8500 personas celebraron la alegría de la tradición judía en La Rural

El festejo de Lag Baomer de Jabad Argentina reunió a 8500 asistentes en La Rural en una inolvidable tarde de juegos, música y diversión para toda la familia. Con 130 juegos, 4 shows, el Acto Central en el que se encendió la tradicional fogata, la participación de la Banda de Relaciones Institucionales de la Armada Argentina, la música de Tiembla el Mohel, patio de comidas y sorpresas, la comunidad judía celebró la unión de Am Israel y el orgullo de la tradición y la identidad hebrea.

El domingo 26 de mayo desde las 12 y hasta las 18 horas, el Pabellón Ocre de La Rural fue una enorme fiesta: grandes juegos mecánicos, juegos electrónicos, inflables, kermes y regalos. Antes de unirse a este evento en La Rural, 2300 personas participaron del importante Desfile de Lag Baomer en la vía pública, desde Av. del Libertador y Cavia hasta el ingreso al predio por Av. Sarmiento, visibilizando el orgullo por la educación judía y la tradición milenaria. La marcha recorrió las calles con un camión con maquetas de las campañas del Rebe, grupos escolares, la banda infantil de Tzivot Hashem y la Banda de la Armada Argentina.

“La Torá es para los iehudim como el agua para los peces”, afirmó el Rabino Tzvi Grunblatt, Director General de Jabad Argentina, en el Acto Central del encuentro. Y remarcó lo fundamental del estudio y la alegría: “Cada chico tiene que tomar el ejemplo de Rabí Shimón bar Iojai; cada minuto libre tomar un libro sobre Torá, y hacerlo con alegría.” También señaló la importancia de la unión de Am Israel, uno de los ejes de la convocatoria: “Shevet ajim gam iajad (que los hermanos estén juntos en armonía) trae bendición”, e invitó a los presentes a aumentar en mitzvot en mérito de la inmediata liberación de los secuestrados en Gaza y la protección de nuestros jaialim.

En el acto, alumnos de jardín y primaria subieron al escenario a recitar los 12 Psukim. Además, se leyó el Salmo 123 por la liberación de los secuestrados y la seguridad de todo Am Israel. Eyal Sela, Embajador de Israel, compartió palabras de apoyo al encuentro y se sumó al pedido de liberación de los secuestrados. También estuvieron presentes el Dr. Miguel Licht, Presidente del Tribunal Fiscal de la Nación, y María del Pilar Bosca, Directora General de Cultos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, entre otras importantes autoridades y líderes comunitarios que participaron del encendido de la fogata.

El festejo, cuya consigna fue Celebrando el judaísmo con fortaleza y fe, fue organizado por el equipo del Rabino Levi Silbestein y Etti Silberstein bajo la dirección del Rabino Tzvi Grunblatt. Contó con la colaboración de voluntarios de Tiferet Zekeinim, la escuela Wolfsohn y los alumnos de la Yeshivá de Jabad.

Un milagro de Lag Baomer

Un mayo de 1948, el ejército jordano rodeó Jerusalém con sus fuerzas armadas y la selló de todo contacto externo. El incipiente ejército israelí intentó romper el sitio, pero fracasó trágicamente y, después de un tiempo, los judíos de la ciudad sufrían hambre y sed.

Unos pocos cientos de soldados judíos con armas ligeras defendían el barrio judío de la “ciudad vieja” y sabían que en cualquier momento los jordanos atacarían y todos sus habitantes serían masacrados (como había ocurrido en Kfar Etzion unas semanas antes).

Milagrosamente los intentos que hcieron los árabes fracasaron.

Pero todos sabían que esto no duraría mucho. Cada día, otro judío moría a causa del incesante fuego de mortero árabe y los jordanos tenían el ejército y armamento más modernos y mejor organizados, incluida la artillería de las 6 o 7 naciones árabes que atacaban a Israel.

Ese jueves era Lag BaOmer cuando, hace casi 2.000 años, Rabi Shimón Bar Iojai reveló sus secretos místicos más profundos y lo declaró un día de regocijo antes de morir.

Querían encender una fogata y regocijarse… pero ¿cómo? Fuego en la noche atraería a la artillería enemiga y todos serían blancos fáciles. Entonces alguien tuvo una idea. En Jerusalém es costumbre encender velas de Shabat 40 minutos antes del anochecer; ¡Podrían hacer lo mismo con el fuego de Lag Baomer! Lo harían temprano cuando todavía era de día y bailarían un poco, en silencio, para no llamar la atención.

Alrededor de 30 jasidim compraron botellas de aceite, varias bolsas de trapos viejos e incluso algunas piezas de madera para el fuego y bailaron, cantando en voz baja, temiendo cada paso, desde la Sinagoga hasta el patio.

De repente ya no tenían miedo… estaban felices! Cantaron más fuerte, comenzaron a aplaudir, a bailar y saltar con la alegría de Rabi Shimon. ¡Había pasado media hora! ¡Estaba oscureciendo!

De repente, los cañones abrieron fuego y las explosiones los despertaron de su éxtasis. La destrucción estaba en todas partes. Cada hombre corría a su casa con su familia.

Los edificios caían; Las bombas estallaban con una fuerza destructiva. Cerca de cien judíos, se apresuraron al lugar más seguro que conocían: ¡la Sinagoga! ¡Allí Di‐s los salvaría!

Después de más de una hora, el bombardeo cesó. ¡Nadie resultó herido! El temido ataque jordano nunca llegó.

De repente, uno de los soldados judíos, entró corriendo agitando los brazos. “¡¿Qué hicieron? ¿Encendieron la fogata y cantaron? “¡No saben lo que sucedió! ¡Los jordanos se retiraron! Debieron estar mucho más cerca de lo que suponíamos, pero cuando escucharon el canto y vieron el fuego, se asustaron. Pensaron que festejaban la llegada de refuerzos con nuevas armas y estaban a punto de atacar! ¡Así que huyeron! ¡Uno de los árabes nos contó!”¡Dispararon todos sus cañones porque su comandante les ordenó que cubrieran el retiro…”

El hombre que vivió en el futuro

Esta semana- el 25 y 26 de mayo – , judios de todo el mundo celebran la vida de un hombre que, literalmente, vivió en el futuro. Lag Baomer, el día 33 de la cuenta del Omer, es el día del fallecimiento de Rabí Shimon Bar Iojai, que estuvo en la segunda generación después de la destrucción del Templo, hace unos 1.900 años. 

Rabí Shimon es el autor del Zohar (el libro más básico de la Cabalá), Mejilta (una obra midráshica central), y de cientos de leyes y enseñanzas citadas en el Talmud. Desempeñó un papel fundamental en la historia de la transmisión de la Torá a través de los siglos, tanto en su “manifiesto” (es decir, talmúdico-halájico) así como lo esotérico (místico – cabalístico). Si hay algo que caracteriza la vida de Rabí Shimón Bar Iojai, es que habitaba una realidad que, para la mayoría de nosotros, todavía está en el futuro: la realidad del Mashíaj, el mundo mesiánico de la redención, la armonía y la perfección. Se dice que, para él, el Templo Sagrado nunca fue destruido, el pueblo de Israel nunca entró en el estado de galut (exilio físico y la alienación espiritual), y el mundo había alcanzado la perfección Divina de la Era del Mashíaj.

El Midrash nos cuenta una historia: Cierta vez, un discípulo de Rabí Shimon dejó la Tierra de Israel y se volvió un hombre rico. Los otros discípulos vieron esto y sintieron envidia y quisieron irse. Rabí Shimon los llevó a un valle frente a Meron y dijo: “¡Valle! ¡Valle! ¡Llénate de monedas de oro!” El valle comenzó a atiborrarse de monedas de oro delante de sus ojos.

Dijo Rabí Shimón a sus discípulos: “Si es oro lo que ustedes desean, aquí tienen oro; tómenlo. Pero todo el que toma ahora, está tomando su parte del Mundo por Venir. Pues el premio de la Torá es sólo en el mundo venidero” (Midrash Raba, Shemot)

El Rebe de Lubavitch explica un significado más profundo de esta historia: La Torá es el canal a través del cual toda la vitalidad y el sustento de la creación fluye desde arriba.

Así que todo en nuestro mundo, desde las bendiciones espirituales más elevadas a la riqueza mundana que viene en forma de monedas de oro, es suministrado por la Torá. 

Pero nuestro mundo es un lugar de ocultamiento y engaño.

Las cosas nos llegan, pero su origen sigue siendo oculto; Podemos ver el resultado, pero tenemos una percepción distorsionada de su causa. En nuestra realidad, es posible ver que mientras que la Torá es la fuente de todo el oro del universo, uno- cuya vida está dedicada a la Torá- puede sufrir la pobreza, mientras que uno que abandona la Torá puede parecer adquirir riquezas. Ese es nuestro mundo. 

El futuro del mundo del Mashíaj, sin embargo, es el mundo de verdad. En el que la mano es visible dentro del guante, la causa es evidente en el efecto, y la fuente de todo, se revela sin distorsión. En el Mundo Venidero, es claramente visible que incluso el oro físico fluye desde el conducto de la Torá.

Rabí Shimon Bar Iojai habitaba en la realidad futura. Sus discípulos, sin embargo, seguían viviendo en el mundo actual.

Entonces, les concedió un atisbo del mundo venidero. Les mostró el mundo que habitaba en cada momento de su vida. Y si no podían habitarlo y acceder allí, al menos podrían contemplarlo.

Cada año en Lag Baomer, somos atraídos a la órbita del mundo futurista de Rabí Shimon. Los maestros jasídicos explican que en el día de la muerte de una persona, todos sus actos, enseñanzas y logros alcanzan su máximo estado de plenitud y realización.

Por esto, en el día culminante de la vida de Rabí Shimon, predomina su influencia, y está en nuestro poder compartir su realidad, de un mundo redimido y perfeccionado.

El libro de la luz

Lag Baomer, el día treinta y tres de los cuarenta y nueve de la “cuenta del Omer” desde Pesaj hasta Shavuot, es el día que más se asocia con las enseñanzas de la Kabalá. Es el aniversario del fallecimiento de Rabi Shimon Bar Iojai, autor de la obra más básica de la Kabalá, el Zohar. (Literalmente: “Iluminación”, “Radiación”, comúnmente traducido como “El libro del Esplendor”). Rabi Shimon le instruyó a sus alumnos celebrar el día de su fallecimiento, como si fuera el “día del casamiento” (Iom Hilula). Ya que el día del fallecimiento de una persona es la culminación de su vida en esta tierra; en el caso de un individuo justo, es también el punto más alto, el punto en el cual una misión perfectamente realizada en la vida, llega a su última realización.

La Kabalá es el alma mística de la Torá, el elemento de la Torá que más íntimamente se relaciona con su Divina esencia. Todo en la Torá, incluidos pasajes Talmúdicos que tienen que ver con las leyes de “dos personas que se sostienen en una vestimenta”, o “uno que hace trabajar a una vaca en vez de a un burro”, son sabidurías y deseos de Di-s, y la mente que los contempla y los integra hasta unirse con ellos, es entonces un recipiente que puede concebir Divinidad; pero de esa manera, uno entiende por sabiduría Divina como algo investido en “prendas” mundanas, cómo Él se ha investido dentro del mundo, en temas y lugares corrientes.

 Por el otro lado, el alma de la Torá, en su forma así como también en su esencia, es Divina: La Kabalá no discute sobre problemas financieros u obstáculos en la vida, sino que habla sobre los mundos espirituales, atributos supremos y formas de energías Divinas. Si el estudiante de Talmud sabe que la temporalidad del tema en cuestión es sólo una caja que esconde la Divina esencia implícita dentro de ella, la mente Kabalista ingiere la sabiduría Divina en una cápsula más traslúcida, en un recipiente que irradia espiritualidad y Divinidad.

De vista y de oído

Cuando el Talmud cita una prueba para decidir la disputa entre dos sabios o para resolver una cuestión en una ley, generalmente lo introduce con la frase “Ta Shemá”, “Ven, escucha”, o “Ve y entiende”. (En Hebreo la palabra Shemá significa “escucha” y “entiende”). En contraste, la común frase con la que comienza el Zohar es “Ta jazi” “Ven, ve”. La diferencia entre ambos es que las dos formas de la Torá son parecidas a la diferencia entre ver por un lado, y escuchar y comprender por el otro.

Mientras que mirar y escuchar son ambas herramientas de percepción, absorbiendo estímulo y relacionándolos con la mente para interpretar, hay una gran diferencia entre la manera en las que ambas nos impresionan con sus “descubrimientos”. La vista es la facultad que más nos convence: una vez que hemos visto algo con nuestros “Propios ojos”, es virtualmente imposible que refutemos lo que otro sentido nos demuestre. Por el otro lado, cuando escuchamos y comprendemos, nos impresionamos menos con la información proporcionada. Nos convencerán de ciertas verdades, pero no como lo hacen inequívocamente nuestros ojos. Lo que oímos y entendemos son hechos que nos han sido “comprobados”; lo que vemos es una realidad.

 Uno contempla el “cuerpo” de la Torá y gana conocimiento de la realidad Divina. Pero esto permanece “escuchado”, una información de segunda mano convenida vía el medio del tema mundano en cuestión. Sólo al estudiar el alma de la Torá es que uno “ve” Divinidad, percibe la realidad de la forma más inmediata e inequívoca.

Basado en una directiva del Rebe, Lag Baomer 5711 (1951).

Matan Tora shel Pnimiut Hatora

Existe una profunda relación entre Lag baOmer y la Redención. Entre los jasidim Lag BaOmer es llamado, “Matan Torá shel Pnimiut HaTorá” (día en que nos entregaron la profundidad de la Torá).

Este es el día en el que se nos dio la fuerza para revelar en este mundo inferior, la luz profunda de la Torá y de esta manera comenzó la preparación concreta para la revelación de la verdad íntima y profunda con la Redención verdadera y completa.

Si bien antes de Rabi Shimon bar Iojai ya existía la profundidad de la Torá y grandes sabios se dedicaban a su estudio, en Lag BaOmer sucedió algo similar a lo sucedido en Shavuot…

Antes de la revelación en el monte Sinaí, ya había Torá pero también existía una barrera que separaba el mundo físico del mundo espiritual, con la entrega de la Torá se nos dio el potencial de unir la Torá con lo material, introduciendo santidad dentro de este mundo inferior.

También Lag BaOmer nos da el potencial para que la profundidad de la Torá sea recibida con los recipientes del mundo material y se haga parte del mismo.

La fuerza de los primeros

Se cuenta acerca de Rabí Iosef Caro, (autor del código de leyes judías, el Shuljan Aruj) que se hallaba concentrado tres días con un fuerte interrogante, hasta que finalmente y luego de un gran esfuerzo encontró la respuesta.

Cierto día, entró a la casa de estudios y escuchó a un simple estudiante, analizando aquel mismo tema que tanto lo había ocupado, grande fue su asombro cuando escuchó que este hombre, que no era un erudito, halló la respuesta inmediatamente. Esta situación le produjo una gran amargura, hasta que le fue revelado desde el cielo, que una vez que él halló la respuesta con tanto esfuerzo, la “trajo” al mundo, y les abrió el camino a las personas sencillas para que puedan descubrir la respuesta de manera más sencilla.

Este concepto se conoce como “apertura del canal”. De esta manera se explica, por ejemplo, la gran admiración que nos produce la entrega total de Abraham a Su Creador, a pesar de que posteriormente hubo personas mucho más simples, a las que Di-s no les hablo ni se les reveló como lo hizo con nuestro primer patriarca y sin embargo estuvieron dispuestos a entregar sus almas santificando el nombre de Di-s. La explicación es que la grandeza de Abraham Avinu, fue la de ser el primero y la de abrir ese canal para que otras personas simples pudieran llegar a ese nivel.

La revelación del Mashiaj

Rabi Shimon Bar Iojai, autor del “Zohar”, fue quien abrió el canal de parte más íntima de la Torá (Incluso en el Zohar, muchas veces aparece la expresión “abrió”, “abrió Rabí Shimon”, frases que sugieren la apertura del canal para la recepción de tanta abundancia.)

Tenía el don especial de estudiar la Torá en un nivel de “visión”, es decir que cuando se dedicaba al estudio, podía “ver” los asuntos de la Torá como son en la realidad y en su aspecto más profundo, hasta su raíz superior.

En Lag BaOmer, día de su fallecimiento, su trabajo llegó a la plenitud, por eso estaba tan contento y ordenó que todos se alegraran en el aniversario de su desaparición pues ese día completó su misión en el mundo.

En el día del aniversario de su fallecimiento, (como en el de todos los tzadikim) se elevan y se revelan todas las buenas acciones de su vida.

Lag Baomer 2023

Desfile, juegos, música y mucha diversión en el festejo de Lag Baomer organizado por Jabad  

Con un gran desfile de más mil personas por el barrio de Once, alumnos de escuelas primarias judías comenzaron el martes 9 de mayo los festejos de Lag Baomer. Encabezados por la Banda de Música de la Prefectura Naval Argentina, los chicos recorrieron las calles con pancartas y maquetas vinculadas a esta fecha tan especial de unión y orgullo judío. La fiesta continuó después en Super Park, el parque de diversiones de Avellaneda, donde se unieron las instituciones educativas participantes para disfrutar de una jornada de encuentro con el show musical de Tiembla el Mohel, las palabras del Rabino Tzvi Grunblatt, la actuación de alumnos en el escenario, sorteos, y todo el entretenimiento de los juegos mecánicos. 

El martes desde las 10.30 horas, las calles del barrio de Once se llenaron de música y color con la marcha de chicos y chicas de la escuela Oholey Jinuj desde Boulogne Sur Mer al 600 hasta la plaza ubicada en Córdoba y Anchorena. Tras un enorme camión con grandes maquetas de las campañas del Rebe, seguido por la banda militar, marcharon las bandas infantiles de Tzivot Hashem y chicos con maquetas y carteles con Mitzvot.  

La fiesta siguió en Super Park, el parque de diversiones de Avellaneda. Mil chicos se unieron en el Acto Central para disfrutar un show de música y las palabras del Rabino Grunblatt. También actuaron los bajurim de la Ieshivá y la banda de Tzivot Hashem. Después del sorteo de dos monopatines, un juego y una bicicleta, se encendió una fogata. ¡Todos los chicos tuvieron su momento para divertirse en los juegos mecánicos del parque! 

El Rabino Tzvi Grunblatt, Director General de Jabad Argentina, dirigió unas sentidas palabras a los chicos señalando la importancia de ese gran Hakhel –reunión– en honor a Rabí Akiva y a Rabí Shimón Bar Iojai. Lag Baomer es una fiesta de bendición y de alegría, explicó, que nos habla de la relación con nuestros pares y con Di-s: “Rabí Akiva nos enseña a buscar siempre el bien de todos, que nadie se sienta mal, que nadie se sienta excluido. Rabí Shimón Bar Iojai nos enseña que estudiar Torá nos une a Hashem”.  

Las actividades fueron organizadas por el Departamento de Eventos y DIfusión de Jabad Argentina dirigido por el Rabino Levi Silberstein y Etti Silberstein, y por Tzvivot Hashem liderado por el Rabino Shlomo Taubenfligel, con la supervisión y dirección general del Rabino Tzvi Grunblatt. Agradecemos la colaboración de DAC por el sistema de seguridad brindado para el evento, y a todas las escuelas que participaron de esta gran fiesta. ¡Lag Baomer saméaj!