Receta clásica de Jala (Que nunca falla)

importante: para poder cumplir con la Mitzvá de separar Jalá hay que hacer doble receta.

INGREDIENTES

1 kg de harina común

2 huevos

½ vaso de aceite

2 vasos de agua tibia

½ vaso de azúcar

50 gr de levadura

1 cucharita de sal

PARA PINTAR

1 huevo batido

1 cuchara de azúcar

1 cucharita de aceite

Sésamo

Tamizar la harina. Hacer un hueco en el medio. Colocar la levadura. Agregar el azúcar y el agua tibia. Esperar que la levadura se disuelva. Agregar los huevos, aceite, sal. Mezclar y empezar a amasar hasta que se forme una masa suave y elástica. Colocar un dedo sobre la masa y hundirla un poco. Si la masa vuelve ya está suficientemente amasada. Dejar levar hasta que duplique su tamaño (más o menos una hora).

Encender el horno a temperatura media.



Tomar bollitos y darle forma de bastones. Trenzarlos, colocar cada pan trenzado en una asadera aceitada y pintarlos. Espolvorear con sésamo. Hornear hasta que estén dorados los panes.

JALÁ INTEGRAL

Para hacer la jalá con harina integral, reemplazar la mitad de la harina común por la misma cantidad de harina integral.



¿Las leyes judías limitan el goce de la vida?

pero lamentablemente ésta le producirá luego un malestar. El judaísmo tiene por objeto eliminar el malestar de la decadencia al eliminar la decadencia misma. Una persona puede permanecer espiritual y moralmente pura únicamente si se limita en sus actividades. Por esta razón el judaísmo exige del judío que se limite en su dieta, en su modo de vestir, en sus acciones en Shabat y las festividades, en sus relaciones con el sexo opuesto y en su tendencia a privar a los demás de sus derechos. 

Todo esto no tiene por objeto hacer miserable al hombre sino elevar su felicidad a un plano más alto. Una relación sincera y profunda con el cónyuge entraña mayor júbilo que un encuentro casual. Una experiencia de Shabat produce mayor ardor espiritual que entregarse a los estupefacientes.

Algunas personas tal vez sostengan que la libertad absoluta es absolutamente necesaria. Esto podría parecer correcto en teoría pero en la práctica no es viable. La libertad absoluta permite que todos satisfagan sus propios objetivos personales aunque ello signifique pisotear los derechos de los demás. La libertad absoluta puede traer aparejadas olas de asesinatos, robos y violaciones —familias que se desintegran y sociedades que se derrumban—. La libertad absoluta permite a una persona destruir su cuerpo excediéndose con la comida y los estupefacientes. Es evidente que se requieren algunas restricciones por el propio bien del hombre. El judaísmo limita los impulsos dañinos del hombre para permitir que surja su naturaleza noble.

Sin embargo, no debe cometerse el error de pensar que el judaísmo favorece el ascetismo, o las privaciones por simple amor a las privaciones. De hecho, el judaísmo rechaza la idea de que el hombre existe para sufrir sobre la Tierra, y de que debe privarse de todo placer. Por el contrario, el judaísmo cree que los placeres del mundo fueron creados para que el hombre los disfrute, y que cuando se rechazan todos estos placeres, se rechaza la bondad Divina. Por ello el judaísmo estimula a sus miembros a celebrar jubilosamente muchas festividades, con banquetes y cánticos. Aconseja a sus miembros vestirse bien, comer comidas nutritivas y vivir cómodamente. Alienta a sus fieles a no alejarse del mundo sino a participar en él, a contraer matrimonio y a tener hijos (una exhortación que también aplica a sus sacerdotes: los Kohanim). “lvdu Et Hashem B’Simjá”: —Sirve a Di-s con júbilo—, es una premisa básica del judaísmo. Todo aquél que haya participado en una celebración de Purim, una boda judía, un farbrengen (celebración jasídica) o una reunión “leshivishe” conoce la dicha que pueden experimentar los judíos. Las canciones, el humor y la cocina judías son bien conocidos y disfrutados, aún por los no judíos. De hecho, los judíos religiosos participan en casi todos los aspectos de la vida actual. Sin embargo, siempre evitan la degradación, y recuerdan que su tarea en la vida es mantener la chispa de santidad que Di-s les dio.

En tanto que el judaísmo permite a los judíos gozar de las alegrías de la vida, advierte que no ha de caerse en el hedonismo ni el materialismo. Se recuerda a los judíos que no se hallan sobre esta Tierra únicamente para gozar de placeres y bienes. De hecho, la presión por adquirir riquezas materiales, luchar por tener tanto o más que los vecinos ricos, y proteger las riquezas de manos de los ladrones o del recaudador de impuestos basta para hacer que el más tranquilo de los hombres contraiga úlcera. Si bien es cierto que el poseer bienes costosos, o entregarse a la bebida, a los estupefacientes, o al libertinaje, podría causar un breve placer, esta sería una felicidad superficial y pasajera. ¿Qué queda cuando se desvanece ese momento de placer? ¿Qué queda cuando se ha llegado a la adultez y se está exhausto? ¿Qué queda cuando se muere?

¿Cómo pueden unos pocos momentos de júbilo compensar el terror de procurar desesperadamente satisfacer la necesidad de entregarse a los estupefacientes, de ansiar febrilmente la bebida o de enfrentarse con la muerte y temer lo peor en el Mundo por Venir?

Lo que el judaísmo estimule es llevar una vida equilibrada. No privarse de los placeres del mundo, pero mantenerse dentro de límites razonables, sin perder el dominio de sí mismo. Estimule el goce de las comidas y las celebraciones, mas sin atiborrarse. Alienta el logro de la felicidad perdurable que caracteriza a una familia estable, un estilo de vida sin presiones y una constante devoción a Di-s. Nos alienta a experimentar la satisfacción de ser miembros plenos del pueblo judío, y de saber quiénes somos y de quienes podemos depender si necesitáramos ayuda. Nos permite gozar de la paz espiritual que acompaña la toma de conciencia de que éste es un mundo pasajero, y de que las recompensas han de hallaras en el Mundo por Venir.

Tal es la existencia ideal. Sólo puede lograrse, en el marco estructurado y restrictivo de las leyes de la Torá.

Miedo al Pecado

A los del tipo “hedonista” les suena divertido. Otros piensan que es un concepto completamente cristiano, mientras que otros lo atribuyen a los antiguos hebreos. Para los Sabios del Talmud, el pecado es, por sobre todo, un acto de estupidez. “Una persona peca exclusivamente si un hálito de estupidez penetró en ella”-dicen.

Hace unos años me dedicaba a redactar manuales de instrucciones de uso de electrodomésticos. Esos libritos de 30 páginas que vienen en la caja con los microondas, destornilladores eléctricos, etc. Era un trabajo muy aburrido, pero se pagaba bien y me permitía escribir mientras tenía alguno de mis hijos sentado sobre mi regazo. Lo mejor era que no tenía que firmarlos.

Cierto día me llegó una carta que reenvió una de las compañías para las que trabajaba, enviada por un cliente y decía así: “Señor, tengo en mi mano el manual que usted escribió y que recibí junto a mi video cámara. Estoy indignado por su impertinencia y audacia. Esta es mi cámara, por la que pagué con mi dinero. Tiene muchos botones, teclas e indicadores de luz. ¿Cómo se atreve a decirme qué botones apretar y qué hacer con ellos? Yo puedo apretar cualquier botón o pulsar las teclas a mi antojo. Y en cuanto a los indicadores de luz, puedo decidir yo- y no usted- qué es lo que indican; es más, si así lo deseo puedo ignorarlos. Atentamente, un cliente estúpido”.

Por supuesto que no firmó así, pero podría haberlo hecho y sería lo correcto. No es necesario decir que no me molesté en responderle.

Los Sabios del Talmud no vieron demasiada diferencia entre mi tonto cliente y el pecador estándar. Desde su punto de vista, cuando una persona actúa contrariamente a las instrucciones de su Creador, de cómo debe vivirse la vida, seguramente cometerá un acto malo, malvado, egoísta, destructivo, desafiante, cobarde de acuerdo al caso. Pero por sobre todo, lo que estará realizando es algo profundamente estúpido.

Yanky Tauber

El propósito de los mandamientos

Los Diez Mandamientos son, en varios sentidos, los destacados de toda la Torá. Pero el Midrash trae una declaración sorprendente: Se dice que la primera palabra de los Diez Mandamientos está en lenguaje Egipcio, ¿Qué significa?.

Los Diez Mandamientos son la síntesis de toda la Torá. Todo el Pueblo Judío los escuchó de Di-s. El primer mandamiento “Yo soy Di-s, tu Di-s, quién te sacó de la tierra de Egipto”, es la declaración básica de nuestra relación especial con el Infinito. La primera palabra, “Anoji”, significa “Yo soy”. Di-s está hablando de Sí mismo, y comunicándose con nosotros.

El Midrash es intrigante. Dice que esta primera palabra es Egipcia, porque Di-s quería hablarnos en el idioma que habíamos aprendido cuando estábamos en Egipto. Esto nos dice algo sobre la naturaleza de la Torá y de ser Judío. Di-s no quiere relacionarse con nosotros sólo en el nivel sagrado y espiritual de nuestras vidas, representado por el hebreo, la lengua Sagrada. Él quiere también llegar a la dimensión terrenal, “Egipcia”.

No debemos caer en la convicción  de que no tenemos este nivel más bajo. Sino, debemos tratar de controlarlo, luego elevarlo y por último, transformarlo en algo Sagrado.

Di-s nos ayuda en esto: Hay enseñanzas judías para cada aspecto de la vida, incluyendo lo más básico. Las Mitzvot nos conectan con Di-s en cada nivel de nuestro ser. Por esta razón, la primera palabra de los Diez Mandamientos, “Anoji”, es en Egipcio: Llega a la persona “Egipcia” dentro de nosotros y la transforma en Judío.

Punto de Encuentro

Los Sabios nos dicen que cada alma Judía estuvo presente en la entrega de la Torá. Fue un momento de encuentro de todo el Pueblo Judío.

El reconocimiento a Di-s que fue experimentado en Sinai, se mantiene en el corazón de cada judío, y en la chispa de su identidad Judía.

Durante esos cuarenta días y noches en el Monte Sinai, se le fue revelada toda la Torá a Moisés. Los Sabios nos dicen que “Cada nueva idea que podría haber sido sugerida por un estudiante en una discusión con su maestro, se la fue dicha a Moisés en Sinai”.

Sinai fue, por lo tanto, el punto de encuentro de Di-s, todo el Pueblo Judío y la Torá.

Por Tali Lowenthal

Shabat el objetivo de la vida

“Cuando vengáis a la tierra… descansará la tierra un Shabat para Hashem” (Vaikrá 28,2)

En el comienzo de nuestra Parshá, la Torá dice1: “cuando vengáis a la tierra…descansará la tierra un Shabat para Hashem”. Esto se refiere a la mitzvá de Shmitá, el año sabático, que el texto detalla a continuación: “seis años sembrarás tu campo…y en el séptimo año un Shabat de Shabatón será para la tierra”.

La secuencia presentada por el versículo genera una pregunta2: del lenguaje de la Torá parecería como que “cuando vengáis a la tierra” de inmediato debe cesarse el trabajo del campo- “y descansará la tierra un Shabat para Hashem”. Pero en realidad esto no es así, ya que primero vienen los seis años de trabajo, y sólo después el año sabático de Shmitá.

TRABAJO EN ARAS DE LO SACRO

El orden de cómo nos presenta la Torá el tema, viene a enseñarnos cuál es el objetivo y la meta de toda la labor durante los seis años. El hombre podría pensar que el objetivo principal es el trabajo del campo durante los seis años de actividad agrícola, y el año sabático es un tema más allá de ella. Nos enseña aquí la Torá que todo el objetivo de “cuando vengáis a la tierra” y la actividad del arado y la siembra es “descansará la tierra un Shabat para Hashem”.

Es cierto que la secuencia real es en primer lugar los seis años de trabajo del campo y recién a continuación el año sabático; pero del judío se requiere que recuerde constantemente que el año sabático de Shmitá es el objetivo y la meta.

El judío debe tener siempre presente que toda la labor de los seis años no es sino para llegar al séptimo, al año de santidad y espiritualidad. Con ese fin Di-s nos dio la Tierra de Israel, para que introduzcamos en ella santidad- el “Shabat para Hashem”- en el seno de la vida cotidiana.

HACIA EL SÉPTIMO MILENIO:

En un aspecto más amplio, hay aquí una referencia a la vida del hombre en su sentido global. Es sabido3 que la vida en este mundo está compuesta de seis mil años de acción y de un séptimo milenio que es un “Shabat y descanso de vida eterna”4.

Nos indica aquí la Torá: “cuando vengáis a la tierra”- cuando el alma desciende a esta tierra inferior, a este mundo, a los seis mil años de acción, debe ésta saber que el objetivo es- “y descansará la tierra un Shabat para Hashem”- llegar al séptimo milenio, a la era del ‘Shabat’.

El judío debe estar compenetrado con la convicción de que todo el objetivo de su vida sobre la tierra es preparar al mundo para a su objetivo Divino- que el mundo se convierta en una morada para Él, Bendito Sea5, algo que alcanzará su concreción más íntegra, en el séptimo milenio.

CADA DÍA ES SHABAT:

Así ocurre también con la vida cotidiana: por la naturaleza de cómo está estructurado el mundo, la mayoría de las horas del día están dedicadas a temas mundanos- al trabajo, las diferentes necesidades materiales, etc. Sin embargo, uno debe tener presente que el objetivo es el ‘Shabat’ – la santidad.

El verdadero objetivo de toda la actividad diaria son las horas dedicadas al estudio de la Torá, a la plegaria y a las mitzvot.

Con esta conciencia, el judío debe comenzar su día, como dice el Shuljan Aruj (Código de Leyes), que “de inmediato cuando uno despierta de su sueño debe recordar frente a quien se encuentra acostado”, y debe expresar esto diciendo “Modé ani lefaneja”- agradezco frente a Ti. Esta es efectivamente la meta de toda la vida- servir a Hashem y hacerlo morar en el mundo de la acción.

(Sefer HaSijot 5750, Tomo 5, Pág. 471)

El hombre que vivio en el futuro

El 18 y 19 de mayo – , judios de todo el mundo celebran la vida de un hombre que, literalmente, vivió en el futuro. Lag Baomer, el día 33 de la cuenta del Omer, es el día del fallecimiento de Rabí Shimon Bar Iojai, que estuvo en la segunda generación después de la destrucción del Templo, hace unos 1.900 años. 

Rabí Shimon es el autor del Zohar (el libro más básico de la Cabalá), Mejilta (una obra midráshica central), y de cientos de leyes y enseñanzas citadas en el Talmud. Desempeñó un papel fundamental en la historia de la transmisión de la Torá a través de los siglos, tanto en su “manifiesto” (es decir, talmúdico-halájico) así como lo esotérico (místico – cabalístico). Si hay algo que caracteriza la vida de Rabí Shimón Bar Iojai, es que habitaba una realidad que, para la mayoría de nosotros, todavía está en el futuro: la realidad del Mashíaj, el mundo mesiánico de la redención, la armonía y la perfección. Se dice que, para él, el Templo Sagrado nunca fue destruido, el pueblo de Israel nunca entró en el estado de galut (exilio físico y la alienación espiritual), y el mundo había alcanzado la perfección Divina de la Era del Mashíaj.

El Midrash nos cuenta una historia: Cierta vez, un discípulo de Rabí Shimon dejó la Tierra de Israel y se volvió un hombre rico. Los otros discípulos vieron esto y sintieron envidia y quisieron irse. Rabí Shimon los llevó a un valle frente a Meron y dijo: “¡Valle! ¡Valle! ¡Llénate de monedas de oro!” El valle comenzó a atiborrarse de monedas de oro delante de sus ojos.

Dijo Rabí Shimón a sus discípulos: “Si es oro lo que ustedes desean, aquí tienen oro; tómenlo. Pero todo el que toma ahora, está tomando su parte del Mundo por Venir. Pues el premio de la Torá es sólo en el mundo venidero” (Midrash Raba, Shemot)

El Rebe de Lubavitch explica un significado más profundo de esta historia: La Torá es el canal a través del cual toda la vitalidad y el sustento de la creación fluye desde arriba.

Así que todo en nuestro mundo, desde las bendiciones espirituales más elevadas a la riqueza mundana que viene en forma de monedas de oro, es suministrado por la Torá. 

Pero nuestro mundo es un lugar de ocultamiento y engaño.

Las cosas nos llegan, pero su origen sigue siendo oculto; Podemos ver el resultado, pero tenemos una percepción distorsionada de su causa. En nuestra realidad, es posible ver que mientras que la Torá es la fuente de todo el oro del universo, uno- cuya vida está dedicada a la Torá- puede sufrir la pobreza, mientras que uno que abandona la Torá puede parecer adquirir riquezas. Ese es nuestro mundo. 

El futuro del mundo del Mashíaj, sin embargo, es el mundo de verdad. En el que la mano es visible dentro del guante, la causa es evidente en el efecto, y la fuente de todo, se revela sin distorsión. En el Mundo Venidero, es claramente visible que incluso el oro físico fluye desde el conducto de la Torá.

Rabí Shimon Bar Iojai habitaba en la realidad futura. Sus discípulos, sin embargo, seguían viviendo en el mundo actual.

 Les mostró el mundo que habitaba en cada momento de su vida. Y si no podían habitarlo y acceder allí, al menos podrían contemplarlo.

Cada año en Lag Baomer, somos atraídos a la órbita del mundo futurista de Rabí Shimon. Los maestros jasídicos explican que en el día de la muerte de una persona, todos sus actos, enseñanzas y logros alcanzan su máximo estado de plenitud y realización.Por esto, en el día culminante de la vida de Rabí Shimon, predomina su influencia, y está en nuestro poder compartir su realidad, de un mundo redimido y perfeccionado.

La cuenta del Omer

La cuenta del Omer comienza la segunda noche de Pesaj.

El Omer se cuenta de noche, estando de pie, a continuación de la plegaria nocturna, Maariv (también llamada Arvit).

La bendición:

Baruj ata Ad-o-nai, Eloheinu melej haolam, asher kideshanu bemitzvotav, vetzivanu al Sefirat haOmer.

Bendito eres Tú, Ad-o-nai nuestro Di-s, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha ordenado lo concerniente a la Cuenta del Omer.

Hoy es …… días del Omer.

Que el Misericordioso restaure el Beit Hamikdash a su sitio, rápidamente en nuestros días; Amén.

Para el Director del Coro; un canto con música instrumental un Salmo. Di-s tenga gracia con nosotros y nos bendiga, que haga resplandecer Su semblante sobre nosotros para siempre; para que sea conocido Tu camino en la tierra, Tu salvación entre todas las naciones. Las naciones Te alabarán, Di-s, todas las naciones Te alabarán. Las naciones se alegrarán y cantarán jubilosamente, pues Tú juzgarás a los pueblos con justicia y guiarás a las naciones de la tierra para siempre. Los pueblos Te alabarán, Di-s; todos los pueblos Te alabarán, pues la tierra habrá rendido su fruto, y Di-s, nuestro Di-s, nos bendecirá. Di-s nos bendecirá; y todos, desde los más remotos rincones de la tierra, Le temerán.

Te imploramos, con el gran poder de Tu diestra, que liberes al cautivo.

Acepta la plegaria de Tu pueblo; fortalécenos, purifícanos, Reverenciado.

Poderoso, Te imploramos, guarda como la niña del ojo a aquéllos que procuran Tu Unicidad.

Bendícelos, purifícalos; concédeles por siempre Tu misericordiosa rectitud.

Poderoso, Santo, en Tu abundante bondad, guía a Tu congregación.

Único y Soberbio, vuélvete hacia Tu pueblo que recuerda Tu santidad.

Acepte nuestra súplica y escucha nuestro clamor, Tú que conoces los pensamientos secretos.

Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.Amo del universo, Tú nos has ordenado por medio de Moshé, Tu servidor, contar Sefirat HaOmer, a fin de purificamos de nuestra iniquidad e impureza. Tal como has escrito en Tu Torá “Contaréis para vosotros desde el día siguiente al día de descanso, desde el día en que traéis el Omar como ofrenda mecida, [la cuenta será] siete semanas completas. Hasta el día posterior a la séptima semana contaréis cincuenta días”, a fin de que las almas de Tu pueblo Israel sean purificadas de su impureza. Por consiguiente, sea Tu voluntad, Ad-o-nai nuestro Di-s y Di-s de nuestros padres, que en mérito  del Sefirat HaOmer que conté hoy, sea rectificado el daño que he causado en la sefirá …(especifíque la sefirá que corresponde a ese día), y que yo sea purificado y santificado con la santidad suprema. Que de este modo se conceda abundante generosidad sobre todos los mundos. Que rectifique nuestro néfesh, rúaj y neshamá de toda bajeza y defecto, y que nos purifiques y santifique con Tu suprema santidad. Amén, séla.

La mentalidad de la Matzá

Si queremos maximizar nuestra experiencia de Pesaj, debemos conectarnos con el alma de la Matzá, el conocido Pan Ázimo.

Para eso, hay que conocer un poco la historia.

Los Judíos eran esclavos en Egipto. Di-s le dijo a Moisés que era la hora de liberar a los Judíos y luego le presentó el plan del Éxodo:

En la noche del día 15 del mes de Nisan, los Judíos tendrían una comida especial, la ofrenda de Pesaj, Matzá y hierbas amargas.

  1. Más tarde esa noche, Di-s enviaría la plaga final sobre los Egipcios.
  2. Los judíos luego abandonarían Egitpo a las primeras horas de la mañana

A medida que se fueron llevando las cosas, los judíos tuvieron que apurarse para irse, y el pan que estaban preparando para su viaje no tuvo tiempo de leudar, por lo que se transformó en Matzá.

Vemos que los judíos tuvieron dos veces Matzá, la planeada para el menú de la noche, y la segunda que surgió del apuro.

El ego superficial representa la mayor amenaza a nuestra libertad interna. Este sentimiento es representado por el pan leudado.

En cambio la Matzá, representa la humildad: el antídoto para el ego. La Matzá es simple, hecha sólo de harina y agua.

La Matzá también representa la fe, porque esto hace que reconozcamos que no tenemos el control de todo.

Entonces, Di-s le dice a los Judíos que encuentren el significado de la Matzá, para poder dejar su Egipto personal. No era fácil.

Pero lo hicieron, y tuvieron una exitosa comida de Pesaj espiritual.

Esto abrió un segundo nivel de Matzá, una dimensión más profunda.

El primer nivel era la sumisión generada internamente a la Divino, el segundo, generado por lo Divino.

¿Qué harías si Di-s se te revelara? ¿Acaso te quedaría algún interés personal?

La intensidad te sacará todo el ego

Eso es lo que pasó cuando los judíos dejaron Egipto.

Una vez que habían trabajado con ellos mismos para encontrar humildad y fe, Di-s les concedió Divinidad en su lucha contra ego.

En las palabras de la Hagadá: “La masa de nuestros ancestros no tuvo tiempo de leudar (mientras) el Rey del rey de los reyes, el Santo Bendito Sea, se reveló a ellos y los redimió”.

La segunda Matzá no estaba planeada, y no estaba en nuestras manos crearla.

Fue un regalo Divino.

Este año, en el Seder, podemos vivenciar ambos niveles de Matzá, y la preparación comienza de antemano.

Por:  MENDY HERSON

El mes de Nisan

El 2 de Abril de 2022 comienza el mes de Nisan. Este mes tiene tres nombres: HaJodesh HaRishón —el primer mes—, Jodesh HaAviv —el mes de Aviv [En el uso contemporáneo, el término Aviv significa “Primavera”; sin embargo, literalmente,

connota una etapa en la maduración del trigo. Por lo tanto, Jodesh HaAviv también puede ser traducido como “el mes del trigo inmaduro”]—, y Nisán.

La Torá se refiere a él como “el primer mes”, pues desde la salida de Egipto siempre fue contado como el primero de todos los meses del año. También es denominado “el mes de Aviv (primavera)”, ya que en esa época la flora y la vegetación brotan y se renuevan, y vida y abundancia le son entregadas al mundo.

Por su parte, el nombre Nisán es de origen babilónico, y fue el que los judíos continuaron utilizando a su regreso del exilio en Babel. La palabra Nisán también insinúa el concepto de primavera, pues es similar a la palabra hebrea “nitzái? —capullo—, como se menciona en el versículo: Los capullos han aparecido en la tierra (Cantar de los Cantares 2:12).

Los Sabios posteriores interpretaron la palabra Aviv como un acrónimo: Aviv puede dividirse en Av, que significa “padre” o cabeza, y las dos últimas letras iudy bet, que poseen un valor numérico de 12, corresponden a los 12 meses. Es decir: Nisán es “la cabeza” de todos los “doce” meses del año.

* * *

El símbolo astrológico correspondiente a este mes es el cordero (Aries), en memoria al cordero que cada familia debía traer para la ofrenda de Pesaj, tal como lo ordena la Tora (véase Éxodo 12:3). Sin embargo, aún antes de que le fuera ordenado a Israel traer un cordero para el sacrificio en el mes de Nisán, las naciones del mundo —y los egipcios en particular— ya representaban la gran fuerza de este mes mediante el símbolo del cordero, según la disposición de las constelaciones celestes en este mes. 

La palabra hebrea ashtarot, que connota la multiplicación de la cría de ovejas y el aumento del rebaño, se asemeja a la palabra ósher—riqueza—, pues la primera trae a su dueño gran ganancia y beneficio. Asimismo el mes de Nisán simboliza la fuente de bendición, riqueza y abundancia para todo el año.

Los egipcios, cuyo corazón sólo corría tras la riqueza y el poder, transformaron al carnero—que en este mes se multiplicaba sobremanera— en un ídolo al cual veneraban. Sin embargo, a los Hijos de Israel, cuya preocupación principal es servir a Di-s, se les ordenó tomar esta deidad de los egipcios, sus amos, y degollarlo en este mismo mes, en el climax de su ascendiente, ofreciéndolo como

sacrificio a Di-s. Pues la auténtica riqueza y fortaleza es solamente aquella otorgada por Di-s y nadie más. Tanto para los egipcios como para Israel, el símbolo astrológico de este mes es el carnero. Sin embargo, Israel lo considera como un símbolo de sumisión a Di-s, mientras que los egipcios lo valoran y veneran como un ídolo.

A ello se refirieron los Sabios en su explicación del versículo: Apartad y tomad corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad la ofrenda de Pesaj (Éxodo 12:21). Este debe interpretarse de la siguiente manera: Apartaos de las prácticas idólatras cié los egipcios; tomad un cordero y sacrificad así a su dios, convirtiéndolo en una ofrenda para Pesaj (ShemotRabá 16). Otro midrash concluye: ¡Apartaos de la idolatría y aferraos a las mitzvot.

ALGUNAS COSTUMBRES DE LOS PRIMEROS DÍAS DEL MES

En los primeros trece días del mes de Nisán se acostumbra leer la sección de la Tora que describe las ofrendas presentadas por los príncipes de las Tribus de Israel cuando fue consagrado el Tabernáculo (véase Sidur, pág. 317 y ss.). Cada día se lee la sección relativa a uno de ellos, comenzando con la ofrenda de Najshón hijo de Aminadav, príncipe de lehudá, traída en Rosh Jodesh Nisán. Estas secciones se leen de un Sidur o un Jumash (“Pentateuco”); sin embargo, en algunas comunidades se acostumbra leerlas de un Rollo de la Tora, pero sin recitar las bendiciones usuales. 

El segundo día leemos el párrafo que describe la ofrenda traída por Netanel hijo de Tzuár, príncipe de Isajar, y así sucesivamente durante los doce días. El día 13 de Nisán se lee la sección de “Behaalotjá…” — Cuando enciendas las luces… (Números 8:2), en honor a la Tribu de Leví que no era contada entre las otras tribus cuyos príncipes traían ofrendas.

Aunque hay opiniones que se oponen a que estas lecturas se lleven a cabo de un Rollo de la Torá —en base a la afirmación del Talmud Ierushalmi (Meguilá 30b): “No se debe leer el Séfer Torá en público sin recitar sus correspondientes bendiciones”— muchos grandes eruditos apoyan esta práctica. Uno de los motivos es el siguiente:

Las Doce Tribus de Di-s se corresponden con los meses del año, y así también los primeros doce días del mes de Nisán guardan estrecha relación con los siguientes doce meses. Por lo tanto, los príncipes de cada Tribu traían sus sacrificios en días sucesivos y, al hacerlo, abrían los portones Celestiales de pureza y bendición para cada mes específico. Así, al leer sus ofrendas de un Rollo de la Torá en público evocamos esa bendición original ocasionando que la abundancia y la prosperidad fluyan sobre el mundo en todos los meses subsiguientes. De entre los tzadikím, aquellos justos dotados con la capacidad de una visión clara pueden ver en estos primeros doce días de Nisán todo lo que sucederá en los próximos doce meses. De un gran tzadik se cuenta que, con la inspiración Divina —rúaj hakódesh— escribía en cada uno de estos doce días todo lo que acontecería durante los doce meses correspondientes. Sin embargo, un año sólo escribió hasta el día 5 de Nisán, y en Av —el quinto mes del año— devolvió su alma al Creador.

¿Cuáles son los 7 preceptos Rabínicos?

Di-s le entregó a la nación judía 613 preceptos en la Torá. Hay siete mandamientos adiciones que los profetas y rabinos de las antiguas cortes judiciales iniciaron durante el primer milenio luego de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Los rabinos también instituyeron varios decretos adicionales con el propósito de preservar los 613 mandamientos originales.

Cuando una corte rabínica instituye un nuevo precepto o decreto, y es aceptado por la nación Judía, se hace parte de la Torá y el Judaísmo. De hecho, la Torá declara: “Según la ley, ellos (las cortes rabínicas) te instruyen, y según el juicio que ellos te dicen, harás, no te desviarás de la palabra que te dicen, tanto a la derecha como a la izquierda”. Así, la Torá nos ordena que prestemos atención a las instrucciones de los grandes tribunales rabínicos.

A continuación los siete preceptos rabínicos:

Recitar el Halel

La Mitzvá de recitar el Halel, consiste en proclamar los salmos 113-118, los cuales alaban a Di-s, en ciertas ocasiones especiales.

Halel es recitado en las festividades de Sucot, Shmini Hatzeret (Simjat Torá), Janucá, Pesaj y Shavuot, para demostrar gratitud a Di-s por los milagros que conmemoramos en dichos tiempos. Cada una de estas festividades, celebran el milagro que Di-s realizó para el pueblo Judío. Una de las maneras de expresar gratitud es recitando el Halel. También hay una costumbre de recitar el Halel en Rosh Jodesh.

Bendiciones

Los rabinos escribieron varias bendiciones de alabanza y gratitud a Di-s para ser recitados en todo tipo de ocasiones. Hay numerosas bendiciones que se dicen antes de tener algún placer, tanto sea comiendo, bebiendo u oliendo fragancias. También hay bendiciones que se recitan antes de hacer una mitzvá. Cada categoría de comida o aroma, y cada mitzvá, tiene su propia bendición prescrita.

También hay bendiciones que se dicen al presenciar un fenómeno natural espectacular, como al ver una estrella fugaz. Otras para cuando se regresa a un lugar donde le ha ocurrido un milagro a uno mismo o a sus antepasados, al ver a un amigo después de un largo período de tiempo, al entrar a un cementerio, al ver una persona hermosa, al ver ciertos animales, etc.

Lavarse las manos antes de comer

Antes de comer pan uno debe lavarse las manos de una manera prescrita. La razón de esto es que los alimentos Sagrados y las ofrendas del Templo no debían comerse con impureza ritual. Los rabinos decretaron que, debido a que la gente está constantemente tocando todo tipo de cosas, las manos deben ser tratadas como si fueran impuras. La manera de librarse de esta impureza es a través de este lavado de manos. Para asegurar de que las manos sean lavadas antes de comer alimentos sagrados, los rabinos extendieron esta ley y decretaron que uno debe lavarse las manos cada vez que se come pan.

Eruv en Shabat

Los rabinos impusieron ciertas restricciones al Shabat y a las festividades. El “eruv” es un mecanismo que hace que estas restricciones sean más permisivas. Hay tres clases de “eruv”:

En Shabat, la Torá prohíbe cargar cualquier cosa desde un área cerrada a un área abierta, o viceversa. También está prohibido cargar más de cuatro codos (2 metros aprox) en un área pública abierta, conocida como “Reshut Harabim”. Los rabinos extendieron esta prohibición a un área menos pública, conocida como Karmelit. Por lo tanto, no se puede cargar a un bebé o un libro de una casa a la calle (Karmelit), o viceversa. El propósito del eruv es solucionar esta extensión de la prohibición.

El Eruv transforma todo el área en el que uno desea cargar, en un dominio cerrado. Uniendo los dominios públicos y privados, es posible cargar, como así también lo es dentro de una casa. El Eruv puede ser lo suficientemente grande como para abarcar barrios enteros, o también puede ser en un área pequeña, como ser la entrada a una casa.

Hacer el Eruv es un proceso de dos pasos. En primer lugar, se realiza un cercamiento técnico de una serie de paredes, cuerdas montadas en postes, colinas empinadas o cables.

El siguiente paso es que todos los que viven dentro del cercamiento posean comida en común. Esto se puede lograr recolectando una pequeña cantidad de comida de todos los judíos que viven dentro del cerco, o por una persona que da algo de su alimento a los otros. Debido a que la zona está cerrada, y los residentes están compartiendo comida (aunque simbólicamente), se considera como una casa, en donde cargar es permisible.

2. El segundo tipo de Eruv es llamado “Eruv Tjumim”. En Shabat y Festividades, los rabinos prohibieron caminar más de 914 metros desde la residencia más apartada de una ciudad. Si uno desea caminar más allá de esa distancia en Shabat, se debe crear una residencia temporaria en aquella zona. Esto extiende la frontera de la ciudad y permite que uno camine hasta 914 metros de esa residencia temporal. La manera de crear esta residencia es colocando comida más allá del borde de la ciudad antes de que comience el Shabat o la festividad.

3. El tercer Eruv es el llamado “Eruv Tavshilin”. Una de las diferencias entre las Festividades y Shabat, es que en las Festividades uno tiene permitido cocinar desde una llama preexistente, mientras que en el Shabat está prohibido. Sin embargo, incluso en las festividades, uno puede cocinar únicamente lo que será consumido durante ese día. El problema ocurre cuando una festividad acaece un viernes. ¿Cuándo se prepara para Shabat?

Uno no puede prepar comida en una festividad para el día siguiente, y cocinar en Shabat tampoco es permisible. Para resolver esto, los rabinos decretaron que deben prepararse dos alimentos y reservarlos para Shabat antes del día festivo, sirviendo simbólicamente como el comienzo de la preparación de la comida para el Shabat. Por lo tanto, cualquier cocción subsiguiente realizada en la festividad, es considerada una continuación y finalización de la preparación que se inició anteriormente, y por lo tanto está permitido. La comida que se prepara antes de la festividad para este fin se conoce como “eruv tavshilin”.

Velas de Shabat

Los viernes por la noche, justo antes del comienzo del Shabat, cada hogar judío debe encender una vela (generalmente por lo menos dos) en honor al día especial. Las velas también son encendidas antes de que comience Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot, Shemini Atzeret (Simjat Torá), Pesaj y Shavuot. Los rabinos introdujeron esta práctica para asegurar de que el Shabat y las festividades fueran pacíficos y tranquilos, sin que la gente se tropezara en la oscuridad.

Purim (Meguilá)

En el año 355 AEC, la nación judía fue salvada, milagrosamente, por la Reina Ester y Mordejai de la exterminación. Los Sabios de esos tiempos, a pedido de la Reina Ester, instruyeron que todos los judíos celebraran una alegre festividad llamada Purim, el 14 (15) del mes de Adar, día de aniversario de la salvación.

Hay cuatro preceptos de Purim que son parte de la celebración. La dramática historia fue escrita en la Meguilá de Ester. Leemos la Meguilá la noche de Purim, y también al día siguiente. Las otras Mitzvot de Purim son: realizar un festín, dar dos regalos alimenticios a otro judío, y dar dinero a por lo menos dos necesitados.

Janucá

Esta festividad fue promulgada en el primer aniversario de la victoria de los Macabeos sobre el ejército griego en el año 139 AEC. Cuando los judíos regresaron al Templo Sagrado después de la guerra, encontraron sólo una pequeña vasija de aceite para encender la Menorá. Milagrosamente, el insuficiente aceite alcanzó para ocho días.

En Janucá celebramos la victoria del pequeño ejército judío recapturando el Templo Sagrado, y el milagro de la pequeña vasija de aceite.

Janucá dura ocho días, comenzando el 25 del mes de Kislev, que es cuando los judíos regresaron jubilosamente al Templo para repararlo, y cuando ocurrió el milagro del aceite. Los preceptos de Janucá son encender la Menorá y recitar Halel en agradecimiento a Di-s por los milagros que realizó.

Por: Yejeskel Posner