El duelo

¿Quién dice el Kadish por quién?

Los hijos deben recitar el Kadish por sus padres y sus madres durante los primeros once meses después del fallecimiento de estos y cada año en el aniversario de su muerte (IorTzait), de acuerdo con el calendario judío.

En el caso de que el fallecido no tenga un hijo varón hay dos opciones:

1. Pedirle a otro familiar.

Si no hay un hijo que diga el Kadish, entonces, debería decirlo otro hombre; preferiblemente, un familiar cercano. (Hay quienes sostienen que el yerno tiene la prioridad. No obstante, no deberá ser una persona que tiene ambos padres vivos. Si deseas decir Kadish por alguien, pero gracias a Di-s, tus padres aún están con vida, entonces, deberías pedirles permiso a ellos.

2. Pedirle a otra persona.

En el caso de que no haya un hijo o un familiar que puedan asistir a un minián para decir el Kadish, entonces, hay que pedirle a otra persona que lo diga en lugar de ellos. A esta persona, hay que decirle cuál es el nombre hebreo del difunto y el nombre hebreo del padre del difunto

La historia del Kadish

El Kadish es una de las plegarias más bellas, más profundas, más llena de significado y más espiritualmente conmovedoras de toda la liturgia judía. Es una vigorosa declaración de fe. Se trata de un antiguo poema en prosa, en arameo antiguo, una letanía en la que la música de las palabras, los ritmos fuertes, los sonidos enternecedores y las respuestas alternadas del líder y la congregación ejercen un verdadero poder hipnótico en los que la escuchan.

Se ha señalado en repetidas ocasiones que el Kadish es el eco de Job en el libro de oraciones: “Aunque Él me dé muerte, seguiré confiando en Él”. Es un llamado a Di-s desde lo más profundo de la desgracia, un llamado que exalta su nombre y lo alaba, a pesar de que Él acaba de arrancar de la vida a un ser humano. Al igual que la plegaria de Kol Nidrei del Día del Perdón, el significado del Kadish suele darse por sentado. Es una respuesta dada desde los confines más remotos del alma; una respuesta primitiva y casi hipnótica a la sagrada exigencia de santificar a Di-s Todopoderoso. Su apasionado recitado inspira una alegre y saludable hombría en un momento de profunda pena.

El Kadish figura en el servicio tradicional trece veces. Se lo recita al concluir todas las plegarias principales y al concluir el servicio. También, sirve de recitación intermedia en cada punto de enlace del servicio. Se lo recita después del período de estudio del Talmud, en el cementerio, después de un entierro, en los servicios durante el año de duelo y en cada yarzeit.

Los sabios nos enseñaron que aquel que recita el Kadish con plena convicción y con todas sus fuerzas será merecedor de la anulación de cualquier decreto divino que se haya hecho en su contra. De hecho, los sabios afirman que hasta el mundo mismo se mantiene gracias a su recitación, y que este redime a los muertos de la perdición en forma taxativa.

El Kadish era considerado de mucha importancia en la vida religiosa de una persona judía, por eso, se lo recitaba en arameo, que era el idioma en que hablaba el pueblo judío en la Antigüedad, para que todos pudieran entender lo que se decía. Y a modo de testimonio de su continuo poder, se lo sigue recitando en ese mismo idioma hasta el día de hoy. Otra razón que se da para el uso del arameo es que el Kadish funcionaba como un método educativo que enseñaba que la vida diaria y secular debía infundirse e impregnarse de santidad, entonces, esta oración sería el epítome de la santidad. Casi en forma inevitable, ocurrió que cobró una popularidad excesiva, tanta que los sabios se vieron en la obligación de advertirle al pueblo que no confiara en él como si se tratara de un poder mágico; ya que por atribuírsele estos poderes, aumentaba la cantidad de veces que se lo recitaba, y esto podía producir consecuencias indeseables. Es decir, la plegaria por los muertos podría convertirse así en el momento central de los servicios de oración.

El Kadish es una de las oraciones más famosas que se ofrecen durante el servicio. Se recita solo cuando hay un minyán (quórum de diez

El Kadish como Forma de Consuelo

Ya en la Antigüedad, el Kadish estaba asociado con el consuelo de los dolientes (nejamá). En la fuente más antigua que trata el tema del Kadish del Doliente, vemos que el líder del servicio se dirigía a la parte trasera de la sinagoga, donde se congregaban los deudos, y en forma pública los reconfortaba con la bendición del doliente y el Kadish. Cabe destacar que la recitación del Kadish coincide con la cantidad de tiempo durante la cual la tradición manda a los judíos a que consuelen a los dolientes por la muerte de sus padres, vale decir, doce meses. (Con posterioridad, la tradición redujo este período a once meses).

Con un espíritu de consuelo y renuncia, esta bellísima letanía se inicia con la admisión de que el mundo que solo Él –el Omnisciente Creador del Universo– conoce sigue siendo un misterio y una absoluta paradoja para el ser humano. Y culmina con un fuerte anhelo, expresado en las palabras que utilizaron los amigos de Job cuando trataron de consolarlo, osé shalom bimromav, que Él, quien es lo suficientemente poderoso como para hacer las paces entre los distintos cuerpos celestes, también, traiga la paz a toda la humanidad.

Al fin, oramos para lograr, en las palabras del Kadish, el consuelo de todo el pueblo judío no solo por sus muertos, sino también por la destrucción de su antiguo Templo y por su santa ciudad, Jerusalem. De hecho, muchos rabinos sostienen que el Kadish tiene su origen en la plegaria compuesta específicamente por los hombres de la Gran Asamblea para consolar a la población tras la destrucción del primer Templo y su posterior exilio. De hecho, fue en respuesta a esta tragedia histórica que Ezequiel clamó por primera vez el mensaje a partir del que la tradición tomó las palabras iniciales del Kadish: “He exaltado y santificado mi nombre y lo he dado a conocer a los ojos de todas las naciones y ellas sabrán que Yo soy el Eterno”. El Amo de todo le traerá salvación a su pueblo.

Además de los conceptos que encontramos en el Kadish, las palabras mismas ofrecen un cierto consuelo implícito. Dada la acentuación y la repetición de los pensamientos positivos de “vida” y “paz”, estos valores quedan impresos en las personas apabulladas y en las personas que tienen el corazón triste. El Kadish transfiere en forma subliminal la mirada fija e interna del doliente del ser que ha fallecido a los seres con vida, de la crisis a la paz, de la desesperación a la esperanza, del aislamiento a la comunidad.

En ese momento tan crucial en el que la fe se sacude más que nunca y en el que,es muy probable que se sienta rebeldía contra Di-s por la muerte de un ser querido, el individuo se levanta para recitar las alabanzas del Creador: Isgadal ve-iskadash…, magnificado y santificado sea Él que creó el Universo… Todas las leyes de la naturaleza operan de acuerdo con su voluntad. Precisamente, en el momento en el que el hombre pone el foco en el Reino del Cielo, en el mundo de los muertos, en el destino de su ser querido, el Kadish, en forma silenciosa casi imperceptible, transfiere su mirada hacia el reino de Di-s en la tierra, entre los seres vivos –ve-iamlij maljusei be-jaiejon u-ve-iomejon. “Que Él establezca Su reino durante tu vida y en tus días”. 

Cuando la visión del hombre se vuelve borrosa con las imágenes de un cuerpo inerte, el Kadish llena la mente del doliente con “vida” y “días” y “este mundo” a través de la constante e hipnótica repetición, a la mañana y a la noche, de las palabras jaim y iamim y olam. 

Otra de las principales técnicas de consuelo del Kadish es la insistencia, dado que se trata de una plegaria de santidad, de que sea recitado solo en presencia de un quórum público (diez hombres) y jamás en privado. Su recitación, que suele llevarse a cabo junto a otros tantos dolientes, crea un ambiente de camaradería en un momento de profunda soledad y desamparo. Y enseña en forma implícita que las demás personas sufren o han sufrido un dolor similar; que la muerte es el fin natural de toda la vida  y que el ritmo del hombre ha sido básicamente el mismo desde los días en que Adán se negó a comer del Árbol de la Vida.

 

El Kadish es una plegaria de consuelo, grandiosa en su concepción espiritual, dramática en su ritmo y en la música de las palabras, y profunda

La Halajá dispone que tiene que quedar expuesto “el corazón” (o sea que la rasgadura debe ser echa sobre el corazón) es también un simbolismo que el corazón esta partido.

Otra explicación no tan conocida expresada en el Talmud de Jerusalem. “Exponer el corazón” también es una forma de demostrar el dolor de no poder cumplir con el mandamiento de honrar al padre y a la madre. Sufrimos profundamente por no poder transmitir amor a nuestros seres queridos. Podemos seguir respetando a nuestros padres incluso después de la muerte, pero el lazo de amor entre padre e hijo finaliza por lo que nuestro corazón es expuesto, expresando nuestro dolor para que todos lo puedan ver.

El Kadish es el abrazo de una generación con otra, el lazo que conecta dos vidas.
¿Qué mejor consuelo hay para el doliente que saber que las ideas y las esperanzas y los temas de interés y los compromisos del difunto continúan en la vida de su propia familia?

El hecho de que el hijo recite el Kadish representa la continuación de esa vida y arrebata el valor más profundo del individuo de las tenebrosas mandíbulas de la muerte.

Kadish de Duelo se dice solamente cuando se ha formado un minián.

Plantar flores en una tumba no es una tradición judía.

¿Por qué?

Permítanme compartir con ustedes el contenido de una carta escrita por el gran rabino jasídico y halajista húngaro, el rabino Jaim Elazar Spira de Munkacs (1871-1937), a un rabino en cuyo pueblo algunas personas querían plantar flores en las tumbas de los judíos adinerados.

El rabino Spira opinaba que esto no debía hacerse. Estas fueron las razones de su decisión:

Nuestros sabios enseñaron que ricos y pobres deben ser enterrados por igual. (Por eso, todos los judíos, independientemente de sus recursos, son enterrados en sudarios de lino idénticos). Colocar flores en las tumbas de los ricos crea barreras innecesarias entre las clases sociales.
Colocar objetos comestibles en un ataúd está prohibido según la ley judía, pues constituye un desperdicio de la generosidad de Di-s . De igual manera, colocar flores buenas y fragantes (que podrían usarse como especias) en un lugar donde no se usarán, dice el rabino Spira, es una infracción de la misma ley.
Está prohibido usar o aprovecharse del ataúd o de cualquier cosa relacionada con los muertos, incluso la tierra que los cubre. Por lo tanto, disfrutar de la fragancia de las flores depositadas sobre las tumbas estaría prohibido, y plantar flores allí, para empezar, solo busca problemas.
La razón más importante es que, como usted señaló, no es una costumbre judía, sino una práctica no judía. Leemos en Levítico 18:3:  «No haréis como en la tierra de Canaán , a la cual os llevo, ni seguiréis sus estatutos».

Esto significa que un judío debe tener cuidado de no seguir las prácticas de los no judíos. Fue principalmente por esta razón que el rabino Spira dictaminó que debía evitarse.

Estoy seguro de que tu tía tiene en mente honrar a tu madre, así que quizás una conversación significativa con ella ayude a suavizar las cosas.

Y aunque las flores son bonitas, en la tradición judía tenemos otras formas más espirituales de honrar las almas de nuestros seres queridos fallecidos.

También es importante tener esto en cuenta: estoy seguro de que tu madre no querría que esto causara discordia familiar.

Lo mejor que puedes hacer en su memoria es esforzarte al máximo para asegurar que todos se lleven bien en una ceremonia espiritualmente significativa y edificante. Si todos logran dejar de lado sus diferencias, el alma de tu madre te sonreirá y se sentirá orgullosa.

FUENTE

Las 3 semanas de duelo.

Determinación para reconstruir.

Además de las reglas y restricciones “técnicas” durante este período de 3 semanas, dedicamos más tiempo a contemplar el estado menos que perfecto en el que se encuentra el mundo ahora y lo que podemos hacer para mejorarlo aumentando las obras de bondad.

El Rebe instó a que las Tres Semanas deberían ser un tiempo de mayor estudio de la Torá y de dar caridad, de acuerdo con el versículo “Tzión será redimida por la ley, y sus repatriados por la caridad”.

Particularmente, el Rebe solicitó una y otra vez el estudio de aquellas porciones de la Torá que tratan sobre la construcción del Templo Sagrado.

Las Tres Semanas deben ser un tiempo de mayor estudio de la Torá y actos caritativos.

¿Por qué estas leyes? El Rebe basó su pedido en un diálogo, citado en el Midrash, que ocurrió después de que Di‐s le dijo al Profeta Ezequiel que instruyera al pueblo judío entonces exiliado sobre las medidas y el diseño de tercer Templo Sagrado:

“Señor del mundo”, respondió Ezequiel,

“¿por qué me dices que vaya y le diga a Israel la forma de la Casa; ahora están en el exilio en la tierra de nuestros enemigos, ¿hay algo que puedan hacer al respecto? será hasta que regresen del destierro, entonces iré y les in‐ formaré”.

Di‐s respondió: “¿Debería ignorarse la construcción de Mi Casa porque Mis hijos están en el exilio?

El estudio del diseño del Templo Sagrado como se detalla en la Torá puede equipararse a su construcción real. Ve y diles que estudien la forma del Templo Sagrado.

Como recompensa por su estudio y su ocupación con él, lo consideraré como si realmente construyeron el Templo Sagrado”.

¡Es nuestra generación en particular, que se encuentra en el umbral de la Redención, la que debe estudiar estas leyes
con la conciencia de que estas leyes serán muy prácticas en el futuro inminente.

El duelo

Uno de los rituales más sagrados observados por todos los judíos a lo largo de las generaciones es recitar el Kadish del Duelo por el mérito del alma del difunto padre o madre. Se recita en el funeral, durante la semana de duelo (shivá), durante los 11 meses siguientes y, posteriormente, cada año en el aniversario del fallecimiento.

La experiencia más traumática que un ser humano puede experimentar es la de perder un familiar o un ser querido. Deja un vacío imposible de llenar. Quizás las sensaciones más presentes son las de la impotencia y sentimiento de culpa. No se puede traer de vuelta al fallecido. No se le puede decir lo que no se le dijo en vida.

Son dolores muy profundos.

Veamos algo de las leyes y costumbres judías relevantes y la sabiduría que contienen y cómo sirven de herramientas por medio de las cuales poder lidiar mejor con la experiencia.

Hay varias sensibilidades que se respetan en las acciones que se realizan en el entierro y en los períodos previos y posteriores: 1) La vida del fallecido; 2) el vacío que deja; 3) la responsabilidad que ahora cae sobre los familiares.

Fórmula de consuelo

La fórmula tradicional con la que se consuela a los dolientes es: Hamakom Ienajem Etjem bejot Shear Aveilei Tzión V´Íerushalaim, o sea: Que el Omnipresente los consuele entre los que están de duelo por Sión y Jerusalén. 

El Rebe, zi´´a, en una carta de consuelo enviada a Ariel Sharon al fallecer su hijo en un accidente, pregunta, ¿qué sentido tiene consolar a alguien que perdió a un ser querido con incluirlo entre los que están de duelo por la destrucción del Templo de Jerusalén? ¿Cómo se compara la muerte de un ser humano con la destrucción de un edificio, por más sagrado que sea?

Responde que hay tres puntos de comparación que hace la base del consuelo.

La muerte, igual que la destrucción del Templo, afecta nada más que la dimensión física y externa, ya que la esencia sigue existiendo en el plano espiritual;

Aun la desaparición física es nada más que temporaria, ya que creemos en la resurrección de los muertos y tal como se reconstruirá el Templo físicamente, los cuerpos volverán a vivir. 

Así como la destrucción del Templo es una tragedia que afecta y es lamentada por todo el pueblo judío, del mismo modo la muerte de cada integrante de nuestro pueblo afecta a todos y es más que simplemente un duelo personal. 

Las tres consideraciones mencionadas ayudan a aliviar el dolor producido por lo que parecería ser una pérdida permanente y puramente personal.

Dicho concepto es expresado también en la costumbre de romper la ropa y pronunciar la bendición correspondiente antes de salir al entierro. El romper la ropa expresa la idea de que lo que se afectó es nada más que la “vestimenta” del fallecido, ya que su esencia sigue existiendo. La bendición que se pronuncia declara a Di-s como el “Juez de la Verdad”, quien lleva a cada uno en el momento justo. No pretendemos entender Sus caminos; simplemente reconocemos nuestras limitaciones y, humildemente, los aceptamos como justos. 

La muerte como estado provisorio

Lo transitorio de la muerte está expresado también en las preparaciones que la Jevra Kadisha (Sociedad Sagrada) le hace al cuerpo previo al entierro, lavando y vistiéndolo, preparándolo así para reencontrarse con su Creador y eventualmente para el día que vuelva a revivir. Se entierra al muerto en mortajas de lino blanco y cajones de madera simple ya que la muerte no es un estado permanente, también para no distinguir entre los ricos y los pobres. No se lleva nada de este mundo, salvo los méritos generados por las buenas acciones. 

Seudat Havraá

En realidad, cualquier tipo de “digestión” de la pérdida puede ocurrir recién después de un tiempo. La reacción inicial natural es una de Shock total, sin capacidad de respuesta. 

Dicha condición es reflejada en la primera comida que los dolientes deben comer luego de volver del entierro, conocida como Seudat Havraá, o comida de curación: Huevo duro o lentejas con pan. Tal como el huevo duro y la lenteja no tiene “boca”, así el doliente no tiene lo que decir ante su pérdida. La etapa inicial de tres días es de silencio y lágrimas. No se inicia conversaciones con el doliente. No se le invade su espacio. 

¿Por que se recita el Kadish?

El Kadish es una de las plegarias más famosas pronunciadas durante el servicio. Sólo se recita cuando hay un minian (quórum de diez). Hay una versión especial del Kadish que es recitada específicamente por los dolientes, llamado Kadish de Duelo. Es interesante notar que muchos judíos han retornado a la observancia del judaísmo y participar de la sinagoga a través del cumplimiento de la obligación de decir Kadish por un ser querido fallecido.

El Shulján Aruj (Código Legal Judío) explica que por uno de los padres el Kadish se recita durante 11 meses, mientras que por una esposa, hermano o hijo, se recita durante 30 días.

El texto del Kadish está en arameo, el idioma del pueblo judío en la época en que fue compuesto (la época talmúdica).

Encontramos que decir el Kadish por un pariente cercano es un gran mérito para el alma que ha fallecido. ¿Por qué es así? ¿Pueden nuestras acciones en este mundo físico afectar a aquellos que han pasado al mundo espiritual? La respuesta es un rotundo si, y se puede entender mejor examinando al Kadish mismo.

Muchos están intrigados de que esta plegaria, la plegaria preeminente que se dice por todos aquellos fallecidos, no hace ninguna mención de la muerte, pérdida o duelo. Ni se hace mención de la persona que murió. El Kadish habla de la grandeza de Di-s. En efecto, el Kadish es una afirmación de la creencia en el Todopoderoso y Su ilimitado poder. Si uno resume el tema del Kadish, es que Di-s es grande y todo viene de Di-s, así que todo lo que ocurre es finalmente para bien.

Esta es una declaración profunda para uno que está en medio del sufrimiento. Es precisamente esta clase de declaración la que beneficia al alma del fallecido, y prueba que aquellos que quedaron pueden mantener una importante conexión con aquellos que han muerto.

Nuestra tradición nos enseña que tras la muerte el alma asciende y es juzgada de acuerdo a sus actos cuando estaba viva en el reino físico. Todo lo que el alma llevó a cabo, tanto lo positivo como lo negativo, es cuidadosamente considerado. Uno de los más grandes legados que uno puede dejar detrás es una familia que ha sido inspirada para servir a Di-s, aun en épocas de angustia.

Cuando en medio del juicio las santificadas palabras del Kadish ascienden, pronunciadas por aquellos que sufren más intensamente, esto sirve como un gran mérito para el alma. Obviamente una persona que ha inspirado a aquellos que la rodean a un tan asombroso nivel de fe y compromiso ha llevado a cabo muchos actos buenos y está preparado para la luz manifiesta del Creador experimentada en el Cielo.

Es por el mismo motivo que muchos asumen hacer mitzvot en honor y memoria de aquellos que han fallecido. Están buscando probar que el muerto es un alma verdaderamente digna que merece un lijtig Gan Eden, un “Paraíso luminoso”.

Esto trae como resultado el sentimiento intuitivo de muchos de que el recitado del Kadish es correcto. Se puede afirmar que el recitado del Kadish es la señal fundamental de amor y respeto que uno puede dar a aquellos que han fallecido.

Por Ierujam Eilfort

Shivá

La siguiente etapa es el duelo que termina a los siete días, contando a partir del entierro. La neblina se levanta un poquito. Durante la semana de duelo, denominada “Shivá”, los dolientes no salen de la casa, se sientan en el piso o en sillas bajas. El golpe es duro. Los amigos vienen a la casa para los rezos y así hacen posible la recitación del Kadish. Es un favor para el alma del fallecido que se realicen los rezos en su casa, si es posible. Es recomendable asumir, en la semana de Shivá, la fundación de algún proyecto de beneficencia en mérito del fallecido.  

Al terminar la semana de Shivá, los dolientes vuelven a la rutina de la vida. Hay ciertas costumbres que se aplican hasta completarse el mes, conocido como el Shloishim, y otras que siguen hasta completarse once meses y otras que siguen hasta completarse un año. 

Matzeivá

Se acostumbra colocar una lápida para marcar el lugar de sepultura.

Tiene una doble función:

1) honrar el lugar de descanso del fallecido.

2) inspirar a quien pasa por ahí y se acuerda de la vida vivida.

Las letras talladas en la misma deben contener el nombre hebreo del fallecido y el de su padre. Hay quienes agregan versículos de la Torá o textos que expresan lo resaltable de la vida de quien yace allí.

Visitas al Cementerio

Aunque se va desprendiendo cada vez más, el alma sigue siempre ligada a su cuerpo. Se acostumbra visitar al cementerio en ocasiones especiales para pedir a las almas de quienes yacen ahí para que intervengan ante el Trono celestial a favor de uno, su familia, comunidad o pueblo. Se acostumbra también a invitar a los ancestros a los casamientos de sus descendientes. 

Hay quienes tienen la costumbre de dejar una piedrita en la tumba como un acto de presencia y señal de respeto. No es una costumbre judía dejar flores ni en el entierro ni en visitas posteriores. 

Concluyó con el deseo de que merezcamos pronto la llegada del Mashiaj y el posterior reencuentro con todos aquellos seres queridos que hoy no están con nosotros físicamente.

¿Por que se hace la Kria,  Rasgadura de las vestimentas en el funeral?

La expresión de dolor más significativa del judaísmo es la rasgadura de las vestimentas antes del funeral.

La Biblia menciona varias ocasiones en las cuales se rasgan las vestiduras. Cuando Jacob vio la vestimenta ensangrentada de su hijo Yosef rasgo sus vestiduras, igualmente hizo David cuando se enteró de la muerte de Saúl.

La rasgadura es una oportunidad de alivio psicológico. Le permite al deudo expresar su enojo y su frustración a través de un acto controlado y religiosamente estipulado de destrucción. Maimónides, interpreta que la rasgadura cumple una necesidad emocional de ese momento, pues de otras formas estaría prohibido destruir una vestimenta ya que seria considerado un derroche innecesario. Por esta razón se indica que los deudos por los padres rasguen las vestiduras con sus propias manos.

Antiguamente los paganos se laceraban el cuerpo simbolizando que la perdida de un ser querido es como la perdida del propio cuerpo, esta costumbre esta prohibida en la Ley Judía (Deuteronomio 14:1-2), la Kria es un substituto.

La Halajá dispone que tiene que quedar expuesto “el corazón” (o sea que la rasgadura debe ser echa sobre el corazón) es también un simbolismo que el corazón esta partido.

Otra explicación no tan conocida expresada en el Talmud de Jerusalén. “Exponer el corazón” también es una forma de demostrar el dolor de no poder cumplir con el mandamiento de honrar al padre y a la madre. Sufrimos profundamente por no poder transmitir amor a nuestros seres queridos. Podemos seguir respetando a nuestros padres incluso después de la muerte, pero el lazo de amor entre padre e hijo finaliza por lo que nuestro corazón es expuesto, expresando nuestro dolor para que todos lo puedan ver.

Extraído de “La costumbre judía para el fallecimiento y el duelo” de Maurice Lamm