
¿Por qué en Shavuot es obligatorio comer y alegrarse?
El judaísmo ofrece muchas oportunidades para el regocijo, la alegría y el deleite, especialmente durante las tres Festividades de Peregrinación: Pesaj, Shavuot y Sucot. Con respecto a estas festividades, la Torá nos ordena: “Y te regocijarás en tu festividad”.
Cada una de ellas conmemora un momento fundamental en la historia del pueblo judío:
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Pesaj recuerda la salida física de Egipto.
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Shavuot celebra la entrega de la Torá en el monte Sinaí.
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Sucot conmemora la protección divina durante el paso del pueblo judío por el desierto, a través de las llamadas Nubes de Gloria.
De las tres festividades, Shavuot parece ser la más espiritual, ya que recuerda un acontecimiento completamente espiritual: la revelación divina y la entrega de la Torá.
Alegría espiritual… y también física
Las tres festividades deben celebrarse no sólo con plegarias y estudio, sino también con buena comida y bebida. Sin embargo, existe una diferencia interesante entre ellas.
En determinadas circunstancias, el deleite de Pesaj o Sucot puede expresarse de manera totalmente espiritual. Por ejemplo, si una persona tiene un sueño perturbador, puede ayunar incluso en esas festividades.
Con Shavuot, en cambio, esto no está permitido. En este día existe la obligación de comer y alegrarse, demostrando que el pueblo judío está complacido y agradecido por el día en que fue entregada la Torá. Por lo tanto, ayunar en Shavuot, incluso a causa de un sueño angustiante, está prohibido.
A primera vista esto resulta paradójico. Las festividades que recuerdan eventos físicos pueden celebrarse de manera completamente espiritual, mientras que Shavuot, que conmemora un acontecimiento espiritual, exige una celebración también física.
La revelación que penetró toda la creación
La explicación radica en la naturaleza única de la entrega de la Torá. En ese momento, la revelación divina penetró toda la creación.
Nuestros Sabios describen este evento de manera extraordinaria: la voz de Di-s que entregaba la Torá se escuchó desde las cuatro direcciones, desde arriba y desde abajo. El mundo entero quedó en silencio: ningún pájaro cantó, ningún animal emitió sonido, toda la creación se detuvo.
Incluso lo inanimado fue permeado por esa revelación. Por eso, explican los Sabios, el sonido de la entrega de la Torá no produjo eco. Un eco ocurre cuando el sonido rebota en un objeto; pero en este caso no hubo rebote, porque todo absorbió esa revelación.
Esto sucedió porque, al entregar la Torá, Di-s reveló Su esencia dentro de ella. Y dado que la esencia divina es infinita, esa revelación penetró cada aspecto del universo, incluso la materia más simple.
Celebrar con el cuerpo y el alma
Por esta razón, una festividad que celebra una revelación espiritual tan absoluta debe manifestarse también en el plano físico. Comer y beber en Shavuot expresa que incluso el nivel material del mundo participa en esa revelación.
Si se permitiera ayunar en este día, parecería que existe algún aspecto de la realidad que no fue tocado por la alegría de la entrega de la Torá. Pero Shavuot enseña justamente lo contrario: que toda la creación, incluso lo más material, está conectada con esa revelación.
Por eso, incluso una persona que está afligida y que en otro momento del año no encontraría placer en la comida, en Shavuot participa de la alegría. La festividad transforma incluso su estado emocional, recordándole que él también está “complacido y agradecido” por recibir la Torá.
Basado en enseñanzas del Rebe de Lubavitch en Likutéi Sijot, Vol. IV y Vol. XXIII.


