¿Todo es reparable?

Pésaj Sheiní: el significado de las segundas oportunidades en la vida

Te perdiste el vuelo. Olvidaste presentar el informe antes de la fecha límite. Perdiste un contacto importante. Descargaste un virus. Pensaste que tu aniversario era la próxima semana. Dejaste las llaves dentro del auto. Olvidaste colgar el teléfono antes de decir lo que realmente pensabas…

No todos los errores son reparables. Algunas equivocaciones dejan huellas permanentes. Es una realidad difícil: cada error y cada oportunidad perdida parecen quedar registrados con tinta indeleble. Podés intentar olvidarlo o negarlo, pero fuiste vos quien se equivocó, y eso tiene consecuencias.

Hubo un grupo de judíos que se acercaron a Moshé con un problema. Habían estado ritualmente impuros en Pésaj y, por lo tanto, no pudieron ofrecer el sacrificio pascual. ¿Había algo que Moshé pudiera hacer al respecto?

Di-s le dijo a Moshé que les diera una segunda oportunidad.

Un mes después de Pésaj, celebramos Pésaj Sheiní, para aquellos que no pudieron observar la festividad en su momento.

Pésaj Sheiní se convirtió en el símbolo de una poderosa idea: la segunda oportunidad. En palabras del sexto Rebe de Lubavitch —frecuentemente citadas y desarrolladas por el Rebe—: “Es iz nito kein farfalen”, nunca es demasiado tarde. Siempre es posible reparar.

Pero, ¿es realmente así? ¿Todos los errores pueden corregirse?

La realidad es más compleja. No todos los errores pueden deshacerse. No todas las heridas desaparecen ni todas las relaciones pueden reconstruirse tal como eran. Entonces, ¿por qué pensar que siempre es posible reparar el pasado?


El “botón de rebobinar” de la vida

La enseñanza de “Es iz nito kein farfalen” no significa que todo puede volver a ser como antes. Significa algo más profundo: no todo puede repararse, pero todo puede transformarse.

El primer Pésaj ya pasó. Ese momento no vuelve. Pero siempre existe una nueva oportunidad para crecer.

El dolor que causaste fue real. Las consecuencias existen. Sin embargo, si decidís cambiar, si asumís el compromiso de mejorar, podés construir algo nuevo: una relación diferente, una versión más honesta de vos mismo, un camino más consciente.

Di-s no promete que no caeremos, pero sí nos da la posibilidad de levantarnos. El pasado no desaparece, pero puede convertirse en guía. Las lecciones que aprendemos de nuestros errores pueden protegernos y orientarnos hacia un futuro mejor.

Todos cometemos errores. Todos sentimos arrepentimiento. El desafío no es quedarnos atrapados en el pasado, sino usarlo como impulso para avanzar.

Nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo. Siempre hay una oportunidad.

Y cuando damos ese paso —cuando elegimos crecer— descubrimos que Di-s nos acompaña en el camino.


Por: Elisha Greenbaum

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