Amor a la madre

En la porción de la Torá de esta semana, Rivka oye a su esposo Itzjak, ciego y anciano, decirle a su hijo Esav que le traiga comida para bendecirlo antes de morir.

Rebeca le pide a Iaakov que se haga pasar por su hermano gemelo Esav y le da comida que a Itzjak le gusta, para que sea él, y no el malvado Esav, quien reciba la bendición.

Iaakov protesta:
«Mi hermano es velludo, y yo soy lampiño. Si mi padre me toca y se da cuenta de que soy un impostor, me caerá una maldición en vez de una bendición».

«Que tu maldición caiga sobre mí, hijo mío…», le dice su madre.

Y, en efecto, Rivka le dio la comida y la ropa de Esav para que se la pusiera, y el resto es historia.

Itzjak sintió las pieles velludas que le había puesto en los brazos y, confundido, pronunció la ahora famosa frase:
«La voz es la de Iaakov, pero las manos son las de Esav».

¿Acaso Iaakov no amaba a su madre? Temía provocar la ira de su padre, pero apenas su madre dice: «Que tu maldición caiga sobre mí», acepta seguirle el juego.
¡No quieres ser maldecido, pero te alegras de que tu madre lo sea!

Una interpretación directa es:
Cuando Iaakov vio que su madre estaba dispuesta a asumir la culpa, a arriesgarse a la maldición potencialmente mortal de Itzjak, comprendió que no se trataba de bendiciones ordinarias.

No se trataba de una simple frase.
Estas bendiciones designarían al receptor como el siguiente eslabón en la cadena del liderazgo y la identidad del pueblo judío.
El hijo que las recibiera determinaría el destino mismo del pueblo judío.

Si su madre estaba dispuesta a arriesgarse a ser maldecida por el santo Itzjak, esto era prueba suficiente de la importancia crucial de que estas bendiciones le fueran conferidas a él y no a Esav.

Así pues, en ese mismo instante, Iaakov accedió a la petición de su madre.

Esto también explica cómo el santo patriarca pudo engañar a su padre, haciéndose pasar por su hermano, ante su padre ciego.

Cada año en la sinagoga alguien me hace la pregunta obvia: ¿Cómo pudo Iaakov Avinu, nuestro antepasado, mentir? ¿Cómo pudo decirle a su padre que era Esav?

Pero para salvar una vida, el engaño se justifica. Y para salvar la vida y el legado de toda una nación, sin duda se justifica.

De hecho, cuando Itzjak se da cuenta de lo sucedido, no reprende a Iaakov. En cambio, declara:
«En verdad, [Iaakov] permanecerá bendito».

Iaakov, como todos los jóvenes judíos, amaba a su madre.
Pero él y su madre amaban a Di‐s y sabían de la sagrada responsabilidad que recaía sobre sus hombros de ser guardianes de nuestra fe y de nuestro pueblo.

No era una farsa. Itzjak, en su ceguera, o por la razón que fuera, sintió que Esav debía recibir las bendiciones.
Rivka, con su intuición femenina, sabía que no era así.

Tanto Iaakov como Rivka eran conscientes de su misión de perpetuar el judaísmo y nuestra gloriosa nación.
Y gracias a su coraje, compromiso y disposición al sacrificio, la continuidad judía quedó a salvo y asegurada para la eternidad.

Yossy Goldman

Toldot: generaciones

Iaacov, hijo de Itzjak y Rivka, hermano mellizo de Esav y tercer patriarca del Pueblo Judío, nació en el año 2108 desde la Creación y vivió 147 años. Sus doce hijos formaron las doce tribus del Pueblo de Israel.

Rivka estuvo casada por veinte años sin tener hijos. Otras mujeres que tuvieron que esperar muchos años antes de tener hijos fueron: Sara, quien debió esperar 75 años por Itzjak; Rajel, quien debió esperar 14 años, y Janá, quien aguardó 19 años hasta el nacimiento de Shmuel. 

Rivka tuvo un embarazo muy molesto. Cuando consultó a Shem – hijo de Noé y tzadik de la época – sobre el particular, éste le comunicó que llevaba mellizos en su vientre y que éstos darían origen a dos naciones: Iaacov a Israel y Esav, a Roma. 

Estas dos naciones tendrán objetivos diferentes. Una estaría orgullosa de su Torá, la otra, de su riqueza. Ambas generarían grandes emperadores: Israel daría al rey Salomón, quien construiría el Gran Templo de Jerusalem, y Roma, a Adriano, quien lo destuiría. 

Esav es nombrado por sus padres; en cambio, Iaacov es nombrado directamente por Di-s.

Hasta los 13 años no existieron diferencias entre Esav y Iaacov; estas se hicieron evidentes luego de esta edad, cuando Iaacov se dedicó al estudio de Torá y Esav a la caza.

Esav hacía creer que observaba las mitzvot, cuando en realidad no las cumplía y además se comportaba como un malvado. El único precepto que cumplía era el de honrar a su padre. 

Esav le vendió su primogenitura a Iaacov por un plato de lentejas, pues no le daba importancia al privilegio que tenía el primogénito de cada familia de ser honrado como Cohén y de continuar la tradición de Abraham e Itzjak, como lo hará luego Iaacov. 

Esav prefirió el placer temporal a los valores eternos de la Torá. Itzjak bendijo a Iaacov creyendo que era Esav, por su ceguera y por las pieles que Rivka había puesto en el cuerpo de Iaacov, siendo esto parte del Plan Divino. 

La bendición por la que Iaacov prevalecería sobre las demás naciones estaba sujeta al cumplimiento y al estudio de la Torá. Si violaba la Torá, serían los descendientes de Esav los que dominarían. 

El odio de Esav a Iaacov es una halajá (ley) de la Torá en la que se encuentran los orígenes más remotos del antisemitismo. Ello nos enseña que no es la emulación de la conducta de los demás pueblos, ni la asimilación, ni la adulación a los no judíos, lo que determina las buenas relaciones con los demás pueblos. Sólo existe un método para combatir el antisemitismo y es, tal como está expresado en la bendición de Itzjak, el cumplimiento de la Torá, para impedir que prevalezca la descendencia de Esav. 

“El dolor constriñe la mente, eclipsa tus inquietudes, hace que te olvides de tu sagrada misión en la vida. Si el dolor se presenta, recuerda que es sólo una puerta transitoria que necesitas atravesar”. 

Según la Cábala, Abraham representa la bondad. Tuvo dos hijos, Ishmael e Itzjak, lo cual demuestra que una bondad excesiva puede ser dañina. Itzjak es la personificación de la severidad, de la fortaleza, también él tuvo dos hijos, Iaacov y Esav. Éste último representa el lado impuro del rigor, el orgullo, el egoísmo, el odio al prójimo. Iaacov representa la combinación armoniosa de bondad y severidad, personificando la “majestuosidad” que, a través de sus doce hijos, da lugar a las doce tribus de Israel. 

Los pozos de Isaac

La parashá Toldot dedica una atención significativa a los pozos excavados por nuestro antepasado Isaac . Más que un mero esfuerzo físico, los proyectos de excavación de Isaac están cargados de significado.

1. La historia comienza con Abraham. La conexión de Isaac con la excavación de pozos comienza con su padre, Abraham, cuyos sirvientes cavaron varios pozos mientras Abraham vivía entre los filisteos. En la antigüedad, los pozos eran fuentes de agua cruciales, y Abraham marcó su importancia dándole un nombre a cada uno. 

2. Los filisteos los encubrieron. Años después, durante una hambruna, Isaac se trasladó a la tierra de los filisteos.  Envidiosos de la riqueza y el éxito de Isaac, los filisteos taparon los pozos de Abraham, alegando que obstruían sus defensas.  En realidad, esperaban que la falta de agua alejara a Isaac de su tierra.  Algunos dicen que inicialmente cubrieron los pozos con piedras después de la muerte de Abraham, pero sus celos hacia Isaac los impulsaron a llenar los pozos completamente con tierra. 

3. Isaac restauró los pozos y sus nombres. Sin inmutarse, Isaac ordenó a sus siervos que reabrieran los pozos que los filisteos habían bloqueado.  Para hacer valer su herencia legítima, restauró los nombres originales que su padre les había dado a esos pozos. 

4. La tercera paz bien traída. Después de que le pidieran que abandonara la capital filistea de Gerar, Isaac se mudó a Nachal Gerar (“Río de Gerar”) y cavó un pozo de agua subterránea de manantial. 

Los pastores locales pensaron erróneamente que desviaba agua de su río,  lo que los llevó a reclamar el agua como suya. Isaac llamó al pozo Esek , que en hebreo significa “confrontación”. Un segundo pozo también provocó peleas, y lo llamó Sitnah , o “disturbio”. Pero cuando se alejó y cavó un tercer pozo, finalmente hubo paz, por lo que lo llamó Rejovot , que significa “expansión”, y dijo: “ Di-s ahora nos ha dado amplio espacio, y podemos ser fructíferos en la tierra”. 

5. Representan los Tres Templos Sagrados. Lejos de ser meras narraciones históricas, las acciones de nuestros patriarcas prefiguraron e incluso estimularon acontecimientos posteriores en la historia judía. Al cavar tres pozos, Isaac sentó las bases espirituales para la construcción de los tres Templos Sagrados. 

Así como los dos primeros pozos estuvieron sujetos a conflictos, las dos primeras eras del Templo estuvieron marcadas por luchas internas y fueron posteriormente destruidas. Pero el tercer Templo, al igual que Rejovot , será un lugar eterno de paz y armonía. 

6. Isaac tuvo otra aventura de excavación. Más tarde, en Beerseba, los sirvientes de Isaac comenzaron a cavar otro pozo. En ese momento, el rey filisteo Abimelec , junto con su general y amigos cercanos, visitaron a Isaac y firmaron un tratado. A la mañana siguiente, Isaac recibió la noticia de que sus sirvientes habían encontrado agua. Para honrar el juramento hecho con Abimelec , Isaac llamó al pozo Shivá , que significa “juramento”. La ciudad cercana pasó a ser conocida como Beerseba, que significa “Pozo del juramento”. 

7. Algunos dicen que eran siete“Beer Sheba” también puede significar “el séptimo pozo”. 
Los comentaristas señalan que este pozo fue en realidad el séptimo de Isaac: tres fueron cavados originalmente por Abraham y luego re-cavados por Isaac, seguidos por los pozos de Esek , Sitnah , Rechovot y finalmente el pozo en Beer Sheba. 

8. Beer Sheba tenía una historia de excavación de pozos. Isaac no fue el primero en cavar en Beerseba. Anteriormente, uno de los pozos de Abraham había sido confiscado por los siervos de un rey filisteo anterior, también llamado Abimelec. Después de que Abraham confrontó al rey, ofreció siete ovejas como testimonio de que era el propietario del pozo.  El lugar llegó a ser conocido como Beerseba, tanto “Pozo del Juramento” como “Pozo de los Siete”, en referencia a las ovejas de Abraham y al pacto que hizo con Abimelec. 

9. Algunos dicen que era una Beer Sheba diferenteEntonces, ¿Berseba recibió su nombre por el juramento de Abraham o por el de Isaac? Algunos dicen que es un guiño a ambos eventos.  Es posible que esta haya sido la excavación original de Abraham que Isaac reabrió.  Otros sugieren que podría haber habido dos lugares conocidos como Beer Sheba. 
10. En Beer Sheba todavía se puede ver un antiguo pozoHoy en día, Beer Sheba es la ciudad más grande de la región sur de Israel . Dentro de la ciudad se encuentra un antiguo pozo conocido como “el pozo de Abraham”, identificado por algunos como el mismo que se menciona en la Torá . Sin embargo, muchos eruditos identifican la Beer Sheba bíblica con el sitio arqueológico conocido como Tel Beer Sheba, al este de la ciudad moderna.

 

11. Hay otra ciudad que lleva su nombre. El nombre del tercer pozo de Isaac, Rejovot , sigue vigente en la ciudad israelí de Rejovot. Aunque la ciudad no está cerca del sitio bíblico, su nombre refleja la expresión de gratitud de Isaac al encontrar paz y tranquilidad.

12. Tú también puedes ser un poceroCada uno de nosotros tiene “pozos” ocultos de amor innato hacia nuestro Creador, a menudo enterrados bajo el estrés de la vida, las presiones sociales y las luchas personales. Podemos ser como Isaac, trabajando para limpiar estas capas hasta que las aguas puras dentro de nosotros fluyan libremente, sacando a la superficie nuestro potencial espiritual único. 

FUENTE

La riqueza excesiva

Pregunta:

Aprendí que Abraham era rico, Itzjak era rico, Iaacov era rico, Iosef era rico, Moshé era rico… pero no suena bien ¿Acaso la riqueza no es una consecuencia negativa de la avaricia y la ambición desmedida?

La riqueza ¿es un vicio o una virtud? 

Respuesta

En la porción de Toldot, leemos acerca del increíble éxito financiero de Itzjak. “Itzjak sembró en aquella tierra y recogió aquel año cien veces más, pues Hashem lo bendijo. Y el hombre prosperó y continuó creciendo hasta hacerse muy rico”. Rashi sobre este versículo cita el Midrash: La gente en ese entonces solía decir: “¡Mejor el estiércol de las mulas de Itzjak que el oro y la plata de Abimelej (el Rey)!”

En otras palabras, Itzjak era tan rico que incluso sus posesiones más insignificantes parecían superiores a las riquezas del rey.

El Talmud parece ofrecer visiones opuestas sobre la riqueza. Por un lado, “Di-s fue a buscar buenos atributos y no encontró nada mejor que la pobreza”2 Por otro lado, “¡Rabí [Iehuda] ¡olía honrar a la gente rica!”3 Y,  ¿qué les parece esto? : “Rabí Iojanán decía que la Divina Presencia sólo reposa en aquel que es sabio, fuerte, rico y humilde”.4

 

¿Ya te mareaste?

Dejemos por un rato la riqueza de lado y hagamos la misma pregunta en un contexto diferente: El talento ¿es un vicio o una virtud?

Las cualidades de los líderes ¿son un vicio o una virtud?

La sexualidad ¿es un vicio o una virtud? La respuesta a todas estas preguntas es la misma: depende del uso que le des.

La riqueza, al igual que cualquier otro medio, es un potencial.

El potencial no es ni bueno ni malo; es neutral e incoloro. El usuario le da significado y color. Nosotros sacamos al potencial de lo neutral y decidimos si nos llevará hacia adelante o nos llevará marcha atrás en reversa.

Un artista puede usar el talento que Di-s le dio para inspirar a otros creando arte que honre la virtud o bien degradarlo al honrar el vicio. Un cantante puede cantar letras de honestidad y concientización o puede vociferar sobre el falso amor y aspiraciones patéticas.

La elección sobre qué hacer con el potencial es nuestra y sólo nuestra. 

Los patriarcas veían a la riqueza como un medio y no como un fin. Tener una cuenta abultada en algún banco suizo no era su definición de riqueza.

El dinero era un instrumento de cambio. Con dinero podían dar caridad, ofrecer dignidad al crear puestos de trabajo, recibir invitados, criar una familia cómodamente, hacer mitzvot con grandeza, comprar regalos hermosos para sus seres queridos y ofrecerles a los hijos una cierta ventaja para su propia estabilidad económica.

Entonces, si la riqueza tiene tanto potencial para la grandeza, ¿por qué dice el Talmud que “la pobreza es un buen atributo”? Maharsha explica que, así como otras formas de sufrimiento, la pobreza puede limpiarnos del pecado.5 En otras palabras, la pobreza no es un bien en sí mismo; sino que sólo sirve con el propósito de expiar. 

Si la estabilidad financiera e incluso la riqueza eran una bendición en las generaciones pasadas, entonces cuánto más en nuestros tiempos de abundancia. A pesar de que podemos idealizar aquellas épocas más simples donde los pueblerinos pobres podían vivir en chozas básicas y sobrevivir con un poco de pan negro y agua de pozo, en los tiempos modernos necesitamos casas, electricidad, variedad de comida, obra social, a veces un auto, etc. El dinero tiene la habilidad de ofrecernos serenidad y tranquilidad mental.

Hoy en día, la pobreza no debería ser una aspiración. 

Permítanme citar una pequeña selección de un discurso increíble que dio el Rebe de Lubavitch en febrero de 1992:

El judío es rico en esencia; y su riqueza espiritual propia debería reflejarse en riqueza material real. Si esto no es evidente, es sólo porque Di-s quiere que el judío revele esta riqueza a través del esfuerzo, que transforme la oscuridad del mundo en luz. Consecuentemente, esto traerá una abundancia de bendición Divina al mundo. 

Lo mencionado con anterioridad es particularmente cierto en esta época, cuando el pueblo judío ha completado todas las tareas espirituales que le fueron otorgadas y todo lo que queda es aceptar realmente al Mashiaj. En este momento, cada uno y uno de los miembros de esta generación, la última generación del exilio y la primera generación de la Redención, seguramente son merecedores de riqueza material abundante.

Esto nos lleva a una consigna básipca: cada judío debe tratar de obtener riqueza, riqueza espiritual como dijeron nuestros sabios: “No hay otro concepto de riqueza más que el conocimiento” y también riqueza material propiamente dicha. La última, como explica Rambam, le permite a uno dedicarse al estudio de la Torá y a la observancia de las mitzvot de una forma más completa. De la misma manera, uno va a poder donar de forma más generosa para caridad, incluida la caridad que se da para la construcción de sinagogas y casas de estudio. 

Me acuerdo que la primera vez que me mostraron este discurso fue muy perturbador para mí. Vivir cómodamente fue siempre mi sueño y rezaba por ello; pero, ¿riqueza? La riqueza era un dolor de cabeza, un callejón sin salida hacia el materialismo y el vicio.  

No, dicen los fundadores de nuestra fe. No, dice el Rebe. La riqueza ofrece un potencial tremendo para hacer el bien. ¿Por qué negarse a una oportunidad para crecer y lograr un impacto positivo? ¿Acaso le diríamos que no a un talento que Di-s nos dio?

Por supuesto, no todos estamos destinados a la riqueza. (En mi caso, entrar al rabinato no fue exactamente el camino hacia la abundancia) Y de ninguna manera estamos diciendo que aquellos que no fuimos bendecidos con riqueza económica tenemos menos habilidad de lograr un impacto positivo. Todos tenemos la capacidad de completar nuestra misión personal.  La riqueza es sólo una herramienta. 

Que todos podamos usar las habilidades que Di-s nos dio para su verdadero propósito: ¡hacer un mundo hermoso para Di-s! 

Por Levi Avtzon extraído de Chabad.org 

 

1. Génesis 26:12.

2. Jagigá 9b.

3. Eruvin 86a.

4. Nedarim 38a. Drashot HaRaN ensayo #5 ofrece un ensayo extenso para explicar su declaración de forma literal (no como Maimónides que interpreta “riqueza” en un sentido no literal). Explica que las personas sólo toman en cuenta a alguien pudiente y que un profeta necesita que la gente lo escuche y, por lo tanto, debe ser rico.

5. Ad loc.