
El nombre de la parashá “Naso” significa “Cuenta” o “Eleva” y se encuentra en Números 4:22.
Completando el censo de los Hijos de Israel realizado en el desierto del Sinaí, se contabilizan 8.580 hombres levitas de entre 30 y 50 años, quienes serán responsables del trabajo activo de desmontar, transportar y volver a montar el Mishkán (Tabernáculo).
Di-s comunica a Moshé la ley de la sotá, la mujer sospechada de infidelidad, estableciendo el procedimiento que se seguía en el Santuario. También le transmite la ley del nazir, quien asume voluntariamente un voto especial: se abstiene de beber vino, deja crecer su cabello y evita toda impureza derivada del contacto con un cadáver.
Aarón y sus descendientes, los kohanim, reciben la instrucción de bendecir al pueblo de Israel con la bendición sacerdotal.
Finalmente, los líderes de las doce tribus traen sus ofrendas para la inauguración del altar. Aunque todas las ofrendas son idénticas, cada nassi (príncipe) las presenta en un día distinto, y la Torá describe cada ofrenda por separado, destacando la singularidad de cada tribu dentro de la unidad del pueblo.
La parashá comienza con la finalización del censo que Moshé inició en la parashá anterior, Bamidbar. Aquí, Di-s le ordena contar a los levitas de entre 30 y 50 años, ya que ellos serán los encargados de transportar las distintas partes del Mishkán. El total asciende a 8.580 hombres. Como se explicó previamente, la familia de Guershón transportaba las cortinas, las cubiertas del Mishkán y las pantallas del atrio; la familia de Merarí llevaba las tablas y los pilares; y la familia de Kehat transportaba los utensilios sagrados.
También se describe la figura del nazir, una persona que desea alcanzar un nivel especial de santidad y, por ello, asume voluntariamente ciertas restricciones, aun respecto de cosas permitidas. El nazir no puede cortarse el cabello, ni beber vino o jugo de uva, ni impurificarse por contacto con un fallecido.
Luego, Di-s encomienda a Aarón y a sus hijos una mitzvá particular: bendecir al pueblo de Israel con la bendición sacerdotal. Esta práctica continúa hasta hoy en la sinagoga y se conoce como Birkat Kohanim.
Finalmente, la parashá relata cómo cada nassi (líder tribal) trae su ofrenda para la inauguración del altar. Aunque todas las ofrendas eran idénticas, la Torá las repite individualmente para enseñarnos que cada una es valorada por Di-s como única y especial.