Cuatro razones pora estar contento

Porque es una buena manera de hacer las cosas

Para citar el clásico jasídico Tania, de Rabi Schneur Zalman de Liadi (1745-1812): “Al igual que en el caso de dos personas  luchando, cada una tratando

de derribar al otro, si uno de ellos se mueve con pereza y letargo, será fácilmente derrotado y derribado, aunque sea más fuerte que su compañero. Así también, en la lucha contra la inclinación del mal, uno puede prevalecer sobre ella… sólo con la ligereza que viene de la alegría, y de un corazón que es libre y limpio de cualquier rastro de preocupación y tristeza” Se aplica a la lucha libre, batallas morales y todo lo demás.

Porque es algo bueno

¿Por qué el gozo debe ser sólo una herramienta, un medio para un fin? Es una buena cosa en su propio derecho, una mejor manera de ser. Y no es tan difícil de lograr. Sólo debemos centrarnos en todas las cosas buenas que tenemos y cuánto más reales y duraderas son que las cosas no tan buenas.

Porque es un tiempo feliz.

Ser feliz a veces requiere de esfuerzo, como en la razón anterior. Pero hay momentos en que la felicidad está en el aire, y todo lo que se necesita hacer es abrirse a ella y permitir que entre en nuestro alma. Ahora estamos en ese momento. Nuestros Sabios nos dicen que “cuando el mes de Adar comienza, la alegría aumenta”. Como Haman descubrió desgraciadamente (para él), es un momento en que suceden cosas  buenas  al  pueblo judío. No tenemos que hacer nada para experimentarlo, sólo incorporarla.

Porque es lo que somos

Esta no es realmente una “razón”, así que supongo que significa que hay realmente tres razones, no cuatro.

Los maestros jasídicos nos dicen que nuestra alma es “literalmente una parte de Di-s”. Por lo tanto, la alegría, en última instancia, no es una técnica para dominar, ni un objetivo a alcanzar, ni siquiera un estado al que rendirse. Es lo que somos, en virtud de nuestro vínculo con Aquel que “la fuerza y la alegría están en Su lugar” (I Crónicas 16:27).

¿Por qué escondernos de lo que somos?

¿Cuáles son los 7 preceptos Rabínicos?

Di-s le entregó a la nación judía 613 preceptos en la Torá. Hay siete mandamientos adicionales que los profetas y rabinos de las antiguas cortes judiciales iniciaron durante el primer milenio luego de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Los rabinos también instituyeron varios decretos adicionales con el propósito de preservar los 613 mandamientos originales.

Cuando una corte rabínica instituye un nuevo precepto o decreto, y es aceptado por la nación Judía, se hace parte de la Torá y el Judaísmo. De hecho, la Torá declara: “Según la ley, ellos (las cortes rabínicas) te instruyen, y según el juicio que ellos te dicen, harás, no te desviarás de la palabra que te dicen, tanto a la derecha como a la izquierda”. Así, la Torá nos ordena que prestemos atención a las instrucciones de los grandes tribunales rabínicos.

A continuación los siete preceptos rabínicos:

Recitar el Halel

La Mitzvá de recitar el Halel, consiste en proclamar los salmos 113-118, los cuales alaban a Di-s, en ciertas ocasiones especiales.

Halel es recitado en las festividades de Sucot, Shmini Hatzeret (Simjat Torá), Janucá, Pesaj y Shavuot, para demostrar gratitud a Di-s por los milagros que conmemoramos en dichos tiempos. Cada una de estas festividades, celebran el milagro que Di-s realizó para el pueblo Judío. Una de las maneras de expresar gratitud es recitar el Halel. También hay una costumbre de recitar el Halel en Rosh Jodesh.

Bendiciones

Los rabinos escribieron varias bendiciones de alabanza y gratitud a Di-s para ser recitados en todo tipo de ocasiones. Hay numerosas bendiciones que se dicen antes de tener algún placer, tanto sea comiendo, bebiendo u oliendo fragancias. También hay bendiciones que se recitan antes de hacer una mitzvá. Cada categoría de comida o aroma, y cada mitzvá, tiene su propia bendición prescrita.

También hay bendiciones que se dicen al presenciar un fenómeno natural espectacular, como al ver una estrella fugaz. Otras para cuando se regresa a un lugar donde le ha ocurrido un milagro a uno mismo o a sus antepasados, al ver a un amigo después de un largo período de tiempo, al entrar a un cementerio, al ver una persona hermosa, al ver ciertos animales, etc.

Lavarse las manos antes de comer

Antes de comer pan uno debe lavarse las manos de una manera prescrita. La razón de esto es que los alimentos Sagrados y las ofrendas del Templo no debían comerse con impureza ritual. Los rabinos decretaron que, debido a que la gente está constantemente tocando todo tipo de cosas, las manos deben ser tratadas como si fueran impuras. La manera de librarse de esta impureza es a través de este lavado de manos ritual. Para asegurarse de que las manos sean lavadas antes de comer alimentos sagrados, los rabinos extendieron esta ley y decretaron que uno debe lavarse las manos cada vez que se come pan.

Eruv en Shabat

Los rabinos impusieron ciertas restricciones al Shabat y a las festividades. El “eruv” es un mecanismo que hace que estas restricciones sean más permisivas. Hay tres clases de “eruv”:

En Shabat, la Torá prohíbe cargar cualquier cosa desde un área cerrada a un área abierta, o viceversa. También está prohibido cargar más de cuatro codos (2 metros aprox) en un área pública abierta, conocida como “Reshut Harabim”. Los rabinos extendieron esta prohibición a un área menos pública, conocida como Karmelit. Por lo tanto, no se puede cargar a un bebé o un libro de una casa a la calle (Karmelit), o viceversa. El propósito del eruv es solucionar esta extensión de la prohibición.

El Eruv transforma todo el área en el que uno desea cargar, en un dominio cerrado. Uniendo los dominios públicos y privados, es posible cargar, como así también lo es dentro de una casa. El Eruv puede ser lo suficientemente grande como para abarcar barrios enteros, o también puede ser en un área pequeña, como ser la entrada a una casa.

Hacer el Eruv es un proceso de dos pasos. En primer lugar, se realiza un cercamiento técnico de una serie de paredes, cuerdas montadas en postes, colinas empinadas o cables.

El siguiente paso es que todos los que viven dentro del cercamiento posean comida en común. Esto se puede lograr recolectando una pequeña cantidad de comida de todos los judíos que viven dentro del cerco, o por una persona que da algo de su alimento a los otros. Debido a que la zona está cerrada, y los residentes están compartiendo comida (aunque simbólicamente), se considera como una casa, en donde cargar es permisible.

2. El segundo tipo de Eruv es llamado “Eruv Tjumim”. En Shabat y Festividades, los rabinos prohibieron caminar más de 914 metros desde la residencia más apartada de una ciudad. Si uno desea caminar más allá de esa distancia en Shabat, se debe crear una residencia temporaria en aquella zona. Esto extiende la frontera de la ciudad y permite que uno camine hasta 914 metros de esa residencia temporal. La manera de crear esta residencia es colocando comida más allá del borde de la ciudad antes de que comience el Shabat o la festividad.

3. El tercer Eruv es el llamado “Eruv Tavshilin”. Una de las diferencias entre las Festividades y Shabat, es que en las Festividades uno tiene permitido cocinar desde una llama preexistente, mientras que en el Shabat está prohibido. Sin embargo, incluso en las festividades, uno puede cocinar únicamente lo que será consumido durante ese día. El problema ocurre cuando una festividad acaece un viernes. ¿Cuándo se prepara para Shabat?

Uno no puede prepar comida en una festividad para el día siguiente, y cocinar en Shabat tampoco es permisible. Para resolver esto, los rabinos decretaron que deben prepararse dos alimentos y reservarlos para Shabat antes del día festivo, sirviendo simbólicamente como el comienzo de la preparación de la comida para el Shabat. Por lo tanto, cualquier cocción subsiguiente realizada en la festividad, es considerada una continuación y finalización de la preparación que se inició anteriormente, y por lo tanto está permitido. La comida que se prepara antes de la festividad para este fin se conoce como “eruv tavshilin”.

Velas de Shabat

Los viernes por la noche, justo antes del comienzo del Shabat, cada hogar judío debe encender una vela (generalmente por lo menos dos) en honor al día especial. Las velas también son encendidas antes de que comience Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot, Shemini Atzeret (Simjat Torá), Pesaj y Shavuot. Los rabinos introdujeron esta práctica para asegurar de que el Shabat y las festividades fueran pacíficas y tranquilas, sin que la gente se tropezara en la oscuridad.

Purim (Meguilá)

En el año 355 AEC, la nación judía fue salvada, milagrosamente, por la Reina Ester y Mordejai de la exterminación. Los Sabios de esos tiempos, a pedido de la Reina Ester, instruyeron que todos los judíos celebraran una alegre festividad llamada Purim, el 14 (15) del mes de Adar, día de aniversario de la salvación.

Hay cuatro preceptos de Purim que son parte de la celebración. La dramática historia fue escrita en la Meguilá de Ester. Leemos la Meguilá la noche de Purim, y también al día siguiente. Las otras Mitzvot de Purim son: realizar un festín, dar dos regalos alimenticios a otro judío, y dar dinero a por lo menos dos necesitados.

Janucá

Esta festividad fue promulgada en el primer aniversario de la victoria de los Macabeos sobre el ejército griego en el año 139 AEC. Cuando los judíos regresaron al Templo Sagrado después de la guerra, encontraron sólo una pequeña vasija de aceite para encender la Menorá. Milagrosamente, el insuficiente aceite alcanzó para ocho días.

En Janucá celebramos la victoria del pequeño ejército judío recapturando el Templo Sagrado, y el milagro de la pequeña vasija de aceite.

Janucá dura ocho días, comenzando el 25 del mes de Kislev, que es cuando los judíos regresaron jubilosamente al Templo para repararlo, y cuando ocurrió el milagro del aceite. Los preceptos de Janucá son encender la Menorá y recitar Halel en agradecimiento a Di-s por los milagros que realizó.

Por: Yejeskel Posner

Diezmo

La Torá nos ordena separar el diezmo de nuestras ganancias y entregarlo a caridad. 

Dar el diezmo, dicen nuestros sabios, trae bendición y abundancia material. 

¿Cómo calculamos el diezmo?

Asalariados: En el caso de una persona que es asalariada el cálculo es muy sencillo. Se calcula el diezmo sobre el sueldo neto (vale decir luego que se descontaron los impuestos, obra social y jubilación, etc.).

Autónomos: En el caso de quien es autónomo, es decir que presta sus servicios y los factura abonando al estado sólo un monotributo. Entonces el diezmo será calculado luego de descontar de los ingresos todos aquellos gastos vinculados directamente a su actividad. Esto incluye impuestos, jubilación, obra social, seguro de vida, A.R.T, la compra y mantenimiento de los instrumentos de trabajo. Estos cálculos pueden ser mensuales, o semanales según le sea más cómodo.

Actividad Comercial ó Productores: Quienes desarrollan una actividad comercial o son productores. Deben calcular el diezmo restando a los ingresos generados por las ventas todos los costos directamente relacionados con la venta o producción. Estos son: materia prima, sueldos, alquileres, impuestos, energía, publicidad, comisiones, transporte, etc.

Quienes por lo complejo de las operaciones comerciales no puede determinar cuánta es exactamente su ganancia neta, obrará de la siguiente manera; todo dinero que extrae de sus negocios para sus asuntos personales; ahorros, etc. Deberá sobre este valor retirar el diezmo para caridad.

A quienes hacen solamente un balance anual, vale decir que sólo a fin de año sabrá realmente a cuánto asciende su ganancia, recomendamos que mensualmente entregue a la caridad un monto aproximado y al fin del año cuando conoce los resultados exactos ajustará el diezmo para que sea exacto.

por el Rab. Iosef  Feigelstock

Guenizá

¿Qué es la Guenizá y qué hacemos con ella?

En el capítulo XII de Devarim, la Torá le ordena a la generación que está por entrar a conquistar la Tierra de Israel la destrucción de las imágenes y monumentos de idolatría que allí encuentren. Culmina diciendo en el versículo IV: “No harás así para con Hashem tu Di-s”. De aquí aprenden nuestros Sabios que está prohibido borrar el nombre sagrado de Hashem. Más aún, ni siquiera podemos dejarlo en un lugar donde pueda arruinarse.

Por ello, todos aquellos escritos que contienen el nombre de Hashem y no tienen más utilidad, no pueden ser descartados ni abandonados. Debemos procurar dejarlos en un lugar protegido para que el nombre de Hashem no sea borrado. Este lugar recibe el nombre de Guenizá.

¿Cómo es la ley respecto a los escritos de Torá (que no contengan el nombre de Hashem) y la de aquellos artículos de Mitzvá, como las correas de los Tefilín y los hilos de los tziztit que fueron utilizados y ahora perdieron su validez?

Para explicar esto debemos previamente analizar los tres tipos de objetos de santidad: 

a) Aquellos que poseen el nombre escrito de Hashem en cualquier idioma que sea (Tanaj, Tefilín, Mezuzá, Sidurím, etc.) 

b) Textos de Torá que no contengan escrito el Nombre de Hashem (Talmud, Shuljan Aruj, las carpetas de estudios de Torá de los chicos, etc.) y 

c) Artículos que fueron utilizados al servicio de la Mitzvá. Este ítem se divide a su vez en dos subcategorías: 1) aquellos objetos que son la Mitzvá misma (las correas y los batim de los Tefilín y los hilos de los Tzitzit) y 2) aquellos objetos con los que se realizó la Mitzvá misma (la tela del Talit, las ramas del techo de la Sucá, las cuatro especies de Sucot, etc.).

Respecto a aquellos objetos que entran en la categoría a) deben ser llevados a una Guenizá para protegerlos de ser destruidos. Por ello, el responsable de la Guenizá deberá guardarlos en una vajilla de cerámica y enterrarlo en un cementerio judío.

Respecto a aquellos objetos que entran en la categoría b) deben ser llevados a una Guenizá para que éstos no resulten despreciados. Por ello, el responsable de la Guenizá deberá enterrarlo en un cementerio judío.

Respecto a aquellos objetos que entran en la categoría c-1) se procede igual que con los de la categoría b).

Respecto a aquellos objetos que entran en la categoría c-2) como fueron utilizados para una Mitzvá no pueden ser despreciados, pero tampoco estamos obligados a protegerlos. La costumbre en la práctica es la de reutilizarlos para el cumplimiento de otra Mitzvá, como por Ej: Las cuatro especies son quemadas en el momento de la quema del jametz en la víspera de Pesaj y los hadasim para olerlos en la havdalá.

por el Rab. Iosef Feigelstock Shlita

Guía práctica para el «viajero kosher»

P: ¿Puedo pedir un café u otras bebidas calientes en el avión, o en una estación de servicio?

R: Sí. Sin embargo, debes usar tu propio vaso (o un vaso térmico) y evitar ser ofrecido leche o leche de soja. También debes evitar los cafés saborizados (a menos que tengan un símbolo Kasher en el paquete), café automático, capuccino, y máquinas expresso siendo que sale leche no Kasher del mismo caño.

P: ¿Puedo entrar a un restaurante no Kasher para una reunión de negocios si me aseguro de no comer nada o comer sólo frutas, o incluso comer algo Kasher traído por mi?

R: Es mejor evitar estas situaciones y buscar otra alternativa. En el caso de verdadera presión (por ejemplo, el sustento de uno depende de esta reunión), uno debe aconsejarse con un Rabino Ortodoxo sobre lo que debe hacer.

P: Cuando estoy fuera de casa, ¿Puedo calentar comida en un horno no Kasher?

R: Sí. Debes asegurarte primero que el horno esté completamente vacío y limpio de cualquier residuo de comida o suciedad. También debes envolver con dos envoltorios lo que vas a calentar. Esto se hace envolviendo muy bien la comida con papel de aluminio y doble envoltorio.

P: Si voy a una cafetería, ¿Puedo comprar cosas que sé que son Kasher?

R: Es mejor evitar esta situación por Marit Ayin (crear una apariencia de hacer algo incorrecto), ya que otros judíos pueden verte llevar comida y pensar que todo el resto también es kasher. Cuando uno carga un producto empaquetado, como ser, bebidas, una botella de jugo de naranja o una caja de cereales Kasher, entonces está bien, ya que es similar a ir a un supermercado y comprar algo. Uno, sin embargo, no debería cargar una bandeja con comida, ya que puede aparentar a otros que el lugar ofrece servicio de comida Kasher, cuando en verdad, no es así.

(Going Kosher in 30 days)

¿Por que las personas en el primer milenio vivían tanto tiempo?

Estimado Rabino:

¿Puede explicar por qué la vida de las primeras generaciones fue muy larga? Según el Génesis, Adám murió a la edad de 930, Noé tenía casi 500 cuando comenzó a construir el arca. Y Matusalén vivió un récord mundial de 969 años. ¿Y qué pasó?¿Por qué no se vive tanto tiempo ahora?

RESPUESTA:

La longevidad de nuestros patriarcas plantea varias cuestiones.

¿Qué se siente al llegar a los 900? ¿Cuándo tienen su crisis de mediana edad?

¿Los centenarios hacían travesuras de adolescentes? ¿Los padres decían a sus hijos: “¡Deja de actuar como uno de cuarenta!”?

En cualquier caso, las primeras generaciones de la humanidad vivieron una vida extremadamente larga, y después del diluvio de Noé se observa una reducción dramática en el promedio de vida – la gente empieza a vivir tanto como lo hacemos hoy. Sabemos que cada alma que viene a este mundo llega con una serie de misiones que cumplir. A la persona que aloja el alma se le da una vida útil que es el tiempo suficiente para completar estas misiones.

La principal diferencia entre las generaciones anteriores y posteriores es que en las primeras generaciones de la humanidad había grandes almas, que todo lo abarcan.

La gente en las generaciones posteriores tenía sólo fragmentos de esas almas originales. Esas almas se rompieron y se comparten entre varias personas. Las generaciones anteriores tenían un alma grande y una vida larga, ya que había mucho trabajo que hacer. En generaciones posteriores, estas almas grandes fueron repartidas entre miles y millones de personas, en forma de pequeñas almas con menos trabajo que hacer, y por lo tanto, menor tiempo de vida para hacerlo.

Pero si, por cualquier razón, el alma no completara todo el trabajo que necesita en una sola vida, se le da más posibilidades. Un alma reencarnada es una chispa de un alma que regresa a la tierra en un cuerpo nuevo para completar los asuntos pendientes de su vida anterior. Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo tiene, pero sí sabe que no tenemos siglos. No tenemos el lujo de empezar a construir nuestra arca a los 500. Mejor empezar ahora.

Por Aron Moss

Estimado Rabino:

¿Puede explicar por qué la vida de las primeras generaciones fue muy larga? Según el Génesis, Adám murió a la edad de 930, Noé tenía casi 500 cuando comenzó a construir el arca. Y Matusalén vivió un récord mundial de 969 años. ¿Y qué pasó?¿Por qué no se vive tanto tiempo ahora?

RESPUESTA:

La longevidad de nuestros patriarcas plantea varias cuestiones.

¿Qué se siente al llegar a los 900? ¿Cuándo tienen su crisis de mediana edad?

¿Los centenarios hacían travesuras de adolescentes? ¿Los padres decían a sus hijos: “¡Deja de actuar como uno de cuarenta!”?

En cualquier caso, las primeras generaciones de la humanidad vivieron una vida extremadamente larga, y después del diluvio de Noé se observa una reducción dramática en el promedio de vida – la gente empieza a vivir tanto como lo hacemos hoy. Sabemos que cada alma que viene a este mundo llega con una serie de misiones que cumplir. A la persona que aloja el alma se le da una vida útil que es el tiempo suficiente para completar estas misiones.

La principal diferencia entre las generaciones anteriores y posteriores es que en las primeras generaciones de la humanidad había grandes almas, que todo lo abarcan.

La gente en las generaciones posteriores tenía sólo fragmentos de esas almas originales. Esas almas se rompieron y se comparten entre varias personas. Las generaciones anteriores tenían un alma grande y una vida larga, ya que había mucho trabajo que hacer. En generaciones posteriores, estas almas grandes fueron repartidas entre miles y millones de personas, en forma de pequeñas almas con menos trabajo que hacer, y por lo tanto, menor tiempo de vida para hacerlo.

Pero si, por cualquier razón, el alma no completara todo el trabajo que necesita en una sola vida, se le da más posibilidades. Un alma reencarnada es una chispa de un alma que regresa a la tierra en un cuerpo nuevo para completar los asuntos pendientes de su vida anterior. Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo tiene, pero sí sabe que no tenemos siglos. No tenemos el lujo de empezar a construir nuestra arca a los 500. Mejor empezar ahora.

Por Aron Moss

¿Cómo podemos mantener la identidad judía?


En Vaigash, Iaakov y sus hijos y nietos, en total 70 personas, que vivían en la Tierra de Israel, se mudaban a Egipto debido a la dura
hambruna. Iosef los invitaba Iaakov tenía buenas razones para estar preocupado. ¿Su familia podría mantener su identidad? ¿O desaparecería, inundada por la cultura sofisticada de una gran potencia?

¿Cómo se relacionarían los egipcios con los hebreos, adoradores de un Di‐s al que no podían ver? Como sabemos, el gobernante
egipcio esclavizó posteriormente a los judíos e hizo todo lo posible por destruirlos.

Durante el viaje a Egipto, Di‐s se apareció a Iaakov en una visión. “No tengas miedo de bajar a Egipto”, dijo Di‐s; “Bajaré contigo”.
Junto con esto vino la promesa de que el pueblo judío regresaría a Tierra Santa.

Esta promesa de Di‐s le dio a la familia de Iaakov un sentido de dirección. No olvidaron quiénes eran y hacia dónde iban.
Después de 200 años de esclavitud, cuando Di‐s les envió a Moshé para liberarlos, lo reconocieron como un hombre de Di‐s y respondieron a su liderazgo.

La promesa se cumplió: abandonaron Egipto, regresaron a Tierra Santa, tomaron posesión de ella y construyeron el Templo.
Nosotros, miles de años después, nos encontramos en una situación en la que es muy fácil perder el rumbo.
Pero también hemos recibido una promesa de Di‐s: siguiendo el camino de la Torá, haremos una morada para Di‐s en nuestros
corazones, nuestros hogares y nuestras vidas.

Esto afectará no sólo a todo el pueblo judío, sino a toda la humanidad.
La promesa de la enseñanza judía es que, de la manera más positiva imaginable, transformaremos el mundo.
Esta es la promesa Divina. ¡El resto depende de nosotros!

La tradición de la comida de Januca

Un menú típico de Januca suena como que fue planeado por chicos de doce años o menos; panqueques de papa, fritos, por supuesto en mucho aceite. Bizcochos de queso blanco. Bolas de fraile rellenas de mermelada, cubiertas de azúcar impalpable. Buñuelos de manzana fritos, rosquillas rellenas de queso freídas en aceite y cubiertas de miel. Blintzes de queso. ¿No será una manera de hacer que los niños no se vayan luego de haber prendido las velas y que disfruten de una comida familiar? ¡Para nada! La tradición de la comida de Januca tiene sus orígenes en los primeros años que se comenzó a celebrar la festividad, y nos hacen recordar ciertos milagros asociados con los eventos de Januca mismo. Y por supuesto, recordar los milagros y la libertad que todos celebramos agregan un sabor especial a todo lo que servimos…

¿Por qué los judíos comen comidas fritas en Januca?

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el milagro del aceite, que una vasija de aceite que se supone duraba un día, duró ocho. Y todos sabemos que éste es el origen de la Mitzva de encender la Menoráa ocho días. También es la razón de porqué es costumbre comer comida cocinada en aceite.

Hay conexiones más profundas entre el aceite de oliva y Januca.

Místicamente, tanto la Menorá como el aceite que se usaban para iluminar, están asociados con Jojmá, sabiduría. La guerra entre los griegos y los judíos también fue una guerra sobre qué sabiduría perduraría en el mundo. Los griegos querían que todos bajo su dominio piensen y estudien exactamente como ellos. Se oponían con violencia ante la idea de la sabiduría Divina, y por ello prohibían el estudio de la Torá.

También, la palabra Shemen, (aceite en hebreo), tiene las mismas letras que Shmone, ocho, el número de días que duró milagrosamente el aceite.

¿Cuál es la conexión entre la comida láctea y Januca?

Yehudit, era una joven mujer que vivía en Betulia, en la tierra de Judea, en la misma época que la guerra contra los griegos. Ella causó que el general griego se durmiera, dándole quesos salados que lo dejaron muy sediento, y dándole vino para tomar. Una vez dormido, lo mató. Al ver que su general había sido asesinado, el ejército griego de desesperanzó y escapó. En recuerdo al coraje de Yehudit, comemos productos lácteos.

Nada sucede por casualidad, así que no es sorprendente que ambos eventos milagrosos de Januca hayan sucedido por medio de dos comidas cuyo rico simbolismo nos recuerdan muchas de las cosas por las que luchamos también.

La Torá, cuyas tradiciones fueron atacados por decretos de los griegos, es comparada con la leche, y esta es una de las razones por las cuales comemos productos lácteos en Shavuot también.

Ahora entendemos la conexión entre las comidas lácteas y fritas con Januca. ¿Pero de dónde surgieron las diferentes comidas tradicionales de Januca?

Durante todos estos siglos, las diferentes comunidades judías en todo el mundo han encontrado varias formas de incorporar el aceite y lo lácteo en sus comidas de Januca.

Una de las más famosas comidas, los Sufganiot Israelíes (las borlas de fraile, provienen de una tarta de masa con levadura mencionada en el Talmud. Estas tartas eran cocinadas en aceite y se llamaban Sufganin (absorbente), porque absorbían mucho aceite cuando se cocinaban. No tenían leche, pero eran dulces, y a veces se las rellenaba con miel, y el hecho que eran cocinadas en aceite hizo que estas tartas se conviertan en una comida tradicional de Januca.

En España, los judíos le agregaban queso a estas tartas, y de ahí es que surgen estos Sufganiot rellenos de queso, y también otras tartas de queso fritas populares entre los Sefaradim. Los judíos alemanes usaban una versión de estas tartas rellenas de mermelada, que la trajeron a Israel en los años 1930.

En India, esta masa dulce era una combinación de harina con miel o azúcar, pero también se le agregaba leche y manteca.

En comunidades del Norte, en donde el aceite de oliva era raro y caro, se usaba grasa de pollo u otras alternativas para fritar. Los latkes de papa, buñuelos de manzana, y otras comidas neutras, se convirtieron en una norma, aunque hoy en día se usa aceite de oliva u otro aceite para preparar estas comidas.

Latkes:

Ingredientes:

Porciones: Aproximadamente 2 docenas de latkes

  • 6 papas grandes
  • 1 cebolla dulce pequeña
  • 2 huevos batidos
  • 1/2 taza de harina (o lo suficiente como para juntar los ingredientes de la mezcla)
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1/2 taza de aceite vegetal (2 cucharadas de aceite por tanda de latkes en la sartén)

1Pelá las papas y rallarlas en trozos grandes. Si optas por usar cebollas, picalas finamente y añadiles a las papas.

2 – Batíe dos huevos y agregales una pequeña cantidad de harina. Si optás por agregar sal y pimienta para sazonarlos, hacelo  ahora.

3Aprieta las papas para sacarles un poco del agua. Si están demasiado húmedas, no se pondrán crocantes al freírlas.

4-Añadí las papas ralladas (y la cebolla) a la mezcla de huevos y harina, y mezclá bien todos los ingrediente.

5-Poné 2 cucharadas de aceite vegetal en una sartén pesada. Caleintala a temperatura alta.

6Con la cuchara para mezclar medí  la mezcla de papas para hacer las tortitas. Déjalas caer en la sartén caliente.

7Freílas hasta que estén doradas en los bordes. Luego dala vuelta para que se frían del otro lado.

8Sácalas del aceite cuando el segundo lado esté dorado.

9-

Coloca los latkes cocidos en un plato cubierto con toallas de papel para eliminar el exceso de aceite. Servilos  calientes.

-Algunos de los ingredientes tradicionales que van encima de los latkes incluyen puré de manzana para darles un sabor dulce o crema agria para darles un sabor salado. La salsa de arándano es otro buen ingrediente.

-Un buen acompañamiento para los latkes es una ensalada simple.

-Conserva calientes los latkes en el horno mientras haces los demás.

-Unas cucharadas de perejil fresco picado animan el sabor de los latkes.

-Para darles un gusto  diferente, intenta agregarle una manzana agria finamente picada a la mezcla en lugar de la cebolla picada.

-El yogur natural es un excelente sustituto de la crema agria.

-Dependiendo del tamaño de tu sartén podrías freír varios latkes a la vez.

Sufganiot

Ingredientes

  • 50 gr. de levadura fresca
  • 1 taza y ½ de agua caliente con 1 cucharada de azúcar
  • 2 huevos 
  • ½ taza de aceite
  • ½ taza de azúcar
  • 1 cucharita de vainilla y 1 k de harina

Procedimiento

  1. En un bol grande  tamizá la harina y, de mientras dejas leudar la levadura en una taza con azúcar y agua calentita.
  2. A la harina le añades los huevos una vez revisados, el aceite, el azúcar, la taza con la levadura y ½ más con agua y la vainilla.
  3. Amasar hasta que no se enganche, cuesta un poquito, por que es una masa húmeda. Consejo: poner un poco de aceite en la palma de la mano.
  4. Dejá reposar la masa en bol tapado con film transparente durante una hora o hora y medio (si está en un sitio calentito sube antes).
  5. Transcurrido ese tiempo, volvela a amasar un poco y estirala con un rodillo hasta que queden masas de un dedo de grosor.
  6. Una opción es hacerlos de dos medidas, unos más pequeños y otros de un diámetro mayor, con bastante aceite a calentar(mejor una freidora, pero yo me apaño con el WOK) como unos cuatro dedos y los colocas de 5 en 5 más o menos y luego  escurrilos en papel absorbente.
  7. Una vez enfriados, los podes rellenar con mermeladas, crema de chocolate ….. y espolvoreados con azúcar impalpable.

Notas

Salen como 60 o 70 dependiendo del diámetro en que se corten las masitas.

¿Por qué Esav odia a Iaakov?

En Génesis 33:4, la Torá nos cuenta sobre un beso: después de treinta y cuatro años que Iaakov estuvo escapándose de las garras de su hermano, y de que Esav no había cesado de planear matarlo, Esav tuvo un cambio en su corazón. Viendo que Iaakov se acercaba, Esav corre hacia él, lo abraza y lo besa.

Pero la palabra “vaishakeu”, “y él lo besó”, tiene una línea de puntos arriba, que es una forma que tiene la Torá de decirnos que no era un beso normal. ¿Qué era lo anormal de este beso? El Midrash cita dos interpretaciones. Una es, que la Torá nos está diciendo que no era un beso verdadero, Esav realmente intentaba matarlo mordiéndole el cuello. Y la otra interpretación es que Esav besó a Iaakov con todo su corazón, y eso era lo anormal del beso, siendo que “todos sabemos que es ley cardenal que Esav odia a Iaakov”.

De cualquier forma que se vea, el tema principal es que Esav odia a Iaakov. No importa lo que Iaakov haga, Esav lo odia.Si Iaakov lo apacigua, le da regalos, actúa hacia él como el hermano que es, Esav lo odia incluso más. ¿Pero por qué?

¿Por qué Esav odia a Iaakov? Pero lo primero que uno debe preguntarse es: ¿Por qué existe Esav? ¿Por qué hay maldad en nuestro mundo? ¿Por qué hay odio y oscuridad? ¿Qué hay de malo con un mundo que consista sólo de bondad, amor y luz?

La maldad existe porque es mucho más poderosa que la bondad. ¿Hay un amante en el mundo que odie con la misma intensidad con la que una persona llena de odio odia? ¿Hay acaso una luz tan brillante como la oscuridad más profunda? ¿No hubo nunca un acto de bondad envuelto con la fuerza y vigorosidad contenidos en un acto de crueldad?

Es por eso, dicen los Kabalistas, que Di-s creó la maldad. La oscuridad existe para que pueda ser transformada en luz, resultando en una luminosidad infinitamente mayor que la luz misma puede emanar. La crueldad está implantada en el corazón de la persona para que podamos hacer actos de bondad infinitamente más potentes que lo que la bondad misma pueda producir. La maldad existe para ser explotada por la bondad.

El alma de Esav sabe esto, que sólo existe para servir a su hermano menor. Que no importa cuán ferozmente se resista a esta verdad, esta ferocidad será a la larga de Iaakov.

Es por esto, que Esav odia tanto a Iaakov: porque sabe que el odio no es de él.

Por Yanki Tauber

El significado de los sueños

¿Qué son exactamente los sueños? ¿Profecías? ¿Revelaciones o simples fantasías? Nos angustian, nos alegran, nos dejan pensando…

Zejariá, Jagai y Malaji fueron los últimos Profetas y con ellos concluyó la etapa de la profecía en el seno del pueblo judío.

Tras ellos surgieron los Miembros de la Magna Asamblea -«Anshei Kneset Hagdolá»- quienes continuaron con la cadena de transmisión judía, de nuestra tradición, comenzada por Moisés, receptor de la Torá en el Monte Sinaí, y quien la recibiera de sus manos, Iehoshúa -Josué.

De aquí en más, a partir de la construcción del Primer Beit Hamikdash -Gran Templo de Jerusalem- en el año 3408 (352 antes de la E. C.), la tradición continuó a través de nuestros maestros de la Mishná -los «Tanaím»-, quienes ocuparon el lugar de los Profetas en la función de enseñar el verdadero camino de Di-s al pueblo.

Estos “Tanaim” poseían las virtudes de los Profetas y cumplían fielmente su cometido. Eran personalidades de talla superior, temerosos de Di-s y eruditos conocedores de la Torá y su significado, íntegros en sus virtudes personales y dotados de un inagotable caudal de entrega y dedicación. Carecían de intereses egoístas y solo buscaban servir a su Creador con alegría y cariño.

Con todo, aún cuando reuniesen las características de los Profetas, por razones que solo el Amo del Universo conoce, el espíritu de la profecía no se manifestó en ellos. Con los Profetas de la Biblia – el “Tanaj”-  había concluido, indefectiblemente, la etapa de los profetas.

Con todo, si bien la profecía había dejado de existir, había surgido algo relativamente cercano a ella: la Inspiración Divina («Rúáj Hakodesh»).

Esta Inspiración Divina condujo y guió las enseñanzas de los Sabios de la Mishná y el Talmud -los «Tanaím» y los «Amoraím»- y sus sucesores, los «Rabanán Seburaé», los «Gueoním» -Saadiá Gaón, Rav Sherira Gaón, Rav Hai Gaón, etc.-, y tras ellos los «Rishoním» -Rabí ltzjak Alfasi y otros-.

Sin embargo, cada generación se veía a sí misma en inferioridad de nivel frente a la generación precedente, respecto de la altura espiritual que le fue concedida. «Si los primeros fueron cual ángeles, nosotros somos cual hombres» -este refrán de nuestros Sabios- era el que de mejor manera ilustra el sentimiento que abrigaban ante la magnitud espiritual de generaciones anteriores.

En cuanto la profecía dejó de existir, nuestros Sabios dejaron de basarse en ella en su empeño de alcanzar la revelación Divina.

Desde ese momento, su función se remitía a cuidar el legado de la Torá, interpretarla y explicar sus detalles, y ver que fuese transmitida a las generaciones subsiguientes. Muchos de sus valores fundamentales habían sido entregados a modo de reglas generales, insinuadas en contadas palabras, condensada gran cantidad de sabiduría espiritual en poco espacio físico.

Y esta función específica de los Grandes de la Torá a partir de ese momento continúa siendo el basamento de actividad de los legítimos Sabios de la Torá incluso hasta nuestra presente generación.

Ahora bien, tras este preámbulo, veamos más de cerca cuál es el enfoque que nuestros Sabios han conferido al tema de los sueños, tal como éste se ve abordado en la literatura talmúdica.

En forma general cabe decir que su perspectiva está magistralmente resumida en las palabras del Profeta Irmiahu – Jeremías «¿Qué hace el alimentocon el grano?» (Irmiahu 23:28). En otras palabras, cabe considerar que se trate de sueños con verdadero contenido, más, en su amplia mayoría, solo encierran palabras vanas.

De ese modo, nuestros Sabios, de acuerdo a las palabras de Irmiahu, han reflexionado de la siguiente manera: como no es posible que el alimentoexista sin el grano, del mismo modo no es posible un sueño sin palabras carentes de sentido» (Talmud, Berajot 55).

Lo dicho es cierto frente a la mayoría de los sueños, más aún si hemos de tener en cuenta que éstos dependen en gran medida con la temática del pensamiento durante el día transcurrido. Los sueños expresan en qué ha estado enfrascado su pensamiento.

En general nuestros Sabios han sido de la opinión de que no debe prestarse especial atención al contenido de los sueños.

Ven innecesario narrar su contenido, repetirlo a otros, así como buscar su interpretación.

De este modo, resulta que es absurdo hablar de «buenos sueños» o «malos sueños”. Tal es así que el mismo Rav Jisdá declara más benéfico un «sueño malo» que uno «bueno», y Rashi explica que ello se debe a que el primero de estos sueños, al menos posee la virtud de incentivar al hombre a regresar a Di-s, lo invita a la «Teshubá».

A la par de que nuestros Sabios restaron importancia a los sueños y consideraron un modo inadecuado querer entrever en ellos una noticia futura, buena o mala, resaltaron más la necesidad de tomar en consideración la personalidad del hombre que los ha soñado. Si se trata de un hombre que durante toda la jornada se dedica a asuntos materiales, acosado por la preocupación de su subsistencia y manutención, es muy probable que incluso en sus sueños esta temática esté presente, de modo que sus sueños no superan en importancia al cauce de sus pensamientos mientras estuvo despierto.

Por el contrario, cuando se trata de un hombre dedicado por entero a la vida espiritual, a la pureza y la santidad, impregnado constantemente del efecto de la Torá y sus preceptos celestiales, en ese caso, cabe prestar atención al mensaje intrínseco en sus sueños.

En el caso de un hombre así, el sueño puede ser portador de un significado más allá del usual.

Y este concepto es expresado en una corta frase de nuestros Sabios: «Un sueño – es una parte de sesenta, de profecía» (Talmud, Berajot 57b). Bajo una perspectiva similar, el Zohar -obra cumbre de la Kabalá- expresa que en el presente, al carecer nosotros de la profecía, solo un Eco Celestial puede ser portador de una información celestial. En el Talmud encontramos diversos casos en los que, a diferente gente, se les mostró o reveló algo, mediante el sueño. Incluso nuestros Sabios hablan de un ángel («Baal Hajalomot») encargado de notificar cosas mediante un sueño. En otras partes del Talmud se nos da cuenta de problemas resueltos, conflictos y debates solucionados o pasajes complejos e incomprensibles que resultaron accesibles – todo mediante revelaciones durante el sueño.

Casos similares ocurrieron en épocas post-talmúdicas, por ejemplo el caso de Rashi, quien apareció ante su nieto, el «Rashbám», en el sueño, así como el caso de «Maharám» de Rotenburg, quien se apareció en el sueño a uno de sus discípulos y le enseñó un pasaje talmúdico.

Uno de los legisladores judíos («Poskim») del Siglo XIII, Rabí laacov Haleví de Marvidgh conocido con el apodo de Rabí laacov «Hajasid» (‘el piadoso’), escribió una Responsa halájica cimentada en aquellas leyes que le fueran preguntadas y cuya respuesta le fuera revelada en el sueño, según relata Rabí Jaim losef David Azulai -el «Jidá»-.

Mas, como hemos dicho, no pueden compararse los sueños de los Grandes de la Torá y el espíritu, a los sueños del hombre medio, cuyas «revelaciones» en sueños no están en la misma altura.

A pesar de esto, y teniendo en cuenta la naturaleza humana que sí se deja influenciar por sus sueños, es que nuestros Sabios han compuesto una plegaria que es recitada mientras los Kohanim -sacerdotes, descendientes de Aharón- bendicen al pueblo judío en la Sinagoga, durante las festividades.

Y así dicen nuestros Sabios:

«Quien tiene un sueño e ignora qué significa, que se levante cuando los sacerdotes extienden sus manos en bendición, y diga: ‘¡Señor del universo! He soñado mas ignoro qué significa. Sea si soñé respecto de mí, sea si soñaron mis compañeros acerca de mí, o si soñé yo acerca de otros. Si (estos sueños) son buenos, fortifícalos y fortalécelos, tal como los sueños de losef el Tzadik. Si precisan ser curados, cúralos tal como has hecho con las aguas de Mará mediante nuestro maestro Moisés, (como has hecho) con Miriám, de su lepra, con Jizkiahu de su enfermedad, y como las aguas de Ierijó – Jericó- mediante Elisha. Y tal como has convertido a la maldición del malvado de Bilá”.