Parshat Jukat: el verdadero liderazgo y la preocupación por el otro

En el mérito de Miriam, Di-s proveyó a los Hijos de Israel de un pozo de agua que los acompañó durante los 40 años de travesía por el desierto. También estaban rodeados por las “nubes de gloria”, otorgadas en mérito de Aarón, hermano de Moshé, que los protegían y guiaban en su camino.

La Parshá Jukat relata el fallecimiento de Miriam y cómo, inmediatamente después, el pozo dejó de fluir. El pueblo acudió entonces a Moshé y Aarón con reclamos y quejas por la falta de agua. Di-s hizo reaparecer el pozo, esta vez en mérito de Moshé.

Más adelante, tras la muerte de Aarón, las nubes de gloria desaparecieron. Sin embargo, el pueblo no reaccionó con la misma desesperación. ¿Por qué la ausencia del agua provocó una protesta tan intensa y la desaparición de las nubes no?

Nuestros Sabios explican que existían dos tipos de nubes. Unas brindaban protección física: cuidaban al pueblo del calor, los vientos del desierto, las serpientes y los escorpiones, además de abrirles el camino. Otras tenían un propósito distinto: expresar el honor y el amor especial que Di-s tenía por Israel. Estas últimas eran las “nubes de gloria” que desaparecieron tras el fallecimiento de Aarón.

Las nubes necesarias para la supervivencia nunca dejaron de acompañarlos. Por eso el pueblo no protestó: seguían contando con aquello que necesitaban para vivir.

Surge entonces otra pregunta: si el pozo fue restaurado en mérito de Moshé, ¿por qué no regresaron también las nubes de gloria?

La explicación revela una profunda enseñanza sobre el liderazgo. El pozo y las nubes de gloria existían gracias al mérito personal de Miriam y Aarón. Pero Moshé actuaba de otra manera: como pastor fiel del pueblo judío, se ocupaba de las necesidades reales de su gente.

El agua era indispensable para vivir. Las nubes de gloria, en cambio, representaban honor y distinción, pero no una necesidad vital. Por eso Moshé intercedió para que el pozo volviera a fluir: su preocupación estaba centrada en el bienestar físico y espiritual del pueblo.

De aquí aprendemos la esencia de un verdadero líder de Israel: alguien cuya prioridad es atender las necesidades de los demás, con entrega y dedicación absoluta. Tan grande era la devoción de Moshé por su pueblo, que incluso después de su fallecimiento los Hijos de Israel continuaron alimentándose del man que descendía en su mérito.

 
Instagram
Facebook
Email

Recommended Posts