Subidas y bajadas de Iosef

Iosef tuvo éxito porque logró dominarse a sí mismo…

Es interesante que en ambas porciones semanales de la Torá, Vaieshev y Miketz, ambas hablan en extensión sobre Iosef y su increíble aventura espiritual. En Vaieshev, Iosef comienza como el hijo favorito y termina siendo un esclavo, mientras que en esta parshá, Miketz, comienza como un esclavo y termina como virrey del Faraón. ¿Cómo puede explicarse semejante dicotomía? El Rabino Issac Bernstein, de bendita memoria, rabino de la Sinagoga Kinloss en Londres, sugirió que en Vaieshev Iosef estaba ocupado interpretando sus propios sueños, mientras que en Miketz estaba ocupado interpretando sueños de otros; esto es para enseñarnos que cuando toda nuestra energía está dirigida a nosotros mismos, tendemos a bajar, mientras que cuando usamos toda nuestra fuerza para ayudar a otros, tenemos una habilidad especial para subir, ascender tanto físicamente como espiritualmente.

El Rebe de Lubavitch señala otro camino hacia el éxito. Iosef se enfrentó con muchas dificultades antes de su éxito. Fue odiado por sus hermanos, secuestrado y exiliado, acusado falsamente y encarcelado por su amo, y castigado otra vez por Di-s por confiar en un humano y no en lo Divino. A pesar de todo esto, Iosef nunca se dio por vencido. Constantemente seguía con toda su fuerza, haciendo lo mejor que podía y ganándose el favor de los que lo rodeaban. Vemos esto en las primeras palabras de esta porción semanal de la Torá. ¿Por qué está escrito: “Al final de dos años de días”? ¿No hubiera sido suficiente decir: “Al final de dos años”? ¿Por qué precisamos la palabra “días”? Rabeinu Bajia explica que la expresión “dos años de días” es una referencia a cómo Iosef pasó su tiempo. Él trataba a cada día de los dos años de forma especial, no queriendo perder ni un solo minuto de trabajo hacia su meta. Su éxito vino de su propio dominio, de controlar su ambiente en vez de dejar que el ambiente lo controlara a él.

Vemos un mensaje similar en Janucá. En adición a la bendición que decimos en el encendido (“…y nos ordenó encender la vela de Janucá”), Janucá tiene una segunda bendición única. Siendo que el enfoque de Janucá son sus milagros, los Rabanim establecieron una bendición separada: “…Quien Ha hecho milagros para nuestros antepasados aquellos días, en estos tiempos”. Esta bendición nos está diciendo que a través del cumplimiento de los preceptos de cada festividad, podemos recrear el mismo ambiente espiritual que existió durante el evento original, AHORA.

¿Qué pasó entonces? Los griegos y los judíos que fueron influenciados por ellos querían apartar a los judíos de la Torá y de su especial conexión con Di-s. No cuestionaron la Torá como a la filosofía. Estaban indignados que estaban en contacto con su elemento Divino.

La misma pelea toma lugar hoy en día. La sociedad está intentando implacablemente imponerse en nuestras vidas con la base de los valores sostenida en conseguir placeres físicos, en secularizarnos, y en reemplazar nuestro enfoque judío de que Di-s dirige al mundo y que nuestras vidas y acciones deben reflejar esto a través del estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos. Técnicamente, sería suficiente encender una vela cada noche para cumplir con el precepto de las Luces de Janucá. Pero, cada año, el Pueblo Judío cumple con los mandamientos de Janucá y lo hace realzadamente, agregando cada noche una nueva vela, y así proclamando a Di-s como “el Jefe” y que apreciamos Sus mandamientos. No vamos a permitir que el mundo cierre nuestro Templo Sagrado que existe dentro de cada uno de nosotros, y rezamos fervientemente que Él pronto nos va a permitir ser parte de la construcción del Tercer Templo físico.

Por Shaul Yosef Leitler

El Aceite, significado y misticismo

En hebreo, “hashemen”, significa “el aceite”; si se cambia el orden de las letras en la palabra, se obtiene la palabra neshamá que significa alma. Si se sigue re-arreglando las letras, se obtiene la palabra shemoná que significa “ocho”. Por ocho días, el aceite sirve como símbolo del alma, recordando el proverbio del Rey Salomón “el alma del hombre, es la lámpara de Di-s” (Proverbios 20:27).

• La Torá es comparada con el aceite, especialmente la parte esotérica, la parte interna de la Torá. Como se sabe la Torá tiene una parte de “Torá Revelada” (niglé) que incluye el Código de Leyes Judías, el Talmud, sus comentarios y que se considera el “cuerpo” de la Torá y la “Parte Oculta o Interna” (nistar- pnimiut HaTorá) que también recibe el nombre de “alma” de la Torá en donde se ubica el Jasidut. Así como el alma y el cuerpo se corresponden entre sí, del mismo modo existe una co- rrespondencia entre la “Torá Revelada” y la “Torá Interior”.

• El aceite simboliza la esencia destilada de todo y por tanto tiene las siguientes características: por un lado es distinto y separado de todo (por cuanto si estuviera li- mitado a cualquier objeto en particular, no podría ser al mismo tiempo el aspecto esencial de todas las cosas); sin embargo simultáneamente, por el hecho de ser esencia, también debe imbuirlo todo y encontrarse dentro de todo, por cuanto la esencia por definición existe y se encuentra en todas partes. Este concepto, al igual que todas las cuestiones relativas a la “Torá Interior” se expresa también en la “Torá Revelada”, incluso en la propia Halajá o ley práctica; pues por un lado, el aceite no se mezcla con ningún líquido, pero a su vez penetra en toda materia.

tos”. Posee esas dos propiedades- en virtud de su carácter de Esencia -no se mezcla con ninguna otra cosa, pues es el núcleo esencial de toda fuerza vital, pero además se difunde y penetra en todos los objetos.

• El aceite simboliza el nivel de “Jojmá” o Sabiduría, que es el más alto de las Sefirot o atributos del alma que componen el “Árbol de la Vida”.

• En la historia de Janucá, los griegos contaminaron todo el aceite, (menos el jarro escondido) pues el aceite puro es el símbolo de la pureza del estilo de vida de los judíos basado en la Torá como expresión Divina.

Representa la luz interior, la espiritualidad y testimonia la Presencia Divina en el mundo.

La lección mística del Dreidl

El dreidel (conocido como sevivón en hebreo y perinola en español) ha evolucionado desde la humilde arcilla o en versión de madera al “de alta tecnología”- la versión de los multimedios de comunicación, repleto de luces y acompañamiento musical que puede ser hallado en los estantes de los negocios de judaica.

Incluso los dreidels extremadamente modernos de hoy, todavía lucen esas antiguas letras hebreas: Nun, Guimel, Hei, Shin. ¿Cual es la importancia de estas letras? Y ¿por qué aparecen específicamente en el dreidel?

La explicación que sigue ilustrara como el dreidel cuenta dos historias: la del mundo y la de su último propósito.

Las enseñanzas cabalísticas explican que una persona está compuesta de tres elementos: El cuerpo, el Alma y el Intelecto. En hebreo estos son Guf, Nefesh y Sejel.

Más adelante explican que la historia de los imperios del mundo puede ser dividida a groso modo en cuatro: Babilonia, Persia, Grecia y Roma. Cada uno de estos imperios atacó a los judíos singularmente de una manera diferente -y cada oportunidad, los Iehudim prevalecieron.

* El Imperio babilónico atacó al judío (Guf), llevando a cabo una terrible matanza cuando destruyeron el Primer Templo y llevaron a los judíos cautivos a Babilonia.

* El Imperio Persa, conocido por su promiscuidad y libertinaje, atacó a  los judíos en el alma (Nefesh).

* El Imperio griego- que produjo algunos de los más grandes filósofos del mundo- intentó demostrar (falsamente) la incompatibilidad de la Torá con la Ciencia y el Intelecto (Sejel).

* El Imperio romano utilizó los tres métodos anteriores – los ataques al cuerpo, el alma y el intelecto – en un esfuerzo por desacreditar e ilegitimizar la Torá y el Judaísmo. La palabra hebrea para todos es Hakol.

Esto es entonces lo que representan las letras del dreidel:

Guimel simboliza el cuerpo judío – Guf (Babilonia); Nun simboliza el alma judía – Nefesh (Persia); Shin representa el intelecto judío – Sejel (Grecia);

La Ley representa todos los anteriores – HaKol (Roma).

Además, en hebreo cada letra es asociada con un valor numérico, conocido como Guematria. La Guematria de Guimel, Nun, Hei, Shin es 358.Esta es la misma Guematria de Najash – serpiente- que sedujo a Adam y Java en el Génesis. También es la misma Guematria de Mashíaj – el Redentor.

Y también el dreidl representa la historia del mundo desde su principio hasta el fin de los días. La historia empezó con el intento del Najash de seducir a Adam y Java. La serpiente continuó su seducción a lo largo de la historia – en la forma de Babilonios, Persas, griegos y romanos. Al final, sin embargo, el Najash será vencido por el Mashíaj.

Es importante señalar que Najash y Mashíaj poseen la misma Guematria, significando que la victoria del Mashíaj no es evitar el uso del cuerpo, alma e intelecto. Al contrario, cada uno de éstos tiene su lugar en el servicio a Di-s. Necesitamos servir a Di-s con un cuerpo saludable. Nuestras emociones y nuestros deseos pueden usarse para actos de santidad. Y claro, el intelecto – sobre todo los

adelantos de ciencia, tecnología y comunicación – nos refuerzan como individuos y permiten hacer llegar a las masas el conocimiento espiritual que era hasta ahora inalcanzable.

Como estamos frente al advenimiento de Mashíaj, las herramientas del Najash: cuerpo, alma e intelecto – cada uno de los cuales podría parecer estar contra la santidad – deben transformarse en los instrumentos para servir bien a Di-s.

Januca quiere decir re-dedicación. Januca es un tiempo adecuado para encontrar nuevas maneras de usar todos los poderes que nos hacen humanos y lograr nuestro máximo cumplimiento como seres humanos y traer mas cerca a Di-s y la Redención de Mashíaj.

¡Qué poderosa lección de un humilde dreidl!

Extraído de las enseñanzas del Maharal de Praga y el Bnei Yisajar *

 por Rabi Bentzion Milecki

¿Por qué el Guelt?

La palabra Hebrea “Januca”, tiene la misma raíz que Jinuj, educación. Los griegos estaban determinados en forzar el Helenismo en la población judía, a expensas de los ideales y mandamientos de la sagrada Torá. Desafortunadamente, fueron bastante exitosos en su emprendimiento. Luego que los griegos fueron derrotados, fue necesario volver a educar a los judíos, volver a introducir en la mayoría de la población los valores de la Torá. A ello se debe el fuerte lazo que comparte Januca con la educación.

Apropiadamente, durante Januca es costumbre dar guelt (dinero) a los niños, a enseñarles a aumentar en caridad y buenas acciones, y a agregarle al espíritu de la festividad.

Esta sutil forma de “soborno”, es un componente esencial en el proceso de la educación. Maimónides discute la importancia de usar premios e incentivos hasta que el niño sea lo suficientemente mayor para entender independientemente la importancia de la belleza de la Torá y las mitzvot.

También hay una razón más profunda para esta antigua costumbre:

Maimónides escribe: “Los griegos pusieron sus manos sobre las posesiones de Israel”.

Los griegos invadieron las posesiones de Israel de la misma manera con la que contaminaron el aceite en el Templo Sagrado. No destruyeron el aceite, lo impurificaron. No robaron al pueblo judío; atentaron en infundir sus posesiones con los ideales Griegos, para que sean utilizados para fines impuros y egoístas, en vez de para fines sagrados.

El “Januca guelt” celebra la liberación y mandato para dirigir la riqueza material hacia fines espirituales.

El Januca guelt puede ser dado en cualquier momento de Januca (menos en Shabat). Algunos tienen la admirable costumbre de dar el gelt cada noche de Januca. En Jabad, es costumbre dar guelt cada noche, pero entregar una suma más cuantiosa en la cuarta o quinta noche.

Por Israel Rice

La tradición de la comida de Januca

Un menú típico de Januca suena como que fue planeado por chicos de doce años o menos; panqueques de papa, fritos, por supuesto en mucho aceite. Bizcochos de queso blanco. Bolas de fraile rellenas de mermelada, cubiertas de azúcar impalpable. Buñuelos de manzana fritos, rosquillas rellenas de queso freídas en aceite y cubiertas de miel. Blintzes de queso. ¿No será una manera de hacer que los niños no se vayan luego de haber prendido las velas y que disfruten de una comida familiar? ¡Para nada! La tradición de la comida de Januca tiene sus orígenes en los primeros años que se comenzó a celebrar la festividad, y nos hacen recordar ciertos milagros asociados con los eventos de Januca mismo. Y por supuesto, recordar los milagros y la libertad que todos celebramos agregan un sabor especial a todo lo que servimos…

¿Por qué los judíos comen comidas fritas en Januca?

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el milagro del aceite, que una vasija de aceite que se supone duraba un día, duró ocho. Y todos sabemos que éste es el origen de la Mitzva de encender la Menoráa ocho días. También es la razón de porqué es costumbre comer comida cocinada en aceite.

Hay conexiones más profundas entre el aceite de oliva y Januca.

Místicamente, tanto la Menorá como el aceite que se usaban para iluminar, están asociados con Jojmá, sabiduría. La guerra entre los griegos y los judíos también fue una guerra sobre qué sabiduría perduraría en el mundo. Los griegos querían que todos bajo su dominio piensen y estudien exactamente como ellos. Se oponían con violencia ante la idea de la sabiduría Divina, y por ello prohibían el estudio de la Torá.

También, la palabra Shemen, (aceite en hebreo), tiene las mismas letras que Shmone, ocho, el número de días que duró milagrosamente el aceite.

¿Cuál es la conexión entre la comida láctea y Januca?

Yehudit, era una joven mujer que vivía en Betulia, en la tierra de Judea, en la misma época que la guerra contra los griegos. Ella causó que el general griego se durmiera, dándole quesos salados que lo dejaron muy sediento, y dándole vino para tomar. Una vez dormido, lo mató. Al ver que su general había sido asesinado, el ejército griego de desesperanzó y escapó. En recuerdo al coraje de Yehudit, comemos productos lácteos.

Nada sucede por casualidad, así que no es sorprendente que ambos eventos milagrosos de Januca hayan sucedido por medio de dos comidas cuyo rico simbolismo nos recuerdan muchas de las cosas por las que luchamos también.

La Torá, cuyas tradiciones fueron atacados por decretos de los griegos, es comparada con la leche, y esta es una de las razones por las cuales comemos productos lácteos en Shavuot también.

Ahora entendemos la conexión entre las comidas lácteas y fritas con Januca. ¿Pero de dónde surgieron las diferentes comidas tradicionales de Januca?

Durante todos estos siglos, las diferentes comunidades judías en todo el mundo han encontrado varias formas de incorporar el aceite y lo lácteo en sus comidas de Januca.

Una de las más famosas comidas, los Sufganiot Israelíes (las borlas de fraile, provienen de una tarta de masa con levadura mencionada en el Talmud. Estas tartas eran cocinadas en aceite y se llamaban Sufganin (absorbente), porque absorbían mucho aceite cuando se cocinaban. No tenían leche, pero eran dulces, y a veces se las rellenaba con miel, y el hecho que eran cocinadas en aceite hizo que estas tartas se conviertan en una comida tradicional de Januca.

En España, los judíos le agregaban queso a estas tartas, y de ahí es que surgen estos Sufganiot rellenos de queso, y también otras tartas de queso fritas populares entre los Sefaradim. Los judíos alemanes usaban una versión de estas tartas rellenas de mermelada, que la trajeron a Israel en los años 1930.

En India, esta masa dulce era una combinación de harina con miel o azúcar, pero también se le agregaba leche y manteca.

En comunidades del Norte, en donde el aceite de oliva era raro y caro, se usaba grasa de pollo u otras alternativas para fritar. Los latkes de papa, buñuelos de manzana, y otras comidas neutras, se convirtieron en una norma, aunque hoy en día se usa aceite de oliva u otro aceite para preparar estas comidas.

Latkes:

Ingredientes:

Porciones: Aproximadamente 2 docenas de latkes

  • 6 papas grandes
  • 1 cebolla dulce pequeña
  • 2 huevos batidos
  • 1/2 taza de harina (o lo suficiente como para juntar los ingredientes de la mezcla)
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1/2 taza de aceite vegetal (2 cucharadas de aceite por tanda de latkes en la sartén)

1Pelá las papas y rallarlas en trozos grandes. Si optas por usar cebollas, picalas finamente y añadiles a las papas.

2 – Batíe dos huevos y agregales una pequeña cantidad de harina. Si optás por agregar sal y pimienta para sazonarlos, hacelo  ahora.

3Aprieta las papas para sacarles un poco del agua. Si están demasiado húmedas, no se pondrán crocantes al freírlas.

4-Añadí las papas ralladas (y la cebolla) a la mezcla de huevos y harina, y mezclá bien todos los ingrediente.

5-Poné 2 cucharadas de aceite vegetal en una sartén pesada. Caleintala a temperatura alta.

6Con la cuchara para mezclar medí  la mezcla de papas para hacer las tortitas. Déjalas caer en la sartén caliente.

7Freílas hasta que estén doradas en los bordes. Luego dala vuelta para que se frían del otro lado.

8Sácalas del aceite cuando el segundo lado esté dorado.

9-

Coloca los latkes cocidos en un plato cubierto con toallas de papel para eliminar el exceso de aceite. Servilos  calientes.

-Algunos de los ingredientes tradicionales que van encima de los latkes incluyen puré de manzana para darles un sabor dulce o crema agria para darles un sabor salado. La salsa de arándano es otro buen ingrediente.

-Un buen acompañamiento para los latkes es una ensalada simple.

-Conserva calientes los latkes en el horno mientras haces los demás.

-Unas cucharadas de perejil fresco picado animan el sabor de los latkes.

-Para darles un gusto  diferente, intenta agregarle una manzana agria finamente picada a la mezcla en lugar de la cebolla picada.

-El yogur natural es un excelente sustituto de la crema agria.

-Dependiendo del tamaño de tu sartén podrías freír varios latkes a la vez.

Sufganiot

Ingredientes

  • 50 gr. de levadura fresca
  • 1 taza y ½ de agua caliente con 1 cucharada de azúcar
  • 2 huevos 
  • ½ taza de aceite
  • ½ taza de azúcar
  • 1 cucharita de vainilla y 1 k de harina

Procedimiento

  1. En un bol grande  tamizá la harina y, de mientras dejas leudar la levadura en una taza con azúcar y agua calentita.
  2. A la harina le añades los huevos una vez revisados, el aceite, el azúcar, la taza con la levadura y ½ más con agua y la vainilla.
  3. Amasar hasta que no se enganche, cuesta un poquito, por que es una masa húmeda. Consejo: poner un poco de aceite en la palma de la mano.
  4. Dejá reposar la masa en bol tapado con film transparente durante una hora o hora y medio (si está en un sitio calentito sube antes).
  5. Transcurrido ese tiempo, volvela a amasar un poco y estirala con un rodillo hasta que queden masas de un dedo de grosor.
  6. Una opción es hacerlos de dos medidas, unos más pequeños y otros de un diámetro mayor, con bastante aceite a calentar(mejor una freidora, pero yo me apaño con el WOK) como unos cuatro dedos y los colocas de 5 en 5 más o menos y luego  escurrilos en papel absorbente.
  7. Una vez enfriados, los podes rellenar con mermeladas, crema de chocolate ….. y espolvoreados con azúcar impalpable.

Notas

Salen como 60 o 70 dependiendo del diámetro en que se corten las masitas.

La Historia de Iehudit

La ciudad de Betulia, en la tierra de Judea, cayó bajo sitio a manos de un enorme ejército, con Holofernes, un general greco-sirio, a la cabeza.Los hombres de Betulia lucharon heroicamente y con desesperación. Holofernes cortó los abastecimientos de alimentos y agua, y muy pronto la ciudad estaba a punto de rendirse.

Uziá –-el comandante de las fuerzas de defensa– y los Ancianos de la ciudad imploraron a los habitantes que no se rindieran. “Denos cinco días más para hallar alguna solución”.

Reluctante, el pueblo aceptó. Todos menos uno.

“¿Por qué ponéis a Di-s a prueba? Si realmente tenéis fe, jamás debéis deponer vuestra confianza en Di-s. Además, bien sabéis que la rendición a Holofernes es peor que la muerte”.

Así hablaba Iehudit, la hija de Iojanán, el Sumo Sacerdote. Era una joven viuda bendecida con maravillosa gracia y belleza. Sus palabras causaron honda impresión en Uziá y los Ancianos.

“¿Qué podemos hacer?”, le preguntaron. “Reza por nosotros, Iehudit, y quizás Di-s acepte tus plegarias”.

“He pensado en un plan. Quiero ir a ver a Holofernes”, dijo Iehudit.

Uziá y los Ancianos estaban asombrados. “¿Sacrificarías tu vida por la posibilidad de que quizás logres ablandar el corazón de Holofernes?”

Iehudit, no obstante, insistió, y luego de mucha discusión Uziá y los Ancianos decidieron permitirle hacer el intento.

Iehudit cruzó los portones de Betulia, vestida en sus prendas más finas. Estaba acompañada por su fiel doncella, quien portaba una cesta llena de panecillos, queso y un par de botellas de vino.

Antes de ingresar al campamento enemigo fueron interceptadas por los centinelas, exigiendo saber quiénes eran y quién las enviaba.

“Tenemos un importante mensaje para el valiente Holofernes”, dijo Iehudit. “Llévennos a él de inmediato”.

“¿Quién eres, y por qué estás aquí?”, preguntó Holofernes, deleitando sus ojos con la inesperada y encantadora visitante.

“Soy Iehudit, una simple viuda de Betulia. He venido a decirte cómo capturar la ciudad, en la esperanza de que tratarás con piedad a sus habitantes”.

Iehudit contó a Holofernes lo que éste ya sabía, que la situación en la sitiada ciudad era desesperante, que sus habitantes contaban con escasas raciones de alimento y bebida. Con todo, dijo, su fe en Di-s se mantiene firme y, mientras conserven su fe, no se rendirían. Muy pronto, sin embargo, por desesperación, comenzarán a comer animales no-kasher, prohibidos por la Ley Divina. Ello despertará la ira de Di-s en su contra y la ciudad caerá.

“¿Cómo sabré cuando esto sucede?”, preguntó Holofernes.

“Ya lo he organizado con uno de los centinelas a la entrada de la ciudad. El me informará lo que sucede en su interior”, respondió Iehudit.

Holefernes se sentía totalmente cautivado por Iehudit. Dio órdenes de que ella y su doncella tuvieran total libertad para moverse por el campamento, y quienquiera intentara molestarlas de cualquier manera sería ejecutado de inmediato.

Cada noche Iehudit caminaba hasta los portones de la ciudad y comunicaba al centinela que todo estaba en orden, funcionando como lo había planeado. “El pueblo debe mantener firme su confianza en Di-s”, le dijo.

Al tercer día Holofernes y sus hombres comenzaron a inquietarse. Cuando Iehudit entró a la carpa de Holofernes con su inseparable doncella, le preguntó: “¿Qué información me traes hoy?”

“Tengo muy buenas noticias, general. Ya no queda más alimento kasher. En un día o dos el hambre los llevará a comerse sus mulas y perros. ¡Entonces Di-s los entregará en tus manos!”

“Maravilloso”, dijo Holofernes. “Esto exige una celebración. Esta noche tendremos una fiesta. Solamente nosotros dos”.

Esa noche Holofernes recibió a Iehudit en su carpa y le ofreció de las delicias que cubrían su mesa. “He traido mi propio vino y comida, preparados especialmente para esta ocasión”, dijo Iehudit. “Mi queso de cabra es célebre en todo Betulia”.

A Holofernes le agradó el queso salado y el fuerte vino. Muy pronto, estaba estirado en el suelo, totalmente ebrio.

Iehudit recitó una plegaria silenciosa y desenvainó la pesada espada de Holofernes. Tomado puntería, la hizo caer sobre el cuello del general con todas sus fuerzas. Luego ocultó la cabeza del general en su cesta y caminó tranquilamente hasta su carpa.

“Ven pronto”, dijo a su doncella. Las dos mujeres caminaron serenamente, como lo solían hacer cada día, hasta llegar a los portones de la ciudad. “Llévenme con Uziá de inmediato”, ordenó al centinela.

Uziá no podía creerlo, y observaba el macabro premio que Iehudit le había traido.

“No hay tiempo para perder”, dijo Iehudit al comandante. “Prepara a tus hombres para un ataque sorpresa al amanecer. Cuando los soldados de Holofernes corran a su carpa y encuentren su cuerpo decapitado, huirán para salvar sus propias vidas”.

Eso es exactamente lo que sucedió. El enemigo huyó despavorido, en confusión y terror. Y fue la valiente Iehudit, temerosa de Di-s, quien salvó a la ciudad.

En su memoria, y en el de su heroica actitud, tenemos una tradición de comer alimentos lácteos en Janucá.

Janucá: Gran Acto Central de Jabad Argentina este martes en Palermo

Pocas horas después de la final de la copa del mundo, este domingo por la noche comienza Janucá, la Fiesta de las Luminarias, que dura 8 días hasta el lunes 26 de diciembre por la tarde. Janucá celebra la victoria y el milagro de los macabeos y tendrá el martes 20 su tradicional Acto Central en la Plaza República Oriental del Uruguay, Av. Del Libertador y Austria, a las 19.30 horas. El encuentro es abierto a toda la comunidad y contará con un espectáculo artístico para disfrutar en familia, la música de Lionel Mizrahi y su orquesta, la presentación de Anshil Eichbaum, un gran show de luces y el encendido de las tres primeras velas del enorme candelabro de Palermo. Para quienes no puedan concurrir a la plaza se podrá ver en vivo en www.janucalive.com 

Como cada año, el Acto Central de Janucá es una cita para toda la Ciudad de Buenos Aires. El evento, de entraba libre y gratuita, contará con la presencia de destacadas personalidades de la sociedad y la política que se suman a este festejo del milagro, el coraje y la esperanza, y al encendido comunitario de la Janukiá -candelabro de Janucá-. En caso de lluvia, el acto se realizará el miércoles 21. En un año de Hakhel como es este 5783, año de unión, el evento tiene un valor adicional que destaca la fuerza del encuentro. 

Jánuca conmemora el coraje de un pequeño grupo hebreo, los macabeos, que se rebeló contra el ejército de Antíoco cuando éste prohibió la observancia del judaísmo. El milagro de su triunfo fue seguido por el del aceite al encender la menorá (candeladro ritual) del recuperado Templo Sagrado de Jerusalem: lo que debía durar una jornada fue suficiente para iluminar durante 8 días. Por este motivo la costumbre es encender velas, comenzando por una la primera fecha y completando la junukiá de ocho velas la última noche. Se enciende la luz para terminar con los días oscuros y recordar que los milagros son posibles. Todos están invitados a disfrutar de esta gran fiesta de los milagros y la luz

Comprendiendo el milagro de Januca

En unos días (este año del 18 de diciembre al 26 de diciembre de 2022) vamos a celebrar la festividad de Jánuca (la fiesta de las luminarias), en la cual encendemos la janukía por ocho días para agradecer y recordar el milagro que Hashem nos hizo, que las velas permanecieron prendidas esos 8 días a pesar de que el aceite encontrado (un único tarrito con el sello del Kohen Gadol, que esto significaba que no había sido impurificado por los griegos) sólo alcanzaba para un día.

Ahora, surge una pregunta acerca de este milagro que celebramos, en el Beit Hamikdash, el Kohen todos los días ponía siempre la misma cantidad de aceite en la menorá, y ¿ cuánto tenía que poner? la mitzvá era que las velas perduren MEEREV AD BOKER, es decir, desde el anochecer hasta el amanecer, dentro de ese momento hay 2 tiempos llamados BEIN HASHEMASHOT, que es desde cuando el sol se pone hasta la salida de las estrellas en la tarde y desde el alba a la salida del sol en la mañana, tiempo en el cual hay duda si es día o noche.

Todos los días el Kohen llenaba todos los tarritos con la misma cantidad de aceite necesario para ese tiempo, pero la única que permanecía encendida también en el tiempo de Bein Hashemashot era el NER HAMARAVÍ, la vela occidental, las otras no.

De acá vemos, que el milagro de permanecer encendidas las velas ya existía, con el Ner Hamaraví.

Entonces, ¿qué diferencia hubo entre el milagro de januká, que las velas permanecieron encendidas 8 días, con el Ner Hamaraví del Beit Hamikdash?

En Jánuka, TODAS las velas permanecieron encendidas también en el tiempo de Bein Hashemashot, mientras que en el Beit Hamikdash solo el Ner hamaraví. De aca, que en el Beit Hamikdash había milagro dos veces, en el Bein Hashemashot de la noche y en el del día, ya que al día siguiente tenía que rellenarlos nuevamente, en cambio en januká hubo milagro 8 días, ya que todas las velas permanecieron encendidas también en el tiempo de bein hashemashot todos los días sin apagarse en ningún momento con solo 1 tarrito de aceite.

Encendemos la Menorá de Januka al atardecer y es costumbre de Jabad incluso encenderla al momento de la puesta del sol, es decir, justo al comienzo de Bein Hashemashot.

La Halajá (Ley) establece que para cumplir la Mitzvá, las velas deben estar encendidas un mínimo de ½ hora aproximadamente una vez entrada la noche, y ese tiempo es exactamente el tiempo de 2 Bein Hashemashot (de aproximadamente 15 minutos cada uno, el de la mañana y el de la tarde).

La Luz de las velas de Januka representan la Luz milagrosa que iluminó a nuestros antepasados justamente en los tiempos de duda, tiempos donde no se sabe si es día o noche, tiempos de confusión.

Esa misma energía se renueva cada año en Januka y es un momento propicio para alegrarnos por la Luz que ilumina y despeja todas nuestras dudas.

Quiera Hashem que la luz de este Januca disipe toda duda y perdure por siempre.

Por Shulamit Grodzicki

Guía completa de Januca


¿Qué es Januca?

La “fiesta de las luminarias” dura ocho días y se celebra con el encendido nocturno de la Menorá o Janukiá (candelabro de nueve brazos), oraciones especiales y comidas fritas.
La palabra hebrea Janucá significa “inauguración”, y la festividad se llama así porque celebra la reinauguración del Templo Sagrado de Jerusalem.

Un poco de historia:

Hace unos 2100 años…

  1. La Tierra de Israel queda bajo el dominio del emperador greco-sirio Antíoco Epífanes.
  2. El nuevo emperador emite una serie de decretos destinados a imponer su ideología y rituales helenísticos al pueblo judío: prohibe el estudio de la Torá y la observancia de sus mandamientos y profana el Templo Sagrado de Jerusalén con ídolos griegos.
  3. Un pequeño grupo de judíos, liderados por Iehudá el Macabeo, libra una batalla contra los poderosos ejércitos griegos.
  4. ¡Milagro n° 1! Los pocos y débiles macabeos superan al ejército griego y lo expulsan de la Tierra de Israel. 
  5. El 25 de Kislev, los macabeos recuperan el Templo Sagrado. Al querer encender la Menorá (candelabro de siete brazos) del Templo, descubren que los griegos habían contaminado prácticamente todo el aceite. 

   ¡Milagro n° 2! Uno de ellos encuentra una vasija de aceite puro, suficiente para una   noche. Elaborar nuevo aceite puro les iba a llevar ocho días. 

  1. ¡Milagro n° 3! el suministro de aceite les alcanza para ocho días y noches, hasta que logran obtener el nuevo aceite.

Para conmemorar y hacer públicos estos milagros, cada año encendemos  el Candelabro de Janucá en cada una de las ocho noches de la festividad.

¡Vivencialo!

Encendido de la Menorá: es el corazón de la festividad. Tiene nueve llamas, una de las cuales es el Shamash (“vela piloto”), que se usa para encender las otras luces.

La primera noche se enciende una -además del Shamash– y las noches subsiguientes se va sumando una vela, hasta completar las ocho velas la última noche de Janucá. 

  • Una pequeña luz disipa mucha oscuridad: Los macabeos combatieron las fuerzas de la oscuridad con espadas, nosotros lo hacemos sumando luz espiritual. La oscuridad es la ausencia de luz; por lo tanto cualquier esfuerzo, cualquier cambio, cualquier iluminación que creamos recorre un largo camino. 

Nunca debemos permitir que la aparente pequeñez de nuestra contribución nos impida actuar y apreciar la importancia de la acción.

¿Qué se necesita? 

  • Una menorá con ocho soportes para aceite o velas y un soporte adicional, separado del resto, para la vela Shamash. Si no tenés una Menorá, pueden utilizarse soportes independientes.
  • 36 velas o aceite y mechas + 8 velas para el Shamash: dado que el milagro de Janucá sucedió con aceite de oliva, una Menorá de aceite es preferible a una con velas, y el aceite de oliva es el ideal. Las mechas de algodón son preferidas debido a la luz suave que producen.

¡Nota! La Menorá debe arder al menos 30 minutos luego de la salida de las estrellas (si se enciende más tarde, 30 minutos en total), por lo tanto hay que asegurarse de colocar suficiente aceite o utilizar velas lo suficientemente grandes.

¿Cómo?

  • Las ocho velas de la Menorá deben estar dispuestas en línea recta, pareja, no en zigzag o con algunos soportes más altos que otros. 

¿Quién?

Hombres y mujeres por igual tienen la obligación de encender la Menorá. El jefe del hogar enciende el candelabro familiar mientras todos los demás escuchan las bendiciones y responden “Amén”. En muchas familias, todos los miembros de la familia, incluso los niños, encienden sus Janukiot personales. 

¿Cuándo? 

  • Lo ideal es realizar el encendido con la puesta del sol, cuando comienza a oscurecer. Algunos acostumbran a encenderla luego de la salida de las estrellas (aprox. 30 minutos después de la puesta del sol).
  • ¿Llegaste tarde a casa? Mientras haya alguien despierto para ver la Menorá, podés encenderla con las bendiciones correspondientes.. Si no, encendela sin recitar las bendiciones.
  • El viernes se enciende la Menorá antes de la puesta del sol, antes de que  las mujeres enciendan las velas de Shabat. Tené en cuenta utilizar suficiente aceite o una vela lo suficientemente grande para que la Menorá arda por lo menos 30 minutos luego de la salida de las estrellas.
  • El Sábado de noche, la Menorá se enciende luego de la salida de las estrellas, una vez recitada la Havdalá, la ceremonia que da la despedida al Shabat. (En la sinagoga, primero se enciende la Menorá y luego se recita la havdalá)

¿Dónde?

La Menorá se coloca en la puerta, frente a la mezuzá, o en una ventana que da hacia la calle.

  • Cuando encontrás la luz que ilumina tu hogar, compartila con los que te rodean.

Procedimiento:

  1.  Reuní a todos los miembros de la casa alrededor de la Menorá.

2. Encendé la vela Shamash. Luego, sostenela con tu mano derecha (a menos que seas zurdo).

3. Mientras estás de pie, recitá las bendiciones correspondientes:

5. Encendé las velas, comenzando por la más “nueva” (ver cuadro).

6. Colocá el Shamash en su lugar. Se acostumbra entonar el “Hanerot Halalu” y “Maoz Tzur”.

7. Quedate alrededor de la Menorá  durante aproximadamente media hora (excepto la tarde del viernes, vísperas de Shabat). Compartí algunas historias de Janucá con tu familia, disfrutá de un juego de dréidel o sevivón (perinola) y saboreá unos tradicionales Latkes calientes (buñuelos de papa fritos) o unas Sufganiot (donas fritas). 

Comidas típicas de Janucá:

Frito: es una tradición comer alimentos que reflejen el significado de la festividad, como la manzana con miel en Rosh Hashaná y los Oznei Hamán en Purim. Janucá no es una excepción: el aceite jugó un papel importante en la historia de Janucá, por lo tanto, acostumbramos a comer alimentos fritos en Janucá.

Encontrá recetas de las tradicionales Sufganiot (donas) y Latkes (buñuelos de papa) aquí

Lácteo: también es costumbre comer alimentos lácteos, para conmemorar a Iehudit, la valiente mujer cuyo osado coraje llevó a la gran victoria de los Macabeos (leé más sobre esta historia haciendo click acá)

El Dréidel (la perinola):

También conocido como “Sevivon”, este juego nos ayuda a recordar el coraje de los valientes niños, quienes se escondieron en cuevas para poder estudiar Torá tras la prohibición de Epífanes. Al acercarse los soldados griegos, los niños sacaban el Dréidel y simulaban estar jugando.

El Dréidel (del Idish “drei”, dar vuelta) tiene cuatro caras, con una de las letras hebreas Nun, Guímel, Hei, Shin, iniciales de “Nes Gadol Haia Sham” (un gran milagro ocurrió allí) tallada en cada una de ellas. 

¡A jugar!

Necesitás:

1 Dréidel

Monedas, caramelos o fichas.

¿Cómo jugar?

  1. Se entrega la misma cantidad de monedas a cada uno de los participantes, y se dejan algunas para el pozo.
  2. En orden, se hace girar el Dréidel:

Si cae en Nun: no ponés ni sacás del pozo.

Si cae en Guímel: tomás todo el pozo, luego todos los participantes colocan una moneda en el pozo.

Si cae en Hei: tomás la mitad del pozo.

Si cae en Shin: agregás una moneda al pozo.

¡Que lo disfrutes!

Janucá Guelt:

En Janucá se acostumbra dar monedas (guelt) a los niños. Una de las razones es que la palabra hebrea Janucá viene de la misma raíz que la palabra Jinuj (educación). En esta festividad focalizamos nuestra atención en la educación judía de nuestros niños: les regalamos dinero y les enseñamos a dar una parte a caridad.

Encendido público de la Menorá: 

El 1974, se encendió la primera Menorá pública, en Philadelphia, Pennsylvania, EEUU. 

Hoy, más de 15.000 Janukiot gigantes son encendidas en plazas, centros comerciales, aeropuertos y otros espacios públicos alrededor del mundo, decenas de ellas en la Argentina. 

El mensaje de las luminarias de Janucá resplandece para que todos lo vean: el mensaje de que el bien y la luz, al final, siempre triunfan sobre la oscuridad.

Una Ieshivá en Egipto

“Él envió a Iehudá adelante… para mostrar el camino”…

La Torá nos dice que cuando Iaakov mudó a su familia a Egipto, en dónde los judíos iban a residir por más de dos siglos, “Él envió a Iehudá adelante… para mostrar el camino”. La palabra hebrea lehorot (“para mostrar el camino”) literalmente significa “para enseñar” y “para instruir”, citando al Midrash a decir que el propósito de la misión de Iehudá era “establecer una casa de estudio en la que se diseminaron las enseñanzas de la Torá”

Iosef ya estaba en Egipto, y Iaakov sabía que su partida de casa, veintidós años atrás, no habían perjudicado su educación y su compromiso con la Torá.  Él tenía la autoridad y los medios para establecer la Ieshivá más magnífica del imperio. Entonces, ¿por qué Iaakov deseó que Iehudá, un inmigrante sin dinero que apenas sabía el idioma, sea el que estableciese la Ieshivá que era para servir a los judíos en Egipto?

IEHUDÁ Y IOSEF

Los hijos de Iaakov estaban divididos en dos: de un lado estaban diez de los doce hermanos, llevados por Iehudá; en el otro, Iosef, cuyas diferencias con sus hermanos fue la causa de mucho dolor y disputa en la familia de Iaakov.

El conflicto entre Iosef y sus hermanos fue más profundo que una pelea por una chaqueta multicolor o la porción de un hijo favorito de los afectos de su padre. Era un conflicto entre dos visiones del mundo, entre dos perspectivas de la vida como un judío en un mundo pagano.

Abraham, Itzjak y Iaakov eran pastores, como eran los hermanos de Iosef. Ellos escogieron esta vocación porque encontraron en la vida del pastor, una vida de aislamiento, la comunión con la naturaleza, y distancia del tumulto y vanidades de la sociedad, muy adecuada a sus aspiraciones espirituales. Cuidando sus ovejas en los valles y en las colinas de Canaan, ellos podrían darle la espalda a los asuntos mundanos del hombre, podrían contemplar la majestad del Creador, y podrían servirlo con una mente clara y el corazón tranquilo.

Iosef era la excepción. Él era un hombre de mundo, un “triunfador fortuito” en el negocio y la política. Vendido a la esclavitud, fue pronto gerente principal de todos los asuntos de su amo. Tirado en la cárcel, fue pronto un miembro de alta clasificación jerárquica de la administración de la prisión. Llegó a convertirse en el Virrey de Egipto, era el segundo después del Faraón, en la nación más poderosa de la tierra.

Aún así, nada de esto lo conmovió. Esclavo, prisionero, gobernante de millones, director de un imperio, dio lo mismo: el mismo Iosef que había estudiado Torá a los pies de su padre, cruzó los palacios y vestíbulos del gobierno de Egipto. Su esencia espiritual y moral derivaba desde adentro y no lo afectaba en absoluto en la sociedad, ambiente, u ocupación que exigía su participación veinticuatro horas por día.

El conflicto entre Iosef y sus hermanos, era el conflicto entre una tradición espiritual y una nueva mundanalidad; entre una comunidad de pastores y un empresario. Los hermanos no podían aceptar que una persona pueda llevar una existencia mundana sin tornarse mundano; que una persona puede seguir unida a Di-s, mientras se encuentra sumergido en los asuntos de la más depravada sociedad de la tierra.

En este conflicto, Iosef tenía que salir vencedor. El aislamiento espiritual que caracterizó las primeras tres generaciones de la historia judía estaba destinado a concluir; Iaakov y su familia se mudaron a Egipto donde el “horno de fundición” del exilio forjaría a sus descendientes en la nación de Israel. Cuando Iosef había previsto en sus sueños, que sus hermanos y su padre se inclinaban ante él,. Iaakov había entendido la importancia de estos sueños desde el principio, y esperaba su cumplimiento. Los hermanos de Iosef encontraron más difícil de aceptar que la era del pastor estaba llegando al cierre, lucharon durante veintidós amargos años, hasta que ellos, también, aceptaron que el desafío histórico de Israel era el desafío de vivir una vida espiritual en un ambiente material.

LOS PADRES FUNDADORES

No obstante, fue Iehudá, y no Iosef  el escogido por Iaakov para establecer la Ieshivá que iba a servir como fuente de conocimiento de la Torá para los Israelitas en Egipto.

Las primeras tres generaciones de vida judía no eran un “falso comienzo”: ellos eran la fundación de todos los que los seguirían. Era esta la fundación de la cual Iosef obtuvo la fuerza para perseverar su fe y rectitud en un ambiente extranjero; era esta fundación en la cual el edificio entero de la historia judía sería construido.

El judío vive en un mundo material, pero sus raíces se plantan en la tierra de pura espiritualidad. En su vida diaria debe ser un Iosef, pero su educación debe proporcionarse por un Iehudá.

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch Cortesía de MeaningfulLife.com