Jupá, el casamiento judío

La Jupá

Consiste de cuatro palos cubiertos por un techo de tela. 

Vendría a ser el recinto del novio en el cual recibe a su esposa. La Jupá que cobija a los dos representa la presencia de Di-s que los rodea.

La boda debe realizarse bajo una jupá , un dosel nupcial. Bajo la jupá, el Jatán coloca un anillo de oro en el dedo índice derecho de la Kallah [novia] 

El matrimonio entre el hombre y la mujer refleja el “matrimonio” entre D-os y el pueblo judío en el Sinaí. Hay muchas costumbres que se hacen en la Jupá que reflejan ese casamiento cósmico.

De acuerdo a las enseñanzas místicas judías, cada pareja comparte una sola alma que, al nacer, se divide y se viste en dos cuerpos diferentes. 

Llegar a la Jupá, o palio nupcial, es el momento no tanto de unión como de reunión y reencuentro con la mitad perdida de uno. Uno entra a la Jupá incompleto y sale completo.

Tres socios

El matrimonio judío no consiste de dos socios, sino de tres. El tercer socio es Di-s mismo. Este concepto se expresa en las propias palabras hebreas por hombre y mujer, Ish Ishá. Las dos palabras contienen tres letras, dos de las cuales, la alef y la shin, son iguales y forman la palabra Eish o fuego, mientras que la tercera es diferente en cada una, formando entre ellas, la Iud y la Hei, el nombre de Di-s. Esto nos enseña que si la pareja se comporta como corresponde, Di-s mismo mora entre ellos y si no, quedan dos fuegos, dos pasiones, que se consumen.

 

Se lee la Ketubá  [contrato matrimonial] y la ceremonia concluye rompiendo un vaso bajo su talón, después de lo cual la congregación grita Mazal-Tov.

La rotura del vaso o copa es para recordar la destrucción del Templo y Jerusalém

Uno de los tratados del Talmud es Ketubot, la forma plural de ketubah, que analiza en profundidad las obligaciones maritales de una pareja según la ley judía. 

Semana previa

Se acostumbra que durante la semana anterior al casamiento los novios no se vean. Esto sirve para aumentar su anticipación y evitar conflictos que se pueden generar por la tensión del casamiento.

La noche anterior a la Jupá la novia se sumerge en la Mikve o baño ritual por primera vez para purificarse en preparación a su encuentro con su novio. (Es importante consultar con el rabino antes de fijar la fecha del casamiento para contemplar el ciclo de la novia como también que no sea una fecha en la que no se realizan casamientos.)

Iom Kipur personal

El día del casamiento es como un Iom Kipur personal, ya que Di-s perdona a los novios todo su pasado para que empiecen su vida juntos con una tabula rasa. Es por eso que los novios ayunan el día de su casamiento y dedican gran parte del día a recitar Tehilim o salmos. Es costumbre que el novio se sumerge en la Mikve el día de su casamiento para purificarse. Se acostumbra que tanto los novios como los padres, familiares y amigos aumenten los actos de Tzedaká el día del casamiento, generando así más bendición para la pareja.

Badéken

El novio, antes de entrar a la Jupá, pasa por donde está la novia rodeada de sus familiares y amigas y tapa su cara con un velo. En esta ocasión los padres de los novios bendicen a la novia. Esta instancia se llama Badéken en Idish o Kabalat Panim, en hebreo. Invoca el encuentro bíblico entre Isaac y Rivka quien se tapó la cara como expresión de pudor. Entrar a la Jupá con la cara tapada representa también el hecho que uno se casa con su esposa tal cual es y no basado en su apariencia.

Velas

El novio entra a la jupá primero, acompañado por su padre y suegro o por sus padres. Cada uno de los acompañantes, lleva una vela encendida que representa las almas de los ancestros fallecidos que vienen a acompañar y estar presentes en la Jupá. También representa los fuegos que hubo en el Monte Sinaí en la “Jupá” entre D-os y Su pueblo.

Rey y Reina

El novio se coloca en el centro de la Jupá mirando hacia Jerusalem y espera la llegada de la novia. Siendo que el novio y la novia son considerados rey y reina en el día de su casamiento, tienen una fuerza especial de “decretar” bendiciones. Muy a menudo se verá los novios rezando bajo la Jupá, pidiendo por sus seres queridos.

Siete vueltas

La novia entra acompañada de su madre y suegra o ambos padres quienes también llevan velas encendidas.Al llegar a la Jupá dan siete vueltas alrededor  del novio. Representa los siete días de la creación. Representa la creación de un muro protector alrededor de su familia. Representa el derrumbe —como en Jericó— de los muros interiores que separan y dividen. Una vez terminadas las siete vueltas se para a la izquierda de su novio, mirando en dirección a Jerusalén.

Eirusín y Nisuín

Antiguamente, el casamiento consistía en dos pasos con un intervalo de doce meses entre ellos. El primero paso, Eirusín, consistía en el hombre consagrando a la mujer, dándole un anillo u otro objeto de valor. A partir de ese momento quedó prohibida para todo hombre como también para su propio novio. Luego de doce meses de preparación, se realizaba el segundo paso, Nisuín, que finalizaba el proceso y a partir de ese momento les fue permitido vivir juntos como hombre y mujer. Hoy en día se hacen los dos pasos debajo de la Jupá, cada uno acompañado por una copa de vino distinto y sus respectivas bendiciones, separados por la lectura de la Ketubá, el discurso del Rabino y canciones del Jazán.

El Rabino recita las dos bendiciones de Eirusin sobre una copa de vino y les da un sorbito a los novios.

Invita a los dos testigos exclusivos y excluyentes para que presencien el acto de matrimonio. El novio le pone un anillo en el dedo índice derecho de la novia y declara que por medio de ese anillo la consagra para él como esposa. Es el testimonio de los dos testigos constituyentes lo que convalida el acto y hace que la pareja esté casada.

Se lee la Ketubá o contrato matrimonial en el cual están delineadas las responsabilidades del novio para con su flamante esposa.

Se llena una segunda copa de vino y se recita las siete bendiciones de Nisuín.

Las siete bendiciones

Las siete bendiciones, conocidas como Sheva Berajot, son recitadas bajo la Jupá sobre la segunda copa de vino. Se recitan también durante toda la semana siguiente cada vez que hay una comida en la cual participan los novios, hay un Minián y una “cara nueva”  que no haya estado en alguna de las celebraciones anteriores.

Su Significado

La primera bendición, la que se pronuncia sobre el vino está siempre presente cuando se pronuncian bendiciones en ocasiones de alegría. Esto data desde los tiempos bíblicos, cuando los levitas cantaban en el Tabernáculo mientras se realizaban las libaciones de vino sobre el altar. 

El vino y la alabanza Divina van de la mano. Las otras seis bendiciones hacen referencia a los diversos aspectos y dimensiones presentes en esta ocasión tan especial. Finalmente pedimos a Di-s que bendiga a la pareja con alegría, amor, cariño y compañerismo y que sea un hogar llevado adelante de tal manera que acerque la reunión final y permanente del pueblo de Israel en la Tierra de Israel. Las Siete Bendiciones son como los siete brazos del candelabro que iluminan y guían con su luz espiritual al nuevo hogar a formarse.

Romper la copa
Luego que los novios toman un sorbito y un “tomador designado” toma el resto del vino, se envuelve la copa y el novio la pisa rompiéndola en recuerdo del Templo de Jerusalem que está en ruinas, con la esperanza que el hogar que están por formar ayudará a acelerar su reconstrucción.

Ijud

Terminó la Jupá y los novios se encierran en un cuarto a solas para romper su ayuno y manifestar el hecho que son una pareja casada, ya que está prohibido para un hombre y una mujer no casados entre sí estar a solas en un cuarto cerrado.

Celebración

El casamiento se celebra con una cena y bailes (Kasher, por supuesto) y durante toda la semana se realiza las Sheva Brajot o siete bendiciones en cada comida en la que los novios y alguna “cara nueva” estén presentes.

Cinco Sonidos

Nuestros Sabios señalan el hecho de que la séptima bendición hace referencia a cinco sonidos diferentes, del mismo modo que encontramos mención de cinco sonidos en la descripción bíblica de la entrega de los Diez Mandamientos.

“Todo aquel que disfruta de la celebración del novio y lo alegra, merece tener éxito en su estudio de Torá”, concluyen.

Los cinco sonidos de la Torá, representan las cuatro dimensiones de interpretación de la Torá: Pshat, Rémez, Drush, Sod y la quintaesencia, Jasidut.

Las almas que la flameante pareja traerán, con favor a Di-s al mundo, también se componen de cinco dimensiones: Néfesh (carácter), Rúaj (emoción), Neshamá (intelecto), Jaiá (subconsciente), Iejidá (esencia).

La formación de un nuevo hogar judío implica expresar en el mundo nuevas aristas del infinito mensaje Divino por medio de las almas de los hijos que engendrarán y el vínculo íntimo entre ellas y la Torá que las nutre. 

La boda Judía, vínculo de santidad

El 15 de Av es considerado el “día del matrimonio judío”. En honor a esta fecha, compartimos estas líneas sobre cómo prepararse para la Jupá como comienzo de una vida de amor y santidad.
Y lo más importante, que sea con ¡Mazal Tov!

Una de las cosas que visualmente distingue la boda judía, es que se realiza bajo una conopia matrimonial (que recibe el nombre de jupá), bien sea realizada bajo el cielo, al aire libre o en el interior de un recinto como la sinagoga.

Jupá en hebreo significa cubrir, acoger o proteger, y por lo tanto representa el enlace de la pareja en todos los aspectos que son compartidos en el matrimonio.

Alude a los sentimientos de amor, cariño, compañerismo, amistad y comprensión. Es el sentido de compartir una sola vida y un destino único; es el convertirse “en una sola carne”.

Se lo compara con el recibimiento de la Torá en el monte Sinaí, donde las nubes celestiales formaron una jupá para el pueblo judío.

Por lo general consiste en un manto o pedazo de tela y cuatro varas que lo sostienen, es como una casa abierta por todos los costados, como la del Patriarca Abraham, que según la tradición, tenía entrada por los cuatro costados, para recibir a los visitantes que vinieran de cualquier dirección.

También simboliza la luz Divina que rodea toda la creación; así como la jupá cubre a la pareja que se casa, esa luz rodea a todo lo que Di-s creó. En términos místicos, es la luz de la sabiduría, raíz de todo lo existente. Esta es la jojmá, la cubierta de la Merkavá.

Como la jupá pretende simbolizar una casa, en la costumbre AshkenazíAzquenazí es preferible que sea realizada al aire libre, bajo el cielo, como un símbolo y recuerdo de la promesa del Eterno a Abraham:

“Observa los cielos y cuenta las estrellas, así será tu descendencia”

Fijar la fecha de la boda

El casamiento marca el inicio de la vida en común de la pareja, y por lo tanto es conveniente realizarlo en las fechas más propicias.

Según una costumbre remota, la fecha debe fijarse, siempre que sea posible, dentro de la primera mitad del ciclo lunar, cuando crece la luna nueva, pues ello simboliza el deseo de que se incrementen la felicidad y la fortuna de la pareja, así como crece la luna. Se sostiene que no hay que cumplir con esta norma en los meses de Elul, Tishrei y Adar.

Otra de las consideraciones que hay que tomar en cuenta, es que la novia pueda sumergirse en la Mikve o Baño Ritual antes de la consumación del matrimonio; por lo tanto debe cuidar en fijar la fecha por lo menos siete días después de finalizado el período. La costumbre es que la novia vaya a la Mikve en cualquiera de los cuatro días anteriores a la boda, puede ser durante el día o por la noche.

Al sumergirse, la novia renace como una persona nueva, es como si por un momento hubiera vuelto al útero para volver a nacer.

Al decidir el lugar donde se va a realizar la boda, es conveniente tener en cuenta las reglas relacionadas con el kashrut. El matrimonio es la base de la futura vida matrimonial y para que éste tenga el aura de santidad y significación que desea la pareja, la comida a servir debe ser casher. Aún cuando las familias no observen regularmente estas reglas dietéticas, no tiene nada de hipócrita hacer un casamiento kasher, ya que este es un momento de bendición especial para los novios y hay que mantener la tradición en todo lo posible.

Al elegir el modelo del vestido de la novia, como de las madres de los novios y las damas de honor, hay que tomar en cuenta en el diseño algunos requisitos de recato mínimo establecidos por la Ley Judía. Las mangas deben llegar por lo menos hasta los codos, la tela no debe ser transparente; no se deben tener escotes y las faldas deben tapar las rodillas.

Hay ciertas fechas en las que no se pueden realizar matrimonios:

En Shabat o en festividades como Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sheminí Atzeret, Simjat Torá, Pesaj o Shavuot, ni en los días intermedios (Jol Hamoed), de Pesaj y Sucot.

En los días de ayuno o duelo como el 3 de Tishrei, 10 de Tevet, 17 de Tamuz, 9 de Av y el Ayuno de Ester.

En los días de la Cuenta del Omer (Sefirá), el lapso que va desde Pesaj hasta Shavuot, que es un tiempo de duelo nacional por la muerte de los discípulos de Rabí Akiva. En Lag Baomer se permiten matrimonios y también en Rosh Jodesh Iyar. Según la costumbre sefaradí se pueden realizar bodas a partir del 19 de Iyar.

En las “Tres Semanas” que es el período que va del 17 de Tamuz hasta el 9 de Av, se considera tiempo de luto nacional por la invasión a Jerusalem y la destrucción del Primer y Segundo Templo.

Tampoco se acostumbra fijar la fecha de la boda en el lapso que va de Rosh Hashaná hasta Iom Kipur, denominado “Diez Días de Arrepentimiento”.

La música juega un papel importante en el ambiente de la fiesta. Como el casamiento tiene un carácter sagrado, se debe cuidar que la música sea la apropiada. Debe ser expresión del profundo compromiso espiritual entre los novios y por lo tanto debe ser adecuada para la ocasión.

Hay que establecer, aún dentro de los parámetros de lujo de los casamientos tradicionales, un equilibrio entre lo festivo y lo sagrado; eso hace que la celebración sea más alegre y también más significativa. No hay nada más hermoso que una auténtica boda judía, con música judía que por su estilo es profunda, de gran riqueza espiritual, alegre y a la vez muy moderna.

La Ceremonia. Esponsales, Kidushim o Erusin

El matrimonio, que recibe el nombre en hebreo de Kidushim – santificación, se realiza mediante una ceremonia que se compone por dos actos diferentes y sucesivos: los esponsales Erusin o Kidushim y las nupcias -Nesuin-. La primera incluye las bendiciones respectivas y la entrega del anillo en presencia de dos testigos. 

Para separar entre las dos ceremonias se lee la Ketubá o contrato matrimonial, dando comienzo luego al Nisuim, que consiste en las Siete Bendiciones seguidas por el rompimiento del vaso y finalmente por el Ijud, algunos momentos de privacidad del novio y la novia después de la jupá.

¿Por qué el novio llega primero?

Adámn fue el primer ser humano del mundo, el primero en estar bajo la jupá que hizo Di-s en el Jardín del Edén, y Java (Eva) fue conducida allí.

Del mismo modo, en la actualidad es el novio el primero en estar bajo la jupá y la novia es conducida hacia él.

La jupá es considerada el dominio del hombre, toma posesión de ella primero y luego trae a la novia.

Los seres fueron creados de lo más simple a lo más complejo. Adám fue creado primero y Java Eva después. Se considera que es una forma de vida más elevada y su esencia de mayor refinamiento, porque tiene la capacidad de concebir una nueva vida. 

Romper una copa

Para concluir la ceremonia se acostumbra que el novio rompa un vaso de vidrio pisandolopisándolo con el pie derecho.

Esta costumbre que se origina en el Talmud, se sigue por diversas razones:

Para recordar la destrucción del Templo de Jerusalem. En el momento en el cual se está edificando un hogar, se hace la identificación y relación con el hogar judío nacional representado por el Beit Hamikdash o Templo Sagrado, que aún sigue destruido y el pueblo judío en exilio.

Para recordar que existe mucha tristeza y desazón en el mundo.

Para rememorar el rompimiento de las primeras Tablas de la Ley.

Para atemperar la alegría, porque el exceso de alegría puede hacer que la persona olvide a Di-s e ignore sus responsabilidades espirituales.

Cuando se rompe la copa, la gente dice ¡Mazal Tov!, que significa buena suerte.

El anillo: ¿Por qué en el dedo índice?

La primera parte de la ceremonia se realiza a través de la entrega del anillo o algún objeto de valor en presencia de dos testigos que deben ser judíos observantes de las leyes del Judaísmo, no estar emparentados con el novio o la novia, ni tampoco ser familiares entre sí. 

Un matrimonio puede ser válido aún cuando no hay ningún Rabino presente, pero si no hay dos testigos como corresponde, el matrimonio es inexistente.

El anillo se le pone a la novia en el dedo índice porque el matrimonio representa la unificación del nombre impronunciable de Di-s, e. nombre de mayor sanidad formado por cuatro letras: Iud; Hei; Vav; Hei. El anillo simboliza la sabiduría de la creación que es tan cerrada como el anillo.

El divorcio en el judaísmo

Por Yehuda Altein

El divorcio nunca es algo que la gente espere con ilusión. Pero cuando se hace necesario, la Torá ofrece directrices claras sobre cómo debe llevarse a cabo. Continúe leyendo para conocer 10 datos sobre el divorcio en el judaísmo.

1. Es una mitzvá
Sorprendentemente, el divorcio es una de las 613 mitzvot registradas en la parashá Ki Teitze.  Pero a diferencia de mitzvot como el Shabat, el tefilín y la kosher  que buscamos cumplir, no existe un imperativo para divorciarse en circunstancias normales. En cambio, si una pareja debe divorciarse, debe hacerlo mediante un proceso específico, tal como se describe en la ley judía.

2. Se hace con un Get
La ley judía exige que el divorcio se lleve a cabo mediante un documento especial llamado get, palabra aramea que significa “documento “. Curiosamente, algunos señalan que las dos letras hebreas que componen la palabra get —guimel y tet— nunca aparecen juntas en la Torá . Esto sugiere la separación que el get supone entre marido y mujer.

3. El consentimiento debe ser mutuo

Según la Torá, es el esposo quien se divorcia de su esposa al otorgarle un guet , no al revés. Originalmente, no se requería su consentimiento para el divorcio. Esto cambió hace aproximadamente 1000 años, cuando el reconocido erudito de la Torá y líder de la emergente comunidad asquenazí , Rabbeinu Gershom (conocido como “la Luz de la Diáspora”), instituyó que un hombre no podía divorciarse de su esposa sin su consentimiento.

4. Es necesario para el futuro matrimonio
Según la ley judía, ni el esposo ni la esposa pueden volver a casarse hasta que se les otorgue un guet .  Esto aplica incluso si ya se han divorciado por lo civil. Volver a casarse sin guet puede acarrear serias complicaciones, especialmente para los hijos nacidos de la nueva unión, quienes podrían ser considerados mamzerim. 

5. El Guet está escrito en arameo
El arameo fue el principal idioma hablado por los judíos durante gran parte de nuestra historia. Además, es el idioma utilizado en muchos documentos legales judíos, incluyendo el guet (y la ketubá, el contrato matrimonial). Desde la época talmúdica, los rabinos han perfeccionado cuidadosamente su fórmula exacta, asegurando la precisión de cada palabra.

6. Un tribunal rabínico supervisa el proceso
Dar un guet no es sencillo; es un procedimiento complejo con muchas leyes detalladas. Por eso se realiza ante un beit din , un tribunal judío compuesto por rabinos cualificados que garantizan que todo se haga correctamente.

7. Hay todo un tratado al respecto
La ley judía abarca mucho sobre cómo se redacta y se entrega un gue , y sobre el divorcio en general. De hecho, existe un tratado completo del Talmud llamado Gittin dedicado a este tema. Los sabios del Talmud nos recuerdan que el divorcio nunca debe tomarse a la ligera. El tratado termina con una declaración reveladora: «Cuando alguien se divorcia de su primera esposa, hasta el altar derrama lágrimas por él»

8. Las agunot son mujeres “encadenadas”
Lamentablemente, a lo largo de la historia judía, ha habido muchos casos de agunot : mujeres que no pudieron volver a casarse porque sus esposos desaparecieron o se negaron a concederles un guet. Los rabinos siempre han hecho todo lo posible por ayudar a estas mujeres, ya sea encontrando pruebas de la muerte del esposo o presionándolo para que les concediera un guet . Lamentablemente, este problema persiste hoy en día.

 

9. Una persona divorciada no puede casarse con un Kohen

Una vez que una mujer recibe un guet , es libre de casarse con quien desee, excepto con un Kohen (un hombre descendiente de Aarón , el Sumo Sacerdote ). Un Kohen debe seguir ciertas reglas matrimoniales: no puede casarse con una divorciada, una conversa ni con ciertas otras personas.

10. Los profetas usaron el divorcio como metáfora
La relación entre Di-s y el pueblo judío suele compararse con la de un esposo y su esposa. El Talmud relata una conversación entre el profeta Ezequiel y el pueblo judío. Cuando Ezequiel los instó a arrepentirse, señalaron que Jerusalén acababa de ser conquistada, diciendo: «Si un amo ha vendido a su esclavo o un esposo se ha divorciado de su esposa, ¿puede uno de ellos tener quejas contra el otro?». Pero la respuesta de Di-s fue: «¿Dónde está la carta de divorcio con la que despedí a tu madre? ¿Y quién es el acreedor a quien te vendí?».  En otras palabras, Di-s nunca se divorció del pueblo judío; siempre seguiremos siendo sus amados.

 

Fuente

‘Guet’: El documento de divorcio judío

Según la ley bíblica, una pareja casada se libera del vínculo matrimonial únicamente mediante la transmisión de una carta de divorcio del esposo a la esposa. 

Este documento, conocido comúnmente por su nombre arameo, guet , no solo sirve como prueba de la disolución del matrimonio en caso de que uno o ambos deseen volver a casarse, sino que también efectúa el divorcio.

Un acuerdo mutuo

Un requisito clave en el proceso de guet es la plena conformidad de ambas partes. 

«Y sucede que ella no le agrada» nos enseña que el documento solo es válido si surge del deseo del esposo de divorciarse de su esposa .

¿Qué es la Ketubá?

La Ketubá es el contrato matrimonial que establece las obligaciones del hombre sobre su mujer. El punto central de este documento es la compensación financiera que le corresponde a la mujer en el caso en el que el matrimonio se disuelva a través del divorcio o del fallecimiento. 

El documento es firmado por testigos Kasher, pero no necesariamente por los mismos que han observado el compromiso bajo la Jupa.

De acuerdo a la mayoría de las autoridades Halájicas, la Ketubá es de decreto rabínico. Los Sabios estaban preocupados por la posibilidad de que un hombre pudiera divorciarse de su mujer. Por ello, instituyeron que ningún hombre podía casarse con una mujer, a menos que se obligase a sí mismo a pagar una suma importante en el desafortunado evento en el que él la divorcie.

Cuando un hombre judío se casa con una mujer judía, automáticamente se está obligando a su mujer en diez áreas 

Hoy en día, el formato de la Ketubá  es un formulario impreso, en donde hay que completar la fecha y los nombres de los novios y sus testigos. Antes de la boda, el rabino que oficia la ceremonia, debe llenar estos espacios y supervisar las firmas de los testigos en el documento. También hay disponibles Ketubot que son verdaderas obras de arte.

Está prohibido que una pareja viva junta, incluso temporalmente, sin una Ketubá . En el caso en el que el documento se pierda o sea destruido, o si se ha encontrado un serio error en su texto, la pareja debe inmediatamente obtener otra Ketuvá de un rabino. Esta regla se aplica durante el período de matrimonio. Por ello, es prudente guardar la Ketubá  en un lugar seguro.

Por Naftali Silberberg

Mikve: el arte de la transición

 

¿Qué es una Mikve ?

Una mikve (מִקְוֶה, también escrita mikveh ) es una pileta de agua en la que los judíos se sumergen para alcanzar la pureza. La utilizan con mayor frecuencia las mujeres, como parte del ciclo de nidá , antes de reunirse con su esposo. La mikve también la utilizan los conversos cuando se convierten al judaísmo. En tiempos del templo , la utilizaba cualquiera que quisiera ingresar al complejo del Templo Sagrado o participar de alimentos sagrados. Una mikve moderna es a menudo una hermosa instalación que se asemeja a un spa.

Para los no iniciados, una mikve moderna parece una piscina en miniatura. En una religión rica en detalles, belleza y ornamentación (con el telón de fondo del antiguo Templo o incluso de las sinagogas contemporáneas), la mikve es sorprendentemente anodina, una estructura humilde.

Sin embargo, su apariencia ordinaria contradice su lugar primordial en la vida y la ley judías. La mikve ofrece al individuo, a la comunidad y a la nación de Israel el extraordinario don de la pureza y la santidad. Ningún otro establecimiento, estructura o rito religioso puede afectar al judío de esta manera.

Los cuerpos de agua naturales del mundo (sus océanos, ríos, pozos y lagos alimentados por manantiales) son mikvehs en su forma más primitiva. Contienen aguas de origen divino y, por lo tanto, según enseña la tradición, tienen el poder de purificar. Creados incluso antes de que la tierra tomara forma, estos cuerpos de agua ofrecen una ruta por excelencia hacia la consagración. Pero también plantean dificultades. No son necesariamente kosher para la inmersión (se debe consultar a un rabino competente). Además, estas aguas pueden ser inaccesibles o peligrosas, por no mencionar los problemas del mal tiempo y la falta de privacidad. Por lo tanto, la vida judía necesita la construcción de mikvehs (“piscinas”), y de hecho esto lo han hecho los judíos en todas las épocas y circunstancias.

Las aguas de la mikve suelen estar a la altura del pecho y se mantienen a una temperatura agradable. Se accede a la piscina por escaleras ( las mikve accesibles están equipadas con ascensores).

La mikve como institución es víctima de un error popular: la inmersión en el agua se asocia naturalmente con la purificación. Para complicar aún más la cuestión, históricamente las autoridades a menudo prohibían a los judíos utilizar los ríos de sus ciudades para bañarse. En respuesta, construyeron baños, muchos de ellos con mikve dentro o cerca de ellos. En conjunto, estos factores forjaron un vínculo inextricable entre la idea de la mikve y la higiene física. Pero la mikve nunca fue un sustituto mensual del baño o la ducha. De hecho, la halajá estipula que uno debe estar escrupulosamente limpio antes de sumergirse. Para facilitar este requisito, las áreas de preparación (con baños y duchas, champú y jabones, y otros productos de limpieza y belleza) son un elemento básico de la mikve moderna.

El período de nidá es un período, que suele durar doce días, en el que la ley judía prohíbe las relaciones conyugales. La nidá comienza con el inicio de la menstruación y finaliza con la inmersión de la mujer en una mikve (מִקְוֶה), una pileta ritual de agua. El período de nidá y la inmersión en la mikve han experimentado recientemente un renacimiento de la observancia en la comunidad judía.

Recientemente, el período de nidá y la inmersión en la mikve han experimentado un renacimiento de la observancia en la comunidad judía. Muchas parejas han descubierto que el ciclo de cercanía y distanciamiento inherente a esta mitzvá mantiene su relación fresca y emocionante. Otros dicen que agrega una dimensión espiritual y divina a su relación.

Como ocurre con la mayoría de las cosas buenas, mantener el período de niddah no siempre es fácil, pero la recompensa vale la pena.

A continuación se presenta una breve descripción de las prácticas asociadas con la nidá y la mikve . Tenga en cuenta que esta guía está lejos de ser exhaustiva. Los novios judíos estudian tradicionalmente las leyes que rigen el matrimonio judío con maestros especialmente capacitados, que los guían a través de esta piedra angular de la vida judía.

Pureza Familiar

Para la mujer menstruante, la inmersión en una mikve es parte de un marco más amplio, mejor conocido como Taharat Hamishpachah ( Pureza Familiar ). Como en todas las áreas de la práctica judía, la Pureza Familiar implica un conjunto de leyes detalladas; a saber, el “cuándo”, el “qué” y el “cómo” de la observancia.

La pureza familiar es un sistema que se basa en el ciclo menstrual de la mujer. Desde el inicio de la menstruación y durante siete días después de su finalización, hasta que la mujer se sumerja en la mikve, el marido y la mujer no pueden mantener relaciones sexuales. Para evitar la violación de esta ley, la pareja debe limitar su indulgencia en acciones que les resulten excitantes, poniendo freno al contacto físico directo y absteniéndose de las manifestaciones físicas de afecto. El término técnico para la mujer en este estado es nidá (que significa literalmente: “estar separada”).

Dos razones complementarias emergen cuando se contemplan la cantidad de veces en donde se nos instruye ir a la Mikve, el baño ritual Judío.

La Torá prescribe ir a la Mikve para poder volver a estar ritualmente puro luego de un estado temporario de impureza ritual, o cuando una persona u objeto cambia de status, como ser, cuando un no judío se convierte, o cuando un recipiente cambia de dueño no judío a uno judío. 

Aunque no sea un decreto de la Torá, muchos hombres se sumergen en la Mikve a finales de la semana en preparación para el Shabat o para una festividad. Una novia se sumerge en la Mikve el día antes de su boda así como también lo hacen muchos novios. Todas las razones arriba mencionadas tienen en común sus tiempos de transición, desde un estado espiritual a otro.

Para purificarse, uno se sumerge totalmente en las “aguas vivas” de la Mikve, en donde la vida “anula la muerte”, y de esta manera la transición al estado de pureza se completa. Para poder pasar por completo esta transición mencionada uno debe sumergirse en las aguas de la Mikve, cuya experiencia eleva a la persona a nuevos niveles de conciencia.

Cuando las letras de la palabra “Mikvá” (mem, kuf, vav, heh) se reordenan, se forma la palabra “koma”, que significa “pararse” o “estatura completa”. 

Paradójicamente, para obtener nuestra estatura de completa espiritualidad y volver a nuestra verdadera esencia interna, debemos quitar todo tipo de vestimenta física y objetos físicos y sumergirnos, desnudos de ego, en las aguas de la mikve. Esta experiencia de “retorno al útero” nos reconecta a la fuente de la vida y a su energía rejuvenecedora. Desde el estado primordial de “nada”, nace un ego rectificado y la habilidad de transformar nuestro potencial puro en el actual. En este sentido, la Mikve alegóricamente refleja la creación de Di-s del universo “algo de la nada”.

Cuando las letras del nombre de Di-s (Alef, hey, yud, hey), usualmente traducido como “Seré lo que seré”, que deletreado completamente equivale a 151, el valor numérico de la palabra Mikve. El nombre de Di-s en su simple traducción representa potencial en su completa expresión y estatura. La experiencia de la Mikve se engendra en nuestra propia esencia la habilidad de revelarnos a nosotros mismos y al mundo nuestro potencial completo.

Las tres últimas letras de la palabra Mikve (kuf, vav, hey), significan “esperanza”. En hebreo, la letra Mem precede a la palabra “makom” (lugar), en este caso la Mikve puede entenderse como el lugar en donde la esperanza se actualiza. Nuestra última esperanza y salvación viene del sumergirnos completamente en la fuerza de la vida de Di-s que nos rodea y nos llena. Cuando podamos sentir verdaderamente este nivel de Divina Presencia en nuestras vidas, entonces estaremos llenos de esperanza y optimismo. La misma experiencia tangible de estar sumergido en las aguas de la Mikve crea las condiciones que llevan a facilitar tal interna transformación. La mikve simboliza la muerte que deja lugar a la vida, el lugar en donde la esperanza crece y se fortalece, en donde el potencial se despierta y permite alcanzar su completa estatura y en donde nos podemos elevar de un nivel a otro en un ascenso sin fin espiritual del alma.

Por Abraham Ariel Trugman

Solteros y casados

Respecto al versículo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda frente a él” podemos observar un hecho curioso; por un lado el versículo utiliza la palabra ayuda (compañía) a la vez que utiliza el término frente a él (en su contra).

Explican nuestros Sabios que en el matrimonio existen ambas posibilidades: Si el comportamiento de ambos es con amor, respeto y una buena conducta, esto es una “ayuda” (vale decir que complementan uno al otro), pero si el comportamiento de uno no es correcto, esta relación se transforma en su oposición.

Un buen matrimonio es el mejor estado para el hombre, mientras que uno malo puede llevar al hombre a la máxima tristeza. El éxito o fracaso del matrimonio sólo depende de nosotros. La Torá nos da la guía de cómo lograr for‐ mar un matrimonio feliz hasta la vejez. –

Ahora: ¿Cual es una buena conducta?

Una de las conductas que la Torá indica como fundamental para lograr las bases de un matrimonio exitoso, es la observancia de la pureza familiar (baño ritual‐Mikve). Al respecto de este mandamiento está escrito en el Talmud: “Dijo Rabí Meir, un motivo por el cual la Torá prohíbe el contacto físico entre la mujer y su marido hasta después de contar siete días limpios después de su ciclo”, es por‐ que si pudieran estar ininterrumpidamente juntos, esto provocaría un cansancio del uno hacia el otro.

Como resultado buscarían novedades y, de hallarlas se quebraría el matrimonio, mientras que el no hallarlos causaría la desaparición de cualquier tipo de deseo, lo que podría desembocar en un fastidio mutuo. Al cabo de los días de separación prescritos por la Torá, la pareja vuelve a unirse con deseo renovado y un cariño similares al día de la boda.

El Padre de la Novia

¿Por qué es más fácil desarrollar nuestro potencial espiritual que lograr maestría sobre nuestro ser físico?…

Uno de los misterios de la vida es que son las cosas ordinarias, mundanas, las que constituyen nuestra ruina.

La enseñanza jasídica explica este fenómeno como cuestión de cronología. Los impulsos físicos son suyos desde la matriz, mientras que sus facultades espirituales se desarrollan sólo más tarde en la vida.

Lo mismo es cierto en el nivel cósmico: la vitalidad espiritual de nuestro mundo, tal como también nuestras propias almas, descienden del mundo de Tikún, que es la fase más “reciente” de la creación de Di-s, mientras que la substancia física del universo es el residuo del mundo primordial de Tohu, el volátil mundo que se autodestruyó cuando su vitalidad demostró ser demasiado potente para sus propios parámetros definitorios.

Así, el cultivo de lo espiritual puede compararse al desarrollo del dúctil talento joven, mientras que el sometimiento de la materia por parte del espíritu es más como destronar una posesión.

Dos Grados de Relación

En el capítulo 30 de Números, la Torá discute las leyes que hacen a la anulación de las promesas. Una de las maneras con que una promesa puede invalidarse es el veto de un esposo, quien tiene la autoridad para declarar nulas las promesas de su mujer.

La Torá diferencia entre dos clases de marido: un arús, o prometido, y un baal, o esposo pleno.

Bajo la ley de la Torá, el matrimonio consiste de dos etapas distintas. Primero viene el compromiso (erusinhi), con el cual la novia se torna “prohibida al resto del mundo”. Desde este momento, si otro hombre mantiene relaciones con ella equivale a adulterio, y la disolución del compromiso requiere un guet (Acta de Divorcio), como con un casamiento pleno. El compromiso, sin embargo, sólo establece el lado prohibitivo del casamiento (la exclusión de todo otro hombre en la relación), pero no la substancia de la relación misma; los dos todavía no pueden vivir juntos como marido y mujer. Esto se logra con la segunda etapa del casamiento, nisuín, que hace de marido y mujer “una sola carne.

En épocas bíblicas y talmúdicas, erusín y nisuín tenían lugar en dos ocasiones separadas, por lo que durante un cierto período de tiempo (comúnmente un año) novio y novia estaban sujetos a las prohibiciones del casamiento pero aún no habían comenzado su vida juntos. En este período, el novio es llamado arús; luego del nisuín, asume la condición de baal.

En cuanto a la anulación de promesas, el arús y el baal difieren en dos aspectos. El baal tiene la autoridad de anular las promesas de su esposa él solo, mientras que el arús sólo puede hacerlo en conjunto con el padre de su novia.

Por otra parte, hay también un área en la que la autoridad del arús es mayor que la del baal: el baal sólo puede anular las promesas hechas por su esposa después de su boda (nisuimhi), en tanto que él puede revocar promesas anteriores, incluso las formuladas por su novia antes de su compromiso.

El Talmud explica que estas dos leyes son interdependientes: dado que la capacidad del baal para anular las promesas de su esposa deriva únicamente de la relación entre ambos, no tiene autoridad sobre las hechas antes de producida esta relación. Y dado que la autoridad del arús es en sociedad con la del padre, se remonta tan lejos como la de éste.

Vida negativa

No hay dos seres humanos que lleven la misma vida. Como lo expresa el Talmud: “Tal como sus rostros difieren, así también difieren sus mentes”. No obstante, nuestros Sabios describen dos tipos básicos de individuo y declaran que cada hombre cae bajo una de estas dos categorías generales.

Maimónides se refiere a ellos como “el perfectamente piadoso” y “el que conquista sus inclinaciones”. En su Tania, Rabí Shneur Zalman de Liadí habla de ellos como el tzadík y el beinoní. Nosotros podríamos llamarlos “la personalidad baal” y “la personalidad arús”.

La “personalidad arús” es la de aquel cuya vida está colmada con la lucha contra el mal. Porque lucha permanentemente contra lo negativo en sí y en el mundo, tiene escasa oportunidad de cultivar lo bueno. Es como el arús y su novia, cuya relación se define únicamente por aquello que debe desaprobarse y resistirse.

La “personalidad baal” está más allá de todo eso. El lado oscuro de la naturaleza humana no lo acosa y las insinuaciones del mal no lo tientan. En cambio, él dedica su vida al desarrollo de la perfección y bondad Divina implícitas en la creación de Di-s. El es como el baal y su esposa, cuyo matrimonio ha progresado más allá de meramente excluir todo lo que es perjudicial a su relación, llegando a la concreción de su unión y la generación de progenie.

Moral y espiritualmente, el baal se para sobre sus propios pies, con firmeza, inmune a las fuerzas que amenazan la integridad del arús. El arús, por el otro lado, sabe que no puede lograrlo por sus propios medios, que “de no ser porque Di-s lo ayuda, no podría derrotar la inclinación al mal”. Todo lo que logra es “en sociedad con el padre”; él precisa permanentemente la fortaleza recibida de su Padre Celestial para librar la batalla de la vida.

Pero en la limitación del arús radica su fortaleza. El baal podría ser soberano en su mundo espiritual, pero carece de la capacidad para tratar con aquello que le precedió — su alcance no se extiende al volátil mundo de Tohu. Es el arús quien, abrevando su autoridad del Padre, afronta la cruda fuente primordial de energía atrapada en la realidad física. Quizás nunca gane la batalla, pero su compromiso mismo con su adversario trae a luz un estrato más profundo y potente del propósito Divino en la creación.

¿Cómo saber si mi marido me engaña?

Querida Sara,

Con todas las historias que aparecen en las noticias sobre esposos “coquetones”, estoy comenzando a preocuparme por el mío. ¿Qué puedo hacer para asegurarme que no me engaña? Si todos estos otros hombres engañan a sus bellas y exitosas mujeres, ¿Qué chance tenemos el resto de nosotros?

Sheila.

Querida Sheila,

Lamento escuchar que te sentís insegura y preocupada con tu relación. Para principiantes, esto es lo primero que debe cambiar, como ser tener dudas, miedos y preguntas que puedan destruir las mejores de las relaciones.

Claramente, no te conozco, tampoco tu situación, pero encuentro interesante que mencionás sólo las razones exteriores a tu matrimonio que son las que de hecho te preocupan. Por lo menos de tu mensaje, parece ser que no hay nada que haya sucedido dentro de tu relación que haya que preocuparse.

Si este es el caso, entonces sos el perfecto ejemplo de por qué debemos preservar nuestra vida personal, y asegurarnos de protegerla, no sólo de otras personas sino de otras influencias.

En términos de la infidelidad que mencionás, no importa cuánto pensamos que sabemos sobre los casos que salen en los medios; no sabemos de verdad qué es lo que sucede dentro de las casas. Pero en general, cuando un hombre engaña, especialmente cuando un hombre exitoso en una posición de poder engaña, es un indicador de un tema, o irónicamente una inseguridad que debe trabajarse. Es por eso, que cuando estas historias salen a la luz, siguen con los reportes de terapeutas que atienden a estos hombres, y los ayudan a lidiar con sus “problemas”.

Pero sin analizar sus situaciones, discutamos la tuya. Y es que el centro de cualquier relación sana, es saber comunicar y poder confiar uno en el otro. Si tenés una razón para dudar de tu marido, debés hablarle y compartir tus preocupaciones. Si actúa de manera que te preocupa, debés comunicárselo y discutir las formas de cambiarlo. Sin embargo, si este no es el caso, entonces es esencial que confíes en él.

Nuestras vidas son construidas sobre la confianza. Confiamos que cuando entramos al auto, vamos a llegar a salvo a nuestro destino. Confiamos que cuando comemos algo no nos vamos a ahogar, o cuando vamos a dormir, nos vamos a levantar. Aún así, la confianza debe venir junto con la gratitud y con la conciencia. Es por eso, que el judaísmo nos enseña que debemos tener Emuná (fe) y Bitajón (seguridad); y junto con eso, tenemos bendiciones para pedir seguridad y agradecer cuando todo va bien.

Es por eso, que cuando manejamos, recitamos una plegaria, y tenemos bendiciones para antes y después de comer, y cuando nos levantamos, lo primero que sale de nuestra boca es una frase de agradecimiento a nuestro Creador por devolvernos el alma.

Entonces, ¿Cómo se aplica esto a tu matrimonio?

Te casás con el hombre que amás, con el compromiso de ser sinceros uno con el otro. Debemos confiar que así será. Simultáneamente, debés asegurarte que te comunicás con él y que se comparten el amor, las preocupaciones y los sentimientos. 

Aquí es donde viene la gratitud. De la misma manera en la que confiamos, y aún así bendecimos antes y después, ocurre lo mismo con tu matrimonio. Reconocé las cosas maravillosas que hace tu marido por ti. Agradecele por estar allí, por ayudarte, por hacerte feliz… incluso antes de que haga algo específico. Reconocele su trabajo y su deseo de involucrarse en varios aspectos de tu vida. Vas a encontrar que cuánto más das y compartís, más recibirás a cambio. Y cuando más amor , afecto y reconocimiento recibas, más te ayudará a fortalecer tu relación y a disipar tus temores.

El Judaísmo enseña que en el matrimonio hay tres socios: el marido, la mujer, y Su Creador. Cuando ambos son conscientes que hay un tercer socio que hizo que sus almas se unan y que es parte de su matrimonio, entonces tenés algo más grande y potente que sostiene al matrimonio. Un concepto muy bello es que la palabra Hebrea para marido es “Ish”, y la palabra hebrea para mujer es “Ishá”. Tienen dos letras en común, la Alef y la Shin, que juntan forman la palabra “Esh”, que significa “fuego”. Las dos letras diferentes que tienen son la Yud y la Hei, que ambas juntan, forman el nombre de Di-s. Esto demuestra que el hombre y la mujer juntos, solos, pueden crear fuego. El fuego puede comenzar como una pasión, pero puede crecer e irse de control y consumirse, o enfriarse y apagarse. Pero cuando ambas partes reconocen que hay un tercer socio en su matrimonio, entonces el fuego puede existir, iluminar, calentar y brillar.

Sí, hay matrimonios que lamentablemente fallan, y en donde el hombre y/o la mujer engañan. Pero no tenés razón para creer que el tuyo es uno de estos casos. Así que, en vez de leer las noticias y preocuparte porque quizá lo mismo pueda estar sucediéndote, aprendé de estas historias la importancia de trabajar todos los días en tu relación para fortalecerla y darle todo lo que tenés. Y junto con el trabajo, asegurate que tenés confianza y gratitud, para que el fuego continúe ardiendo fuertemente.

¡Te deseo todo lo mejor en tu matrimonio!

Sara.

Respondida por Sara Esther Crispe

Soltero vs Casado

¿Que es mejor, casarse y tomar todas las obligaciones y responsabilidades que ello requiere (mantener la familia, educar a los hijos) y tener el contorno familiar o estar soltero, libre de responsabilidades pero solo?

La respuesta a este interrogante la encontramos en las palabras de la Torá: “No es bueno que esté el hombre solo, Le haré una ayuda frente a él”. Inmediatamente Di-s dividió a Adam en dos, cubriendo el corte con piel y con la otra mitad hizo a la mujer y se la presentó a Adam. Dijo Adam, “ella es hueso de mi hueso, carne de mi carne, por eso la llamaré ISHÁ (mujer) por que del hombre ella fue tomada. Por ello un hombre dejará a sus padres y se unirá a su mujer y serán una sola carne” (bereshit 2:18 a 24).

Queda claro entonces que la intención Divina es que el hombre debe estar casado.

Respecto a este versículo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda frente a él” podemos observar un hecho curioso; por un lado el versículo utiliza la palabra ayuda (compañía) a la vez que utiliza el término frente a él (en su contra). explican nuestros sabios que en el matrimonio existen ambas posibilidades: si el comportamiento de ambos es como corresponde, es una ayuda, pero si el comportamiento de uno no es correcto, se transforma en su oposición. Un buen matrimonio es el mejor estado para el hombre, mientras que uno malo puede llevar al hombre a la máxima tristeza. El éxito o fracaso del matrimonio sólo depende de nosotros, así como con todas las cosas del mundo, nosotros podemos utilizarlo para el bien o no. La Torá nos da la guía de como lograr formar un matrimonio feliz hasta la vejez.

Mismo así debemos entender, que ganamos con el matrimonio y que perdemos no estando casados.

* Por Rav Iosef Feigelstock

¿Estás celoso?

El décimo y último de los Diez Mandamientos de la Torá dice: “No codiciarás la casa del tu vecino; no codiciarás a la esposa de tu vecino, ni a su sirviente, ni a su sirvienta, ni a su buey, ni a su burro, ni a nada que le pertenezca a tu vecino” (Éxodo 20:14)

La estructura de este versículo parece extraña. Al principio, la Biblia especifica seis cosas que no debemos codiciar “No codiciarás la casa del tu vecino; no codiciarás a la esposa de tu vecino, ni a su sirviente, ni a su sirvienta, ni a su buey, ni a su burro”. Pero luego, al concluir el versículo, la Biblia establece:“Ni nada que le pertenezca a tu vecino”

¿Por qué es necesaria la redundancia? ¿Por qué no establecer de una “No codiciarás nada que le pertenezca a tu vecino”, que incluye todo? Y si la Torá no quiere fiarse de las generalizaciones y quiere especificar los detalles, entonces ¿por qué no especifica algunas cosas y luego se vuelca a la generalización, “Y todo lo que le pertenezca a tu vecino?”

En hebreo, la palabra utilizada para “nada” y “todo” es la misma. “Kol”. Por lo tanto, el ver-sículo también puede ser traducido como “No codiciarás la casa del tu vecino; no codiciarás a la esposa de tu vecino, ni a su sirviente, ni a su sirvienta, ni a su buey, ni a su burro, ni todo que le pertenezca a tu vecino”. Al concluir el versículo con estas palabras, la Torá no nos está ordenando “no codiciar”, sino, nos está ayudando a alcanzar este estado difícil de conciencia.

¿Cómo puedes demandarle a alguien que no esté celoso? Cuando voy a tu casa y observo tu estilo de vida, ¿Cómo no puedo ponerme celoso?

La respuesta es: “No codicies todo lo que le pertenezca a tu vecino”. Lo que la Torá está insinuando es que de hecho es fácil codiciar la casa y la esposa de tu vecino, sus sirvientes, su buey y su burro; pero lo que debes preguntarte es: ¿estoy celoso de “todo lo que le pertenece a mi vecino”? ¿Estás preparado de asumir su vida completamente? ¿De ser él?

No puedes ver a la vida como miríadas de eventos incoherentes y experiencias. No puedes arrancar un aspecto de la vida del otro y decir: “Hubiera deseado su matrimonio, su casa, su carrera, su dinero…”.

La vida es una experiencia holística e integrada. Cada vida, con sus bendiciones y desafíos, con sus obstáculos y oportunidades constituyen una sola historia, una historia que comienza con el nacimiento y finaliza con la muerte. Cada experiencia en la vida de uno representa un capítulo de nuestra historia individual y no tenemos el lujo de arrancar un capítulo de la historia de otro sin tomar la historia completa.

Cuando aíslas uno o pocos aspectos de la vida de otro, es natural sentirse celoso. Pero cuando te das cuenta de “todo lo que le pertenece a tu vecino”, tu percepción se altera. ¿Realmente quieres adquirir todo lo que le sucede en la vida?

Así que la próxima vez que sientas celos por la vida de otro, pregúntate si realmente quieres ser el otro.

Ralph Waldo Emerson estaba en lo cierto cuando observó que “La envidia es ignorancia”

Por Yosef  Y. Jacobson