El duelo

¿Quién dice el Kadish por quién?

Los hijos deben recitar el Kadish por sus padres y sus madres durante los primeros once meses después del fallecimiento de estos y cada año en el aniversario de su muerte (IorTzait), de acuerdo con el calendario judío.

En el caso de que el fallecido no tenga un hijo varón hay dos opciones:

1. Pedirle a otro familiar.

Si no hay un hijo que diga el Kadish, entonces, debería decirlo otro hombre; preferiblemente, un familiar cercano. (Hay quienes sostienen que el yerno tiene la prioridad. No obstante, no deberá ser una persona que tiene ambos padres vivos. Si deseas decir Kadish por alguien, pero gracias a Di-s, tus padres aún están con vida, entonces, deberías pedirles permiso a ellos.

2. Pedirle a otra persona.

En el caso de que no haya un hijo o un familiar que puedan asistir a un minián para decir el Kadish, entonces, hay que pedirle a otra persona que lo diga en lugar de ellos. A esta persona, hay que decirle cuál es el nombre hebreo del difunto y el nombre hebreo del padre del difunto

La historia del Kadish

El Kadish es una de las plegarias más bellas, más profundas, más llena de significado y más espiritualmente conmovedoras de toda la liturgia judía. Es una vigorosa declaración de fe. Se trata de un antiguo poema en prosa, en arameo antiguo, una letanía en la que la música de las palabras, los ritmos fuertes, los sonidos enternecedores y las respuestas alternadas del líder y la congregación ejercen un verdadero poder hipnótico en los que la escuchan.

Se ha señalado en repetidas ocasiones que el Kadish es el eco de Job en el libro de oraciones: “Aunque Él me dé muerte, seguiré confiando en Él”. Es un llamado a Di-s desde lo más profundo de la desgracia, un llamado que exalta su nombre y lo alaba, a pesar de que Él acaba de arrancar de la vida a un ser humano. Al igual que la plegaria de Kol Nidrei del Día del Perdón, el significado del Kadish suele darse por sentado. Es una respuesta dada desde los confines más remotos del alma; una respuesta primitiva y casi hipnótica a la sagrada exigencia de santificar a Di-s Todopoderoso. Su apasionado recitado inspira una alegre y saludable hombría en un momento de profunda pena.

El Kadish figura en el servicio tradicional trece veces. Se lo recita al concluir todas las plegarias principales y al concluir el servicio. También, sirve de recitación intermedia en cada punto de enlace del servicio. Se lo recita después del período de estudio del Talmud, en el cementerio, después de un entierro, en los servicios durante el año de duelo y en cada yarzeit.

Los sabios nos enseñaron que aquel que recita el Kadish con plena convicción y con todas sus fuerzas será merecedor de la anulación de cualquier decreto divino que se haya hecho en su contra. De hecho, los sabios afirman que hasta el mundo mismo se mantiene gracias a su recitación, y que este redime a los muertos de la perdición en forma taxativa.

El Kadish era considerado de mucha importancia en la vida religiosa de una persona judía, por eso, se lo recitaba en arameo, que era el idioma en que hablaba el pueblo judío en la Antigüedad, para que todos pudieran entender lo que se decía. Y a modo de testimonio de su continuo poder, se lo sigue recitando en ese mismo idioma hasta el día de hoy. Otra razón que se da para el uso del arameo es que el Kadish funcionaba como un método educativo que enseñaba que la vida diaria y secular debía infundirse e impregnarse de santidad, entonces, esta oración sería el epítome de la santidad. Casi en forma inevitable, ocurrió que cobró una popularidad excesiva, tanta que los sabios se vieron en la obligación de advertirle al pueblo que no confiara en él como si se tratara de un poder mágico; ya que por atribuírsele estos poderes, aumentaba la cantidad de veces que se lo recitaba, y esto podía producir consecuencias indeseables. Es decir, la plegaria por los muertos podría convertirse así en el momento central de los servicios de oración.

 

La función del Kadish

El Kadish del Doliente cumple dos funciones prácticas: 1) armoniza con el espíritu interno del doliente curando en forma imperceptible sus heridas psicológicas y 2) le enseña al doliente lecciones vitales y profundas acerca de la vida y la muerte y sobre la conquista del mal. Por lo tanto, no es un hecho azaroso que el Kadish se haya vuelto tan importante para las personas asoladas por el dolor y que, con el transcurso del tiempo, se haya transformado en el distintivo del dolor por la pérdida de un ser querido.

El Kadish como Forma de Consuelo

Ya en la Antigüedad, el Kadish estaba asociado con el consuelo de los dolientes (nejamá). En la fuente más antigua que trata el tema del Kadish del Doliente, vemos que el líder del servicio se dirigía a la parte trasera de la sinagoga, donde se congregaban los deudos, y en forma pública los reconfortaba con la bendición del doliente y el Kadish. Cabe destacar que la recitación del Kadish coincide con la cantidad de tiempo durante la cual la tradición manda a los judíos a que consuelen a los dolientes por la muerte de sus padres, vale decir, doce meses. (Con posterioridad, la tradición redujo este período a once meses).

Con un espíritu de consuelo y renuncia, esta bellísima letanía se inicia con la admisión de que el mundo que solo Él –el Omnisciente Creador del Universo– conoce sigue siendo un misterio y una absoluta paradoja para el ser humano. Y culmina con un fuerte anhelo, expresado en las palabras que utilizaron los amigos de Job cuando trataron de consolarlo, osé shalom bimromav, que Él, quien es lo suficientemente poderoso como para hacer las paces entre los distintos cuerpos celestes, también, traiga la paz a toda la humanidad.

Al fin, oramos para lograr, en las palabras del Kadish, el consuelo de todo el pueblo judío no solo por sus muertos, sino también por la destrucción de su antiguo Templo y por su santa ciudad, Jerusalem. De hecho, muchos rabinos sostienen que el Kadish tiene su origen en la plegaria compuesta específicamente por los hombres de la Gran Asamblea para consolar a la población tras la destrucción del primer Templo y su posterior exilio. De hecho, fue en respuesta a esta tragedia histórica que Ezequiel clamó por primera vez el mensaje a partir del que la tradición tomó las palabras iniciales del Kadish: “He exaltado y santificado mi nombre y lo he dado a conocer a los ojos de todas las naciones y ellas sabrán que Yo soy el Eterno”. El Amo de todo le traerá salvación a su pueblo.

Además de los conceptos que encontramos en el Kadish, las palabras mismas ofrecen un cierto consuelo implícito. Dada la acentuación y la repetición de los pensamientos positivos de “vida” y “paz”, estos valores quedan impresos en las personas apabulladas y en las personas que tienen el corazón triste. El Kadish transfiere en forma subliminal la mirada fija e interna del doliente del ser que ha fallecido a los seres con vida, de la crisis a la paz, de la desesperación a la esperanza, del aislamiento a la comunidad.

En ese momento tan crucial en el que la fe se sacude más que nunca y en el que,es muy probable que se sienta rebeldía contra Di-s por la muerte de un ser querido, el individuo se levanta para recitar las alabanzas del Creador: Isgadal ve-iskadash…, magnificado y santificado sea Él que creó el Universo… Todas las leyes de la naturaleza operan de acuerdo con su voluntad. Precisamente, en el momento en el que el hombre pone el foco en el Reino del Cielo, en el mundo de los muertos, en el destino de su ser querido, el Kadish, en forma silenciosa casi imperceptible, transfiere su mirada hacia el reino de Di-s en la tierra, entre los seres vivos –ve-iamlij maljusei be-jaiejon u-ve-iomejon. “Que Él establezca Su reino durante tu vida y en tus días”. 

Cuando la visión del hombre se vuelve borrosa con las imágenes de un cuerpo inerte, el Kadish llena la mente del doliente con “vida” y “días” y “este mundo” a través de la constante e hipnótica repetición, a la mañana y a la noche, de las palabras jaim y iamim y olam. 

Otra de las principales técnicas de consuelo del Kadish es la insistencia, dado que se trata de una plegaria de santidad, de que sea recitado solo en presencia de un quórum público (diez hombres) y jamás en privado. Su recitación, que suele llevarse a cabo junto a otros tantos dolientes, crea un ambiente de camaradería en un momento de profunda soledad y desamparo. Y enseña en forma implícita que las demás personas sufren o han sufrido un dolor similar; que la muerte es el fin natural de toda la vida  y que el ritmo del hombre ha sido básicamente el mismo desde los días en que Adán se negó a comer del Árbol de la Vida.

El Kadish es una plegaria de consuelo, grandiosa en su concepción espiritual, dramática en su ritmo y en la música de las palabras, y profunda.

La Halajá dispone que tiene que quedar expuesto “el corazón” (o sea que la rasgadura debe ser echa sobre el corazón) es también un simbolismo que el corazón esta partido.

Otra explicación no tan conocida expresada en el Talmud de Jerusalem. “Exponer el corazón” también es una forma de demostrar el dolor de no poder cumplir con el mandamiento de honrar al padre y a la madre. Sufrimos profundamente por no poder transmitir amor a nuestros seres queridos. Podemos seguir respetando a nuestros padres incluso después de la muerte, pero el lazo de amor entre padre e hijo finaliza por lo que nuestro corazón es expuesto, expresando nuestro dolor para que todos lo puedan ver.

El Kadish es el abrazo de una generación con otra, el lazo que conecta dos vidas.
¿Qué mejor consuelo hay para el doliente que saber que las ideas y las esperanzas y los temas de interés y los compromisos del difunto continúan en la vida de su propia familia?

El hecho de que el hijo recite el Kadish representa la continuación de esa vida y arrebata el valor más profundo del individuo de las tenebrosas mandíbulas de la muerte.

Kadish de Duelo se dice solamente cuando se ha formado un minián.

Comprendiendo el milagro de Janucá

La festividad de Janucá (la fiesta de las luminarias), en la cual encendemos la janukía por ocho días para agradecer y recordar el milagro que Hashem nos hizo, que las velas permanecieron prendidas esos 8 días a pesar de que el aceite encontrado (un único tarrito con el sello del Kohen Gadol, que esto significaba que no había sido impurificado por los griegos) sólo alcanzaba para un día.

Ahora, surge una pregunta acerca de este milagro que celebramos, en el Beit Hamikdash, el Kohen todos los días ponía siempre la misma cantidad de aceite en la menorá, y ¿ cuánto tenía que poner? la mitzvá era que las velas perduren MEEREV AD BOKER, es decir, desde el anochecer hasta el amanecer, dentro de ese momento hay 2 tiempos llamados BEIN HASHEMASHOT, que es desde cuando el sol se pone hasta la salida de las estrellas en la tarde y desde el alba a la salida del sol en la mañana, tiempo en el cual hay duda si es día o noche.

Todos los días el Kohen llenaba todos los tarritos con la misma cantidad de aceite necesario para ese tiempo, pero la única que permanecía encendida también en el tiempo de Bein Hashemashot era el NER HAMARAVÍ, la vela occidental, las otras no.

De acá vemos, que el milagro de permanecer encendidas las velas ya existía, con el Ner Hamaraví.

Entonces, ¿qué diferencia hubo entre el milagro de janucá, que las velas permanecieron encendidas 8 días, con el Ner Hamaraví del Beit Hamikdash?

En Janucá, TODAS las velas permanecieron encendidas también en el tiempo de Bein Hashemashot, mientras que en el Beit Hamikdash solo el Ner hamaraví.

De aca, que en el Beit Hamikdash había milagro dos veces, en el Bein Hashemashot de la noche y en el del día, ya que al día siguiente tenía que rellenarlos nuevamente, en cambio en janucá hubo milagro 8 días, ya que todas las velas permanecieron encendidas también en el tiempo de bein hashemashot todos los días sin apagarse en ningún momento con solo 1 tarrito de aceite.

Encendemos la Menorá de Janucá al atardecer y es costumbre de Jabad incluso encenderla al momento de la puesta del sol, es decir, justo al comienzo de Bein Hashemashot.

La Halajá (Ley) establece que para cumplir la Mitzvá, las velas deben estar encendidas un mínimo de ½ hora aproximadamente una vez entrada la noche, y ese tiempo es exactamente el tiempo de 2 Bein Hashemashot (de aproximadamente 15 minutos cada uno, el de la mañana y el de la tarde).

La Luz de las velas de Janucá representan la Luz milagrosa que iluminó a nuestros antepasados justamente en los tiempos de duda, tiempos donde no se sabe si es día o noche, tiempos de confusión.

Esa misma energía se renueva cada año en Janucá y es un momento propicio para alegrarnos por la Luz que ilumina y despeja todas nuestras dudas.

Quiera Hashem que la luz de este Janucá disipe toda duda y perdure por siempre.

 

Por Shulamit Grodzicki

La tradición de la comida de Janucá

Un menú típico de Janucá suena como que fue planeado por chicos de doce años o menos; panqueques de papa, fritos, por supuesto en mucho aceite. 

Bizcochos de queso blanco. Bolas de fraile rellenas de mermelada, cubiertas de azúcar impalpable. Buñuelos de manzana fritos, rosquillas rellenas de queso freídas en aceite y cubiertas de miel. Blintzes de queso. 

¿No será una manera de hacer que los niños no se vayan luego de haber prendido las velas y que disfruten de una comida familiar? ¡Para nada! 

La tradición de la comida de Janucá tiene sus orígenes en los primeros años que se comenzó a celebrar la festividad, y nos hacen recordar ciertos milagros asociados con los eventos de Januca mismo. Y por supuesto, recordar los milagros y la libertad que todos celebramos agregan un sabor especial a todo lo que servimos…

¿Por qué los judíos comen comidas fritas en Janucá?

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el milagro del aceite, que una vasija de aceite que se supone duraba un día, duró ocho. Y todos sabemos que éste es el origen de la Mitzva de encender la Menoráa ocho días. También es la razón de porqué es costumbre comer comida cocinada en aceite.

Hay conexiones más profundas entre el aceite de oliva y Janucá.

Místicamente, tanto la Menorá como el aceite que se usaban para iluminar, están asociados con Jojmá, sabiduría. La guerra entre los griegos y los judíos también fue una guerra sobre qué sabiduría perduraría en el mundo. Los griegos querían que todos bajo su dominio piensen y estudien exactamente como ellos. Se oponían con violencia ante la idea de la sabiduría Divina, y por ello prohibían el estudio de la Torá.

También, la palabra Shemen, (aceite en hebreo), tiene las mismas letras que Shmone, ocho, el número de días que duró milagrosamente el aceite.

¿Cuál es la conexión entre la comida láctea y Janucá?

Yehudit, era una joven mujer que vivía en Betulia, en la tierra de Judea, en la misma época que la guerra contra los griegos. Ella causó que el general griego se durmiera, dándole quesos salados que lo dejaron muy sediento, y dándole vino para tomar. Una vez dormido, lo mató. Al ver que su general había sido asesinado, el ejército griego de desesperanzó y escapó. En recuerdo al coraje de Yehudit, comemos productos lácteos.

Nada sucede por casualidad, así que no es sorprendente que ambos eventos milagrosos de Janucá hayan sucedido por medio de dos comidas cuyo rico simbolismo nos recuerdan muchas de las cosas por las que luchamos también.

La Torá, cuyas tradiciones fueron atacados por decretos de los griegos, es comparada con la leche, y esta es una de las razones por las cuales comemos productos lácteos en Shavuot también. Ahora entendemos la conexión entre las comidas lácteas y fritas con Januca. 

¿Pero de dónde surgieron las diferentes comidas tradicionales de Janucá?

Durante todos estos siglos, las diferentes comunidades judías en todo el mundo han encontrado varias formas de incorporar el aceite y lo lácteo en sus comidas de Janucá.

Una de las más famosas comidas, los Sufganiot Israelíes (las borlas de fraile, provienen de una tarta de masa con levadura mencionada en el Talmud. Estas tartas eran cocinadas en aceite y se llamaban Sufganin (absorbente), porque absorbían mucho aceite cuando se cocinaban. No tenían leche, pero eran dulces, y a veces se las rellenaba con miel, y el hecho que eran cocinadas en aceite hizo que estas tartas se conviertan en una comida tradicional de Janucá.

En España, los judíos le agregaban queso a estas tartas, y de ahí es que surgen estos Sufganiot rellenos de queso, y también otras tartas de queso fritas populares entre los Sefaradim. Los judíos alemanes usaban una versión de estas tartas rellenas de mermelada, que la trajeron a Israel en los años 1930.

En India, esta masa dulce era una combinación de harina con miel o azúcar, pero también se le agregaba leche y manteca.aEn comunidades del Norte, en donde el aceite de oliva era raro y caro, se usaba grasa de pollo u otras alternativas para fritar. Los latkes de papa, buñuelos de manzana, y otras comidas neutras, se convirtieron en una norma, aunque hoy en día se usa aceite de oliva u otro aceite para preparar estas comidas.

Latkes:

Ingredientes:

Porciones: Aproximadamente 2 docenas de latkes

  • 6 papas grandes
  • 1 cebolla dulce pequeña
  • 2 huevos batidos
  • 1/2 taza de harina (o lo suficiente como para juntar los ingredientes de la mezcla)
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1/2 taza de aceite vegetal (2 cucharadas de aceite por tanda de latkes en la sartén)

1Pelá las papas y rallarlas en trozos grandes. Si optas por usar cebollas, picalas finamente y añadiles a las papas.

2 – Batíe dos huevos y agregales una pequeña cantidad de harina. Si optás por agregar sal y pimienta para sazonarlos, hacelo  ahora.

3Aprieta las papas para sacarles un poco del agua. Si están demasiado húmedas, no se pondrán crocantes al freírlas.

4-Añadí las papas ralladas (y la cebolla) a la mezcla de huevos y harina, y mezclá bien todos los ingrediente.

5-Poné 2 cucharadas de aceite vegetal en una sartén pesada. Caleintala a temperatura alta.

6Con la cuchara para mezclar medí  la mezcla de papas para hacer las tortitas. Déjalas caer en la sartén caliente.

7Freílas hasta que estén doradas en los bordes. Luego dala vuelta para que se frían del otro lado.

8Sácalas del aceite cuando el segundo lado esté dorado.

9-

Coloca los latkes cocidos en un plato cubierto con toallas de papel para eliminar el exceso de aceite. Servilos  calientes.

-Algunos de los ingredientes tradicionales que van encima de los latkes incluyen puré de manzana para darles un sabor dulce o crema agria para darles un sabor salado. La salsa de arándano es otro buen ingrediente.

-Un buen acompañamiento para los latkes es una ensalada simple.

-Conserva calientes los latkes en el horno mientras haces los demás.

-Unas cucharadas de perejil fresco picado animan el sabor de los latkes.

-Para darles un gusto  diferente, intenta agregarle una manzana agria finamente picada a la mezcla en lugar de la cebolla picada.

-El yogur natural es un excelente sustituto de la crema agria.

-Dependiendo del tamaño de tu sartén podrías freír varios latkes a la vez.

Sufganiot

Ingredientes

  • 50 gr. de levadura fresca
  • 1 taza y ½ de agua caliente con 1 cucharada de azúcar
  • 2 huevos 
  • ½ taza de aceite
  • ½ taza de azúcar
  • 1 cucharita de vainilla y 1 k de harina

Procedimiento

  1. En un bol grande  tamizá la harina y, de mientras dejas leudar la levadura en una taza con azúcar y agua calentita.
  2. A la harina le añades los huevos una vez revisados, el aceite, el azúcar, la taza con la levadura y ½ más con agua y la vainilla.
  3. Amasar hasta que no se enganche, cuesta un poquito, por que es una masa húmeda. Consejo: poner un poco de aceite en la palma de la mano.
  4. Dejá reposar la masa en bol tapado con film transparente durante una hora o hora y medio (si está en un sitio calentito sube antes).
  5. Transcurrido ese tiempo, volvela a amasar un poco y estirala con un rodillo hasta que queden masas de un dedo de grosor.
  6. Una opción es hacerlos de dos medidas, unos más pequeños y otros de un diámetro mayor, con bastante aceite a calentar(mejor una freidora, pero yo me apaño con el WOK) como unos cuatro dedos y los colocas de 5 en 5 más o menos y luego  escurrilos en papel absorbente.
  7. Una vez enfriados, los podes rellenar con mermeladas, crema de chocolate ….. y espolvoreados con azúcar impalpable.

Notas

Salen como 60 o 70 dependiendo del diámetro en que se corten las masitas.

Vaieshev: La historia de Iosef

En esta parashá se narra la historia de Iosef,  hijo de Iaacov y personaje de gran importancia, ya que representa el puente entre dos estadios de la historia judía: el paso de una familia de pastores a una nación, a un pueblo forjado en Egipto.

Iosef fue el hijo favorito de Iaacov, porque era hijo de Rajel, su principal esposa, por la cual accedió a trabajar con Laván. Aun cuando todos los hijos de Iaacov eran Tzadikim (justos), fue en Iosef que Iaacov vio a su continuador y, por lo tanto, le reveló secretos de la Torá y le transmitió todas las leyes que había estudiado en la Ieshivá de Shem y Eber. 

Además del parecido físico entre Iaacov y Iosef, existen semejanzas en la historia de sus vidas, entre las cuales se pueden mencionar las siguientes:  ambos nacieron circuncidados, sus madres habían tenido dificultad en concebir, ambos fueron odiados por sus hermanos, quienes incluso trataron de matarlos, ambos se casaron y tuvieron hijos fuera de Israel; ambos fueron acompañados por ángeles y bendecidos a través de un sueño (Iaacov, en el sueño de la escalera, y Iosef, que obtuvo su grandeza a través de la interpretación de un sueño del Faraón, sobre las vacas gordas y las vacas flacas); ambos vivieron y murieron en Egipto y pidieron que sus restos fueran llevados a Israel.

Los hermanos de Iosef estaban enojados con él, no solo porque era el favorito de su padre, sino también por los dos sueños que había tenido Iosef, y que les había relatado. En el primero, todos estaban juntos en el campo atando fardos de cereal y, de repente, el fardo de cereal de Iosef se levantaba y los fardos de los demás se inclinaban ante él (lo cual señalaba que los gobernaría, tal como sucedió muchos años después cuando se inclinaron ante él en Egipto, donde fueron a comprar cereal).

En el segundo sueño, Iosef estaba rodeado por el sol, la luna y once estrellas, y todos se inclinaban ante él. Iaacov, su padre, comprendió que aquella era una profecía, que se cumplió posteriormente. 

Rubén fue el hermano de Iosef que convenció al resto de sus hermanos de que no lo mataran. Iosef fue vendido varias veces: primero, sus hermanos lo vendieron a una caravana de ismaelitas por veinte monedas de plata; luego, éstos lo vendieron a los midianitas y, por último, fue vendido en Egipto a Potifar, un oficial del Faraón. Nuestros Sabios explican que, tal como Iosef tuvo que sufrir y ser vendido antes de convertirse en poderoso en Egipto, así también el Pueblo Judío sobrevivirá sus exilios y finalmente será libre.

Los hermanos hicieron creer a su padre Iaacov que Iosef había sido devorado por un animal feroz. Iaacov lamentó la muerte de Iosef por 22 años. 

Itzjak, padre de Iaacov, sabía que Iosef estaba vivo, pero no se lo reveló. 

Iosef fue el primer judío en resistir a la asimilación, al no sucumbir a la seducción de la esposa de Potifar, aún cuando para aquel momento era un joven que solo contaba 17 años. De esta manera, Iosef es un ejemplo del judío que, a pesar de vivir en un mundo secular rodeado de tentaciones y corrupción, conserva un alto nivel de moralidad, no olvida a Di-s, cumple los preceptos y no reniega de ser judío.

Iosef pasó doce años preso por la falsa acusación de la esposa de Potifar. Una vez que interpretó correctamente los sueños del Faraón, éste lo nombró virrey a la edad de 30 años, otorgándole grandes riquezas y mucho poder. 

Janucá 5786/2025

Janucá es la “fiesta de las luces” de ocho días de duración, que se celebra con el encendido de la menorá todas las noches.

Janucá ( Hanukah ) es la “fiesta de las luces” de ocho días de duración, que se celebra con el encendido de la menorá todas las noches, oraciones especiales y comidas fritas.

La palabra hebrea Janucá significa “dedicación” y recibe ese nombre porque celebra la re-dedicación del Templo Sagrado (como leerás a continuación).

El centro de la festividad es el encendido nocturno de la menorá , que tiene nueve llamas, una de las cuales es el shamash (“acompañante”), que se utiliza para encender las otras ocho velas. La primera noche, encendemos una sola llama.

La segunda noche, se enciende una llama adicional. Para la octava noche de Janucá, las ocho velas están encendidas.

El viernes por la tarde, se debe tener cuidado de encender la menorá antes de encender las velas de Shabat  y la noche siguiente se deben encender sólo después de que Shabat haya terminado.

En el siglo II a. C., la Tierra Santa estaba gobernada por los seléucidas (sirio-griegos), que intentaron obligar al pueblo de Israel a aceptar la cultura y las creencias griegas en lugar de la observancia de las mitzvot y la creencia en Di-s.

Contra todo pronóstico, un pequeño grupo de judíos fieles pero mal armados, liderados por Judas el Macabeo, derrotó a uno de los ejércitos más poderosos de la Tierra, expulsó a los griegos de la tierra, recuperó el Templo Sagrado de Jerusalem y lo volvió a dedicar al servicio de Di-s.

Cuando intentaron encender la Menorá del Templo, encontraron solamente una vasija de aceite de oliva que no había sido contaminada por los griegos. Milagrosamente, encendieron la menorá y el aceite que les quedaba para un día duró ocho días, hasta que pudieron preparar aceite nuevo en condiciones de pureza ritual.

Para conmemorar y dar a conocer estos milagros, los sabios instituyeron la festividad de Janucá.

Se recitan bendiciones especiales, a menudo con una melodía tradicional, antes de encender la menorá, y después se cantan canciones tradicionales .

En cada hogar (o incluso por cada miembro de la familia) se enciende una menorá y se coloca en una puerta o ventana. La menorá también se enciende en sinagogas y otros lugares públicos. En los últimos años, han aparecido miles de menorás gigantes frente a los edificios legislativos y en centros comerciales y parques de todo el mundo.

Recitamos diariamente la oración especial del Hallel  y añadimos V’Al HaNissim en nuestras oraciones diarias y en la Bendición después de las Comidas, para ofrecer alabanza y agradecimiento a Di-s por “entregar a los fuertes en manos de los débiles, a los muchos en manos de los pocos… a los malvados en manos de los justos”.

En Janucá, es costumbre jugar con un “dreidel” (un trompo de cuatro lados que lleva las letras hebreas nun , gimmel , hei y shin , un acrónimo de nes gadol hayah sham , “un gran milagro ocurrió allí”). El juego generalmente se juega por un bote de monedas, nueces u otras cosas, que se gana o se pierde según la letra en la que caiga el dreidel cuando se hace girar.

Como el milagro de Janucá se hizo con aceite, es costumbre comer alimentos fritos en aceite.

El clásico de Europa del Este es el latke (panqueque) de papa con guarnición de puré de manzana o crema agria, y el favorito israelí es la sufganya (rosquilla) rellena de gelatina.

Conjunción de fuerzas

Dicen que “no puedes bailar en dos casamientos a la misma vez”. Pero según las enseñanzas del Maguid de Mezritch sí puedes.

La lectura de la Torá de Vaishlaj comienza: “Y Iaakov envió ángeles delante de él a Esav su hermano” (Génesis 32:4). Iaakov lucha para reconciliarse con su salvaje hermano Esav, quién está determinado en castigar a Iaakov.

Comentando las palabras “Y Iaakov envió ángeles”, Rashi dice: “Ángeles reales”. El Maguid de Mezritch dice: “Sólo el aspecto ‘real’ de los ángeles le envió a Esav, pero el componente espiritual se mantenía siempre con Iaakov”.

Espera un minuto, algo no está bien aquí. Parecería que el objetivo de Iaakov en el envío de los ángeles, era que ellos ejercieran sus inmensos poderes espirituales para neutralizar la hostilidad de su hermano Esav. ¿Por qué el Maguid propone que en el envío de los ángeles, Iaakov retenga estos poderes espirituales, enviando una versión más común de los ángeles en su lugar?

Pero las palabras del Maguid pueden ser entendidas de otra forma más mágica.

Los ángeles traen todo de sí mismos para el encuentro con Esav. Están totalmente equipados, en la realidad, así como también espiritualmente, para hacer frente a este formidable desafío. Sin embargo, mientras que luchan para realizar su misión, nunca dejan de darse cuenta de que estar con Esav no es su destino final. Ellos se apuran en terminar y reunirse con Iaakov. Así, mientras los ángeles están con Esav en la realidad, siguen estando espiritualmente conectados con quien los envió.

Y es este vínculo inquebrantable que provoca el éxito de los ángeles. Sólo permaneciendo firmemente conectados con su fuente, el virtuoso Iaakov, los ángeles pueden estar seguros de tener éxito en su esfuerzo de refinar a Esav.

Así también es la historia de nuestras vidas.

Nosotros también estamos en una misión. Nuestras almas se han enviado desde lo alto, para investirse en un cuerpo. Al mismo tiempo, se nos ha imbuido con las herramientas necesarias para dominar, refinar y elevar nuestro entorno.

Es imprescindible que para enfrentar esta prueba, tengamos el arte de bailar simultáneamente en dos casamientos. Mientras enviamos a nuestro ángel mensajero, a nuestra alma, para vencer, debemos mantener firme nuestro propio “Iaakov”, la fuente de nuestra alma Divina, que nunca puede ser manchada.

Por: Dovi Scheiner

¿Que significa “Macabeo”?

Macabeo se ha convertido en sinónimo del pequeño grupo de luchadores judíos que liberaron a Iehuda, de los conquistadores sirio‐griegos durante la saga de Januca en el período del Segundo Templo. Este término se aplicó originalmente solo a Iehudá, quien dirigió el grupo después de la muerte de su padre, Mati‐ tiahu, y en los primeros escritos se hace referencia a él como “Iehudá Macabeo” 

Quizás la explicación más conocida es que la palabra “Macabeo” se compone de las letras iniciales del versículo que el pueblo judío cantó después de que Di‐s dividió el mar: “Mi kamoja baeilim Hashem, “¿Quién es como Tú entre los valientes, Oh Di‐s. ”· Se dice que esta frase fue el grito de batalla de los Macabeos, escrito en sus estandartes y escudos. 

· Algunos explican que la palabra “Macabeo” está relacionada con la palabra griega “fuerte” o “luchador”.

· Otros exponen que proviene de la palabra hebrea para “martillo”, makav, ya sea porque Iehudá era el “martillo de Di‐s”, sus rasgos se parecían un poco a los de un martillo, o porque su ocupación anterior era la de herrero.

· Algunos sugieren que proviene de la palabra hebrea mejabe, que significa “extinguir”. Los macabeos se esforzaron por apagar el fuego de los griegos, que sembró la muerte y la desolación por toda la tierra de Israel.

· El padre y patriarca de la familia era Matitiahu el Cohen (“Sacerdote”). Por lo tanto, algunos explican que la palabra Macabeo era en realidad un acrónimo de las letras iniciales de su nombre, Matitiahu Cohen Ben (hijo de) Iojanan.

· Los maestros jasídicos explican que los 2 versículos conectados con “Macabeo” denotan la presencia de Di‐s en el mundo.

Y en última instancia, de lo que se trata Janucá: traer luz y santidad a la oscuridad, un proceso que se completará con la llegada del Mashíaj. ¡Que sea pronto en nuestros días!

Vaishlaj “Y Mandó”

Después de su regreso a Israel – que representa la perfección espiritual adquirida luego de haber pasado 20 años trabajando para Laván en Harán (mundo de idolatría) – Iaacov manda mensajeros a su hermano Esav para hacer las paces. Sin embargo, éste lo enfrenta con 400 guerreros, señalando así su intención de seguir peleando.

Para encontrarse con Esav, Iaacov se protege con tres cosas: la plegaria (tefilá), mandándole regalos a Esav y preparándose estratégicamente para la confrontación (divide a su gente en dos bandos, de tal modo que si Esav liquida a uno, queda el otro). Esto nos muestra cómo deben prepararse los judíos cuando son enfrentados por otras naciones. 

Al encontrarse con Esav, Iaacov se inclina ante él, pero realmente lo hace frente a la Shejiná, la Providencia Divina, que lo salva milagrosamente cuando Esav pretende matarlo. 

Iaacov pelea con el ángel protector de Esav y gana, pero es lesionado en el muslo; por ello la Torá prohíbe comer el Guid Hanashé, tendón del muslo cercano al nervio ciático.

La mitzvá de Guid Hanashé es la tercera de la Torá y la primera de carácter prohibitivo. Hay dos partes que no pueden ser comidas en un animal Kasher: el nervio ciático (ley de la Torá) y el nervio perineo (prohibición rabínica).

En nuestros hábitos diarios de comida somos forzados a recordar la herida infringida a Iaacov por Esav en su punto débil (yozai yerjó), representando por la descendencia de Iaacov, que es el pueblo judío. Por lo tanto, debemos reforzar cada generación mediante la educación en Torá, para no ser heridos por otros pueblos.

Luego de la pelea con el ángel, el nombre de Iaacov es cambiado por el de Israel, que significa “has peleado con cuerpos celestiales (el ángel de Esav) y con cuerpos terrenales (Lávan y Esav) y has vencido”; por tanto, mereces la bendición por una conducta noble en un enfrentamiento directo. En esto se diferencia del nombre Iaacov (el que obtuvo la bendición de su padre a través de la astucia).

Cambiar el nombre puede anular un decreto celestial desfavorable. De haber un decreto para que Esaú dominara a Iaacov, Di-s reafirmaría a Iaacov, “puesto que ya no será Iaacov y su nombre será Israel”.

Los nombres de Iaacov e Israel – que todos hemos heredado – se refieren al cuerpo y el alma, respectivamente. Es necesario rectificar espiritualmente el cuerpo para que el poder del alma pueda morar en él. Solo entonces merecerá llamarse Israel.

La Torá no está escrita en orden cronológico. La venta de Iosef en realidad precedió a la muerte de Itzjak por 12 años. Cuando nació Iaacov, Itzjak tenía 60 años.

Itzjak falleció en el año 120 de Iaacov. Iosef tenía 17 años cuando fue vendido, y Iaacov tenía 108 años. 

Rivka murió sin haber visto a su hijo Iaacov y fue enterrada en la Cueva de Majpelá, a diferencia de Rajel, que fue enterrada en Bet Lejem o Belén, el lugar donde los judíos pasaron cuando fueron exiliados a Babilonia, Rajel pidió a Di-s por ellos. Rajel murió al dar a luz. 

Al morir Itzjak a la edad de 180 años, Esav decidió quedarse con los bienes de su padre, y Iaacov, con la tierra de Canaán y la Cueva de Majpelá, lugar donde fue enterrado su padre. 

“Los Sabios dicen que la experiencia de los padres es una guía para sus hijos. Lo sucedido a nuestros Patriarcas refleja eventos que se repiten en la historia de nuestro pueblo, tanto en lo individual como en la nación en su conjunto”.

¿Casarse con dos hermanas?

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch
 

La parashá de esta semana contiene un relato de los cuatro matrimonios de Jacob, todos —según Rashi— con hijas de Labán. Ahora bien, esto parece contradecir la visión tradicional de que Jacob (junto con Abraham e Isaac) cumplió todos los mandamientos de la Torá a pesar de que Di-s aún no los había entregado a Israel, debido a una combinación de celo personal y un conocimiento profético de lo que sería la ley; pues el matrimonio con dos hermanas se prohíbe posteriormente. Rashi parece no ofrecer ninguna explicación de la dificultad, y el Rebe considera varias posibles soluciones, finalmente reconciliando la aparente contradicción y extrayendo las implicaciones morales de la historia.

Las esposas de Jacob

Un principio importante del comentario de Rashi sobre la Torá es que su política consiste en responder a todas las dificultades que surgen al interpretar literalmente los versículos. Y cuando no encuentra una respuesta a este nivel, la señala y añade que no sabe cómo resolverla. Cuando hay una dificultad que Rashi ni siquiera señala, es porque la respuesta es obvia incluso para un niño pequeño que recién comienza a estudiar la Torá.

Por eso resulta tan extraño que encontremos en esta parashá un hecho desconcertante, que ha preocupado a muchos comentaristas y que Rashi no sólo no explica sino que parece no tomarlo en cuenta.

Se nos dice que Jacob se casó con Raquel y Lea, y posteriormente con Bilhá y Zilpá, todas hijas de Labán. Y dado que la tradición sostiene que los antepasados cumplieron toda la Torá aunque aún no había sido entregada, ¿cómo es posible que Jacob se casara con cuatro hermanas, cuando la Torá prohíbe explícitamente tomar en matrimonio a la hermana de la esposa mientras ésta viva?

Podría pensarse que Rashi no comenta el problema porque cuando el niño aprende esta parashá aún no ha estudiado la prohibición, que aparece más adelante en Vaikrá. Sin embargo, esto no explica por qué Rashi tampoco menciona la dificultad más adelante.

Otra posibilidad es que Rashi considerara que entre las muchas explicaciones existentes había alguna lo suficientemente obvia como para no mencionarla. Pero tampoco explica su silencio, ya que esas explicaciones difieren entre sí y no abordan el significado literal del texto, que es donde Rashi se enfoca.

Algunas explicaciones

Una línea de pensamiento sostiene que los antepasados guardaron los mandamientos solo cuando vivían en la Tierra de Israel, mientras que Jacob se casó con las hermanas en Harán. Pero Rashi mismo afirma en otro lugar que Jacob guardó los mandamientos incluso durante su estancia con Labán.

Otra explicación propone que Jacob actuó por orden directa de Di-s para dar origen a las doce tribus. Pero la Torá no indica que Di-s le mandara casarse con Raquel, Bilhá o Zilpá. Por el contrario, el texto muestra que Jacob quiso casarse con Raquel desde el principio, y que Bilhá y Zilpá le fueron entregadas por iniciativa de Lea y Raquel.

El argumento de la clemencia

Algunos han sugerido que los antepasados, al comprometerse a cumplir la Torá antes de su entrega, adoptaron también las normas más permisivas, entre ellas la idea de que una conversa es como un recién nacido. De ser así, las hermanas habrían dejado de ser consideradas tales tras su conversión.

Sin embargo, esta explicación es débil desde el punto de vista literal. No hay evidencia bíblica de la existencia de un proceso de conversión antes de la Entrega de la Torá, ni Rashi menciona tal concepto en su comentario. Además, la prohibición de casarse con la hermana de la esposa no se debe solo a cuestiones de parentesco, sino a la posibilidad de generar rivalidad entre hermanas, algo que seguiría existiendo aun tras una hipotética conversión.

Empresas individuales y colectivas

La explicación central es la siguiente: Abraham, Isaac y Jacob guardaron la Torá por voluntad propia. Su observancia no tenía carácter obligatorio; era un acto de devoción. Por eso, si algo ordenado por Di-s entraba en conflicto con sus propias prácticas voluntarias, lo mandado por Di-s prevalecía.

También existían leyes que los descendientes de Noé, como colectivo, habían asumido por voluntad propia —como evitar la inmoralidad o mostrar respeto filial— y estas normas comunitarias adquirieron una fuerza especial. En ocasiones, estas obligaciones colectivas tenían más peso que los compromisos individuales de los patriarcas.

Entre esas normas autoimpuestas destacaba la prohibición de engañar al prójimo. Esto se evidencia cuando Jacob acusa a Labán de haberlo engañado, y Labán intenta justificarse, reconociendo implícitamente que el engaño está mal.

Aquí reside la clave: Jacob se había comprometido con Raquel y le había dado señales para identificarlo en la noche de bodas. No cumplir esa promesa hubiera sido engañarla. Y la gravedad del engaño, según las normas asumidas por la humanidad en ese entonces, prevalecía sobre su compromiso voluntario de evitar casarse con la hermana de su esposa.

La preocupación por los demás

La enseñanza moral es profunda: cuando una persona quiere asumir prácticas espirituales adicionales, debe asegurarse de que estas no perjudiquen a otros. El valor de Abraham ante Di-s se destacó, sobre todo, por su dedicación a guiar a su familia y comunidad por el camino de la justicia, no solamente por su rigor personal.

La búsqueda de la autoperfección nunca debe estar por encima de la responsabilidad hacia el prójimo, ni en lo material ni en lo espiritual. Cuando alguien necesita ayuda espiritual, no es válido que otro, capaz de ayudar, diga: “Prefiero dedicarme a mi propio crecimiento”. La pregunta que debe hacerse es: “¿Quién soy yo para valorar mis refinamientos personales más que el bienestar espiritual básico de otro?”

Y así se revela el trasfondo moral del matrimonio de Jacob con Raquel: el cuidado y la responsabilidad hacia los demás prevalecen sobre la autoperfección voluntaria que va más allá de la ley de Di-s.

 

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