
El nombre de la primera parashá, «Vayakhel», significa «Y él reunió» y se encuentra en Éxodo 35:1. El nombre de la parashá «Pekudei» significa «Cómputos» o «Recuentos» y se encuentra en Éxodo 38:21.
Moisés reúne al pueblo de Israel y les reitera el mandamiento de observar el Shabat. Luego les transmite las instrucciones de Di-s para la construcción del Mishkán (Tabernáculo). El pueblo dona abundantemente los materiales necesarios: oro, plata y cobre; lana teñida de azul, púrpura y rojo; pelo de cabra, lino hilado, pieles de animales, madera, aceite de oliva, especias y piedras preciosas. Finalmente, Moisés debe pedirles que dejen de traer donaciones, pues ya había suficiente.
Un equipo de artesanos sabios de corazón construye el Mishkán y sus utensilios (tal como se detalla en las parashiot anteriores de la Torá: Terumá, Tetzave y Ki Tisá): tres capas de cubiertas para el techo; 48 paneles de pared recubiertos de oro y 100 bases de plata; el parójet (velo) que separa las dos cámaras del Santuario y el masaj (pantalla) que cerraba la entrada; el Arca y su cubierta con los querubines; la mesa y el pan de la proposición; la menorá de siete brazos con su aceite especialmente preparado; el altar de oro y el incienso que se quemaba sobre él; el aceite de la unción; el altar exterior para las ofrendas ígneas y todos sus utensilios; las cortinas, los postes y las bases del patio; y la palangana con su pedestal, hechos de espejos de cobre.
Se realiza un recuento del oro, la plata y el cobre donados por el pueblo para la construcción del Mishkán. Betzalel, Aholiav y sus ayudantes confeccionan las ocho vestimentas sacerdotales —el efod (delantal), el pectoral, el manto, la diadema (tzitz), el turbante, la túnica, el fajín y los pantalones— conforme a las especificaciones comunicadas a Moisés en la parashá de Tetzave.
El Mishkán queda terminado y todos sus componentes son llevados ante Moisés, quien lo erige y lo unge con el aceite sagrado de la unción, e inicia a Aarón y a sus cuatro hijos en el sacerdocio. Entonces una nube cubre el Mishkán, señal de que la Presencia Divina ha venido a morar en él.


