Comprometerse a amar

En nuestra cultura suele pensarse que el amor es un sentimiento que aparece de manera espontánea. Dos personas se conocen, sienten una fuerte atracción y, si esa emoción perdura, deciden comprometerse. Cuando el sentimiento desaparece, muchos concluyen que la relación ha llegado a su fin.

La perspectiva de la Torá es diferente. El compromiso no es la consecuencia del amor, sino uno de los elementos que lo hacen posible. Cuando dos personas deciden construir una vida juntos, asumir responsabilidades mutuas y trabajar por el bienestar del otro, el amor deja de depender únicamente de las emociones del momento y adquiere raíces profundas.

Por eso, el matrimonio judío no se basa solamente en el afecto, sino también en un pacto. Ese compromiso crea el espacio necesario para que el amor crezca con el tiempo, supere los desafíos y se fortalezca a través de las experiencias compartidas.

Esta idea ayuda a comprender por qué Tu B’Av, el día tradicional del amor judío, está tan estrechamente relacionado con Iom Kipur. A primera vista parecen dos fechas completamente distintas: una celebra la alegría y el amor, mientras que la otra está dedicada al arrepentimiento y al perdón. Sin embargo, nuestros Sabios enseñan que «no había días más alegres para Israel que Tu B’Av y Iom Kipur».

Iom Kipur representa el momento en que Di-s renovó Su vínculo con el pueblo de Israel tras el pecado del Becerro de Oro. A pesar del error, la relación no terminó. Hubo arrepentimiento, perdón y un nuevo compromiso. Precisamente por eso, el amor pudo renovarse y fortalecerse.

Lo mismo ocurre en las relaciones humanas. Ninguna pareja está libre de desacuerdos, decepciones o dificultades. Si el vínculo depende únicamente de las emociones, cualquier crisis puede ponerlo en peligro. En cambio, cuando existe un compromiso profundo, cada desafío se convierte en una oportunidad para crecer, comprender al otro y construir una relación más sólida.

Amar, entonces, no consiste solo en sentir. Significa elegir una y otra vez cuidar al otro, respetarlo, escucharlo y acompañarlo incluso cuando las circunstancias cambian. Los sentimientos pueden fluctuar, pero el compromiso brinda la estabilidad necesaria para que el amor madure.

Ese es uno de los grandes mensajes de Tu B’Av. El amor verdadero no es simplemente un regalo que recibimos; es una obra que construimos. Cada acto de generosidad, cada gesto de comprensión y cada decisión de permanecer unidos fortalecen el vínculo y permiten que el amor alcance una profundidad cada vez mayor.

Así como Di-s renovó Su pacto eterno con el pueblo de Israel, cada persona tiene la capacidad de renovar diariamente sus propios compromisos. Cuando el compromiso precede al amor y lo sostiene, el amor deja de ser una emoción pasajera y se convierte en una fuerza capaz de transformar la vida.

 

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