Shavuot 2024

Shavuot 2024

Shavuot significa “semanas”. Se refiere a las siete semanas que contamos por orden Divina a partir del segundo día de Pésaj. Conmemora, entre otras cosas, las siete semanas que contaron nuestros antepasados al salir de Egipto en anticipación y preparación para la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, hace 3336 años.

Este día celebramos la única vez que Di-s se manifestó con Su Presencia Divina ante toda la nación judía, para entregarle la Torá. Así, de ser un pueblo de escla­vos nos convertimos en el pueblo al que se le encomendó la misión cósmica de traer luz Divina al mundo entero, a través del estudio, cumplimiento y difusión de Sus preceptos

En profundidad 

La entrega de la Torá activó la esencia del alma judía para la eternidad. Nuestros sabios la definen como la “boda” entre Di-s y el pueblo judío. Shavuot también significa “juramentos”, porque este día Di-s juró devoción eterna por nosotros, y nosotros a su vez le prometimos lealtad eterna a Él. 

Fiesta de las primicias

En la antigüedad, en este día se ofrecían en el Templo Sagrado de Jerusalem dos panes de trigo. También se comenzaba a traer Bikurim, las primeras frutas. como agradeci­miento a Di-s por la generosa cosecha producida por la Tierra de Israel. Anhelamos la inminente reconstrucción del Beit Hamikdash para poder volver a cumplir estos dos preceptos.

Costumbres de Shavuot 

Revivi la experiencia : Es costumbre escuchar el primer día de Shavuot (miércoles 12 de junio) la lectura pública en la sinagoga de los Diez Mandamientos para revivir la entrega de la Torá y renovar nuestra aceptación del regalo de Di-s.

 

Disfrutá de una comida láctea

La Torá se compara con la leche por varias razones. Una de ellas es que el valor numérico de la palabra hebrea “jalav” -leche- es cuarenta, la cantidad de días que Moshé pasó en el Monte Sinaí cuando recibió la Torá.

 

Toda la noche

Para rectificar el error de nuestros antepasados, a quienes llegado el momento de la entrega de la Torá Di-s encontró dormidos, nos quedamos despiertos la primera noche de Shavuot estudiando Torá hasta el alba para demostrar nuestro entusiasmo por recibir nuevamente el regalo más preciado de Di-s.

 

El Libro de Ruth

Se recita como parte del programa de estudio de la primera noche de Shavuot. En muchas comunidades se lee públicamente el segundo día de la festividad, ya que el Rey David, quien falleció ese día, desciende de esta gran mujer.

 

Flores y plantas

Decoramos el hogar y la sinagoga con flores y plantas en recuerdo de la abundante vegetación que por milagro floreció temporalmente en el Monte Sinaí, ubicado en medio del desierto.

 

Izcor

El jueves 13 de junio a la mañana se recita, en el Templo, la plegaria con memorativa por los difuntos.

 

Encendido de velas

Las dos noches de la festividad, las mujeres y niñas encienden las velas de lom Tov.

 

Al pronunciarse los Mandamientos en el Monte Sinaí cada uno percibió la presencia Divina. Utilicemos la Torá y sus enseñanzas, el único medio que se nos entregó para abrirnos -a nosotros y al mundo que nos rodea­hacia la Divinidad. 

 

Adaptado de las enseñanzas del Rebe de Lubavitch 

Símbolos y costumbres de Shavuot

Shavuot quiere decir no sólo “semanas” (Shavúa) sino también “juramentos” (Shevuá).

El nombre indica los dos juramentos que Di-s e Israel intercambiaron el día de la Entrega de la Torá, de permanecer fieles el uno al otro, por siempre.

A Shavuot se lo llamaba “Pentecostés” (“Quincuagésimo”) por los judíos griegos, porque se celebra cincuenta días después de la ofrenda del Omer.

Los Dos Panes de Trigo que eran traídos como señal de gracias en la época del Bet Hamikdash, simbolizaban la naturaleza dual de nuestra Torá: la Torá Escrita (Torá Shebijtav) y la Torá Oral (Torá Shebeal pé) que se dieron simultáneamente en el Monte Sinaí.

El día en que se dio la Torá fue un Shabat.

Si la Torá hubiese sido entregada en un día de semana, algunos judíos hubieran pensado que, dado que el Shabat es un día de descanso, deberían tener un descanso también del estudio de la Torá.

Al darnos la Torá en un Shabat, Di-s nos mostró que, no sólo se nos permite estudiar la Torá en Shabat, sino que debemos dedicar el día Santo por entero para estudiarla y dedicarnos al culto Divino.

En muchas comunidades se acostumbra decorar la sinagoga con yuyos, flores y plantitas para el festival de Shavuot. La razón es doble:

a) Shavuot es el Día del Juicio para los árboles frutales.

b) En recuerdo al Monte Sinaí que estaba rodeado de verdes pastos, evidenciado por el hecho de que se ordenó que el ganado y las ovejas no pastaran al pie de la Montaña de Di-s.

En la primera noche de Shavuot, es costumbre regresar a la sinagoga luego de la comida, para leer el “Tikún leil Shavuot”.

El libro (“Preparativos para la Noche de Shavuot”), contiene: los versos iniciales y finales de todas las Secciones semanales del Jumash

—Pentateuco—, los párrafos primeros y últimos de los Profetas y las Sagradas Escrituras, las Mishnaiot, partes del Zohar, etc.

Algunos capítulos especiales de la Torá (como el Cruce del Mar Rojo, la Entrega de la Torá, los Diez Mandamientos, el Shemá, etc.) se dan completos.

También la enumeración de los 613 preceptos, tal como los enumera Maimónides con su división en “positivos” (Mitzvot Asé) y “negativos” (Mitzvot Lo Taasé). Muchos judíos pasan toda la noche recitando el “Tikún”.

Para la lectura de los Diez Mandamientos de la Torá, el primer día de Shavuot por la mañana toda la congregación se pone de pie y la escucha.

Algunos judíos observan la costumbre de comer en Shavuot pasteles de crema o miel porque la Torá se asemeja a la leche y la miel.

Se acostumbra escuchar la lectura de los 10 mandamientos el primer día de Shavuot, para revivir la entrega de la Torá y renovar nuestra aceptación del regalo de Di-s. 

No importa las circunstancias en las que nos encontremos, estamos recibiendo la Torá! Ponete en contacto con tu Beit Jabad para recibir el material de lectura.

La costumbre de comer “blintzes” de queso en Shavuot se basa en un juego de palabras hebreas.

La palabra hebrea para queso es “Gueviná”, que nos recuerda la “controversia” de las montañas más altas, cada una pretendiendo ser ella más merecedora que la de Sinaí para el privilegio de recibir la Torá.

Por eso se las llamó “Gavnunim” (Salmos 68:17) — “jorobas”, por su falta de modestia, mientras que la de Sinaí fue elegida por su humildad (Talmud, Meguilá 29a).

Algunos judíos observan la costumbre de comer “Kreplaj” (ravioles de tres puntas) en Shavuot.

La razón es recordarnos la Torá aún durante las comidas. Pues todo lo que tenía relación con la entrega de la Torá es de naturaleza triple:

La Torá —que consiste en el Jumash, Profetas y los Hagiógrafos— (Tanaj) fue dada a Israel —compuesto de Sacerdotes, Levitas e Israelitas— a través de Moisés —el tercer hijo de Amrám— luego de tres días de preparación, en el tercer mes (Siván).

La costumbre, observada en muchas sinagogas, de leer el Libro de Ruth en el segundo día de Shavuot tiene varias razones:

a) Shavuot es el cumpleaños y también aniversario del fallecimiento del Rey David, y el Libro de Ruth da la información sobre sus antepasados. Boaz y Ruth fueron los bisabuelos de David.

b) Las escenas de la cosecha son apropiadas para el Festival de la Cosecha.

c) Ruth fue una conversa sincera, que abrazó el judaísmo con todo su corazón. Similarmente, en Shavuot, todos los judíos eran prosélitos, habiendo aceptado la Torá y todos sus preceptos.

Shavuot ¿místico o físico?

En conexión con Shavuot y el recibimiento de la Torá, hay una gran sección de discusión en el Talmud (Shabat 88b), que relata lo siguiente: Cuando Moshé ascendió a los cielos (para recibir la Torá), los ángeles le dijeron a Di-s “Dueño del Universo, ¿Qué hace un “nacido de una mujer”-mortal- entre nosotros? Di-s respondió: “Recibe la Torá”. Los ángeles contrarrestaron: “Este tesoro escondido, ¡Se lo quieres dar a alguien de carne y hueso!” ¿Por qué merecen ellos más que nosotros? ¡Danos Tu Gloria a los cielos!”, rogaron. Di-s le dijo a Moshé que les respondiera a los ángeles. Dijo entonces Moshé: “Dueño del Universo, está Torá que nos quieres dar, ¿Qué es lo que hay escrito en ella? “Yo soy el Señor, tu Di-s que te sacó de Egipto”, ¿Alguna vez los ángeles fueron a Egipto? ¿Fueron ustedes esclavos del Faraón? ¿Han vivido entre las naciones que sirven ídolos? ¿Trabajan, hacen negocios, tienen padres, tienen una vil inclinación?” Inmediatamente Di-s aceptó la posición de Moshé. La discusión finalizó.

A primera vista parece una tontería. ¿Qué haría un ángel con la Torá, si está llena de mandamientos físicos que los ángeles no pueden cumplir? Pero desde una perspectiva de la Torá, hay algo de lógica en su pedido de querer recibir la Torá basado en una ley conocida como “baal metzra”.

Cuando una persona quiere vender su propiedad, el “Baal Metzra” (vecino contiguo), tiene los primeros derechos de adquirirla ya que es provechoso para él tener su campo junto al de su vecino. Éste era el argumento de los ángeles: estudiarían la Torá como un texto espiritual, ya que la Torá es en su fuente un documento Celestial, así que por qué no ser ellos los que reciban la Torá.

Para refutar el argumento de los ángeles, varios comentaristas proveen respuestas: Baal metzra se refiere sólo a tierras, y la Torá no es una tierra. Se aplica sólo a algo que se vende, y la Torá es un regalo. El pueblo judío son los hijos de Di-s, y las leyes de baal metzra no se aplican a transacciones con los hijos de la persona. Moshé era casi como un ángel, así que él también era un baal metzra para la Torá.

Baal metzra no se aplica a un socio, y Moshé era como un socio con Di-s (Ver Shabat 10a).

Sea como fuere, resulta ser que cada una de estas respuestas defensivas puede ser refutada, dándoles la razón a los ángeles. Pero eso es porque ninguna de ellas tomó en consideración la respuesta original, la respuesta que de hecho fue la dio Moshé a los ángeles, que el lugar de la Torá debe estar con un receptor físico, que vive con los desafíos del mundo material y que puede cumplir con las mitzvot físicas.

El Rebe de Lubavitch explica que el propósito de la Torá es crear una morada para Di-s en este plano, el mundo más bajo de todos los creados. Y así como la esencia de la persona está en su casa mucho más que en cualquier otro lado, así también Di-s quería que Su esencia baje a este mundo para convertirlo en Su “casa”. Este deseo Divino sólo puede ponerse en práctica al cumplir con la Torá en este mundo. Cuando cumplimos con los preceptos de Di-s, y estudiamos Su Torá con nuestras mentes y cuerpos físicos, estamos trayendo literalmente la esencia de Di-s en este plano, algo que un ángel es incapaz de hacer.

Este hecho niega automáticamente la preeminencia del ángel también en una base legal. Cuando una persona tiene la opción de elegir vender su propiedad a uno de dos compradores, siendo uno de ellos un vecino que quiere plantar en el campo, y otro alguien que no es vecino y quiere construir una casa, la ley establece que hay que venderlo al constructor de la casa. La razón es que morar en una propiedad es superior a plantar, y la ley de Baal Metzra es inválida.

Esto es lo que Moshé le respondió a los ángeles. Siendo que los ángeles no tienen un cuerpo con el que puedan cumplir con los preceptos y hacer de este mundo físico una morada para Di-s, todo el argumento de “un vecino” se vuelve irrelevante.

También, es los planos espirituales más elevados, precisamos tener la Torá. Cuando este mundo bajo es iluminado por la esencia de Di-s, todos los mundos superiores se iluminan como resultado, así como cuando elevas una pila de cajas, las levantas desde la de abajo. Es por eso que la Torá nos fue dada a los humanos en este mundo, para que podamos elevar toda la creación en todos los mundos.

Este año, cuando celebremos la Entrega de la Torá en Shavuot, recordemos que para poder cumplir con el propósito de hacer que nuestro mundo sea un hogar para Di-s, debemos actualizar a la Torá en este plano. Que seamos meritorios de recibir la Torá con alegría y de hacerla una realidad en nuestra esencia y en nuestras vidas.

Por Shaul Yosef Leiter

Ruth, la elección de ser

El Libro de Ruth fue escrito por el profeta Shmuel.

Es apropiado leer el Libro de Ruth en Shavuot, por dos razones:

Primero, porque nos da una visión de la cosecha, y cómo eran tratados los pobres durante esta época, con bondad y amor.

En segundo lugar, porque Shavuot es el aniversario de la muerte del rey David, y en el Libro de Ruth tenemos el origen de la Casa de David. El Rey David fue el bisnieto de Ruth y Boaz.

Pero quizás la razón más importante para la lectura del Libro de Ruth en este festival sea el hecho de que nos brinda una vivida descripción del perfecto Guer Tzedek, el prosélito o converso al judaísmo.

Shavuot es la época de la “Entrega de Nuestra Ley”, y cuando la recibimos, nosotros también, como el Guer Tzedek, juramos aceptar la Torá y cumplir sus 613 Mitzvot —mandamientos—.

La aceptación sin vacilaciones de la Torá y sus magníficas enseñanzas es nuestro orgullo. A pesar de todas las aparentes restricciones y responsabilidades, que coloca sobre los hombros de todo judío adulto, tenemos conciencia del privilegio de formar parte del “pueblo elegido” por Di-s.

Sin embargo, no buscamos prosélitos, o conversos.

Cuando un Guer viene y dice que quiere abrazar el judaísmo, nuestra Torá nos dice que es deber nuestro indicarle todas las dificultades y el peso de la responsabilidad que cabe a cada judío para cumplir dignamente la Torá. Debemos demostrarle que está eligiendo un camino muy difícil, y un modo de vida que no es popular en el resto del mundo.

Si, a pesar de todas estas consideraciones y advertencias, el Guer insiste en su deseo de abrazar el judaísmo, entonces sí podemos estar orgullosos de aceptar a un hombre así en nuestra congregación, pues seguramente será un judío devoto y sincero.

Onkelos, el famoso autor del Targum (traducción de la Biblia al arameo), fue un Guer Tzedek, y también lo fue Ruth.

Ruth era una princesa Moabita que profesaba altos ideales.

No estaba satisfecha con la adoración de ídolos en su propio pueblo, y cuando se presentó la oportunidad, abandonó los privilegios de la nobleza en su tierra para aceptar una vida de pobreza entre el pueblo que admiraba.

He aquí cómo ocurrió.

Eran los días en que los Jueces regían Israel.

Los hijos de Israel se habían alejado de la observancia de la Torá, haciéndose acreedores al castigo de Di-s. El hambre reinaba en toda la tierra.

Había un cierto personaje en Judea llamado Elimelej. Era un rico mercader que no estaba acostumbrado al hambre y la pobreza, y pensó que podía escapar a la miseria yéndose a otro lado. Junto con su esposa, Naomí, y sus dos hijos, emigró a Moav.

Ruth se hizo amiga de la familia judía, y comenzó a comparar su modo de vida, diferente, con el que ella llevaba.

Aprendió a admirar las leyes y costumbres judías, y la desazón que había sentido ante la vacía adoración de ídolos por parte de su pueblo se transformó en abierta crítica.

De esta manera, cuando uno de los hijos de Naomí le propuso matrimonio, se sintió feliz y orgullosa de aceptar.

No tuvo remordimientos por lo que dejaba atrás, su vida plena de lujos en el palacio, su título real, las posibilidades de riqueza y honores en el futuro. Todo lo que veía era el egoísmo y la crueldad de su gente, y la diferencia notoria con los judíos, a quienes ya se sentía profundamente ligada.

Elimelej y sus dos hijos murieron, y Naomí se convirtió en una pobre viuda, sin saber hacia dónde ir o qué hacer.

Por eso, Naomí dijo a Ruth y a su otra nuera, Orpá (también moabita): —Hijas mías, debo irme, y he decidido regresar a mi ciudad natal, Bet-Lejem. Las cosas no pueden estar muy bien allí, y no hay razón para que vosotras también sufráis. Aceptad mi consejo, entonces, y regresad a la casa de vuestros padres. Vuestros esposos están muertos, y quizás, si os quedáis en vuestra propia tierra, podréis encontrar otros hombres y volver a casaros. Yo he perdido a mis hijos para siempre, pero vosotras sois jóvenes, y podréis encontrar nuevos maridos.

Orpá se entristeció, besó a su bondadosa suegra y se despidió de ella. Ruth se aferró a Naomí llorando y le suplicó que le permitiera ir con ella. Se lo imploró con palabras emocionadas, diciendo: —No me pidas que te deje y me vuelva, pues donde tú vayas, allí iré yo, y donde tú te hospedes, allí me hospedaré yo; tu pueblo es mi pueblo, y tu Di-s mi Di-s; donde tú mueras yo moriré, y allí seré enterrada; que ésto y más me haga el Señor si nada más que la muerte nos separa.

Ruth era perfectamente consciente de lo que hacía. Naomí le había recordado las dificultades que el judío enfrentaba en todo momento, pero con todo, permaneció firme en su propósito de seguir a su suegra y aferrarse a la fe de su adopción, que se había vuelto tan preciosa para ella. El futuro probaría que Ruth sería recompensada con justicia por su resolución, mas, aún en su pobreza, Ruth no tuvo remordimientos. Era la época de la cosecha cuando Ruth y Naomí llegaron a tierra de lehudá —Judea—.

Ambas estaban cansadas de su viaje, y Ruth insistió que Naomí descansara, mientras ella salía a los campos de Bet-Lejem para encontrar algo con qué paliar el hambre.

Ruth penetró en un campo donde muchos hombres estaban ocupados cortando trigo, mientras otros los ataban con hojas y otros más los apilaban en carretas para su transporte.

Un poco vacilante, pero alentada por el hambre y el pensamiento de que debía obtener algo de comer para su suegra, Ruth ingresó al campo y se sentó a descansar, y ver si allí tenía suerte. —¡Di-s sea contigo, extraña!

Ruth hizo señas de haber recibido el amable saludo. Se sintió aliviada al escuchar a la misma persona bondadosa —¿Por qué no te adentras más en el campo? No temas. Junta algo de grano para satisfacer tu hambre.

Boaz mismo, el dueño del campo era el que así hablaba a Ruth. En ese momento, él era el Juez de Israel.

Ruth le agradeció y recogió algunas mazorcas.

Estaba por retirarse cuando la misma voz bondadosa le instó a quedarse y juntar aquellas que los hombres habían dejado de cosechar en las esquinas del campo, como “Pea”.

—¿Qué es pea? —preguntó Ruth.

Nuestra Torá nos dice que cuando el dueño de un campo ha cortado el grano, debe dejar las esquinas para los pobres, los necesitados y los extranjeros, quienes pueden venir a cosecharlo ellos mismos y llevarse el fruto de su trabajo —contestó Boaz.

—¡Qué maravilloso! —exclamó Ruth.

Se quedó pues a cortar el grano de una punta del campo, y culminada su labor se preparó para retirarse.

—No necesitas irte todavía —insistió Boaz— ¿Por qué no te quedas y te beneficias con Léket?

—¿Qué quiere decir Léket? —preguntó nuevamente Ruth.

—Según nuestra Torá, si un cosechador no corta de un solo golpe la espiga, o no la ve, no puede volver atrás, sino que debe dejar el grano que no ha cortado, o se le ha caído, como beneficio para los pobres y extraños —explicó Boaz pacientemente.

Ruth no dijo nada, pero no vio razón alguna para rehusar beneficiarse con las leyes de la Torá que ella misma había abrazado sin reservas.

Cuando hubo recogido toda una canasta, volvió a Boaz, le agradeció muy sinceramente por su bondad y se dispuso a partir.

—Aún puedes quedarte —insistió Boaz—. Puedes tomar Shijejá.

—La Torá es verdaderamente ilimitada al velar por aquellos menos afortunados —dijo Ruth— ¿Ahora dime por favor qué es ‘Shijejá”?

—Cuando el propietario de un campo lleva su carga de grano hacia los depósitos, es posible que haya dejado por olvido algunos fardos en el campo. Pues bien, la Torá le prohíbe regresar y recogerlos, y debe dejarlos para los pobres, las viudas, los huérfanos y los extraños.

Ruth se alegró con su buena fortuna.

Había juntado casi más de lo que podía llevar. Naomí y ella estarían ahora a salvo del hambre, por un buen tiempo. Agradeció a Boaz una vez más, y éste le hizo prometer que volvería.

Ruth estaba llena de emoción mientras se dirigía en busca de su suegra. Le relató todo lo que le había sucedido en los campos de Boaz. Naomí se sintió feliz con el éxito de Ruth y con el hecho de que ésta hubiera agradado a Boaz, el generoso terrateniente. Además, le dijo a Ruth que Boaz era pariente de Elimelej.

Entretanto, Boaz había hecho averiguaciones sobre la extraña que había capturado su corazón, y descubrió que era la nuera viuda de Naomí. Debido al parentesco existente, y de acuerdo a las leyes de la Torá era recomendable que Boaz contrajera enlace con Ruth y así se lo hizo saber. Cuando Boaz pidió a Ruth que se casara con él, Naomí le recomendó aceptar.

De esta manera Ruth fue imprevistamente recompensada con riqueza y felicidad.

Ruth y Boaz tuvieron un hijo llamado Oved, quien fue padre de Ishai. El hijo menor de Ishai fue David, quien se transformó en el ungido del Señor y querido rey de todo el pueblo judío.

Escuchemos juntos los Diez Mandamientos en Shavuot

Este jueves 25 de mayo por la noche comienza Shavuot, la importante fiesta judía que conmemora la entrega de la Torá de manos de Moshé en el Monte Sinaí. Para celebrar que recibimos el tesoro esencial de nuestro pueblo, todos -chicos, jóvenes, adultos y ancianos- están invitados a acercarse el viernes 26 por la mañana al templo más cercano para escuchar los Diez Mandamientos y revivir unidos y con alegría este momento fundamental.

Como hace 3335, y más todavía en este año de Hakhel que transitamos, volvemos a revalorizar y renovar todos juntos nuestra aceptación del regalo de Di-s, la Torá. La costumbre principal de la celebración es escuchar los Diez Mandamientos; para hacerlo es posible acercarse a cualquier templo de la comunidad. Para consultar las direcciones de los Batei Jabad se puede ingresar en www.jabad.org.ar

Otra tradición de Shavuot es disfrutar comidas lácteas, ya que la leche se compara con la Torá que alimenta y nutre.
¡Jag Saméaj para todos!

Shavuot 5783/2023

¿Qué es Shavuot?

Shavuot significa “semanas”. Se refiere a las siete semanas que contamos por orden Divina a partir del segundo día de Pésaj. Conmemora, entre otras cosas, las siete semanas que contaron nuestros antepasados al salir de Egipto en anticipación y preparación para la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, hace exactamente 3335 años.

Este día celebramos la única vez que Di-s se manifestó con Su Presencia Divina ante toda la nación judía, para entregarle la Torá.  Así, de ser un pueblo de esclavos nos convertimos en el pueblo al que se le encomendó la misión cósmica de traer luz Divina al mundo entero, a través del estudio, cumplimiento y difusión de Sus preceptos.

En profundidad

La entrega de la Torá activó la esencia del alma judía para la eternidad. Nuestros sabios la definen como la “boda” entre Di-s y el pueblo judío. Shavuot también significa “juramentos”, porque este día Di-s juró devoción eterna por nosotros, y nosotros a su vez le prometimos lealtad eterna a Él.

¿Sabías qué?

En la antigüedad, en este día se ofrecían en el Templo Sagrado de Jerusalem dos panes de trigo. También se comenzaba a traer Bikurim, las primeras frutas, como agradecimiento a Di-s por la generosa cosecha producida por la Tierra de Israel. Anhelamos la inminente reconstrucción del Beit Hamikdash para poder volver a cumplir estos dos preceptos.

Al pronunciarse los Mandamientos en el Monte Sinaí cada uno percibió la presencia Divina. Utilicemos la Torá y sus enseñanzas, el único medio que se nos entregó para transformarnos -a nosotros y al mundo que nos rodea- abiertos hacia la Divinidad.

Adaptado de las enseñanzas del Rebe de Lubavitch

Costumbres de Shavuot

Reviví la experiencia

Es costumbre escuchar el primer día de Shavuot (viernes 26 de mayo) la lectura pública en la sinagoga de los Diez Mandamientos para revivir la entrega de la Torá y renovar nuestra aceptación del regalo de Di-s.

Ingresá en jabad.org.ar y encontrá tu Beit Jabad más cercano para escuchar los Diez Mandamientos.

Disfrutá de una comida láctea

La Torá se compara con la leche por varias razones. Una de ellas es que el valor numérico de la palabra hebrea “jalav” -leche- es cuarenta, la cantidad de días que Moshé pasó en el Monte Sinaí cuando recibió la Torá.

Toda la noche

Para rectificar el error de nuestros antepasados, a quienes llegado el momento de la entrega de la Torá Di-s encontró dormidos, nos quedamos despiertos la primera noche de Shavuot estudiando Torá hasta el alba para demostrar nuestro entusiasmo por recibir nuevamente el regalo más preciado de Di-s.

Seguinos en nuestras redes o contactate con tu Beit Jabad para recibir material de estudio para esta noche. ¡No olvides imprimirlo antes de la festividad!

El Libro de Ruth

Se recita como parte del programa de estudio de la primera noche de Shavuot. En muchas comunidades se lee públicamente el segundo día de la festividad, ya que el Rey David, quien falleció ese día, desciende de esta gran mujer.

Flores y plantas

Decoramos el hogar y la sinagoga con flores y plantas en recuerdo de la abundante vegetación que por milagro floreció temporalmente en el Monte Sinaí, ubicado en medio del desierto.

Izkor

El sábado 27 de mayo a la mañana se recita, en el Templo o en casa, la plegaria conmemorativa por los difuntos.

Encendido de velas

Las dos noches de la festividad, las mujeres y niñas encienden las velas de Iom Tov.

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Bendición 1:

Baruj atá A-do-nái E-lo-heinu mélej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehadlik ner shel Iom Tov.

Bendito eres Tú, Di-s nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó encender la vela de la Festividad.

Bendición 2:

Baruj atá A-do-nái E-lo-heinu mélej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehadlik ner shel Shabat ve shel Iom Tov.

Bendito eres Tú, Di-s nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó encender la vela de Shabat y de la Festividad.

Bendición 3:

Baruj atá A-do-nái E-lo-heinu mélej haolam shehejeianu vekiemanu vehiguianu lizman hazé.

Bendito eres Tú, Di-s nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos otorgó vida, nos sustentó y nos hizo llegar hasta la presente ocasión.

Eruv Tavshilín

Para poder cocinar el viernes 26 de mayo para el Shabat posterior, una acción usualmente prohibida en la festividad, se debe hacer Eruv Tavshilín la tarde del jueves 25 de mayo.

Procedimiento:

Antes del horario de encendido de las velas, se toma un pan y un alimento cocido (por ejemplo: pescado, carne o huevo duro), se le entrega a otra persona designada como “agente” y luego se dice lo siguiente:

Ani mezaké lejol mi sherotzé lizkot velismoj al eruv ze.

Concedo en este Eruv a quien desee participar y depender de él.

El agente alza los artículos unos 24 centímetros y los devuelve (si no hay otra persona, se comienza desde aquí).

Luego se recita:

Baruj atá A-do-nai E-lo-heinu mélej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu, al mitzvat Eruv.

Bendito eres Tú, Señor nuestro Di-s, Rey del universo, que nos has santificado con Sus mandamientos y nos ordenó lo relativo al precepto de Eruv.

Luego, hay que decir (en un idioma que entendamos):

Con este nos estará permitido a nosotros y a todos los judíos que viven en esta ciudad: hornear, cocinar, guardar comida [con calor], encender una vela, y preparar y hacer en la festividad todo lo necesario para Shabat.

Los artículos comestibles designados como Eruv Tavshilín deben guardarse para consumirse en Shabat.

Los 10 Mandamientos

Sientan las bases de nuestra relación con Di-s y con nuestro semejante:

1- Yo Soy el Eterno, tu Di-s, que te saqué de la tierra de Egipto.

Siempre podemos confiar en que Él nos está cuidando atentamente y controlando todos los acontecimientos que afectan nuestras vidas.

2- No tendrás dioses ajenos en mi presencia.

Di-s es el único que lo controla todo. Ninguna otra entidad, ni un gobierno, ni tu jefe, ni tu cónyuge, pueden beneficiarte o perjudicarte, a menos que así Di-s lo haya decidido.

3- No tomarás el nombre del Eterno, tu Di-s, en vano.

La relación con Él puede ser íntima y personal, pero nunca debes perder la perspectiva: Él es tu Creador, no tu compañero.

4- Recuerda el día de Shabat para santificarlo.

Mantener esta relación con Di-s requiere un esfuerzo de tu parte. El sábado, Shabat, es un día para reafirmar las verdaderas prioridades de la vida y para extraer inspiración para la semana siguiente.

5- Honra a tu padre y a tu madre.

Aunque le debemos todo a Di-s, no podemos olvidarnos de expresar gratitud a aquellas personas a quienes Di-s les ha dado el poder para engendrarnos y ayudarnos en nuestro viaje por la vida.

6- No asesines.

Debemos interiorizar la importancia de valorar a cada individuo. Si Di-s piensa que esta persona merece existir, vos también debés creerlo.

7- No cometas adulterio.

El amor no es una carta blanca que justifica todo. Hay atracciones que  exigen disciplina y abstención para no llegar a expresarse de forma indebida.

8- No secuestres.

La esencia del secuestro es privar a alguien de su libertad personal para explotarlo en beneficio propio:  no estés en una relación solo para tu propio provecho. Estate ahí para el otro, incluso cuando te sea incómodo o inconveniente. 

9- No expreses falso testimonio.

Estamos constantemente observando a nuestros conocidos y amigos, juzgando cada una de sus palabras y acciones. Debemos ser cautelosos con la tendencia a “dar falso testimonio” en el proceso de emitir nuestro veredicto personal.

10- No codicies lo de tu prójimo.

Después de que te hayas entrenado para respetar al prójimo y lo veas de manera constante con luz positiva, es el momento de involucrar a tu corazón.  Amalo. Sé feliz con sus logros y compartí su tristeza durante sus momentos difíciles.

¿Por qué? ¿Por qué?…

Todos sabemos que los 10 mandamientos fueron entregados por Di-s en el Monte Sinaí. Pero ¿por qué el Monte Sinaí en particular? El Monte Sinaí no era el más majestuoso e importante.

Di-s eligió ese monte para entregarnos la Torá, para enseñarnos un importante mensaje: la humildad es un requisito para estudiar Torá.

La Torá proviene de Di-s, y cuando escuchamos una instrucción de la Torá debemos tener la habilidad de “escuchar”. Esta es una rara cualidad, ya que generalmente nuestro ego no nos deja oír más que nuestras propias ideas. Por eso se requiere de la humildad para recibir la Torá.

Sin embargo este mensaje sería más enfático si la Torá hubiese sido entregada en la planicie. ¿Para qué entonces elegir una montaña, que sin ser majestuosa simboliza la fuerza?

Esto se puede explicar del siguiente modo: si bien la humildad es importante, muchas ocasiones en la vida judía demandan una actitud más determinante y fuerte. Auto-sacrificio, voluntad férrea ante los que nos ridiculizan, la predisposición a sufrir por el judaísmo (tal como lo hicieron los judíos en la Rusia comunista por muchos años) son respuestas que a veces son requeridas.

Es interesante que el Código de Leyes judío en su comienzo declara “no te avergüences por las burlas y el ridículo”. Si uno va a titubear en el cumplimiento de un precepto simplemente por la crítica burlona de los demás, ¡pronto no quedaría nada para observar del judaísmo! Por ello se necesitan ambas cualidades: humildad y fortaleza. La aptitud de escuchar y también la firmeza de poder ir contra la corriente cuando es necesario. Ambas cualidades están simbolizadas en el Monte Sinaí.

¿POR QUÉ PERMANECEMOS DESPIERTOS LA NOCHE DE SHAVUOT?

El motivo es que muchos de los integrantes del Pueblo de Israel durmieron la noche anterior a la entrega de la Torá, y su sueño fue muy tranquilo y placentero, hasta el punto tal que Di-s mismo tuvo que venir a despertarlos. Para corregir este hecho, acostumbramos a permanecer despiertos toda la noche estudiando la Torá.

¿POR QUE INGERIMOS COMIDAS LÁCTEAS EN SHAVUOT?

Uno de los motivos de esta costumbre es el hecho de que al haber recibido el Pueblo Judío la Torá, donde se les ordenó sobre los Preceptos de Kasher, descubrieron que no tenían carne Kasher, puesto que de acuerdo a los rituales de Kasher, ésta debe faenarse de un modo específico y con cuchillos especiales, no tuvieron otra alternativa que consumir sólo comidas lácteas de fácil y rápida preparación.

¿POR QUE SE ADORNAN LAS SINAGOGAS CON PLANTAS?

En muchas comunidades se acostumbra adornar las Sinagogas con ramas de árboles y flores. El motivo de esta costumbre es para recordar al Monte Sinaí, el cual se cubrió de hierbas durante la entrega de la Torá.

¿Hamantashen para Shavuot?

En 1967, un joven jasid de Lubavitch de Australia viajó a Nueva York para pasar Shavuot con el Lubavitcher Rebe en Brooklyn. Llegó unos días antes de la fiesta- después del estallido de la Guerra de los Seis Días- cuando el Rebe comenzó la campaña de colocar Tefilín a todo varón judío mayor de Bar Mitzvá.

Un día acompañó a sus pares en la nueva campaña. Antes de entrar en el automóvil, fue a la tienda de comestibles cercana para llevarse algo de comer. Tomó una bandeja al azar del primer estante, pagó y retornó al coche.

Mientras viajaban sacó su bolsa para comer y les ofreció también a sus compañeros. De repente, todos se rieron. ¡Entre las masitas había hamantashen- masita típica de Purim! “¡Ahora! ¿En víspera de Shavuot?”

Los pasteles y galletas desaparecieron rápidamente. Sólo quedaron los hamantaschen.

Después llegaron a su destino: un gran hospital en Manhattan. Allí, se separaron en grupos y se asignaron diferentes pacientes para visitar. Había muchos judíos. Invitaron a cada hombre judío a colocar Tefilín y la mayoría aceptó.

A último momento entraron al cuarto de dos hombres judíos. Uno de ellos accedió a colocarlos en seguida, pero el otro se negó firmemente. Con rabia, exclamó: “¡yo estoy conectado a Di-s como ustedes!”

Los estudiantes intentaron calmar al hombre con palabras dulces, pero él se negaba. De hecho, parecía más enfadado. Su feroz objeción a la idea de realizar la Mitzvá de Tefilín despertó su curiosidad. Incluso su compañero de cuarto intentó persuadirlo, pero él no escuchaba.

Después de un rato, estaban listos para rendirse. Entonces, uno de ellos le ofreció un pedazo de fruta. “Coma esto. Por lo menos recite una bendición.”

El hombre volvió su cara a la pared, ignorándolos. Luego giró en su dirección y dijo sarcásticamente: “¿Fruta me ofreces? ¡Tráiganme un hamentash y entonces colocaré Tefilín!”

No podían creer lo oído. Tres pares de ojos giraron hacia el visitante de Australia. Con una ancha sonrisa, mirando tiernamente al paciente, dijo: “Si para ponerse el Tefilín usted requiere hamentashen, le daremos hamentashen!”

El hombre dijo incrédulamente. “¿Hamantashen ahora? ¡No lo creo!”

Entretanto, el australiano salió del cuarto y corrió al estacionamiento del hospital.

El joven sacó el paquete de hamentashen de su bolsa, que sólo un rato antes había sido desdeñado por todos.

En el cuarto, le extendió la bandeja. Los ojos del anciano se llenaron de lágrimas. “Increíble. Absolutamente increíble. ¿Hamantashen después de Pesaj? ¿Antes de Shavuot?” Y cautelosamente alzó uno a su boca. Uno de los muchachos de la Ieshivá lo ayudó a recitar la bendición. Cerró sus ojos y masticó despacio.

Después, enrolló la manga de su brazo izquierdo para cumplir el trato que, extrañamente, “propuso”. Con los Tefilín en su brazo, lloró silenciosamente. No era el único – todos lloraban en el cuarto.

Cuando regresaron a 770, en Brooklyn, estaban maravillados por la combinación extraordinaria de eventos. ¡Claramente todo había sido colocado directamente del Cielo!

Antes de volver a Australia, el joven tuvo una audiencia privada con el Lubavitcher Rebe y le contó la historia. El Rebe sonrió y contestó: “¡Nu, si eso es lo que pide, que alguien le traiga hamentashen todos los días!”

De Sijat HaShavua