¿Qué es Tu BiShvat?

El 15 de Shevat (25 de enero de 2024)  es el Rosh Hashaná de los árboles.

El Talmud nos explica que fue designado como el límite entre un año y otro respecto de los frutos de los árboles, porque hasta esta fecha han caído la mayoría de las lluvias del año y al llenarse los árboles de savia, comienzan a crecer los nuevos frutos. El Talmud Ierushalmi nos dice que los frutos que crecerán después del 15 de Shevat son considerados producto del nuevo año, pues hasta este día los frutos crecieron gracias a las lluvias del año anterior, pero a partir de esta fecha crecerán por efecto de las lluvias de este año.

Leyes y Costumbres de Tu Bishvat

En Tu Bishvat está permitido trabajar, y no hay una comida festiva, ni rezos especiales.

Pero está prohibido ayunar y decir tajanun (pedidos de perdón) en la tefilá.

En Tu Bishvat se acostumbra comer frutos de los árboles (si es posible, que crecieron en la Tierra de Israel), y especialmente los frutos que fueron recordados en el versículo de la Torá que alaba a la Tierra de Israel: “Trigo, cebada, viñas, higueras, granada, olivo y dátiles”

El seder de Tu BiShvat:

La celebración cabalística de Tu Bishvat que se originó en la ciudad de Tzfat, Israel, está registrada en el Etz Hadar, un escrito de un alumno anónimo de Rabi Itzjak Luria, el Ari z”l (1534- 1572), el gran cabalista de Tzfat, y que toma la forma de un Seder (orden).

LAS PRIMERAS 12 FRUTAS

  1. HARINA: es la base de nuestro sustento, pero sólo luego de que hayamos trabajado para sembrarla y cosecharla, y luego prepararla. OLIVOS: Rinde el mejor de sus aceites cuando la fruta es aplastada. El aceite de oliva flota por encima de todos los líquidos. DÁTILES: Son usados como metáfora con respecto a los tzadikim (justos), ya que el árbol de dátiles es noble y da buenos frutos. Además, el árbol de dátiles es impermeable a los cambios de vientos, y así es el Pueblo Judío.
  2. VID: Pueden ser transformadas en diferentes tipos de comida (pasas de uva) y bebidas (vino); de la misma forma, cada judío tiene el potencial para ser exitoso en diferentes aspectos
  1. HIGOS: Deben ser cosechados tan pronto como hayan madurado, pues se echan a perder muy rápidamente. Así mismo nosotros, debemos ser resueltos y rápidos para cumplir las mitzvot que se nos presentan, antes de que la oportunidad se “eche a perder”.
  2. GRANADAS: Se dice que posee exactamente 613 semillas, igual al número de mitzvot que hay en la Torá. De todas formas, cada judío está repleto de méritos como la granada posee semillas.
  3. ETROG: Se considera una fruta hermosa, y de gran importancia en la Festividad de Sucot. El Etrog permanece en el árbol todo el año, obteniendo beneficio de las cuatro estaciones, y uniéndolas. Representa al judío que trata de ser espiritualmente íntegro.
  4. MANZANAS: Les toma 50 días madurar. De la misma forma, los iehudim “maduraron” y aún maduran, durante los 50 días que hay entre Pesaj y Shavuot. Y así como el manzano primero da el fruto y luego la hoja, los judíos primero hacen los preceptos sin ningún prerequisito de comprenderlo todo.
  1. NUECES: Se divide en cuatro secciones, que corresponden a las cuatro letras del nombre de Di-s. De la misma forma en que la nuez posee dos cáscaras, una dura y una blanda; nosotros también debemos pasar por dos circuncisiones, una física y otra espiritual.
  2. ALMENDRAS: representan el entusiasmo en el servicio a Di-s, pues el almendro es el fruto que más rápido florece.
  3. ALGARROBO: es el fruto que más tarda en crecer. Esto nos recuerda que debemos invertir muchos años en el estudio de la Torá para alcanzar y merecer un claro entendimiento.
  4. PERAS: aunque es posible hallarlas de diferentes tipos y formas, siguen manteniendo una afinidad muy cercana. Esto señala la unidad del pueblo judío a pesar de las diferencias.

BENDICIONES

Las frutas crecen por la Voluntad de Di-s. No pronunciarlas puede colocar a toda la Creación en peligro. Además el bendecir antes de comer nos ayuda a concentrar nuestras mentes en la energía y potencial vital para la elevación de la comida. Y por cierto, le otorgamos al mundo la beneficencia Divina que puede ser canalizado a través de la bendición.

El hombre y el árbol

En Tu B´Shvat celebramos el año nuevo de los árboles (15 de Shvat). Conozcamos algunas costumbres de este día y la estrecha relación entre los árboles y el hombre…

Los componentes principales del árbol son: las raíces, que lo anclan al suelo y le suministran agua y otros nutrientes; el tronco, las ramas y las hojas que componen su cuerpo, y la fruta, que contiene las semillas a través de las que el árbol se reproduce.

La vida espiritual del hombre incluye también las raíces, cuerpo, y fruto. Las raíces representan la fe, nuestra fuente de disciplina y perseverancia. El tronco, las ramas y las hojas son el cuerpo de nuestra vida espiritual – nuestros logros intelectuales, emocionales y prácticos.

El fruto es nuestro poder de procreación espiritual – el poder de influir en los demás, para sembrar una semilla en un ser humano y ver germinar, crecer y dar fruto.

Raíces y cuerpo

La raíz es la menos glamorosa de las partes de los árboles y la más crucial. Enterrada, prácticamente invisible, no posee ni la majestuosidad del cuerpo del árbol, el colorido de sus hojas, ni el sabor de su fruto.

Pero sin raíces, un árbol no puede sobrevivir.

Por otra parte, las raíces deben seguir el ritmo del cuerpo: si el tronco y las hojas de un árbol crecen y se propagan sin un aumento proporcional de sus raíces, el árbol se derrumbará por su propio peso. Una profusión de raíces hace un árbol sano, más fuerte, incluso si tiene un magro tronco y algunas ramas, hojas y frutos. Y si las raíces son sólidas, el árbol rejuvenecerá si se daña el cuerpo o su rama.

La fe es la menos glamorosa de nuestras facultades espirituales. Caracterizada por una simple convicción y compromiso con la de una fuente, que carece de la sofisticación de la inteligencia, el color vivo de las emociones. Y la fe está enterrada, su verdadero punto está oculto.

Sin embargo, nuestra fe, el compromiso supra-racional con Di-s, es la base de todo nuestro árbol. De ella se deriva el tronco de nuestra comprensión, de la cual se ramifican nuestros sentimientos, motivaciones y acciones.

Y mientras que el cuerpo del árbol también proporciona algo de su alimento espiritual, la mayor parte de nuestro sustento espiritual deriva de sus raíces, de nuestra fe y compromiso con nuestro Creador.

Un alma puede crecer con un tronco majestuoso, numerosas ramas, hojas hermosas y exuberantes frutas. Pero estos deben ser igualados, de hecho, superados por sus raíces. Por encima de la superficie, puede haber mucha sabiduría, profundidad de sentimiento, abundante experiencia, copiosos logros y muchos discípulos, pero si estos no están conectados a tierra y vivificados por una fe y un compromiso aún mayor, es un árbol sin fundamento, un árbol condenado a colapsar bajo su propio peso.

Por otro lado, una vida puede ser bendecida con conocimiento escaso, escaso sentimiento y experiencia, escaso logro y poco fruto. Pero si sus raíces son extensas y profundas, es un árbol sano: un árbol con la capacidad para recuperarse de los reveses de la vida, con el potencial de crecer con el tiempo y convertirse en uno, más hermoso y fructífero.

Frutos y semillas

El árbol desea reproducirse, difundir sus semillas para que echen raíces en lugares diversos. Pero su alcance se limita a la medida de sus propias ramas. Por eso, busca otros mensajeros más móviles para transportar sus semillas. Produce frutos, en los que sus semillas están envueltas por sabrosas y coloridas fibras y jugos de dulce aroma. Las semillas no despiertan interés en los animales y hombres, pero con su atractivo embalaje, logran después de consumirse el fruto externo, que se depositen sus semillas en diversos lugares. Cuando nos comunicamos con los demás, contamos con muchos dispositivos para hacer nuestro mensaje atractivo. Pero debemos tener en cuenta que esto es sólo el envase.

La semilla en sí es esencialmente insípida – la única manera de impactar a otros es mediante la transmisión de nuestra propia fe en lo que estamos diciendo, y nuestro propio compromiso de lo que estamos exponiendo.

Si la semilla está ahí, nuestro mensaje va a echar raíces en sus mentes y corazones. Pero si no hay semilla, no habrá descendencia a nuestro esfuerzo, por más sabrosa que sea nuestra fruta.

(Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch)

Tu Bishvat


El día 15 del mes de Shvat, más conocido como Tu Bishvat, es uno de los cuatro días en el año que la Mishná (Rosh Hashaná 1:1) ha llamado “Rosh Hashaná”, es decir: comienzo de año.

Cada uno de estos días representa el comienzo del año respecto de un tema específico. ¿Qué es Tu BiShvat? Al comenzar el Tratado de Rosh Hashaná, la Mishná nos enseña que el 1 de Nisán es el Rosh Hashaná respecto de los reyes y las fiestas, el 1 de Elul es el Rosh Hashaná respecto del diezmo de los animales, el 1 de Tishrei es el Rosh Hashaná respecto de la cuenta de los años, y el 15 de Shvat es el Rosh Hashaná de los árboles.

El Talmud (Rosh Hashaná 14a) nos explica que el día quince de Shvat fue designado como el límite entre un año y otro respecto de los frutos de los árboles, porque generalmente hasta esta fecha ya han caído la mayoría de las lluvias del año y al llenarse los árboles de savia, comienzan a crecer los nuevos frutos en los árboles.

Además, el Talmud Ierushalmi (Rosh Hashaná 1:2) nos dice que los frutos que crecerán después del 15 de Shvat son considerados producto del nuevo año, pues hasta este día los frutos crecieron gracias a las lluvias del año anterior, pero a partir de esta fecha crecerán por efecto de las lluvias de este año.

Leyes y Costumbres de Tu Bishvat

A pesar de ser llamado Rosh Hashaná, en Tu Bishvat no está prohibida la realización de trabajos, y tampoco existe en él la obligación de comer una comida festiva. Además no hay rezos especiales para esta fecha. Sin embargo, por cuanto que Tu Bishvat es llamado “Rosh Hashaná”, rigen en él algunas leyes relacionadas con las leyes de los días de fiesta: en él está prohibido ayunar y también está prohibido decir los tajanunim (pedidos de perdón) en los rezos de shajarit y minjá.

En Tu Bishvat se acostumbra comer frutos de los árboles (si es posible, que crecieron en la Tierra de Israel), y especialmente los frutos que fueron recordados en el versículo de la Torá que alaba a la tierra de Israel: “Tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granadas, tierra de olivos y de miel (de dátiles)” (Devarim 8:8)