
El nombre de la parashá, Beshalaj, significa “Cuando él envió” y aparece en Éxodo 13:17.
Finalmente, en la parashá de la semana pasada, tras años de esclavitud judía y las diez plagas que Di-s desató sobre los egipcios, el Faraón liberó al pueblo judío de Egipto. Sin embargo, en la parashá de esta semana, apenas los judíos habían salido de Egipto, el Faraón cambió de opinión y comenzó a perseguirlos.
Delante de los judíos se encontraba el mar, y detrás de ellos, el Faraón con miles de soldados. Si avanzaban, se ahogarían; pero si retrocedían o se quedaban inmóviles, el Faraón y su ejército los alcanzarían y los obligarían a regresar a Egipto. ¿Qué podían hacer? ¡Estaban atrapados!
Entonces, Di-s le dice a Moshé que tome su vara y la extienda sobre el mar. Moshé lo hace, y ocurre un milagro asombroso: el mar se abre, permitiendo que los judíos crucen por tierra firme. Los egipcios intentan seguirlos, pero el mar vuelve a cerrarse sobre ellos y los destruye.
Cuando los judíos llegan al otro lado, entonan un cántico de agradecimiento a Di-s, profundamente conmovidos por la forma milagrosa en que fueron salvados.
Luego, el pueblo llega al desierto y comienza a preocuparse por la falta de alimento. Di-s envía codornices para que coman carne, y cada mañana desciende un alimento especial llamado maná. Los judíos recogen una porción diaria, pero el viernes reciben una doble porción para Shabat. Más adelante, Moshé golpea una roca, que se transforma en una fuente de agua para el pueblo.
Posteriormente, una nación llamada Amalec ataca a los judíos. Moshé envía a Iehoshúa a reunir un ejército para combatirlos. Iehoshúa lidera la batalla y derrota a Amalec. Sin embargo, Di-s declara que no olvidará jamás lo que Amalec hizo al pueblo judío: haber sido los primeros en atacarlos en el desierto.


