
Por Mordechai Rubin
El famoso pasaje del Shemá que se encuentra en la Parashá Vaetjanán incluye el siguiente versículo:
“Y las atarás como señal en tu mano, y serán como totafot entre tus ojos”.
Si bien es bien sabido que este versículo se refiere a los tefilín que se atan al brazo y a la frente, la pregunta sigue siendo: ¿por qué se describen en términos tan crípticos y qué significa realmente la palabra totafot?
“Dos más dos” en idiomas extranjeros
Rashi cita el Talmud, donde el rabino Akiva explica que la palabra totafot (טֹטָפֹת) denota los cuatro compartimentos que se encuentran en los tefilín de la cabeza. Tat (טַט) en copto significa “dos”. De manera similar, pat (פַּת) en afriki también significa “dos”. Por lo tanto, tomados en conjunto, suman cuatro, lo que nos enseña que hay cuatro compartimentos en los tefilín de la cabeza.
Según esta interpretación, la Torá utilizó específicamente esta palabra para resaltar el número cuatro. A diferencia de la palabra “ot” (אות, “signo”), que el versículo utiliza para los tefilín del brazo y que es singular, totafot es gramaticalmente plural. La etimología propuesta por el rabino Akiva explica por qué totafot implica no solo dos —como podría sugerir un plural común— sino cuatro compartimentos en total.
Simplemente haz los cálculos (e ignora el significado)
La misma sección del Talmud cita la opinión del rabino Yishmael. Él entiende —de manera algo críptica— que podemos inferir el significado observando los otros lugares donde aparece la palabra en la Biblia.
Señala que en dos ocasiones la palabra está escrita sin vav (טטפת) y una vez con vav (טוטפות), lo que sugiere pluralización. Al contabilizar estas apariciones, concluye que totafot alude al número cuatro: dos menciones en singular y una en plural (1+1+2=4), lo que indica que los tefilín de la cabeza deben contener cuatro compartimentos separados. Sin embargo, no explica el significado literal de la palabra.
Un adorno o corona para la frente
Otra explicación se basa en el uso de un término similar en la literatura rabínica para referirse a una diadema ornamental. La Mishná menciona un “totefet” que las mujeres llevaban sobre la frente —de oreja a oreja— como joya.
Najmánides adopta este enfoque en su comentario. Señala que totafot no tiene “ninguna afinidad conocida” en hebreo y, tras rechazar otra etimología relacionada con el habla, escribe:
“Nuestros rabinos, sin embargo, han llamado totafot a un objeto que reposa sobre la cabeza, tal como dijeron: ‘Una mujer no puede salir [en Shabat] con un totafot…’. El rabino Abahu dijo: ‘¿Qué es totefet? Es una diadema que va de oreja a oreja’”.
“Totafot” como expresión del habla
Otra explicación conecta totafot con una raíz relacionada con el habla o la expresión. Esta interpretación fue registrada por el filólogo del siglo X Menajem ibn Saruk y es presentada por Rashi en su comentario sobre Éxodo 13:16.
Él asocia totafot con el verbo hebreo bíblico “hatif” (הטיף), que significa “gotear palabras”, en sentido figurado. Por ejemplo, al profeta Ezequiel se le dice “vehateif el darom” —“profetiza hacia el sur”—, y el profeta Miqueas declara: “al tatifu” —“no prediquen”. Estos usos de la raíz טיף/הטיף se refieren al habla que fluye.
Sobre esta base, totafot implicaría temas de conversación. Rashi explica que reciben ese nombre porque “quien las vea atadas entre los ojos recordará el milagro [del Éxodo] y hablará de él”.
Una pista numérica
El Baal HaTurim señala que la frase “uletotafot bein eineja” (“como totafot entre tus ojos”) tiene el mismo valor numérico que la frase “eleh arbaa batim” (“estos son cuatro compartimentos [de los tefilín de la cabeza]”).
Reivindicando “Totafot” como Lengua Sagrada
Según la explicación del rabino Akiva, debemos preguntarnos por qué la Torá utiliza palabras extranjeras —copto y afriki— para formar la palabra totafot. ¿Acaso la Torá no podría haber empleado un término hebreo para esta mitzvá?
El Tzemaj Tzedek, Rab Menajem Mendel de Lubavitch, cita al Shelah, quien advierte que no debe interpretarse esto como si la Torá tomara prestadas palabras de otros idiomas. Más bien, explica que todas las lenguas provienen en última instancia del Lashón Hakodesh, la Lengua Sagrada.
“Cuando Di-s creó el mundo”, escribe, “solo existía la Lengua Sagrada”. Fue después, en la Torre de Babel, cuando Di-s confundió las lenguas humanas y surgió la diversidad lingüística. En ese momento, fragmentos de la Lengua Sagrada quedaron dispersos entre los idiomas de las naciones.
Desde esta perspectiva, tat y pat —aunque hoy identificados con otras lenguas— son en realidad vestigios del idioma sagrado original, reincorporados aquí por la Torá. Lejos de adoptar palabras extranjeras, la Torá está reclamando elementos de su propia esencia lingüística.
Tal vez el uso de términos conservados en otras lenguas también sea intencional, ya que el tefilín de la cabeza constituye una señal visible para las naciones del mundo. Como interpreta el rabino Eliezer el Grande sobre el versículo: “Entonces todos los pueblos de la tierra verán que el nombre del Señor es invocado sobre vosotros”, esto hace referencia a los tefilín de la cabeza, que proclaman que el nombre de Di-s es llevado literalmente sobre nuestros cuerpos.


