libre de responsabilidades pero solo?

La respuesta a este interrogante la encontramos en las palabras de la Torá: “No es bueno que esté el hombre solo, Le haré una ayuda frente a él”. Inmediatamente Di-s dividió a Adam en dos, cubriendo el corte con piel y con la otra mitad hizo a la mujer y se la presentó a Adam. Dijo Adam, “ella es hueso de mi hueso, carne de mi carne, por eso la llamaré ISHÁ (mujer) por que del hombre ella fue tomada. Por ello un hombre dejará a sus padres y se unirá a su mujer y serán una sola carne” (bereshit 2:18 a 24).

Queda claro entonces que la intención Divina es que el hombre debe estar casado.

Respecto a este versículo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda frente a él” podemos observar un hecho curioso; por un lado el versículo utiliza la palabra ayuda (compañía) a la vez que utiliza el término frente a él (en su contra). explican nuestros sabios que en el matrimonio existen ambas posibilidades: si el comportamiento de ambos es como corresponde, es una ayuda, pero si el comportamiento de uno no es correcto, se transforma en su oposición. Un buen matrimonio es el mejor estado para el hombre, mientras que uno malo puede llevar al hombre a la máxima tristeza. El éxito o fracaso del matrimonio sólo depende de nosotros, así como con todas las cosas del mundo, nosotros podemos utilizarlo para el bien o no. La Torá nos da la guía de como lograr formar un matrimonio feliz hasta la vejez.

Mismo así debemos entender, que ganamos con el matrimonio y que perdemos no estando casados.

* Por Rav Iosef Feigelstock

¿Estás celoso?

El décimo y último de los Diez Mandamientos de la Torá dice: “No codiciarás la casa del tu vecino; no codiciarás a la esposa de tu vecino, ni a su sirviente, ni a su sirvienta, ni a su buey, ni a su burro, ni a nada que le pertenezca a tu vecino” (Éxodo 20:14)

La estructura de este versículo parece extraña. Al principio, la Biblia especifica seis cosas que no debemos codiciar “No codiciarás la casa del tu vecino; no codiciarás a la esposa de tu vecino, ni a su sirviente, ni a su sirvienta, ni a su buey, ni a su burro”. Pero luego, al concluir el versículo, la Biblia establece:“Ni nada que le pertenezca a tu vecino” ¿Por qué es necesaria la redundancia? ¿Por qué no establecer de una “No codiciarás nada que le pertenezca a tu vecino”, que incluye todo? Y si la Torá no quiere fiarse de las generalizaciones y quiere especificar los detalles, entonces ¿por qué no especifica algunas cosas y luego se vuelca a la generalización, “Y todo lo que le pertenezca a tu vecino?”

En hebreo, la palabra utilizada para “nada” y “todo” es la misma. “Kol”. Por lo tanto, el ver-sículo también puede ser traducido como “No codiciarás la casa del tu vecino; no codiciarás a la esposa de tu vecino, ni a su sirviente, ni a su sirvienta, ni a su buey, ni a su burro, ni todo que le pertenezca a tu vecino”. Al concluir el versículo con estas palabras, la Torá no nos está ordenando “no codiciar”, sino, nos está ayudando a alcanzar este estado difícil de conciencia.

¿Cómo puedes demandarle a alguien que no esté celoso? Cuando voy a tu casa y observo tu estilo de vida, ¿Cómo no puedo ponerme celoso?

La respuesta es: “No codicies todo lo que le pertenezca a tu vecino”. Lo que la Torá está insinuando es que de hecho es fácil codiciar la casa y la esposa de tu vecino, sus sirvientes, su buey y su burro; pero lo que debes preguntarte es: ¿estoy celoso de “todo lo que le pertenece a mi vecino”? ¿Estás preparado de asumir su vida completamente? ¿De ser él?

No puedes ver a la vida como miríadas de eventos incoherentes y experiencias. No puedes arrancar un aspecto de la vida del otro y decir: “Hubiera deseado su matrimonio, su casa, su carrera, su dinero…”.

La vida es una experiencia holística e integrada. Cada vida, con sus bendiciones y desafíos, con sus obstáculos y oportunidades constituyen una sola historia, una historia que comienza con el nacimiento y finaliza con la muerte. Cada experiencia en la vida de uno representa un capítulo de nuestra historia individual y no tenemos el lujo de arrancar un capítulo de la historia de otro sin tomar la historia completa.

Cuando aíslas uno o pocos aspectos de la vida de otro, es natural sentirse celoso. Pero cuando te das cuenta de “todo lo que le pertenece a tu vecino”, tu percepción se altera. ¿Realmente quieres adquirir todo lo que le sucede en la vida?

Así que la próxima vez que sientas celos por la vida de otro, pregúntate si realmente quieres ser el otro.

Ralph Waldo Emerson estaba en lo cierto cuando observó que “La envidia es ignorancia”

Por Yosef  Y. Jacobson

El requisito previo al matrimonio

“Itzjak tenía cuarenta años cuando se casó con Rivka, la hija de Betuel” (Génesis 25:20)

A los noventa años, luego de varias décadas sin tener hijos, Sara dio a luz a un sólo hijo, Itzjak. Su felicidad era enorme. Sara, la primera “Ydishe mame”, seguramente hubiera tenido el placer de mostrar a su bebé a todas sus amigas, y además de todos los Najes que un abuelo tiene de su nieto, Sara también hubiera tenido gran satisfacción espiritual de ver a sus nietos crecer, mientras que Izjak representaba a la futura nación judía. Sara y Abraham trabajaron toda su vida para proclamar la importancia de creer en un sólo Di-s. Los hijos de Itzjak serían los que asegurarían que este legado continuara y floreciera.

Pero Sara nunca vivó para ver a sus nietos. Falleció cuando Itzjak tenía 37 años, tres años antes de casarse con Rivka. ¿Por qué demoró tanto en casarse? ¿Por qué Abraham no consideró enviar a su sirviente para que encontrara a una esposa antes?

El mayor acontecimiento que ocurrió poco antes del casamiento de Itzjak y Rivka, fue la prueba del sacrificio de Itzjak en el Monte Moria. El crédito de poder sobrepasar esta prueba generalmente es atribuido a Abraham. Pero Itzjak tenía 37 años en ese momento, y sabía muy bien las intenciones de su padre, y estaba completamente entregado a ser sacrificado por orden de Di-s. Debido a que los planes de casamiento de Itzjak comenzaron inmediatamente después de volver de este evento “traumático”, seguro significa que hay una correlación entre estos dos. El hecho de que el primer casamiento en la Tora es precedido por un tremendo sacrificio, es un mensaje para cada pareja judía en todos los tiempos.

Por naturaleza, las personas nos centramos en nosotros mismos. Nuestro desarrollo físico y espiritual están en nuestras mentes. Esto no es necesariamente malo, de hecho, la ley judía reconoce que lo primordial para la persona debe ser preocuparse por uno mismo, más que cualquier otra preocupación, incluyendo los intereses de los demás. Esta preocupación por uno mismo, se “estrella” cuando la persona se casa. En cierto momento, el novio y la novia se comprometen uno con el otro. Cuando una persona se encuentra en un bote que se está hundiendo, nadie lo culpará si corre hacia lo botes salvavidas para salvarse, incluso si su amigo se encuentra durmiendo en la cabina. Pero tal acto es impensable para una pareja casada, cuyo cónyuge necesita de su ayuda. Además de comprometerse uno con el otro, marido y mujer también comparten un mismo ideal, como ser el establecimiento de un hogar judío, una casa llena de Santidad en donde la Presencia Divina esté siempre invitada. En este momento, incluso el desarrollo espiritual personal del novio y la novia pasa a ser secundario ante el “sacrificio” de llegar a su meta en común. El acto mundano de cambiar lo pañales de pronto tiene prioridad ante las plegarias de la madre y el estudio del padre.

Itzjak no estaba preparado para casarse hasta haber experimentado el concepto de auto-sacrificio total. Sólo entonces fue capaz de apreciar el matrimonio como lo que realmente es, y crear un matrimonio que sea el paradigma el cual todos sus descendientes intenten copiar.

Por:Naftali Silberberg

Jupá, el casamiento judío

La Jupá

Consiste de cuatro palos cubiertos por un techo de tela. 

Vendría a ser el recinto del novio en el cual recibe a su esposa. La Jupá que cobija a los dos representa la presencia de Di-s que los rodea.

La boda debe realizarse bajo una jupá , un dosel nupcial. Bajo la jupá, el Jatán coloca un anillo de oro en el dedo índice derecho de la Kallah [novia] 

El matrimonio entre el hombre y la mujer refleja el “matrimonio” entre D-os y el pueblo judío en el Sinaí. Hay muchas costumbres que se hacen en la Jupá que reflejan ese casamiento cósmico.

De acuerdo a las enseñanzas místicas judías, cada pareja comparte una sola alma que, al nacer, se divide y se viste en dos cuerpos diferentes. 

Llegar a la Jupá, o palio nupcial, es el momento no tanto de unión como de reunión y reencuentro con la mitad perdida de uno. Uno entra a la Jupá incompleto y sale completo.

Tres socios

El matrimonio judío no consiste de dos socios, sino de tres. El tercer socio es Di-s mismo. Este concepto se expresa en las propias palabras hebreas por hombre y mujer, Ish Ishá. Las dos palabras contienen tres letras, dos de las cuales, la alef y la shin, son iguales y forman la palabra Eish o fuego, mientras que la tercera es diferente en cada una, formando entre ellas, la Iud y la Hei, el nombre de Di-s. Esto nos enseña que si la pareja se comporta como corresponde, Di-s mismo mora entre ellos y si no, quedan dos fuegos, dos pasiones, que se consumen.

 

Se lee la Ketubá  [contrato matrimonial] y la ceremonia concluye rompiendo un vaso bajo su talón, después de lo cual la congregación grita Mazal-Tov.

La rotura del vaso o copa es para recordar la destrucción del Templo y Jerusalém

Uno de los tratados del Talmud es Ketubot, la forma plural de ketubah, que analiza en profundidad las obligaciones maritales de una pareja según la ley judía. 

Semana previa

Se acostumbra que durante la semana anterior al casamiento los novios no se vean. Esto sirve para aumentar su anticipación y evitar conflictos que se pueden generar por la tensión del casamiento.

La noche anterior a la Jupá la novia se sumerge en la Mikve o baño ritual por primera vez para purificarse en preparación a su encuentro con su novio. (Es importante consultar con el rabino antes de fijar la fecha del casamiento para contemplar el ciclo de la novia como también que no sea una fecha en la que no se realizan casamientos.)

Iom Kipur personal

El día del casamiento es como un Iom Kipur personal, ya que Di-s perdona a los novios todo su pasado para que empiecen su vida juntos con una tabula rasa. Es por eso que los novios ayunan el día de su casamiento y dedican gran parte del día a recitar Tehilim o salmos. Es costumbre que el novio se sumerge en la Mikve el día de su casamiento para purificarse. Se acostumbra que tanto los novios como los padres, familiares y amigos aumenten los actos de Tzedaká el día del casamiento, generando así más bendición para la pareja.

Badéken

El novio, antes de entrar a la Jupá, pasa por donde está la novia rodeada de sus familiares y amigas y tapa su cara con un velo. En esta ocasión los padres de los novios bendicen a la novia. Esta instancia se llama Badéken en Idish o Kabalat Panim, en hebreo. Invoca el encuentro bíblico entre Isaac y Rivka quien se tapó la cara como expresión de pudor. Entrar a la Jupá con la cara tapada representa también el hecho que uno se casa con su esposa tal cual es y no basado en su apariencia.

Velas

El novio entra a la jupá primero, acompañado por su padre y suegro o por sus padres. Cada uno de los acompañantes, lleva una vela encendida que representa las almas de los ancestros fallecidos que vienen a acompañar y estar presentes en la Jupá. También representa los fuegos que hubo en el Monte Sinaí en la “Jupá” entre D-os y Su pueblo.

Rey y Reina

El novio se coloca en el centro de la Jupá mirando hacia Jerusalem y espera la llegada de la novia. Siendo que el novio y la novia son considerados rey y reina en el día de su casamiento, tienen una fuerza especial de “decretar” bendiciones. Muy a menudo se verá los novios rezando bajo la Jupá, pidiendo por sus seres queridos.

Siete vueltas

La novia entra acompañada de su madre y suegra o ambos padres quienes también llevan velas encendidas.Al llegar a la Jupá dan siete vueltas alrededor  del novio. Representa los siete días de la creación. Representa la creación de un muro protector alrededor de su familia. Representa el derrumbe —como en Jericó— de los muros interiores que separan y dividen. Una vez terminadas las siete vueltas se para a la izquierda de su novio, mirando en dirección a Jerusalén.

Eirusín y Nisuín

Antiguamente, el casamiento consistía en dos pasos con un intervalo de doce meses entre ellos. El primero paso, Eirusín, consistía en el hombre consagrando a la mujer, dándole un anillo u otro objeto de valor. A partir de ese momento quedó prohibida para todo hombre como también para su propio novio. Luego de doce meses de preparación, se realizaba el segundo paso, Nisuín, que finalizaba el proceso y a partir de ese momento les fue permitido vivir juntos como hombre y mujer. Hoy en día se hacen los dos pasos debajo de la Jupá, cada uno acompañado por una copa de vino distinto y sus respectivas bendiciones, separados por la lectura de la Ketubá, el discurso del Rabino y canciones del Jazán.

El Rabino recita las dos bendiciones de Eirusin sobre una copa de vino y les da un sorbito a los novios.

Invita a los dos testigos exclusivos y excluyentes para que presencien el acto de matrimonio. El novio le pone un anillo en el dedo índice derecho de la novia y declara que por medio de ese anillo la consagra para él como esposa. Es el testimonio de los dos testigos constituyentes lo que convalida el acto y hace que la pareja esté casada.

Se lee la Ketubá o contrato matrimonial en el cual están delineadas las responsabilidades del novio para con su flamante esposa.

Se llena una segunda copa de vino y se recita las siete bendiciones de Nisuín.

Las siete bendiciones

Las siete bendiciones, conocidas como Sheva Berajot, son recitadas bajo la Jupá sobre la segunda copa de vino. Se recitan también durante toda la semana siguiente cada vez que hay una comida en la cual participan los novios, hay un Minián y una “cara nueva”  que no haya estado en alguna de las celebraciones anteriores.

Su Significado

La primera bendición, la que se pronuncia sobre el vino está siempre presente cuando se pronuncian bendiciones en ocasiones de alegría. Esto data desde los tiempos bíblicos, cuando los levitas cantaban en el Tabernáculo mientras se realizaban las libaciones de vino sobre el altar. 

El vino y la alabanza Divina van de la mano. Las otras seis bendiciones hacen referencia a los diversos aspectos y dimensiones presentes en esta ocasión tan especial. Finalmente pedimos a Di-s que bendiga a la pareja con alegría, amor, cariño y compañerismo y que sea un hogar llevado adelante de tal manera que acerque la reunión final y permanente del pueblo de Israel en la Tierra de Israel. Las Siete Bendiciones son como los siete brazos del candelabro que iluminan y guían con su luz espiritual al nuevo hogar a formarse.

Romper la copa
Luego que los novios toman un sorbito y un “tomador designado” toma el resto del vino, se envuelve la copa y el novio la pisa rompiéndola en recuerdo del Templo de Jerusalem que está en ruinas, con la esperanza que el hogar que están por formar ayudará a acelerar su reconstrucción.

Ijud

Terminó la Jupá y los novios se encierran en un cuarto a solas para romper su ayuno y manifestar el hecho que son una pareja casada, ya que está prohibido para un hombre y una mujer no casados entre sí estar a solas en un cuarto cerrado.

Celebración

El casamiento se celebra con una cena y bailes (Kasher, por supuesto) y durante toda la semana se realiza las Sheva Brajot o siete bendiciones en cada comida en la que los novios y alguna “cara nueva” estén presentes.

Cinco Sonidos

Nuestros Sabios señalan el hecho de que la séptima bendición hace referencia a cinco sonidos diferentes, del mismo modo que encontramos mención de cinco sonidos en la descripción bíblica de la entrega de los Diez Mandamientos.

“Todo aquel que disfruta de la celebración del novio y lo alegra, merece tener éxito en su estudio de Torá”, concluyen.

Los cinco sonidos de la Torá, representan las cuatro dimensiones de interpretación de la Torá: Pshat, Rémez, Drush, Sod y la quintaesencia, Jasidut.

Las almas que la flameante pareja traerán, con favor a Di-s al mundo, también se componen de cinco dimensiones: Néfesh (carácter), Rúaj (emoción), Neshamá (intelecto), Jaiá (subconsciente), Iejidá (esencia).

La formación de un nuevo hogar judío implica expresar en el mundo nuevas aristas del infinito mensaje Divino por medio de las almas de los hijos que engendrarán y el vínculo íntimo entre ellas y la Torá que las nutre. 

¿Qué es la Ketubá?

La Ketubá es el contrato matrimonial que establece las obligaciones del hombre sobre su mujer. El punto central de este documento es la compensación financiera que le corresponde a la mujer en el caso en el que el matrimonio se disuelva a través del divorcio o del fallecimiento. 

El documento es firmado por testigos Kasher, pero no necesariamente por los mismos que han observado el compromiso bajo la Jupa.

De acuerdo a la mayoría de las autoridades Halájicas, la Ketubá es de decreto rabínico. Los Sabios estaban preocupados por la posibilidad de que un hombre pudiera divorciarse de su mujer. Por ello, instituyeron que ningún hombre podía casarse con una mujer, a menos que se obligase a sí mismo a pagar una suma importante en el desafortunado evento en el que él la divorcie.

Cuando un hombre judío se casa con una mujer judía, automáticamente se está obligando a su mujer en diez áreas 

Hoy en día, el formato de la Ketubá  es un formulario impreso, en donde hay que completar la fecha y los nombres de los novios y sus testigos. Antes de la boda, el rabino que oficia la ceremonia, debe llenar estos espacios y supervisar las firmas de los testigos en el documento. También hay disponibles Ketubot que son verdaderas obras de arte.

Está prohibido que una pareja viva junta, incluso temporalmente, sin una Ketubá . En el caso en el que el documento se pierda o sea destruido, o si se ha encontrado un serio error en su texto, la pareja debe inmediatamente obtener otra Ketuvá de un rabino. Esta regla se aplica durante el período de matrimonio. Por ello, es prudente guardar la Ketubá  en un lugar seguro.

Por Naftali Silberberg

Un relato de dos amores

En las enseñanzas de la Kabalá, Sarai y Hagar nos sirven como metáfora de dos modelos de vida.

Sarai, la princesa, representa una vida que vive para sí misma, mientras Hagar, la sirvienta, se inviste en una vida que vive por las recompensas y beneficios que vienen con ella. Sarai vive para vivir, Hagar vive para ganar. Esto no es ni bueno ni malo; son simplemente dos aspectos integrales diferentes de la condición humana.

Examinemos estas dos dimensiones mientras se muestran en el amor y las relaciones humanas.

Hay una persona que dice: “Te  quiero porque te preciso”, o “te quiero porque eres hermoso”. En otras palabras, te aprecio por las recompensas (la “Hagar”) que gano por tí.

“Ser amado por lo que uno es realmente, es la gran excepción” Goethe dijo. La mayoría de la gente ama a aquellos de quienes recibe algo. Amo la parte tuya que me da plenitud y beneficios. Amo a mí versión tuya, no a tí.

Una historia:

Uno de los grandes espiritualistas del siglo XX, Rabí Israel Lipkin, conocido como Rabí Israel Salanter, una vez observó a una persona comiendo un pedazo de pollo con gran fervor. “¿Cuál es la gran alegría sobre esto”? le preguntó el Rabí.

“Amo este pollo”, respondió la persona.

“Dudo grandiosamente que ames al pollo” le dijo el Rabí. “Este pollo fue faenado, desplumando, cortado y cocinado para ti. ¿Es así como tratas a quienes amas?.

“No amas al pollo; te amas a vos mismo, a tus gustos, tu estómago. Admiras al pollo por posibilitar servir tu esófago tan eficientemente”.

Amor recíproco

Tu amor hacia otra persona no es tan diferente al amor hacia tu pollo o tu torta de queso. Amas a tu cónyuge por lo que recibes de él. Tu cónyuge te garantiza compañerismo y te da “condimento”, cualidad y sabor a tu existencia diaria. Disfrutas las cualidades físicas y emocionales de tu cónyuge; aprecias las miradas de tus compañeros, sus comidas, inteligencia y bondad.

Tienes que ser un tonto para no apreciar a este ser humano que está dispuesto a dar todo e incluso a amar a un Shleimazel  como tú.

Esta forma recíproca de amor no está mal para nada. Hace, de hecho, que el mundo se mueva. Puedes seguir casado y vivir para siempre con este “Hagar” modelo de relaciones. Si todos los matrimonios requerirían una afección egoísta y altruista, sería el fin de la raza humana tal como la conocemos. Somos criaturas auto orientadas y debemos sentir que nuestras relaciones están basadas en la dinámica de dar y recibir.

Debemos reconocer, sin embargo, que aunque este amor es profundamente beneficioso, es también condicional y puede ser temporario.

¿Qué pasa cuando algunas de las cualidades de tu querido cónyuge cambia, o cuando no tienen más relación contigo, o cuando encuentras a alguien que parece que tuviera cualidades superiores?

A veces estas huellas terminan con un romance. “¿Por qué voy a estar para tí cuando tú no estás más para mí?” Ésta es una buena pregunta, una que ha causado y continúa causando la muerte de muchos matrimonios.

Además, incluso que el amor recíproco pueda ser poderoso y fructífero, no captura la majestad completa que el espíritu humano soporta. El amor recíproco satisface al ego humano básico, su necesidad y auto-preservación y auto gratificación. Pero falla en satisfacer al alma de la persona que fue creada en imagen de Di-s.

Amor incondicional

La Torá y la Cábala, por lo tanto, nos muestran otra forma de amor, o el modelo “Sarai” de amor, uno que no es recíproco, pero es incondicional o esencial. En él, no te amo por un “ya que…”, una cualidad individual o muchas cualidades que admiro en ti. Te amo por que eres “tú”, no el “tú” que me beneficia, pero tu misma existencia, tu mismo ser. Y nace del reconocimiento de que compartimos un lazo esencial.

No es el amor porque eres hermoso, si no, eres hermoso porque te amo. No es que te amo porque te preciso, sino te preciso porque te amo.

Esto no significa que uno no deba admirar o apreciar las finas cualidades de su cónyuge. Significa que tu amor no es limitado o definido por cualidades de amor particulares. Digamos, por ejemplo, que eres bendecido con un hermoso chico talentoso. Obvio que aprecias estas cualidades en tu hijo y se lo mencionas. Pero, el amor hacia tu hijo no depende en algo o está limitado a estas características. Puedes tener otros hijos que no tienen estos dones, pero los amas de igual manera. ¿Por qué? Porque sientes que eres esencialmente y eternamente uno con ellos.

De hecho, uno observa que el amor de los padres hacia los hijos, quienes, por su estado mental o físico no pueden recibir afecto recíprocamente, es más fuerte que el amor hacia otros chicos que pueden devolver recíprocamente a sus padres, ¿Por qué?

La Cábala lo explica en una forma muy profunda. No es que los padres aman a un hijo más que a otro. Amas a cada chico con la misma pasión infinita. Sin embargo, con chicos que manifiestan cualidades que generan aprecio, la relación esencial de los padres, es de alguna forma eclipsada con el amor que nace por el aprecio de esas cualidades. 

Con un chico que no tiene una habilidad para devolver de ninguna forma, que le falta manifestación y cualidades que hace que “valga la pena” amarlos, lo que emerge es el amor eterno e incondicional que proviene de una conexión esencial que hay con el padre y el hijo. No voy a recibir nada a cambio, pero te amo de todas formas, así como me amo a mí mismo, porque tú y yo somos intrínsecamente uno.

¿Puede un matrimonio llegar a este espacio puro? Sí. ¿Puede comenzar con este tipo de amor? Generalmente no. (Si sí, te podrías haber casado con todos y cualquiera). Al principio de una relación, uno debe enfocarse en los beneficios mutuos envueltos, mientras el romance, por supuesto, asiste en el drama de la fusión de dos extraños.

Sin embargo, si trabajamos en nosotros mismos y permitimos que nuestras almas emerjan en la relación, podemos emprender un largo viaje, alcanzando un espacio de amor altruista puro en donde llegamos a reconocer nuestro lazo compartido esencial e inmutable que nunca será cortado. Con el tiempo, llega un punto en donde cada parte siente a la del otro, en donde cada parte no puede ver su vida sin su compañero al lado.

Una vez una enfermera compartió la siguiente historia:

Era una mañana muy atareada, a las 8.30 de la mañana aproximadamente, cuando un hombre mayor, de unos 80 años, llegó a remover unas suturas de su pulgar. Dijo que estaba muy apurado porque tenía una cita a las 9 de la mañana. Tomé sus datos y le dije que esperara en el asiento, sabiendo que tendría que esperar como una hora hasta que alguien lo pudiera ver. Mientras me hacía cargo de su herida, comenzamos a hablar. Le pregunté si tenía una cita con el doctor esta mañana, ya que dijo estar muy apurado. El hombre me respondió que no, que precisaba ir al hogar de ancianos a desayunar con su esposa. Luego le pregunté sobre su salud. Me dijo que ella estaba ahí desde hacía un tiempo, ya que era víctima de la enfermedad de Alzheimer.

Mientras hablábamos, y terminé de cubrir su herida, le pregunté si ella se preocuparía si él llegaba tarde. Me respondió que ella ya no lo reconoce, y que hace cinco años ya que no lo reconoce. Estaba sorprendida por lo que le pregunté, “¿Y aún así sigue yendo todas las mañanas, aunque no sepa quién es?”

Él sonrió mientras me golpeaba suavemente la mano y dijo: “Ella no sabe quién soy, pero yo sí sé quién es”

Tuve que contener mis lágrimas mientras él se iba, y pensé: “Éste es el tipo de amor que yo quiero en mi vida”

El verdadero amor no es ni físico, ni romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que es, ha sido, y será…Y mis amigos, dijeron todo.

Tú y Di-s

Estos dos modelos de vinculación -El modelo Hagar y el modelo Sarai- existen también en nuestro “casamiento” entre nuestras almas y Di-s

Una relación con Di-s de modelo Hagar significa que lo sirves a Él como una “ama de casa“, por las recompensas (el “Hagar”) que recibes. Tu foco primordial en vivir una vida moral y espiritual es lo que puedes conseguir de Di-s a cambio. “Si yo soy una buena persona, Di-s me va a recompensar; si soy una persona vil, Di-s va a estar enojado conmigo, y eso no es bueno”.

Muchas comunidades religiosas basan los fundamentos de toda su educación en la ética de la recompensa y el castigo. “Si sirves al Señor y sigues sus instrucciones, creas una entrada al paraíso”, se les enseña a los niños, “Si no terminarás en la barbacoa eterna”

En un nivel más sofisticado, puedes anhelar una lealtad y devoción a Di-s por tus beneficios mentales, emocionales y espirituales. La fé trae optimismo, esperanza, serenidad, un sentido del propósito, etc. Puede liberarte del temor, inseguridad y ansiedad. Así que te adentras a un matrimonio con Di-s como una “ama de casa” buena y leal: El pago es grande y los beneficios valen la pena.

¿Es esto malo? ¡Para nada! Para muchos de nosotros, la única forma de estar motivados e inspirarnos a vivir una vida moral y plena es enfocándonos en nuestra ganancia, en cómo estimular la cualidad de nuestros días y lo profundo de nuestras vidas.

Llévate tu ego

Una historia personal:

Una vez fui invitado a presentar una charla en una cena de alto nivel sobre cómo vivir una vida espiritual.

Totalmente desinteresado en asistir a la cena o de discutir este tema, consideré rechazar la invitación. La única razón por la cual quería aceptar la invitación era porque una persona de mucha influencia iría a la cena y yo quería impresionarlo.

Así que llamé a mi consejero, y le pregunté si debería rechazar la invitación, siendo que “mi charla espiritual” estaría contaminada en un motivo absolutamente egoísta. Aceptando la invitación, razoné, favorecería a mi ego, pero engañaría a mi alma y a mi autenticidad. Sería un estafador Neoyorquino más. Gran cosa.

Mi consejero me recomendó ir y hablar. “Si tu ego te obliga a robar bancos, debes decir que no. Pero si tu ego, por el momento, te está obligando a dar charlas sobre temas espirituales y a inspirar personas para que incrementen en actos de bondad y solidaridad, que así sea; llévate tu ego en tu paseo de la vida”.

Seguí su consejo, no de mala gana, me apresuro a añadir. Por supuesto, has adivinado. Este tipo famoso nunca llegó, así que supongo que se transformó en una situación de ganar.

La verdad de un pobre hombre

Lo mismo es con la mayoría de las relaciones en nuestra vida. Pocos de nosotros somos capaces de una relación consistente altruista con los hombres o con Di-s. La búsqueda de la auto gratificación es esencial para la condición humana, e ignorarla puede significar el fin de una vida plena y fructífera.

Un hombre rico una vez fue a lo de Rabí Shneur Zalman de Liadi y se lamentó que la caridad que él estaba distribuyendo a los pobres estaba coloreada por motivos ocultos; no lo hacía con total veracidad.

A lo que el Rebe le respondió: “Sí, puede ser cierto; pero el hombre pobre usa de tu plata para alimentar a su familia con veracidad”.

Sin embargo, a pesar de la productividad de esta forma de relación con las verdades morales de la existencia, basadas en el beneficio de uno, hay que ser conscientes que son por un tiempo limitado. Debemos ser sensibles a la verdad que es condicional, externa y por lo tanto temporaria. Es un amor definido por el ego, y por lo tanto, limitado por el ego; no captura el amor majestuoso que el alma humana es capaz de alcanzar.

No preguntes…

La Cábala  por lo tanto nos trae otro tipo de relación más profunda con Di-s, conocida como el modelo “Sarai”. “No preguntes lo que Di-s puede hacer por tí; sino lo que tú puedes hacer por Él”. En este nivel, eliges adentrarte a una relación con Di-s no por lo que Él puede hacer por  tí, sino por lo que tú puedes hacer por él. El “Sarai” en nosotros representa esta dimensión del alma que reconoce su conexión inherente y esencial con Di-s. Con ésta parte del alma yo no sirvo a Di-s porque lo preciso, sino porque Él me precisa a mí, o mejor dicho, porque somos uno.

Aún así, ¿Cuántas personas pueden vivir constantemente en éste nivel? Muy pocas. Si aplazáramos nuestro matrimonio con Di-s hasta que podamos desarrollar este idealismo, no podríamos tener siquiera un “hijo” en nuestras vidas, nunca podríamos producir aunque sea un buen acto.

Así que Sarai le dice a Abraham, el hombre en la Biblia que es el paradigma del amor: “Mira, Di-s me ha refrenado de poder tener un hijo;  por favor, asóciate con el ama, quizá pueda de ella construir”.

En un nivel metafórico, lo que Sarai está diciendo es que si Abraham insiste en construir una relación sólo con el más perfecto, ser humano ideal, nunca traerían niños al mundo. Si esperas hasta que estés espiritualmente perfecto y puro para comenzar con la labor de cambiar al mundo, nunca podrás tener frutos, ni producir nada ni llenar al mundo de Di-s con bondad. A veces hay que llamar al ego, a tu egocéntrica personalidad, para poder cosechar grandes logros. Deja que tu ego genere acciones, siempre y cuando sean positivas y productivas.

Así que Sarai, la esposa de Abram, tomó a Hagar la egipcia, su sirvienta -luego de diez años que Abram haya vivido en la Tierra de Cnaan -y se la dio a su esposo Abram como esposa“.

Sarai misma reconoce que el camino al idealismo debe cada tanto ser liderado por el ego.

No siempre pueden tus relaciones operar por el paradigma de “Sarai-esposa”, a veces, por el bien de los niños, debe ser operado por el paradigma “Hagar-sirvienta”

El desafío

Pero, está el potencial de la caída.

Él se asoció con Hagar, y ella concibió. Cuando se dio cuenta que estaba embarazada, ella (Sarai) miró a su sirvienta con desprecio

Todo lo anterior es lindo y estupendo siempre y cuando te acuerdes de que hay otro modelo más elevado de amor; que te presente un paradigma de vida defectuoso aunque no incorrecto. Siempre debes mantener el conocimiento que aunque a veces participemos de una relación estilo “Hagar”, hay algo mucho mayor y más profundo para esforzarse.

El problema empieza cuando tu ego comienza a presagiar la verdad, cuando comienzas a creer que has alcanzado la cumbre del amor. Luego, cuando tu ego se debilite, o cuando sientas que tu propio interés no sirve, puedes llegar a tirar toda la relación por la borda. Se convierte todo acerca de tí: es a mi manera o no hay manera.

Vemos esta tendencia que sucede generalmente en el área de educación. Algunos padres desarrollan la siguiente actitud: Siempre que mi hijo me denajes“, el placer y deleite que espero de él, lo amo con todo mi corazón. Pero en el momento que el comportamiento de mi hijo no cumple con mis expectativas, cuando falla en darme la tranquilidad y alegría que quiero de él, me enojo y me frustro. Esto es porque inicialmente no lo amo por quién es, sino por lo que hace por mí. Así que cuando me da dolores de cabeza en vez de alegría y serenidad, mi corazón se llena de sentimientos negativos hacia él.

Esto es cuando sabes que tus relaciones estilo “Hagar” han traspasado los límites. Las relaciones basadas en intereses propios son críticas, indispensables y por lo tanto profundamente valuables. Pero esto es cierto siempre y cuando reconozcamos su inferioridad en comparación con la relación estilo “Sarai”, en donde aspiramos a un crecimiento más profundo y a nuestra elevación. Luego, vivir una buena vida por motivos ulteriores, probablemente te eleve a un espacio de profundo idealismo, en donde aprendes a amar puramente. Una relación auto motivada, si funciona consistentemente, te llevará a una relación egoísta.

Pero cuando tus relaciones auto motivadas se convierten en el destino final, cuando pierdes el foco de los horizontes extendidos lejos de tu visión actual, cuando sientes que tu cónyuge ya no te sirve de la manera que antes te servía, tu amor puede declinar y finalmente desaparecer.

El escándalo

Así que Sarai le dijo a Abraham, “¡El escándalo contra mí, es por tu culpa! Fui yo la que te di a mi sirvienta, y cuando vio que concibió, perdí mi estima en sus ojos. ¡Que Di-s nos juzgue entre tú y yo!

Estas son palabras fuertes. Su significado, sin embargo, es claro. Algo fue profundamente distorsionado. Si nuestras relaciones con el otro y con nuestros futuros hijos se ven consumadas completamente en una relación al estilo “Hagar”, van a devorar nuestros fundamentos. Y sólo Di-s puede juzgar la sutil diferencia entre una relación basada en la verdad y una relación basada en intereses propios.

Abraham le respondió a Sarai, `Tu sirvienta está en tus manos; haz lo que creas que sea correcto hacer´. Sarai la hizo sufrir, y ella se escapó“.

En este punto en nuestras vidas, nuestra mayor conciencia, o el Sarai dentro de nosotros, debe recordarnos las limitaciones de nuestros egos. “Sarai” debe recordarle a “Hagar” que ella funciona mejor cuando está subyugada a la autoridad de Sarai. Libre, reinando desinhibidamente con su ego; es demasiado vulnerable y sería como dar permiso a un niño para salir de la casa cuando quisiera. Para que el ego sea productivo, debe ser controlado.

Pero nuestros egos, no siempre están dispuestos a escuchar. Más que enfrentar su desinhibida vulnerabilidad, se escapan de la escena. Se esconden de la verdad.

Di-s se encuentra con el ego

Un ángel de Di-s se encontró con ella en un manantial en el desierto…y él dijo, “Hagar, ¡sirvienta de Sarai! ¿De dónde vienes, y a dónde vas?”.

“Ella dijo, `Estoy escapando de mi ama, Sarai´. “El ángel de Di-s le dijo a ella, `vuelve a lo de tu ama y subyúgate a ella´”. “Y el ángel de Di-s le dijo: `voy a incrementar tu descendencia y no se contará para abundancia´”.

Hagar puede precisar ayuda, pero Di-s igual la ama. Di-s no desprecia al ego humano. Di-s no cree que debemos aplastar nuestras ambiciones individuales y evitar cualquier vestigio del “Yo”. Siempre y cuando nuestro sentido de individualidad reconozca sus limitaciones, el ego es capaz de conseguir grandes cosas en la vida. “Vuelve a tu ama y subyúgate a ella“. Continúa con tu vida, tu amor, tus relaciones, tu matrimonio. Pero siempre debes tener el coraje de mirar hacia arriba y ver que el amor es infinito.

Luego, el ángel dice, vas a tener muchos hijos. Vas a producir acciones y descendencia que van a convertir a este mundo en un lugar más brillante.

Extraído y adaptado de algemeiner.com

El amor en tiempos difíciles

¿Qué podés hacer cuando te das cuenta de que tu marido está demasiado apegado a su madre?…

Lo que ella diga significa más para él que el propio bienestar de su mujer y de sus hijos (o al menos así parece) .Jamás tomará una decisión sin primero consultar con ella, en cada minuto libre irá a visitarla. Y la asistirá en todo lo que necesite ella y su hogar, antes que a su propia casa.

Pero lo peor es que es tan confidente con su progenitora que hasta le confiesa los pensamientos y sentimientos más hondos que su cónyuge le ha confiado a él. Su esposa está decepcionada, enojada, frustrada. ¿Qué debería hacer para que esto no suceda?. Veamos cómo los jóvenes pueden prevenir esta situación con sus parejas.

Algunos años atrás se hizo un estudio en familias en las cuales el marido estaba demasiado apegado a su madre. Entre otras cosas se les preguntó a las mujeres si antes de estar casadas veían a sus respectivos maridos como una persona fuerte, si expresaba sus opiniones con convicción y si era decidido y comprometido.

La mayor parte de las mujeres dijeron que sus futuros maridos lucían dubitativos, sin muchas opiniones e indecisos. Muchas dijeron que realmente hubiesen preferido un hombre fuerte y que no entendían por qué se habían establecido con una persona tan débil. Resultó en muchos casos que estas mujeres eran muy decididas y fuertes e inconscientemente se habían “establecido” con una persona débil para tener la última palabra en la casa de ellas. Pero jamás pensaron que no iban a ser ellas las que tuviesen la última palabra en sus casas; sino sus suegras.

El estudio mostró, entre otras cosas, algunas señales de alerta que pueden ser detectadas antes del matrimonio, prediciendo si un hombre está demasiado apegado a su madre.

Pero, ¿qué puede hacer una mujer que ya está casada con este tipo de hombre, con este “nene de mamá”? Antes que nada debemos preguntarnos:

¿Por qué está corriendo todo el tiempo con su madre? ¿Por qué arregla la lámpara de su madre antes que la propia (y de su mujer)? Las posibilidades dicen que ese hijo suyo (de su madre) es el mejor a sus ojos, y se lo deja ver a él. Cuando le arregla la lámpara le dice “me salvaste la vida” y le da a entender que sin él estaría desamparada.

Ella considera cada favor como un favor muy especial y está muy agradecida. Siempre conserva su comida favorita en el refrigerador, para que cuando llegue su hijo cansado después de un arduo día de trabajo pueda disfrutar una buena comida.

Su madre lo hace sentir especial, necesitado, apreciado y aprobado, con ella no siente que está equivocado y su cariño es recíproco, y los cuidados que ella le da son apreciados. Es un placer para él ir a visitarla y ayudarla.

En algunos casos tal vez el marido no recibe de su mujer lo que recibe de su madre, sino todo lo contrario; tal vez en lugar de ser considerado el mejor se lo ubica en un lugar inferior y de crítica constante. Tal vez no se aprecie el hecho de que arregle cosas en la casa. Después de todo ¡“Es su deber”!

Su esposa siente que contribuye mucho con el hogar y muchas veces sin reconocimiento, ¿por qué él no puede hacer el mínimo en los mismos términos?

Entonces, ocasionalmente, no se le pide en buenos términos al marido que se ponga en movimiento sino que se le ordena hacerlo. Inclusive después de un largo día de trabajo no se le permite ni siquiera relajarse un rato, sino que inmediatamente se le presenta más trabajo, demandándolo de una manera impaciente y autoritaria.

Obviamente, aunque en algunos casos puede haber una gran diferencia entre el trato que un hombre recibe de su mujer y el que recibe de su madre, él debe saber cuáles son sus obligaciones respecto de cada una.

De cualquier manera, no todos los maridos tienen esa etiqueta, pero si esa es la situación ¿cómo podemos hacer para que se revierta? Primero debemos preguntarnos qué necesidades emocionales no estamos llenando. Tal vez dimos por un hecho su devoción hacia nosotras, y como lo consideramos “su deber” no dimos una palabra de aliento ni un símbolo de aprecio por lo que hace.

En segundo lugar, ¿por qué corre a los brazos de su mamá en cada segundo que tiene libre? ¿Qué consigue en esos brazos que no consigue en los de su esposa? Tal vez ella escucha sus problemas… ¿nosotras hacemos lo mismo o lo atacamos con problemas y acusaciones antes de que cruce el umbral de la puerta?

¿Cree su mamá que él es el mejor cuando nosotras creemos que es el peor? Posiblemente ninguna de estas cosas sea verdad pero él es un “nene de mamá”. El no ha crecido. Siempre busca la salida rápida y no quiere completar sus obligaciones.

¿Qué hacemos, entonces? Probemos con la vieja y comprobada receta para reforzar la buena conducta. ¿Hace bien alguna cosa? Tal vez podamos decirle cuánto apreciamos aquello que sí hace y lo mucho que significa para nosotras.

Tal vez podamos hacerlo sentir bienvenido cuando llega a la casa (esto puede ser más complicado si su llegada coincide con la de los niños o con la cena); tal vez podamos demostrarle cuánto necesitamos de su presencia y que su ayuda es esencial para nosotras y los niños. Las probabilidades dicen que al menos uno de estos métodos dará buenos resultados.

Muchas mujeres asumen que sus maridos son maduros (mientras pueden no serlo) o que saben lo que ellas sienten respecto de sus “escapadas” a lo de su mamá. Después ellos se enojan y se resienten, o se van.

No cometas ese error. Descubrí cuál es su etiqueta y comenzá desde ahí. Quizá él nunca aprendió a ser responsable y solo se le permitió hacer cosas que él disfrutaba. Tal vez nunca le enseñaron a considerar los sentimientos de los otros.

No esperes que él simplemente sepa o adivine tus sentimientos. Háblale de ellos, de cuánto vos y los niños disfrutan de su participación en las actividades familiares, cómo disfrutás de su compañía.

Hacele entender que no solo sufrís vos, sino que el matrimonio es el que sufre y que él lo sufre también.

Si esto puede ser hecho con un cierto espíritu de amistad. Si podés mostrarle que es un hecho común, que va a elevar la felicidad de ambos compañeros, es muy posible que él comience a examinar su modo de vida y su matrimonio, y entonces comience a trabajar sobre el problema.

Durante el proceso de cambio es muy importante resaltar la recompensa ante cualquier mejora de su parte para que el crecimiento real pueda llevarse a cabo.

Este artículo fue escrito respecto de los “nenes de mamá”. Por supuesto los roles pueden estar invertidos. Hay bastantes “nenas de mamá”, quienes corren a casa ante cualquier pequeña dificultad. Quieren pasar todos los shabbats y los Iom Tov con sus padres, sin considerar una cena a solas con su marido. Inclusive en los días de semana, cuando comen en casa, sus madres les llevan la comida, y para cualquier decisión que tenga que ver con el matrimonio consultan a mami.

En este caso, las mismas técnicas propuestas anteriormente pueden ser utilizadas para llevar a una “nena de mamá” a ser una compañera madura en el matrimonio.

Si es tratada con dulzura y comprensión en lugar de estar a la defensiva, lo más probable es que esté motivada a abandonar su postura infantil y aprenda a relacionarse con otra persona cuidando sus necesidades y la de los demás en un nivel más maduro.

Rabanit Sheingarten z”l

Brooklyn, New York

Extraído de “Entre Mujeres”, Ajdus, la revista de Neshei Jabad

La rabanit Sheingarten z”l, recientemente fallecida, nació en Europa y desde que llegó a Estados Unidos se dedicó como psicóloga a transmitir apoyo terapéutico espiritual y emocional a parejas y familias necesitadas.

Lo que el divorcio enseña acerca del matrimonio

¿Por qué Di-s nos enseña cómo divorciarnos, si Él cree en el matrimonio? No sólo que Di-s cree en el matrimonio, cree que debés casarte, y desea que permanezcas casado con la persona con la que estás casado. ¿Por qué, entonces, Él nos permite divorciarnos? No sólo lo permite, nos enseña cómo debemos hacerlo. Como todas las instrucciones de Di-s en la Torá, divorciarse es una Mitzvá, un precepto Divino. En realidad, sus instrucciones acerca del divorcio son muy explícitas, ¿por qué?

Porque luego de haberte entregado las instrucciones para el matrimonio, Di-s no te abandona cuando estás en problemas. Pues Él es misericordioso y compasivo, delicado y considerado, Él te entrega una segunda alternativa de instrucciones si te es imposible seguir la primera. Es como un libro de cocina que te indica qué debés hacer en caso de que se arruine la receta.

Dos de mis hijos seguían en una oportunidad las instrucciones de un paquete de polvo para galletitas. Uno de ellos leía las explicaciones en voz alta, mientras que el otro preparaba la mezcla. El niño que leía dijo, “Ahora se supone que debemos revolver la masa 50 veces” El otro exclamó: “”¡Pero yo ya la he revuelto casi 100!” ¿Qué hacemos ahora?” El primero de los niños dijo: “No lo sé, volveré a leer para saber qué debemos hacer” Revisó la caja, pero las instrucciones no decían nada acerca de revolver la masa tantas veces. Vinieron ambos a mí y me preguntaron qué debían hacer. “¿Debemos tirarla?”.

¿Comenzamos de nuevo? 

Las instrucciones no nos indican qué hacer en caso de arruinar las cosas”. Di-s no es así. No es así como la Torá- Su set de instrucciones- está escrita. La Torá pide que no mezclemos carne con leche. ¿Qué sucede si lo hicimos? “Bueno” nos dice, “depende de cuánta leche había, y de cuánta carne se trataba. ¿Lo has hecho a propósito; o ha sido un accidente? Si se trata de un accidente, así es como puedes corregirlo. Si ha sido con intención, trata de que no vuelva a suceder”. Di-s espera de ti que permanezcas casado. Y con la persona que Él ha elegido para ti. Pero Él es compasivo y comprensivo cuando tú le dices que te es muy difícil.

¿Quizás Su intención fue que te casaras y luego salieras de ello; quizás las leyes de divorcio son tu “cláusula de escape”?. No.

Di-s tiene la intención de que permanezcas casado. Pero si no podés, si es demasiado difícil para vos, Él lo comprende, y Él te ayudará a salir de esto. ¿Esto significa que el matrimonio ha sido un error? ¿Apostaste, perdiste, ahora lo admites y sales de ello? ¿Has cometido un error, y entonces Di-s te dice cómo corregirlo?

Error otra vez.

Tu matrimonio no ha sido un error. Ha sido planificado desde el comienzo de los tiempos. Cuando Di-s creó tu alma, hace seis mil años atrás, Él creó tu “pareja” junto a ti.

Decir que estás casado con la persona equivocada es como decir que diste a luz al bebé equivocado. ¿Puedes dar a luz al bebé de otro? Cierta vez una mujer me dijo algo parecido. “¿Usted tiene tantos hijos?”-me preguntó incrédula. (No recuerdo si entonces ya teníamos 12 o 13 hijos). “¿Acaso no sabés que hay mucha gente que no puede tener hijos?” dijo indignada. Es como si quisiera decirme: “Dale una oportunidad a otros. Compartí con los demás. No tengás tantos hijos, y permití que otros los tengan”. No es así como sucede. Vos no das a luz a los hijos de otros. Los niños que tienes son los que debían ser tuyos. Como dijo Einstein: “Di-s no juega a los dados con el universo” Si Di-s no juega a los dados con las moléculas y los átomos, menos aún lo hace con las mentes, los corazones o las almas.

Estás casado con la persona correcta. Di-s lo arregló así. Él lo ordenó; Lo predestinó desde un principio. Así Él lo desea.

¿Vos no lo querés así? Bien, como Él está casado contigo, dice: “”Lo que vos quieras”.

¿Esto arruinará “algo del vasto Plan eterno”, como pregunta Tevie en ‘El violinista en el tejado’? La respuesta es sí. Si te divorcias, arruinarás mucho del vasto Plan eterno, el Plan de Di-s. ¿Y Él te lo permitirá? ¿Te ayudará?. Si, Él te lo permitirá, y te ayudará. La razón por la cual Di-s permite el divorcio, es porque haciéndolo, Él nos enseña cómo mantenernos casados. Porque a pesar de que Di-s tiene reglas, y además leyes e incluso Preceptos Divinos, cuando pecás, Él te dice: “¿Arruinaste las cosas? Tratá nuevamente. ¿Cometiste un error y lo admitís? No te preocupes, lo harás mejor la próxima vez. ¿Has cometido la misma falta diez veces? Pedí perdón, y Te perdonaré diez veces”.

Exactamente así debes estar casado- tratando a tu cónyuge de la misma forma que Di-s te trata a vos. Con la misma misericordia y compasión; idéntica delicadeza y consideración. ¿Tu mujer te lo ha hecho nuevamente? Perdónala otra vez. ¿Ya lo ha hecho diez veces? Perdónala diez veces. Comprometete a hacer que tu relación sea tan duradera como Di-s está comprometido a hacer que Su relación con vos sea duradera. La moraleja es que ofreciéndote ayuda para divorciarte, Di-s te ayuda a permanecer casado por siempre. De la misma forma que Él ha permanecido casado siempre con vos.

¿Cuándo divorciarse?

Hace algunos meses me topé con uno de esos “tests de auto-conocimiento”, era uno para evaluar el nivel de stress…

Si usted está atravesando un divorcio y/o por casarse, dése 30 puntos. ¿Cambiando de trabajo? 30 puntos; mudarse a una nueva casa, 30 puntos; un nacimiento, 20 puntos; y así sucesivamente, hasta las “tensiones pequeñas” de 5 y 3 puntos. Luego se supone que hay que sumar los puntos y consultar una escala del 0 al 100 que le contabiliza el nivel de tensión que está experimentando en ese momento.

La razón de que esto me haya llamado la atención era que, en ese preciso momento, yo había cambiado de trabajo, me había mudado, y nuestra hija acababa de nacer –todo dentro de un período de seis semanas. (Me alegra informarle, que este escritor estresado y su paciente esposa están todavía unidos en dichoso matrimonio). Lo que también me resultó curioso fue la ecuación de divorcio, por un lado, y cambios de empleo y casa por el otro.

El paralelismo está allí. En su casa y en la comunidad usted invierte una parte de sí mismo; en su trabajo deja una parte de su identidad; su relación con su empleador, compañeros, vecinos y círculo social; las metas a las que se compromete, la dependencia mutua de uno con el otro. Pero hay también agravios y descontentos. Quizás se encuentre en situaciones emocional o éticamente estresantes. Quizás se sienta privado de la oportunidad de expandir su verdadero potencial. O simplemente existe quizá la promesa -o deseo- de un mejor trabajo o entorno en otra parte. Así que usted se pregunta: ¿estas consideraciones justifican abandonar los compromisos actuales y separarme de la relación ya existente?

De acuerdo a las enseñanzas jasídicas, estas consideraciones van más profundo aún. Los maestros jasídicos enseñan que a cada alma se le da su propia “porción del mundo”. El hecho de que usted viva en un lugar específico y trabaje según una vocación particular no es por casualidad o chiripa. El abanico de razones que lo llevaron allí -empezando por sus talentos innatos e inclinaciones, hasta las llamadas “coincidencias” que le dan ese sabor al día a día- están dirigidas por la Providencia Divina, que lo ponen en contacto con esas “chispas de Divinidad” suyas, particulares, las cuales usted es el encargado de “captar”. De usted depende “revelar” estas chispas de potencial espiritual, las cuales necesitará para su pleno desarrollo espiritual. Así como el Cielo asigna un cuerpo a cada alma y un compañero/a a cada hombre y mujer, de la misma manera a cada uno se le asigna una porción de la creación para desarrollar y elevar.

Pero ésa no es toda la historia. Nuestro Creador nos ha concedido el más preciado y peligroso de los regalos: el libre albedrío. Nosotros tenemos el poder de mejorar aquello con lo que fuimos agraciados, y el poder para destruirlo. Podemos hacer tal revoltijo de cosas que nos despertamos una mañana con la creencia de que nuestra relación actual es insalvable y que lo único que nos queda es empezar algo nuevo en alguna otra parte.

¿Cuándo es el momento de divorciarse? El Talmud cita tres opiniones:

La Escuela de Shamai decreta: Un hombre no debe divorciar a su esposa a menos que él descubra en ella algo inmoral.

La Escuela de Hilel sostiene: [Él puede divorciarla] aun cuando ella hubiera quemado su comida.

Rabi Akiva dice: Aun cuando él haya encontrado alguien más linda que ella.

(Las tres opiniones derivan del mismo verso en la Torá –Deuteronomio 24:1–en la sección que trata las leyes de divorcio, dependiendo de cómo se interpreta una frase importante de ese verso).

La halajá (última decisión legal) sigue la opinión de los Sabios de Hilel. Pero una conducta piadosa (característica del jasidismo) la cual se atiene a un standard “más allá de la ley”, acepta el criterio más estricto propuesto por los discípulos de Shamai.

En otros términos, un “divorcio” está justificado si hay daño real al bienestar y privación de sus necesidades. Si usted siente que se encuentra “casado” a una vida donde cada noche es una cena quemada, una privación de su nutrición material o espiritual, un maltrato constante, la Torá entiende y perdona su decisión para desunir esa relación y buscar un “matrimonio” mejor.

Eso es al “pie de la halajá”. Pero un acercamiento más altruista considera que a menos que su situación actual en la vida sea de una violación a sus valores éticos, morales y religiosos (que en ese caso los Sabios de Shamai permiten, incluso, de hecho obligan una disolución del matrimonio) el lugar para estar es el lugar donde usted está actualmente. Su Creador lo ha puesto allí; Él también le ha dado los recursos y fortalezas para hacer que funcione. Salirse no es la idea, sino aceptar el desafío mayor de descubrir esos recursos y revelar “las chispas de Divinidad” que le fueron confiadas a su cuidado.

Yanki Tauber

La boda Judía, vínculo de santidad

El 15 de Av es considerado el “día del matrimonio judío”. En honor a esta fecha, compartimos estas líneas sobre cómo prepararse para la Jupá como comienzo de una vida de amor y santidad.
Y lo más importante, que sea con ¡Mazal Tov!

Una de las cosas que visualmente distingue la boda judía, es que se realiza bajo una conopia matrimonial (que recibe el nombre de jupá), bien sea realizada bajo el cielo, al aire libre o en el interior de un recinto como la sinagoga.

Jupá en hebreo significa cubrir, acoger o proteger, y por lo tanto representa el enlace de la pareja en todos los aspectos que son compartidos en el matrimonio.

Alude a los sentimientos de amor, cariño, compañerismo, amistad y comprensión. Es el sentido de compartir una sola vida y un destino único; es el convertirse “en una sola carne”.

Se lo compara con el recibimiento de la Torá en el monte Sinaí, donde las nubes celestiales formaron una jupá para el pueblo judío.

Por lo general consiste en un manto o pedazo de tela y cuatro varas que lo sostienen, es como una casa abierta por todos los costados, como la del Patriarca Abraham, que según la tradición, tenía entrada por los cuatro costados, para recibir a los visitantes que vinieran de cualquier dirección.

También simboliza la luz Divina que rodea toda la creación; así como la jupá cubre a la pareja que se casa, esa luz rodea a todo lo que Di-s creó. En términos místicos, es la luz de la sabiduría, raíz de todo lo existente. Esta es la jojmá, la cubierta de la Merkavá.

Como la jupá pretende simbolizar una casa, en la costumbre AshkenazíAzquenazí es preferible que sea realizada al aire libre, bajo el cielo, como un símbolo y recuerdo de la promesa del Eterno a Abraham:

“Observa los cielos y cuenta las estrellas, así será tu descendencia”

Fijar la fecha de la boda

El casamiento marca el inicio de la vida en común de la pareja, y por lo tanto es conveniente realizarlo en las fechas más propicias.

Según una costumbre remota, la fecha debe fijarse, siempre que sea posible, dentro de la primera mitad del ciclo lunar, cuando crece la luna nueva, pues ello simboliza el deseo de que se incrementen la felicidad y la fortuna de la pareja, así como crece la luna. Se sostiene que no hay que cumplir con esta norma en los meses de Elul, Tishrei y Adar.

Otra de las consideraciones que hay que tomar en cuenta, es que la novia pueda sumergirse en la Mikve o Baño Ritual antes de la consumación del matrimonio; por lo tanto debe cuidar en fijar la fecha por lo menos siete días después de finalizado el período. La costumbre es que la novia vaya a la Mikve en cualquiera de los cuatro días anteriores a la boda, puede ser durante el día o por la noche.

Al sumergirse, la novia renace como una persona nueva, es como si por un momento hubiera vuelto al útero para volver a nacer.

Al decidir el lugar donde se va a realizar la boda, es conveniente tener en cuenta las reglas relacionadas con el kashrut. El matrimonio es la base de la futura vida matrimonial y para que éste tenga el aura de santidad y significación que desea la pareja, la comida a servir debe ser casher. Aún cuando las familias no observen regularmente estas reglas dietéticas, no tiene nada de hipócrita hacer un casamiento kasher, ya que este es un momento de bendición especial para los novios y hay que mantener la tradición en todo lo posible.

Al elegir el modelo del vestido de la novia, como de las madres de los novios y las damas de honor, hay que tomar en cuenta en el diseño algunos requisitos de recato mínimo establecidos por la Ley Judía. Las mangas deben llegar por lo menos hasta los codos, la tela no debe ser transparente; no se deben tener escotes y las faldas deben tapar las rodillas.

Hay ciertas fechas en las que no se pueden realizar matrimonios:

En Shabat o en festividades como Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sheminí Atzeret, Simjat Torá, Pesaj o Shavuot, ni en los días intermedios (Jol Hamoed), de Pesaj y Sucot.

En los días de ayuno o duelo como el 3 de Tishrei, 10 de Tevet, 17 de Tamuz, 9 de Av y el Ayuno de Ester.

En los días de la Cuenta del Omer (Sefirá), el lapso que va desde Pesaj hasta Shavuot, que es un tiempo de duelo nacional por la muerte de los discípulos de Rabí Akiva. En Lag Baomer se permiten matrimonios y también en Rosh Jodesh Iyar. Según la costumbre sefaradí se pueden realizar bodas a partir del 19 de Iyar.

En las “Tres Semanas” que es el período que va del 17 de Tamuz hasta el 9 de Av, se considera tiempo de luto nacional por la invasión a Jerusalem y la destrucción del Primer y Segundo Templo.

Tampoco se acostumbra fijar la fecha de la boda en el lapso que va de Rosh Hashaná hasta Iom Kipur, denominado “Diez Días de Arrepentimiento”.

La música juega un papel importante en el ambiente de la fiesta. Como el casamiento tiene un carácter sagrado, se debe cuidar que la música sea la apropiada. Debe ser expresión del profundo compromiso espiritual entre los novios y por lo tanto debe ser adecuada para la ocasión.

Hay que establecer, aún dentro de los parámetros de lujo de los casamientos tradicionales, un equilibrio entre lo festivo y lo sagrado; eso hace que la celebración sea más alegre y también más significativa. No hay nada más hermoso que una auténtica boda judía, con música judía que por su estilo es profunda, de gran riqueza espiritual, alegre y a la vez muy moderna.

La Ceremonia. Esponsales, Kidushim o Erusin

El matrimonio, que recibe el nombre en hebreo de Kidushim – santificación, se realiza mediante una ceremonia que se compone por dos actos diferentes y sucesivos: los esponsales Erusin o Kidushim y las nupcias -Nesuin-. La primera incluye las bendiciones respectivas y la entrega del anillo en presencia de dos testigos. 

Para separar entre las dos ceremonias se lee la Ketubá o contrato matrimonial, dando comienzo luego al Nisuim, que consiste en las Siete Bendiciones seguidas por el rompimiento del vaso y finalmente por el Ijud, algunos momentos de privacidad del novio y la novia después de la jupá.

¿Por qué el novio llega primero?

Adámn fue el primer ser humano del mundo, el primero en estar bajo la jupá que hizo Di-s en el Jardín del Edén, y Java (Eva) fue conducida allí.

Del mismo modo, en la actualidad es el novio el primero en estar bajo la jupá y la novia es conducida hacia él.

La jupá es considerada el dominio del hombre, toma posesión de ella primero y luego trae a la novia.

Los seres fueron creados de lo más simple a lo más complejo. Adám fue creado primero y Java Eva después. Se considera que es una forma de vida más elevada y su esencia de mayor refinamiento, porque tiene la capacidad de concebir una nueva vida. 

Romper una copa

Para concluir la ceremonia se acostumbra que el novio rompa un vaso de vidrio pisandolopisándolo con el pie derecho.

Esta costumbre que se origina en el Talmud, se sigue por diversas razones:

Para recordar la destrucción del Templo de Jerusalem. En el momento en el cual se está edificando un hogar, se hace la identificación y relación con el hogar judío nacional representado por el Beit Hamikdash o Templo Sagrado, que aún sigue destruido y el pueblo judío en exilio.

Para recordar que existe mucha tristeza y desazón en el mundo.

Para rememorar el rompimiento de las primeras Tablas de la Ley.

Para atemperar la alegría, porque el exceso de alegría puede hacer que la persona olvide a Di-s e ignore sus responsabilidades espirituales.

Cuando se rompe la copa, la gente dice ¡Mazal Tov!, que significa buena suerte.

El anillo: ¿Por qué en el dedo índice?

La primera parte de la ceremonia se realiza a través de la entrega del anillo o algún objeto de valor en presencia de dos testigos que deben ser judíos observantes de las leyes del Judaísmo, no estar emparentados con el novio o la novia, ni tampoco ser familiares entre sí. 

Un matrimonio puede ser válido aún cuando no hay ningún Rabino presente, pero si no hay dos testigos como corresponde, el matrimonio es inexistente.

El anillo se le pone a la novia en el dedo índice porque el matrimonio representa la unificación del nombre impronunciable de Di-s, e. nombre de mayor sanidad formado por cuatro letras: Iud; Hei; Vav; Hei. El anillo simboliza la sabiduría de la creación que es tan cerrada como el anillo.