Líder de la oposición

Koraj: ¿solo un rebelde?

Muy poca estima ha quedado para Koraj. Siempre habrá quienes se quejen: individuos o grupos que, por una razón u otra, se sienten insatisfechos con el orden establecido y no temen expresar sus opiniones. Sin embargo, por primera vez desde el Éxodo de Egipto, la oposición a Moshé se cristalizó alrededor de una figura concreta. Por primera vez, los rebeldes tenían un líder claro al cual seguir.

Koraj sufrió una muerte terrible, sus seguidores fueron exterminados y la rebelión fue aplastada. Durante los tres mil años siguientes, estudiosos y comentaristas parecieron competir por condenarlo aún más.

Si hoy escribes su nombre en Internet, encontrarás miles de referencias que lo describen como codicioso, celoso, malicioso y ambicioso. Koraj es presentado como el agitador que intentó desafiar a Moshé y, por extensión, a Di-s.

Entonces surge la pregunta: ¿hay algo positivo que decir sobre él?

Rescatando lo mejor de las personas

En un artículo inspirador, Menachem Mendel Schneerson, el Rebe de Lubavitch, propone una mirada diferente. Aunque podamos cuestionar los métodos y las intenciones de Koraj, sostiene que hay algo digno de consideración en su objetivo.

Después de todo, ¿qué reclamaba Koraj? Una oportunidad para ocupar el cargo de Sumo Sacerdote. A primera vista, parece simplemente ambición personal. Pero desde una perspectiva más profunda, ¿no podría interpretarse también como el deseo de acercarse más a Di-s?

Es cierto que Koraj se equivocó al permitir que ese deseo lo llevara a rebelarse contra Moshé. Sin embargo, el anhelo de una mayor espiritualidad no era, en sí mismo, algo negativo.

De hecho, el ideal sería que cada persona aspirara a servir a Di-s de la manera más elevada posible. Ojalá todos tuviéramos el deseo de alcanzar un nivel espiritual tan alto como el del Sumo Sacerdote.

Ver lo bueno en cada persona

Esta interpretación refleja la perspectiva única del Rebe sobre el ser humano. No hace falta gran inteligencia ni valentía para unirse a quienes critican o condenan a alguien que ha caído. Lo verdaderamente difícil es buscar activamente aquello valioso que hay en cada persona y ayudarla a levantarse.

Desde el punto de vista del Rebe, nadie es completamente malo ni está más allá de toda redención. En cada individuo existe alguna cualidad positiva.

El desafío consiste en reconocer ese valor, fortalecerlo y ayudar a que la persona lo descubra también en sí misma. A partir de ese punto se puede construir un cambio verdadero.

Por esta razón, el Rebe envió a sus emisarios a todo el mundo para acercarse a otros judíos y ayudarlos a reconectar con su identidad. No lo hizo por obligación, ni por lástima, sino porque realmente valoraba a cada judío y la chispa única que cada uno aporta al pueblo de Israel.

Por Elisha Greenbaum

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