¿Por qué la Teshuvá (retorno a Di-s) no perdura?

Muchas veces despertamos un sincero deseo de cambiar y volver a Di-s, pero con el tiempo los viejos hábitos reaparecen. La enseñanza jasídica explica que esto sucede cuando la Teshuvá se enfoca solo en corregir lo superficial y no en transformar la raíz interna del problema. Como un terreno sin protección que vuelve a ensuciarse, el verdadero cambio solo perdura cuando trabajamos en profundidad, fortaleciendo nuestras bases y generando una transformación auténtica y sostenida.

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Nuestra pertenencia secreta

Es invisible y siempre está con nosotros. Es nuestro mayor enemigo, pero también nuestro mejor amigo. Se mueve, pero es inquebrantable. Nos enseña experiencia, pero nos erosiona. Puede trabajar con nosotros o en contra nuestro. Nunca se detiene. ¿Qué es? El Tiempo. El ser humano ha conquistado el espacio. Los medios de transporte y de comunicación […]

No podremos entrar a Eretz Caanán

El rechazo a entrar a Eretz Caanán no fue solo miedo físico, sino una resistencia espiritual. El pueblo, influenciado por los espías, prefería la comodidad de una vida milagrosa en el desierto antes que enfrentar los desafíos del mundo material. Sin embargo, la enseñanza central revela que el verdadero propósito no es aislarse en una espiritualidad perfecta, sino llevar la presencia de Di-s a la realidad cotidiana, transformando lo material en un espacio de conexión y sentido.

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Frutos del pensamiento

Las enseñanzas jasídicas revelan que en cada persona conviven dos dimensiones: el alma animal y el alma Divina. Lejos de anularse, ambas deben integrarse y refinarse para dar “frutos” en la vida. Así como un árbol cumple su propósito al producir, el ser humano alcanza su plenitud cuando transforma sus impulsos en acciones con sentido, cultivando tanto lo material como lo espiritual en conexión con Di-s.

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¡No más quejas!

Un señor compró un perro. No veía el momento de mostrárselo a su vecino. Después de un par de semanas, finalmente el vecino retornó de su viaje y vino a saludarlo. El hombre llama al perro, señala el diario que está sobre el sofá, y ordena: “¡tómalo y quédate allí!” Inmediatamente, el perro se trepa […]