Jai Elul

El 18 de Elul, Jai Elul, es un día de mucha alegría, pues nacieron Rabí Israel Baal Shem Tov (año 5458, 1698 a.e.c) y Rabí Shneur Zalman de Liadi (5505 – 1745 a.e.c). Rabí Israel Baal Shem Tov, fundador del movimiento Jasídico, cambió el rumbo de la judeidad toda, con su nueva filosofía dedicada al servicio de Di-s. Rabí Shneur Zalman de Liadi, conocido como el Alter Rebe, fue el exponente de las enseñanzas del Baal Shem Tov y fundador del movimiento Jasídico Jabad.

Las letras de la palabra JAI suman 18, y también JAI significa VIDA. Una fuerza vital espiritual, se infunde en el mes de Elul, al celebrar el nacimiento de estos dos líderes.

QUIÉN FUE Y QUÉ HIZO EL BAAL SHEM TOV?
Rabí Israel Baal Shem Tov nació en la aldea de Akup, Podolia (Polonia). Cuando asumió su liderazgo, comenzó a brindar asistencia y alivio espiritual al pueblo judío, alentándolo a mantenerse fiel a Di-s y a Su Torá, a pesar de la gran pobreza y adversidad. 

Usando ejemplos de la vida cotidiana, para explicar las más profundas conexiones entre el universo y el Creador, su perspectiva hizo posible el entusiasmo y la experiencia religiosa a cada iehudí, y no sólo al erudito. El Baal Shem Tov enfatizó el amor a cada judío y la hermandad entre todos los iehudim, sin considerar riquezas, posición comunitaria o erudición. Enseñó que todos los judíos son iguales a los ojos de Di-s.

¿QUIÉN FUE Y QUÉ HIZO EL ALTER REBE?
Rabí Shneur Zalman de Liadi fue el principal discípulo del Maguid de Mezritch -sucesor del Baal Shem Tov– convirtiéndose de hecho, en su nieto espiritual. 

Fundador y primer Rebe de Jabad, autor del Tania -obra de características poco  frecuentes, considerado la Torá Oral del Jasidut Jabad, por ser el núcleo de su pensamiento filosófico y práctico -y del Shulján Aruj Harav.

¿PERO…QUÉ ES JASIDUT?
Jasidut Jasidismo– en general y Jasidut Jabad en particular, constituyen un enfoque del mundo que lo abarca todo y un modo de vida que ve al propósito central del judío como eslabón de unión entre el Creador y la Creación. El judío es una criatura hecha de “cielo” y de “tierra”, de un alma Divina que es realmente una parte de Di-s, investida dentro de un recipiente terrenal constituido por un cuerpo físico y un Alma Animal, cuyo propósito es concretizar la trascendencia y unidad de su naturaleza, y del mundo en que vive, dentro de la Unidad absoluta de Di-s. (del Rebe de Lubavitch, introducción al Tania, Editorial Kehot Sudamericana)

¿QUÉ ES EL TANIA?
Es un trabajo que nació del fiable suelo de las situaciones de la vida real, y en eso yace su descomunal y eterno poder. Aunque expresa sus ideas bajo el formato de un análisis erudito, el Tania es en verdad, el registro de 20 años de experiencia personal en el asesoramiento y consejo que el Alter Rebe brindara a sus Jasidím. Así, un problema abordado por el Tania, es el clamor angustioso del iehudí que lucha por salvar el abismo entre lo material y lo espiritual, entre el hombre y Di-s. (Ibíd.)

El mes judío de Elul: Yo-Mi Amado-Yo

El mes judío de Elul: Yo-Mi Amado-Yo
Cada mes tiene su propia energía y poder. Elul es el mes del amor y las relaciones.

Por Simon Jacobson

Acabamos de entrar en el mes hebreo de Elul , el último mes del año. Cada mes tiene su propia energía y poder. Elul es el mes del amor y las relaciones.

El signo de Elul es Virgo, y uno de sus acrónimos es: Ani l’dodi v’dodi li , que significa “Yo soy para mi amado, y mi amado es para mí” (Cantar de los Cantares 6:3) .

Ani L’dodi V’dodi Li captura la esencia misma de una relación: es una fusión simbiótica de dos fuerzas: yo soy para mi amado y mi amado es para mí.

Primero hay dos personalidades distintas: «Yo» y «mi amado». Entonces, el «yo» (mi personalidad) toma la iniciativa y se acerca a «mi amado». A su vez, «mi amado» me responde.

Ani l’dodi v’dodi li enfatiza otro aspecto vital: que una relación es un reflejo: Tú y tu amado se reflejan mutuamente. Como el rostro reflejado en el agua, un corazón se refleja en otro ( Proverbios 27:19). El amor que se despierta es directamente proporcional al amor que se da. Cuando “soy para mi amado”, “mi amado” será “para mí”. Así como “soy para mi amado”, “mi amado” será “para mí”.

Pensar en el amor como tu reflejo es algo extraordinario: mira a los ojos de tu amado y te verás a ti mismo.

Finalmente, el Ani l’dodi v’dodi li de Elul nos enseña que el amor se trata de tomar la iniciativa. Primero, Ani L’dodi : «Soy para mi amado», y ese es el catalizador de «mi amado para mí». El amor es proactivo, no reactivo ni pasivo. Si quieres amor en tu vida, no te quedes al margen, «protegiéndote» de ser herido y esperando a que alguien te ame. Debes aprender a dar, a iniciar, a amar. Y cuando lo hagas, el amor regresará a ti.

Una pregunta poderosa aún persiste: ¿Cómo es posible que dos entidades distintas se conviertan en una sola? ¿Pueden realmente conservar sus personalidades distintivas y amarse de verdad? Una cosa es decir que el amor tiene un precio. El precio es renunciar a la independencia y comprometer la identidad a cambio de los beneficios que trae el amor. Pero otra muy distinta es afirmar que se puede amar sin comprometer la individualidad.

Sin embargo, se nos dice que el amor verdadero es unidad, y la verdadera unidad es la fusión de dos almas en una unión perfecta, en la que ambas permanecen intactas mientras se unen como uno solo.

Todo el estudio de la Cábala y el Jasidut —misticismo judío— viene a resolver esta misma paradoja; a enseñarnos cómo los humanos pueden desarrollar una relación con Di-s . De hecho, la búsqueda para descubrir la unidad Divina en un universo pluralista es mucho más espinosa que el esfuerzo por construir la unidad entre criaturas finitas. Después de todo, por muy diferentes que puedan ser dos personas, siguen siendo humanas, mortales y finitas, ambas con más similitudes que diferencias y ambas necesitadas de amor. Di-s y el universo, por otro lado, son entidades infinitamente distantes, que aparentemente no tienen nada en común. Todo lo contrario: son opuestos diametrales: Di-s es infinito, el universo es finito; Di-s el Creador invulnerable, nosotros las frágiles criaturas.
Sobre todo, nuestra existencia existencial y dependiente es absolutamente diferente de la existencia divina, no existencial e independiente (metzius bilti metzius nimtza ). ¿Cómo es posible, entonces, unir estas realidades opuestas?

Los místicos exponen un sistema elaborado que nos permite alcanzar la Unidad Divina (Hashem Echod ) en el universo: como “peldaños”, el proceso de creación, llamado “orden cósmico”, nos permite subir la escalera que une el cielo y la tierra, lo humano y lo Divino, lo finito y lo infinito.

En un artículo titulado La Cábala de la Dualidad, analizamos el primer paso de este proceso: la ocultación del Tzimtzum . Para que exista una relación, primero necesitamos independencia: un “yo” que se acerca a “mi amado”. En presencia de la omnipresencia Divina, ninguna entidad independiente puede surgir. La ocultación del Tzimtzum permitió el surgimiento de nuestra conciencia independiente.

Sin embargo, el Tzimtzum no es “literal”, es solo un estado de ocultación, y solo afecta las capas más externas de la conciencia (luz), no los estados superiores, y ciertamente no a nivel inconsciente. [Sin embargo, incluso el Tzimtzum no literal es real, no una ilusión, y la realidad independiente que crea es real, no solo en nuestra percepción]. Por lo tanto, a pesar de la ocultación, siempre tenemos la capacidad de conectar e integrar nuestras vidas con la luz Divina y la Esencia Divina.

Pero el Tzimtzum solo explica la posibilidad de una integración potencial, no cómo lograrla . El Tzimtzum no literal nos dice que en la existencia podemos encontrar lo Divino.

En la aplicación definitiva de la unidad divina, los místicos nos enseñan —como se enfatiza en las obras de los maestros jasídicos— que la unidad debe impregnar cada fibra de la existencia, no solo su espíritu, ni su forma, figura y función, ni solo en términos generales. Sino que cada dimensión del universo —desde la energía hasta la materia, desde la materia de la energía hasta la materia de la materia— contiene una dimensión divina que espera ser liberada.
Lo explican con la elegante estructura del “orden cósmico” compuesto de “energías” (luces) y “contenedores”, que corresponden y son la raíz de la “energía” y la “materia” de nuestro universo.

Al comprender la interacción entre la “luz” y el “contenedor” y cómo cada uno interactúa con su respectiva fuente divina, podemos aprender a conectar el cielo y la tierra e integrar cada aspecto de nuestro ser con un propósito superior, en última instancia, con la Divinidad misma. La relación entre estas fuerzas nos enseña a desarrollar la relación entre nuestros cuerpos materiales y nuestras almas, entre nuestra interacción con los mundos físicos y nuestros esfuerzos espirituales; aprendemos a desarrollar y expandir nuestros propios “contenedores” materiales y a fusionarlos con las “luces” de la espiritualidad.

Partiendo del alma humana, moldeada a la Imagen Divina, los místicos explican que el alma manifiesta y refleja la energía Divina (luz); el alma de cada persona es un reflejo, un microcosmos de la “personalidad” de Di-s. Y no solo en un sentido general, sino que la personalidad distintiva de cada alma se arraiga en la personalidad distintiva de las “luces”, que poseen propiedades definidas (de hecho, existen diversas opiniones  sobre el alcance de estas propiedades de la “luz”, que se reflejan en diferentes niveles de la unidad que se puede alcanzar. Pero el consenso final es que las “luces” poseen propiedades individuales, que permiten que nuestras personalidades únicas encuentren expresión divina).

De manera similar, las fuerzas espirituales dentro del mundo material pueden alinearse con sus respectivas raíces Divinas, en todo su glorioso detalle, enraizadas en la luz Divina, el kav (rayo delgado de luz) que atravesó el Tzimtzum, cuya fuente es la luz antes del Tzimtzum, el poder Divino para crear el infinito ( koach ha’bli-gvul).

Esa es el alma. ¿Qué hay del cuerpo y la materia del universo? El cuerpo humano también fue creado a imagen divina, y cada aspecto de la materia está moldeado por la mano de Di-s. No solo la luz, sino también los contenedores, reflejan niveles superiores de lo Divino.

No solo el espíritu, sino también la estructura de la existencia, está arraigada en la Fuente con características divinas, que debemos revelar.

En términos místicos: Los “contenedores” de la existencia tienen sus raíces en los “Contenedores Divinos”  de Atzilut , que a su vez son un reflejo de los “contenedores” de Adam Kadmon , que se originan en las (letras del) reshimu, el residuo que quedó después pero que no fue afectado por el Tzimtzum, enraizado en el poder Divino para crear lo finito (koaj ha’gvul).

Ahora, cuando tenemos en cuenta que “luz” y “contenedor” se unen hasta convertirse en uno, podemos empezar a entender E=mc2 : cómo la energía y la materia son en realidad una y la misma cosa.

Así, en resumen, los cabalistas explican cómo la esencia misma de la existencia (materia y energía) puede integrarse con lo Divino. No se trata solo de que la Esencia Divina, que trasciende todas las definiciones y estructuras, permita la fusión de la materia y el espíritu. Esto implicaría que la fusión es únicamente resultado del poder de la Esencia, a pesar de los límites de la existencia. El propósito último es que el universo, en sus propios términos y según sus propios parámetros, contenga lo Divino. Esa es la unidad suprema, no solo en los términos de Di-s, sino también en los términos de la existencia. Dicha unidad solo puede lograrse cuando reconocemos que en la personalidad de la existencia se vislumbran destellos de lo Divino.

La máxima manifestación de la unidad divina reside en las relaciones humanas, en el amor y el matrimonio.

Las luces y los contenedores que nos enseñan cómo fusionar nuestras vidas con lo Divino nos enseñan cómo descubrir la verdadera unidad, manteniendo al mismo tiempo nuestra individualidad en nuestras relaciones interpersonales.

Una buena analogía para esto es la música: el poder y la belleza de una melodía dependen de que cada nota mantenga su individualidad y reproduzca su sonido único. Simultáneamente, cada nota se fusiona completamente con las demás, complementándose entre sí, sin comprometer en absoluto su identidad distintiva. Esta misma síntesis —armonía a partir de la diversidad— puede observarse en la simetría de todo organismo y sistema sano, desde el cuerpo humano hasta el extraordinario diseño de la naturaleza.

Una verdadera relación es la fusión total de dos: «Yo soy para mi amado y mi amado para mí». Dos individuos distintos, con cuerpos y almas diferentes, se unen en una unión perfecta. Ninguno se ve comprometido ni disminuido. Un poder trascendente facilita la fusión; pero también se manifiesta en las personalidades individuales: al permanecer intactas, reconocen, en sus propios términos individuales, que el amor —«Yo soy para mi amado y mi amado para mí»— es la máxima expresión de la individualidad.

En este mes de Elul tenemos la oportunidad de crear, sanar y renovar relaciones. Que aprovechemos bien este mes y que todos seamos bendecidos con la experiencia de “Yo soy para mi amado y mi amado para mí”.

 

[Extraído de //www.meaningfullife.com/shoftim-a-true-relationship]

13 datos sobre Elul que todo judío debería saber

1. Elul es el último mes del calendario.

Elul es el duodécimo mes del calendario judío (el sexto mes contando desde Nisán ). Siempre tiene 29 días y termina el mismo día de la semana en que comenzó (domingo, lunes, miércoles o viernes), lo que garantiza que las festividades del mes siguiente coincidan con los días correctos.

2. Es cuando “El Rey está en el campo”

Al acercarnos a las Altas Fiestas ( Rosh Hashaná y Iom Kipur ), nos preparamos para ellas. En la tradición jasídica, se dice que durante este mes, «el Rey ( D-os ) está en el campo», sonriente y accesible a todos. Por otro lado, una vez que llegan las festividades, D-os está, por así decirlo, en su palacio. La experiencia durante las festividades es mucho más poderosa y majestuosa, pero ahora es el momento en que cualquiera puede acercarse a D-os con peticiones.

3. Es momento de introspección

Después de que el pueblo judío pecó con el Becerro de Oro , Moisés dedicó este mes (y los 10 días siguientes hasta Iom Kipur ) a obtener un segundo juego de tablas, junto con el perdón total de Di-s.

Por lo tanto, este período es un momento especialmente importante para acercarnos a Di-s. Dedica tiempo al jeshbón hanefesh (repaso del alma), haciendo un balance de tus actividades, pensamientos y conversaciones del año pasado.

¿En qué has mejorado y en qué aún necesitas mejorar? Piensa con honestidad y profundidad, y tendrás un buen comienzo cuando llegue Rosh Hashaná .

4. Decimos Selijot este mes

Las Selijot (perdones) son oraciones especiales que se recitan en los días de ayuno y durante esta época.

El punto culminante de las Selijot es la recitación de los 13 Atributos de la Misericordia , la fórmula que Di-s le dio a Moisés para obtener el perdón divino. Los sefaradíes comienzan a principios del mes de Elul y terminan 40 días después, en Iom Kipur. Los ashkenazíes comienzan a recitar las Selijot varios días antes de Rosh Hashaná (siempre un sábado por la noche).

5. El nombre Elul está cargado de significado

El mes se menciona por primera vez como Elul en Nehemías 6:15, donde leemos que la muralla alrededor de Jerusalem se completó el día 25 del mes. (Dato curioso: Este también es el día en que comenzó la creación del mundo, que finalizó seis días después, el 1 de Tishrei ).

Se dice que las cuatro letras de Elul (אלול) son un acrónimo de אני לדודי ודודי לי, “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí”, 1 expresando la cercanía que experimentamos con Di-s durante este tiempo. También es un acrónimo de [ואשר לא צדה והאלקים] אנה לידו ושמתי לך [מקום], “[Pero aquel que no lo acechaba a él, sino Di-s] lo trajo en su mano, yo te lo haré. [un lugar al que huirá]”. 

El versículo se refiere a la Ciudad de Refugio , donde aquel que había matado sin darse cuenta podía encontrar seguridad, y encapsula el refugio que Di-s nos brinda a todos cuando buscamos rectificar nuestras malas acciones pasadas.

6. El signo de este mes es Virgo

Conocido en hebreo como betulah , “doncella” o “virgen”, el signo del horóscopo de este mes simboliza la meta del día: acercarnos a Di-s.

Durante este mes, se nos empodera para adentrarnos en nuestro interior y conectar con lo puro y divino, libre de la grosería de nuestro entorno. Esto se ejemplifica en la betulah , quien no está contaminada por el pecado. 

7. Escuchamos el Shofar todos los días

Quizás te sorprenda saber que no solo en Rosh Hashaná tocamos el shofar . Todos los días del mes de Elul (excepto en Shabat y el día anterior a Rosh Hashaná), tocamos el shofar después de los servicios matutinos.

Los conmovedores toques del shofar nos inspiran a acercarnos a Di-s, como leemos: “¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y el pueblo no temerá?”

8. Nos deseamos un dulce año

Las palabras tienen poder.

Al firmar cartas o terminar llamadas y conversaciones, nos deseamos mutuamente un “ketivah vajatimah tová “, que esté “escrito y sellado para siempre [en el Libro de la Vida]”.

9. Decimos el Salmo 27 dos veces al día

Después de las oraciones de la mañana y la tarde (o, en algunas comunidades, de la noche), recitamos el Salmo 27, que comienza con las palabras: «A David : El Señor es mi luz y mi salvación».

El rabino cabalista Binyamin Benish Cohen escribió en 1706 que quien recita este salmo en un estado de santidad, pureza y gran concentración recibirá respuesta a sus oraciones, y que tiene el poder de anular los decretos divinos. Continuamos esta práctica hasta Hoshaná Rabá , el último día de Sucot .

10. El Baal Shem Tov instituyó tres capítulos más

El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el 1 de Elul hasta Iom Kippur (en Yom Kippur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).

11. Revise sus tefilín y mezuzot ahora

Elul es un mes para intensificar y mejorar nuestra observancia de las mitzvot. Muchas personas tienen la costumbre de que un escriba revise sus tefilín y mezuzot durante este mes para asegurar su kasheridad . El Rebe escribió que esta práctica es «valiosa y muy apropiada para que todos la difundan».

¿No sabes dónde encontrar un escriba? Contacta con tu centro de Jabad más cercano .

12. Este es un mes para dar más caridad

Durante este mes, damos caridad libremente, acumulando mérito para nosotros y para toda la humanidad, que pronto comparecerá ante Di-s en el juicio.

13. La nueva temporada de estudios comienza en Elul

Las yeshivá suelen dividir el año académico en varios zemanim , o trimestres. Elul zeman , que dura justo hasta las Altas Fiestas, es el trimestre más corto (los demás van desde Sucot hasta Pésaj y desde después de Pésaj hasta el verano). Sin embargo, es sumamente significativo. Es el momento en que el estudiante se aclimata, consigue compañeros de estudio para la javruta y se prepara para un año exitoso de aprendizaje y crecimiento personal.

 

FUENTE

¿Por qué la Teshuvá (retorno a Di-s) no perdura?

Estamos en el mes de Elul y cada judío siente un despertar de Teshuvá, de retornar a Di-s, reconectarse con Él. Quiere de verdad corregir lo errado. Pasan los días, y los malos hábitos retornan, como si nada hubiese pasado. ¿Por qué la Teshuvá (retorno a Di-s) no perdura?

Rabí Dovber de Lubavitch, el Miteler Rebe, nos explica que la Teshuvá sólo se ocupó superficialmente del problema y no de su raíz. La mayor energía se invirtió en los fenómenos negativos únicamente, y fue poco lo que se ocupó en tratar las razones y su raíz interna.

Esto se asemeja a un terreno que no posee un cerco. Seguramente se arrojarán allí todo tipo de residuos. El propietario del lugar vendrá al lugar cada tanto, expulsará a los intrusos y limpiará los desperdicios. Pero probablemente al día siguiente, la zona volverá a llenarse de basura y de individuos indeseables. Mientras el terreno permanezca sin cerca que lo proteja, el problema regresará. Sólo cuando el dueño se decida a cerrar el lugar, no necesitará venir a limpiarlo.

Lo mismo sucede con el alma de la persona: Existen todo tipo de elementos que la dañan y ensucian. Son los pensamientos, palabras y acciones negativas, de los cuales debemos retornar y arrepentirnos. Pero la razón principal por la cual nuestra alma se convierte en “tierra de nadie” es que está abierta a todo. Cuando no existe el yugo y todo vale.La verdadera Teshuvá consiste primero, en colocarnos los límites.

¿Y qué significa, después de todo, colocar límites? Colocar portones y cercas alrededor del alma. No todo el que desea entra o sale. Existe lo permitido y también lo prohibido. El alma no es un terreno baldío. Cada elemento debe ser sometido a un profundo análisis intelectual, y una inspección del corazón. Y sólo si es bueno y correcto- podrá ingresar al alma.

La primer condición para una Teshuvá auténtica es: Recibir el Yugo Divino.

Quien reconoce constantemente la autoridad de Di-s puede gobernar sobre todos sus actos y calificar cada una de sus expresiones y pensamientos. Todo está bajo control.

Esta es la verdadera Teshuvá, que arranca de raíz lo negativo. Sólo entonces, estamos en condiciones de arreglar el pasado.

(Adaptado de Darjei HaJasidut)

Nuestra pertenencia secreta

Es invisible y siempre está con nosotros. Es nuestro mayor enemigo, pero también nuestro mejor amigo. Se mueve, pero es inquebrantable. Nos enseña experiencia, pero nos erosiona.

Puede trabajar con nosotros o en contra nuestro. Nunca se detiene. ¿Qué es? El Tiempo.

El ser humano ha conquistado el espacio. Los medios de transporte y de comunicación nos han permitido trascender grandes distancias. Pero no el tiempo. No podemos conquistarlo; lo podemos manejar.

El Pensamiento Judío siempre ha puesto como meta conquistar el tiempo. Podemos santificarlo, como Shabat y Festividades.

El Zohar explica que el tiempo es energía. Cada momento es potente, lleno de poder. Es una oportunidad, nunca es neutro. Al tocar la energía del tiempo, lo conquistamos. Cuando usamos la energía del momento, el tiempo se convierte en nuestro aliado, lanzándonos a otra dimensión. Si no lo usamos en el momento, “muere”.

Podemos hacer eterno cada momento en nuestras vidas. Al llenarlo de sentido y de espíritu, el tiempo no pasa meramente; se convierte en un catalizador para alcanzar la inmortalidad.

Alguien que ha dominado el arte del tiempo, como Abraham, quien “llegó a sus días”, aprovechó el máximo de sus días, convirtiéndolos en eternos.

Ese es el poder y el misterio del calendario Judío: Cada día, semana y mes se define por su energía única. Estamos en el tiempo más poderoso del año: El Mes Hebreo de Elul. La energía de este mes es amor y reconciliación.

En Elul, Moshé subió a la montaña por tercera y última vez, para pedir perdón a Di‐s en aras del pueblo que había pecado al erigir el Becerro de Oro. Los días de Elul son llamados “compasión”, porque en este período Di‐s estaba abierto para escuchar a Moshé, y Moshé pudo lograr su perdón y renovación.

Desde ese momento, el mes de Elul es considerado el mes de la misericordia Divina y del perdón.

Elul es la historia de la construcción de una relación verdadera, incluso luego de haber sido desafiada. La experiencia de Elul de Moshé nos provee de una energía especial de amor y compasión durante este mes, cuando el “Rey está en el campo” e irradian los Trece Atributos de Compasión. Esto aplica a las relaciones humanas, que son una manifestación de la relación entre el hombre y Di‐s.

El amor y el dolor son dos lados de una misma moneda: La moneda de tu vida emocional.

Cuando nuestras emociones se despiertan y están activas, están sensibles a todos los sentimientos: Amor y dolor. Cuando amas y eres amado, estás vulnerable a ser herido también. Cuando estás encerrado, pueden no lastimarte, pero tampoco recibirás amor. Sin el reconocimiento de la pérdida, la reconciliación no sería posible.

El amor de Elul, surge por del dolor de Av. Y como tal, el amor durará para siempre. El poder de las Altas Fiestas es un producto del trabajo realizado en los dos meses previos de Av y Elul.

Aprovechemos la energía del tiempo. Percatarnos de su enorme poder, que puede cambiar nuestras vidas. Todos tenemos desafíos y tenemos las herramientas que nos ayudan a enfrentarlos. Cada momento es una oportunidad; repleta de poderosa energía

Una historia de Jai Elul

El jasid Rabi Nejemia de Dubrovna (1788-1852) recordó una vez haber visto a un soldado ruso siendo reprendido por su comandante. ¿Cuál había sido el crimen del soldado?
Mientras estaba parado en una noche de invierno, sus pies se congelaron en sus botas. ”Recuerdas el juramento que hiciste de servir a nuestro Zar”, su comandante le recriminó, “el recuerdo te habría mantenido con calor”.

“Desde hace 25 años”, dijo Reb Nejemia, “este incidente inspiró mi Servicio al Todopoderoso.”
“La vida” puede ser extremadamente difícil de definir, pero es reconocible al instante. Algo que está vivo es cálido, vibrante y entusiasta. Frialdad, apatía y letargo son los síntomas de la falta de vida, incluso si la persona o comunidad afectada está técnicamente vivo. La vida sólo puede venir desde adentro: cuando sabemos por qué estamos haciendo algo y estamos entusiasmados con lo que se logrará, pero cuando no hay conocimiento y emoción, nuestras acciones estarán muertas y lentas.

Hace tres siglos, la vida judía se encontraba en una depresión letárgica. Las masacres y persecuciones habían devastado la comunidad judía en el cuerpo y espíritu. Las duras condiciones, que dictaban que todos, excepto unos pocos privilegiados, se vieran obligados a abandonar sus estudios a temprana edad para ayudar a soportar la carga de ganarse la vida, habían apartado a las masas de la Torá, el alma de la conciencia judía y autoconocimiento. La élite académica se mantuvo al margen de sus hermanos analfabetos y los miraban con desprecio.
Técnicamente, el judaísmo estaba vivo, pero la chispa de la vida se estaba enfriando.

Luego, el día 18 del mes hebreo de Elul del año 5458 desde la creación (1698), un niño llamado Yisrael (Israel) nació. Rabí Israel Baal Shem Tov no agregó nada nuevo al judaísmo, al igual que un alma no aporta nada “nuevo” al cuerpo. Pero sopló vida en él, conciencia, calor y alegría. 

El 18 de Elul de 1734, su cumpleaños número 36, el Baal Shem Tov comenzó a difundir públicamente su mensaje. Habló del inmenso amor que Di-s tiene por cada Judío, del significado de cada mitzvá que realiza el Judío, de lo Divino que hay en cada caso, y en cada pensamiento en el universo. Se dirigió a las masas oprimidas y a los estudiosos distantes.

Él daba sentido a la existencia, y por lo tanto alegría y vida.

 

El 18 de Elul es también el cumpleaños de Rabí Shneur Zalman, fundador de “Jabad”. Rabí Shneur Zalman fue el discípulo del discípulo del Baal Shem Tov, Rabí DovBer de Mezritch, y era considerado como nieto espiritual del Baal Shem Tov. Nació exactamente 47 años después que su “abuelo”, el 18 de Elul, 5505 (1745), y sus enseñanzas y obras realizadas llevaban la vitalización del Baal Shem Tov del judaísmo a mayores alturas místicas.


Jai Elul, “el día 18 de Elul” en hebreo, también significa “la vida de Elul”. Y así los Rebes de Jabad enseñan: “Jai Elul infunde vida en el mes de Elul, y a través de Elul, el mes de la compasión Divina y nuestro propio mes de introspección y balance, hacia todo el año y toda
la vida del Judío.

Tiempo de balance

El último mes del año judío es tradicionalmente, un tiempo de introspección y balance, un tiempo para revisar el comportamiento  y el progreso espiritual durante el año saliente  y prepararse para las Altas Festividades.

Los maestros jasídicos comparan el mes de Elul con el periodo del año en el que “el rey está en el campo”. A diferencia de cuando el Rey está en el palacio real – donde no cualquiera puede verlo -, en el campo recibe con alegría y rostro sonriente a todo aquel que desee acercarse.

Como mes de revelación Divina y perdón, es el momento más oportuno para acercarnos a Di-s y fortalecer nuestra relación con Él.

¡VIVENCIALO!

SHOFAR: Todos los días del mes, excepto Shabat y víspera de Rosh Hashaná, se escucha el sonido del Shofar (asta de carnero) que sirve como un llamado al retorno [a Di-s].

TEFILIN Y MEZUZOT; los revisa un Sofer (escriba) para asegurar que estén en buenas condiciones y aptos para su uso.

SELIJOT: la última semana del mes se recitan las plegarias de Selijot, para pedir el perdón a Di-s. Se empiezan a recitar  el sábado 9/9 de noche después de medianoche y en los días subsiguientes se recitan  antes de la plegaria matutinal  (Shajarit). 

SHANA TOVA UMETUKA: cuando – en el transcurso del mes – se envían  cartas a amigos y seres queridos, se les desea “que sean inscriptos y sellados para un año bueno y dulce”.

¿SABÍAS QUÉ?

“Mejor una acción que mil suspiros”. La sinceridad de nuestro retorno a Di-s debe ser demostrada y acompañada de acciones concretas, tales como un compromiso para incrementar el estudio de Torá o para cumplir una Mitzvá más.

El secreto de Elul

El amor. La más poderosa de todas las emociones humanas. Todos lo anhelamos. 

No podemos vivir sin él. Y aun así es tan abrumador, tan abarcador, que no hay forma de medirlo, de demostrarlo, de definirlo o siquiera de describirlo.

Cuando hablamos del intelecto, este está representado por la mente. Y cuando hablamos de las emociones, y específicamente del amor, ellas están representadas por el corazón. 

Pero ¿por qué?

El símbolo del corazón es probablemente uno de los símbolos más conocidos. Atravesando continentes, culturas, religiones, idiomas, ese corazoncito rojo significa “amor”. Se lo usa para firmar cartas, para simbolizar la palabra “amor” y hasta ha inundado el mercado en forma de tarjetas, remeras, collares, globos y prácticamente cualquier cosa.

¿Cómo es que la imagen del corazón, tal como la conocemos comúnmente, constituye el símbolo de esta apasionada experiencia de amor?

El mes en que nos encontramos, el mes de Elul, es la clave para desentrañar el más íntimo y más potente significado del corazón. Como es sabido, las letras hebreas que forman la palabra “Elul” -alef, lamed, vav y lamed- son una sigla de la frase (tomada del Cantar de los Cantares) aní le-dodí ve-dodí li, que significa “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí”.

Esta frase tan bella y tan romántica es aquello que representa nuestra relación con el Creador, la cual suele compararse a la relación de marido y mujer, de novio y novia, en nuestra vida individual.

El Zohar explica que al comienzo de Elul estamos ajor el ajor, que significa “espalda con espalda”, y que para fines de Elul estamos panim el panim, “cara a cara”. Pero ¿cómo es posible que estemos espalda con espalda? ¿Acaso eso no daría a entender que Dios también nos dio Su espalda a nosotros? ¿Cómo podemos decir algo así, siendo este el mes en el que -tal como nos enseña el maestro jasídico Rabí Schneur Zalman de Liadi- “el Rey está en el campo”? ¿Acaso no es este el mes en el que Dios está más accesible que nunca, esperándonos a que vayamos a Su encuentro, en que está para nosotros en el “campo” de nuestra vida cotidiana?

El hecho de que se nos describe como “espalda con espalda” y luego “cara a cara” es una lección increíble. A menudo, cuando nos sentimos enojados, dolidos, abandonados, cualquiera sea la raíz de nuestro dolor, damos la espalda. Y cuando damos la espalda, no tenemos idea de cómo está el otro. Y muchas veces nos resulta más fácil creer que el otro también nos dio la espalda, porque si así es, entonces incluso si nos damos otra vez vuelta, no va a servir de nada, así que ¿para qué molestarnos? ¿Para qué vamos a dar el primer paso si al final lo único que vamos a ver va a ser la espalda del otro?

No obstante, esta racionalización es la causa de muchas discusiones no resueltas, de sentimientos heridos, y de relaciones rotas.

¿Se acuerdan de la clásica escena, actuada eternamente en las películas, de la pareja que se separa y cada uno va caminando en otra dirección…?

A cierta altura, él se da vuelta, y quiere llamarla, pedirle que le dé otra oportunidad, pedirle perdón. Él está a punto de hablar, pero entonces se da cuenta de que ella le da la espalda. Ella se está alejando de él. Y él se dice a sí mismo que ya es demasiado tarde, que a ella no le importa de él. Y entonces él vuelve a darle la espalda.

Al cabo de unos segundos, ella se da vuelta para mirarlo. Ella no quiere que esto termine. Ella quiere decir algo, pero no logra juntar el coraje; no tiene la fuerza necesaria. ¿Y por qué, por qué va a hacerlo cuando él le está dando la espalda? Ella lo mira con ansia, pero ya no importa; ella ve cómo él continúa alejándose de ella y entonces está segura de que a él no le importa en lo más mínimo de ella. Y nosotros, los espectadores, sentados al borde del asiento, todavía tenemos la esperanza de que quizás los dos se den vuelta al mismo tiempo y finalmente se den cuenta de que al otro sí le importa, que a pesar de que aparentemente están espalda con espalda, la verdad es que quieren estar cara a cara.

A veces, el final del cuento de hadas sí sucede; otras veces, ellos simplemente continúan caminando en direcciones opuestas, saliéndose cada uno de la vida del otro.

El mes de Elul es el que nos enseña la necesidad de estar dispuestos a darnos vuelta.

El Rey está en el campo; nuestro Creador se encuentra allí y más allá de cómo nos sintamos, Él nunca nos dio la espalda. Lo único que tenemos que hacer es darnos vuelta nosotros, y darnos cuenta de que Él está allí, esperándonos.

La sensación de “espalda con espalda” que sentimos al comienzo del mes se basa en nuestras percepciones erróneas, nuestros temores, nuestras suposiciones. Recién cuando nos damos vuelta nos damos cuenta de la verdad, de la esencia interna y entonces nos ponemos “cara a cara”, que no significa solamente que finalmente podemos mirarnos el uno al otro, sino que además podemos mirar el uno dentro del otro, pues la raíz de la palabra hebrea que significa “rostro”, o sea, panim, es la misma que la de pnimiut, que significa “interioridad”.

Por eso, ahora la cuestión es cómo se nos enseña esta lección, no sólo en el mes de Elul, sino a través del nombre mismo de “Elul”.

Los nombres en hebreo no son meramente formas de referirse a algo, sino que representan su alma misma.

La Jasidut nos enseña que cada padre recibe el don de la inspiración Divina cuando le pone nombre a su hijo. El nombre es lo que representa los aspectos más profundos de esa persona. La Kabalá y la Jasidut nos enseñan que a fin de descubrir el sentido esencial de una palabra hebrea, necesitamos analizar las letras que la componen, su valor numérico, su forma y su significado.

Tal como dijimos más arriba, la palabra “Elul” está compuesta de una alef, que va seguida de una lamed, luego una vav y la última letra, otra lamed. La primera letra de “Elul” es también la primera letra del alfabeto hebreo. La letra alef equivale numéricamente a la cifra uno, que representa la idea de la total unidad de Dios. א

Ahora debemos responder cómo es que todo esto se relaciona con el corazón. Aquí es donde nuestras lameds vuelven a definirse. A esta altura es importante pensar nuevamente en el símbolo del corazón y cuestionar su origen. Y no deberá sorprendernos que el significado de dicho símbolo también se encuentre en la palabra misma que significa “corazón”.

En hebreo, la palabra “corazón” es lev, que se escribe lamed-bet. En el año 1291, Rabí Abraham Abulafia redactó un manuscrito intitulado Imrei Shefer, en el que define el significado del corazón.

Rabí Abulafia enseña que la palabra lev, lamed-bet, tiene que entenderse como dos lameds. Esto se debe a que la letra bet es la segunda letra del alfabeto, y equivale numéricamente a la cifra dos. Él explica que la palabra tiene que leerse y entenderse como “dos lameds”.

Pero no basta con tener dos lameds. Tal como explica Rabí Itzjak Guinsburg, a fin de que la suya sea una relación, las dos lameds necesitan estar conectadas. Necesitan estar cara a cara.

Cuando damos vuelta la segunda lamed para que se enfrente a la primera, estamos formando la imagen del Corazón Judío (tal como se lo puede apreciar en la ilustración al comienzo de este artículo). Si bien el corazón, tal como estamos acostumbrados a verlo, es bastante claro en esta forma, no obstante vemos que también se revela una parte completamente nueva del corazón.

Esto se debe a que la letra lamed es la más alta de todas las letras del alfabeto hebreo. Y esto es porque la lamed representa el concepto de quebrar las fronteras, de ir más allá de tu potencial, de entrar en el súper consciente a partir del consciente. ל

La lamed también significa dos cosas simultáneamente. Significa tanto “aprender” como “enseñar”, lo cual nos demuestra que ambos conceptos están entrelazados y que ambos son esenciales.

En toda relación, yo tengo que estar dispuesto a aprender del otro, de convertirme en un receptor. Pero la otra persona también tiene que ser capaz de aprender de mí, lo cual me convierte a mí en el maestro, en el dador.

Además, la imagen de la lamed puede quebrarse en otras tres letras. La parte superior de la letra es como una iud, que es la más pequeña de las letras hebreas, y la letra que representa la cabeza. La cabeza contiene la mente, el intelecto y también el rostro. י

La letra que sigue en “Elul” es la vav. En hebreo, la vav ו sirve de conjunción, como “y”. También significa “gancho” y su forma verdaderamente recuerda un gancho.

Por lo tanto, en este caso, la vav es el gancho que conecta a la iud, la mente, con la letra inferior, la jaf, כ que representa el cuerpo. En términos físicos, la vav simboliza el cuello, que es el que transporta la corriente de sangre del cerebro al corazón.

Esto nos enseña que el corazón, y que el amor que él representa, puede prosperar y alcanzar su apogeo únicamente cuando existe una totalidad en la conexión.

El corazón judío, el verdadero amor, representa una conexión mente a mente, cara a cara, ojo a ojo, alma con alma. La vav, que es la conexión entre la cabeza y el corazón, siempre tiene que mantenerse sana, con una corriente clara. Si algo la corta, entonces la relación no puede continuar.

Como todos sabemos, una de las formas más rápidas de matar a una persona es produciéndole un corte en el cuello. El cuello es nuestra línea de vida. Él asegura que nuestra cabeza, nuestro intelecto, domine a nuestras emociones y que haya un sano intercambio entre la mente y el corazón.

Al corazón con el que todos estamos familiarizados, o sea, al símbolo que representa el amor en el mundo entero, le falta la iud y la vav, o sea que le falta la mente y el cuello. Este símbolo tan popular representa solamente la conexión física entre los cuerpos.

 

Es por eso que el mes de Elul, que empieza espalda con espalda, al final culmina cara a cara.

Al comienzo del mes, somos inconscientes de la realidad de que “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí”. Pero al trabajar sobre nosotros mismos durante todo este mes, al estar dispuestos a darnos vuelta y hacer cambios, finalmente nos damos cuenta de que nuestro Creador nunca nos dio la espalda. Él siempre continuó dándonos la cara, y esperando que nosotros nos diéramos vuelta. Y una vez que lo hacemos, somos como las dos lameds que están enfrentadas, que conforman el corazón judío y que son la esencia del mes de Elul.

Por lo tanto, Elul puede entenderse como una alef, que representa a Dios, seguida de una lamed, vav, lamed -una lamed que está conectada (vav) con la otra lamed.

Y el corazón judío, esta idea de amor como una totalidad de conexión, no es meramente la tarea a llevar a cabo en el mes de Elul, sino todo el propósito de la Creación.

Este corazón judío es un símbolo de por qué fuimos creados y qué es lo que debemos lograr. Porque la Torá es el plano de la creación y el manual de cómo debemos conectarnos con la divinidad. Y no es un libro que tenga un comienzo, un medio y un final, sino que es más bien un rollo, pues se nos enseña que “el final está encajado con el principio, y el principio, con el final”.

 

Entonces ¿qué es lo que encontramos cuando el final del rollo de la Torá se arrolla con el comienzo? ¿Cómo empieza y cómo termina la Torá?

La última palabra de la Torá es Israel, que termina con la letra lamed; y la primera palabra es bereshit, que significa “en el comienzo”, y que empieza con una bet.

Cuando unimos la primera y la última letra de la Torá, obtenemos la palabra lev, que es “corazón” en hebreo.

Dios quiera que seamos bendecidos con la capacidad de aprovechar los poderes del mes de Elul, reconociendo y revelando nuestra capacidad de aprender y de enseñar, y de esa forma ponernos cara a cara con nosotros mismos, con nuestros seres queridos y con nuestro Creador, tal como nos enseña el corazón judío.

El Corazón Judío, tanto el diseño como las joyas, están bajo patente y copyright de Rabí Itzjak Guinsburg.

Por Sara Esther Crispe

Balance y acercamiento

Elul es el último mes del año hebreo. 

Por ser el último mes del calendario hebreo, Elul precede directamente a Rosh Hashaná, el día en el que el Creador juzga a las criaturas.

Con el primer día del mes comienzan los Cuarenta Días en los que Moshé Rabeinu subió por tercera vez al Monte Sinaí para pedir el perdón de Di-s por el pecado del becerro de oro y recibir, a su vez, las segundas Lujot (Tablas de la Ley). 

Estos fueron días de misericordia para el pueblo de Israel. Todo el pueblo se reunió para rezar y ayunar hasta que en el día de Iom Kipur (40 días después), fueron perdonados por Di-s.
Es por este motivo que estos 40 días desde el 1º de Elul hasta Iom Kipur, se fijaron como días de arrepentimiento y reflexión.

Leyes y Costumbres de Elul

Se toca el Shofar – Se acostumbra tocar el Shofar todos los días del mes de Elul, excepto en Shabat y en víspera de Rosh Hashaná.


Revisación de Tefilín y Mezuzot – Es costumbre en muchas comunidades entregar los Tefilín y Mezuzot para su control a un Sofer (Escriba) para asegurarnos de que aún siguen siendo aptos para ser usados.


Augurios y deseos – Se acostumbra a desearse unos a otros “Ketivá Vajatimá Tová”, o sea, que seamos inscriptos y sellados para bien.


Salmos – Desde el primer día de Rosh Jodesh Elul hasta el séptimo día de Sucot se recita durante los rezos matutinos y vespertinos el capítulo 27 del Salmo, que comienza: “LeDavid Hashem orí Vehishí…”.


Alegría – En estos días debemos estar alegres y tratar de hacer todo con alegría, ya que Di-s se encuentra en estos días más cerca de nosotros y nos concede la oportunidad del arrepentimiento.

La Teshuvá, retorno a Di-s- según nuestros sabios

El mes de Elul es un mes de introspección y retorno a Di-s, en preparación para Rosh Hashaná, el día del juicio y de la coronación de Hashem. 

 

Una recopilación de lo que es la Teshuvá de acuerdo a nuestros sabios:

  • Dijo Rabí Eleazar: “Retorna (a la buena senda) el día anterior al de tu muerte”
  •  

Le preguntaron sus alumnos:

— ¿Acaso hay alguien que conoce con antelación el día de su muerte?

—Debe retornar hoy —contestó Rabí Eleazar— por si mañana es su último día. De esa manera, estará retornando toda su vida. A ello se refería el Rey Salomón cuando decía: “En todo momento, tus ropas deben ser blancas”

 

  • Rabí Iojanán ben Zakai narraba al respecto la siguiente anécdota:

Un rey invitó a sus servidores a un gran banquete, sin darles a conocer la fecha exacta en que éste se llevaría a cabo.

Los súbditos inteligentes, vistieron rápidamente sus ropas de gala y esperaron en los portones del palacio, pues pensaron:

— ¿Es posible que falte algo en el palacio real, como para hacer demorar el comienzo del banquete?

Los súbditos de menor inteligencia se dirigieron a sus ocupaciones habituales pues pensaban:

—Seguramente el banquete se está demorando por los preparativos del mismo. Pues ¿es posible realizar un banquete sin preparativos?

Imprevistamente, el Rey mandó llamar a sus súbditos.

Los inteligentes, se presentaron inmediatamente, engalanados con sus mejores atuendos. Los otros en cambio, debieron hacerlo con sus ropas de trabajo.

Al ver a sus súbditos inteligentes, vestidos de acuerdo a las exigencias de la corte, se llenó de alegría. Mas, al ver a los demás con sus ropas burdas y desgastadas, montó en cólera, y gritó:

—Aquellos que se han preparado para la fiesta, que tomen asiento y disfruten de ella; los que no lo hicieron, que permanezcan de pie y se contenten con observar.

 

  •  “Meuvat lo iujal litkon vejisaron lo iujal lehimanot” —Un daño imposible de reparar, una falta que no se puede contar (entre los justos)-.

Mientras se encuentra en este mundo, en la vida terrenal, un perverso puede enmendar su camino del mal hacia el bien.

Aún quien no es digno de ser contado entre los piadosos y justos, si modifica su comportamiento y actitudes, puede llegar a la perfección espiritual. Pero una vez que se fue de este mundo ya es imposible reparar.

Referente a ello, se cuenta la siguiente parábola:

Dos amigos se encaminaron juntos en la senda de la maldad y el delito.

Antes de morir, uno de ellos se arrepintió sinceramente del mal que había cometido durante su vida y murió, mientras que el otro permaneció en su ruindad hasta su último instante.

Cuando ambos llegaron al Mundo Venidero —el Olam Habá— fueron juzgados de acuerdo a sus actos y el que se arrepintió a último momento fue situado entre los justos mientras que su ex-compinche fue enviado junto a los malvados.

Este último, advirtió que su compañero estaba sentado en el grupo opuesto al suyo y exclamó sorprendido:

— ¿Hay aquí predilecciones? Ese hombre y yo hemos robado y realizado las peores acciones que se puedan imaginar sobre la tierra. ¿Cómo es posible que él se halle ahora entre los justos cuando a mí me toca estar con los malvados?

Entonces le respondieron:

¡Tonto! ¿No sabes que tu compañero retornó a la senda del bien?

—Si es así, que se me permita volver a la tierra y también yo he de regenerame.

—Ello es imposible —le respondieron— por el momento. Este mundo está comparado al Shabat, en relación al mundo del cual provienes. Si no has preparado alimentos en Erev Shabat —víspera de Shabat— ¿qué pretendes comer en Shabat? Además, este mundo se compara con los días invernales, en cuanto a que el mundo del cual provienes es como los días del verano. Si no has arado, sembrado y cosechado durante el verano, ¿qué comerás durante el invierno?

Al escuchar tamaña verdad, crujieron con rabia los dientes del malvado, por no haber obrado tal como lo hiciera su compañero.

 

  • Dijo Rabí Ionatán: Tan grande es el poder de la “Teshuvá” (arrepentimiento y retorno a Di-s) que ocasiona la salvación del mundo, pues está escrito: “Y vendrá a Tsión el Salvador, para los que retornan a la senda del pecado, dice Di-s”.
  • Dijo Rabí Iehudá: Israel será redimida sólo por medio de la Teshuvá. A ella llegará por medio de privaciones, de deambular por el mundo, y por la falta de víveres.

Ellos retornarán con sinceridad con la venida del Profeta Eliahu, en la época mesiánica, como está dicho: “He aquí que Yo enviaré hacia ustedes al Profeta Eliahu y hará volver el corazón de los padres (hacia el Creador) por intermedio de sus hijos y el corazón de sus hijos por medio de sus padres”(Malaji 3).