Shabat de la A a la Z

a) Salir del trabajo temprano el viernes por la tarde para tener tiempo de prepararse para Shabat en casa.

b) Limpiar la casa.

c) Prepare las comidas de Shabat con bastante antelación. Prepare el blech que mantendrá la comida caliente para las comidas de Shabat.

d) Prepare la mesa de la cena de Shabat con: velas y candelabros, dos panes enteros de jalá colocados en una bandeja y cubiertos con un mantel, una copa y vino para el kidush ; y la vajilla más elegante que tenga.

e) Bañarse o ducharse y vestirse con ropa formal.

f) Encienda las velas de Shabat 18 minutos antes del atardecer.

g) Desde este punto hasta el final de Shabat  abstenerse de todo “trabajo” según lo definen las leyes de Shabat .

h) Rezar el servicio especial de la tarde de Shabat (preferiblemente en su sinagoga) incluyendo el canto L’ja Dodi : “Ven, amado mío, a saludar a la novia, recibamos la presencia del Shabat…”

i) Reúnanse a la mesa y canten Shalom Aleijem (bienvenida a los ángeles del Shabat). Luego canten “Una mujer de valor” (Proverbios 31), compuesta por el rey Salomón como homenaje a la mujer judía.

j) Vierta una taza de vino kosher o jugo de uva en una copa especial y recite el Kidush que proclama la santidad del Shabat.

k) Ve al fregadero de la cocina y realiza el ritual de lavado de manos que se hace antes de comer pan: llena una taza grande con agua y vierte agua en cada una de tus manos tres veces y recita la bendición correspondiente.

l) Regresar a la mesa, recitar la bendición sobre la jalá, cortarla en rodajas, sumergirla en sal, comer un poco y pasar las rodajas de jalá a todos.

m) Sirva la cena de Shabat. El menú tradicional del viernes por la noche incluye pescado gefilte (u otro tipo de pescado), sopa de pollo con bolas de matzá o fideos, un plato principal de pollo o carne con guarniciones (las opciones tradicionales son kugel y tzimmes) y postre.

n) Entre los platos, canten las canciones tradicionales de Shabat ( zemirot ) y comenten la parashá ( lectura de la Torá ) de la semana y su relevancia.  Al finalizar la comida, reciten la bendición después de las comidas .

o) Si no es demasiado tarde, ahora es el momento perfecto para pasar un tiempo de calidad con la familia y/o amigos, para estudiar la Torá o leer un libro judío.

p) Vete a dormir y disfruta del placer único del descanso de Shabat.

q) Por la mañana, camina hasta la sinagoga (no vayas en bicicleta, patineta ni coche) para los servicios matutinos y la lectura de la Torá

r) Regresa a casa y siéntate a disfrutar de una comida de Shabat. La comida del día sigue la misma estructura básica que la de ayer por la noche: kidush (la versión diurna) , lavado ritual, bendición de dos panes jalá y una comida deliciosa. Las comidas tradicionales para la comida del día incluyen ensalada de huevo con cebolla y el mítico cholent de Shabat, un guiso de cocción lenta que reposa sobre una pequeña llama cubierta desde antes de Shabat. No olvides los cantos, la conversación estimulante y la bendición después de las comidas.

s) Las siestas de la tarde de Shabat son deliciosas; reserve también algún tiempo para estudiar y leer.

t) Más tarde en la tarde, recitar las oraciones de Minjá de la tarde; en el verano, esto se continúa con el estudio de un capítulo de la Ética de los Padres .

u) Comer la Tercera Comida , una comida ligera servida entre Minjá y Maariv .

v) Aproximadamente una hora después de la puesta del sol, al oscurecer, termina el Shabat. 

w) Ahora es el momento de la Havdalá , el ritual de separación que se realiza con una copa rebosante de vino, una caja de especias y una vela trenzada.

x) Hay una comida más: Melaveh Malkah (“Despedida de la Reina”), una comida ligera acompañada de canciones sobre el profeta Elías e historias sobre los justos.

y) Reingresar a la semana laboral revitalizado con la energía espiritual y la visión obtenida del Shabat.

z) Repetir la próxima semana.

El mes de Tevet

Durante el mes de Tevet se observan tres días de ayuno en conmemoración de tres calamidades que ocurrieron al pueblo de Israel – en el octavo, noveno, y décimo día del mes-.

Los ayunos del octavo y el noveno día son llamados “ayunos de los justos”. En estos días sólo ayunan determinados individuos, en tanto que el 10 de Tevet es un ayuno público, para toda la comunidad.

El ayuno del 8 de Tevet conmemora el día en que la Torá fue traducida al griego a instancias del rey Talmái (Ptolomeo Filadelfo).

El ayuno del 9 de Tevet conmemora las muertes de Ezrá, el Escriba, y Nejemiá ben Jaklaiá, quienes guiaron fielmente a los judíos en su regreso del cautiverio babilónico. Cuando murieron, el pueblo de Israel quedó sumido en un gran desconsuelo, pues su pérdida fue irreparable.

El ayuno del 10 de Tevet es un ayuno público; en ese día Nabucodonosor, rey de Babilonia, comenzó el sitio de Jerusalén durante la época del primer Beit HaMikdash. El sitio se prolongó por tres años consecutivos hasta que finalmente logró abrir una brecha en las murallas de la ciudad el día 9 de Tamuz.

A excepción de los últimos días de Janucá – que celebramos al comienzo del mes – Tevet no posee ninguna otra festividad.

LA TRADUCCIÓN DE LOS SETENTA

En los primeros años del período del segundo Beit HaMikdash, el pueblo de Israel se encontraba bajo dominio persa. Luego de la caída del Imperio Persa, Grecia heredó su lugar e Israel pasó a ser sometida por los griegos.

Uno de los sucesores de Alejandro Magno, Talmái (Ptolomeo Filadelfo), ordenó a los Sabios judíos confeccionar una traducción griega de la Torá. Si las razones que lo impulsaron a hacerlo hubieran sido netamente eruditas, sin lugar a dudas habría reunido a todos los Sabios en un mismo lugar para que pudieran consultar unos a otros. Pero no hizo así, pues su deseo era que se equivocaran. El Talmud (Meguilá 9a) relata:

Sucedió una vez que el rey Talmai reunió a setenta y dos eruditos, y los ubicó en setenta y dos habitaciones, sin informarles el motivo por el cual los había convocado. Entró a cada una de las habitaciones y dijo: “Escribid para mí la Torá de Moshé, vuestro maestro”. Di-s concedió a cada uno de ellos los mismos conocimientos, y produjeron versiones idénticas.

Talmái no encontró ninguna diferencia entre las traducciones. Incluso en aquellos pasajes que los Sabios creyeron conveniente alterar la traducción literal, los cambios que cada uno de ellos introdujo fueron exactamente los mismos. Ello representó una manifiesta santificación pública del Nombre de Di-s – Kídush HaShem – como así también del nombre de Israel y sus Sabios.

UN ACTO DE DI-S

La tarea que Talmái impuso a los setenta y dos Sabios, estaba más allá de la capacidad humana. La Torá está escrita de forma tal que su contenido da lugar a una amplia gama de interpretaciones – y fue entregada a los judíos junto con los lineamientos necesarios para interpretar correctamente sus palabras, oraciones y letras, y a partir de ello obtener la gran variedad de significados que ésta encierra. En contraste, aquel que traduce la Torá a una lengua extranjera encontrará que no existe ningún idioma con medios de expresión tan ricos en connotaciones múltiples como lo es el Lashón Hakódesh (la Lengua Santa, el hebreo).

¿Qué hace entonces un traductor? Debe renunciar a todo intento de transmitir los niveles homiléticos, alegóricos y místicos inherentes en cada palabra, y proporcionar apenas una versión literal del texto. Quien traduce la Torá a una lengua extranjera, la transforma en un recipiente vacío, carente de su exégesis y múltiples niveles de significado. ¡Imagínense cuán difícil es, para la persona que ama a la Torá y reconoce su grandeza, exponer solamente una versión literal!

A veces, aúun una traducción puramente literal puede llevar a distintas interpretaciones, pues una misma palabra puede traducirse de varias maneras.

¿Qué versión ha de ser utilizada? Y si varios traductores están abocados a una misma obra y no tienen la oportunidad de consultarse unos con otros, el trabajo resulta mucho más complejo aún. Es casi imposible que la versión escogida por uno de ellos sea igual a la de su colega. ¡Cuánto más improbable es que todos los traductores produzcan versiones idénticas si hay setenta y dos personas trabajando simultáneamente y por separado sobre un mismo texto!

Además, en la Torá hay muchos versículos que, de ser traducidos literalmente, podrían ser fácilmente malinterpretados por los gentiles, quienes en consecuencia tergiversarían o menospreciarían su contenido. Para evitarlo, se deben incluir explicaciones o alterar la traducción literal, de modo que la genuina intención de las palabras resulte clara y comprensible para ellos.

¿Cómo es posible que setenta y dos Sabios, con puntos de vista diferentes, lleguen a la misma conclusión?

Si los distintos Sabios hubieran producido cada cual una versión diferente, ello no habría disminuido la importancia de su trabajo a los ojos de los demás judíos, pues tenemos por norma que “tanto éstas como aquellas son palabras del Di-s viviente”, ya que El es un Di-s de todo saber (Shmuel I 2:3). El creó individuos con puntos de vista y opiniones divergentes, pero todos son de Su creación. Sin embargo, a los ojos del mundo gentil, cualquier disparidad lo hubiera llevado a mofarse tanto de la Torá como de los Sabios que la tradujeron. Hubieran arribado a la errada conclusión de que el desacuerdo entre los Sabios constituye evidencia de que la Torá no es auténtica, pues comparan al Creador con Su creación: Así como en el ser humano es imposible que dos posturas diametralmente opuestas puedan ser verdaderas al mismo tiempo, lo mismo, cree el mundo gentil, sucede con Di-s.

El pedido de Talmái a los Sabios, y la manera en que los obligó a trabajar, evidencia que su verdadero propósito era inducirlos a producir versiones diferentes, que luego podría utilizar para denigrarlos. Fue por esta razón que los Sabios recibieron una colosal asistencia Divina, y todos llegaron a las mismas conclusiones respecto de los lugares donde debían realizar cambios en el texto o su matiz, plasmando el versículo que expresa (Salmos 3:8): Tú has quebrantado los dientes de los malvados.

El día en que los setenta y dos Sabios finalizaron la traducción griega de la Torá -un 8 de Tevet- fue de gran pesar para el pueblo de Israel. Aunque la providencia de Di-s en favor de Su pueblo y la protección Divina que recibieron los Sabios se pusieron de manifiesto en ese día, evocando maravilla entre judíos y gentiles, fue, sin embargo, un momento de desgracia, tan calamitoso como el día en que se había construido el becerro de oro. En Meguilat Taanit, los Sabios describieron este acontecimiento de la siguiente manera:

En el octavo día de Tevet la Torá fue traducida al griego durante el reinado del rey Talmai, y el mundo quedó sumido en la oscuridad por tres días.

¿Con qué puede compararse ello? Con un león que fue capturado y enjaulado. Antes de ser apresado, todos le temían y huían de él, pero ahora, todos venían a verlo y decían: “¿Dónde está su fuerza?” Lo mismo ocurre con la Torá. Mientras estaba en manos de Israel y era interpretada por los Sabios en su propio idioma, la Lengua Santa, todos la respetaban y temían menospreciarla. Incluso los gentiles que querían estudiarla no podían tener contacto alguno con ella sin antes entrar bajo las alas de la Shejíná (Presencia Divina) y adquirir conocimientos de la lengua sagrada y de las formas prescriptas para interpretar la Torá. Pero una vez reducida a la traducción griega fue despojada del respeto que infundía, y todo el que lo deseaba podía venir ahora y contemplarla. ¡Si quería criticar a la Torá olvidando su propia ignorancia, ahora podía hacerlo!

Por ende, los Sabios vincularon este día con aquel en que fue construido el becerro de oro. Así como el becerro de oro no tenía una existencia y poder tangibles pero aquellos que le rendían culto creían lo contrario, de igual forma la versión griega de la Torá había perdido su contenido real, pero los que la utilizaban se convencieron a sí mismos de que ahora eran dueños de su contenido.

El ayuno es enumerado por Zacarías

El profeta Zacarías registra el siguiente mensaje que recibió de Di-s : El ayuno del cuarto [mes], el ayuno del quinto [mes], el ayuno del séptimo [mes] y el ayuno del décimo [mes] serán para la casa de Judá para alegría y felicidad…” 

En esta profecía edificante, se nos dice que las trágicas fechas de los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo del calendario judío un día se transformarán de ayuno a fiesta, de duelo a celebración.

Tevet se observa incluso cuando cae en viernes, aunque interfiere un poco con los preparativos de Shabat , haciendo que ayunemos hasta que hacemos kidush el viernes por la noche.

La luz brilla con más intensidad.

Rabino Tzvi Grunblatt:

“Este Janucá la luz brilla con más intensidad.
Nuestra alegría es por el orgullo de ser lo que somos y saber que nada va a poder destruirnos.”

El miércoles 17 por la noche, a tan solo 3 días de la tragedia ocurrida en Sídney, 1500 personas asistieron el Acto Central de Janucá de Jabad Argentina para encender juntos la cuarta vela de la festividad y sumar su luz, además de declararse contra el terrorismo y el antisemitismo. 

El encuentro, realizado en Av. del Libertador y Austria, contó con la presencia del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Jorge Macri, el Embajador del Estado de Israel Eyal Sela, el Presidente del Tribunal Fiscal de la Nación Miguel Licht, el Ministro de Salud de la Nación Mario Lugones, el Ministro de Seguridad de la Ciudad Horacio Giménez, el Senador por la Provincia de Tucumán Juan Manzur, el Legislador de la Ciudad Waldo Wolff, Jorge Telerman, la Directora General de Entidades y Cultos de la Ciudad María del Pilar Bosca, el Presidente de la AMIA Osvaldo Armoza, el Presidente de la DAIA Mauro Berenstein, el Rabino de la AMIA Eliahu Hambra, el Presidente de la OSA Federico Nemetsky, la Presidente del KKL Jessica Soussy el periodista Eduardo Feinmann, entre muchas otras destacadas figuras de la política y la cultura. 

La celebración fue emitida en vivo en un programa especial de la TV Pública con la conducción de Alfredo Leuco y fue seguida, además, por 2000 personas a través de la transmisión en bit.ly/januca2025.

En el acto, el Rabino Tzvi Grunblatt, Director General de Jabad Argentina, afirmó:
“Janucá es una fiesta de alegría. Nuestra alegría es por el orgullo de ser lo que somos y saber que nada va a poder destruirnos. Sentimos el dolor de las víctimas pero sabemos que lo nuestro es tan fuerte, tan eterno, que nunca se va a apagar. Janucá es luz.

La oscuridad implica ignorancia, la luz permite ver la verdad. Hace 3700 años que nos quieren destruir y todas las potencias que quisieron destruirnos sucumbieron. Lo nuestro es hacer el bien, no luchar contra el mal. El pueblo judío no se doblega ni se doblegará. Nuestra misión como judíos es traer luz al mundo.” Y remarcó: “La lección es que cada uno de nosotros debe fortalecer su identidad. Transmitir a todos los seres humanos que un padre y un hijo no se unen para asesinar, se unen para visitar a un enfermo, para ir al shil, para estudiar algo de Torá. Tenemos que educar para la benevolencia.”

 El Jefe de Gobierno Jorge Macri también se refirió a lo sucedido en Australia:
“Seguimos enfrentando situaciones de intolerancia que nos duelen como sociedad.
Hace 3 días fuimos testigos de un acto de odio que condenamos. Nos demuestra que el antisemitismo no quedó en el pasado. No hay justificativo para el terror y la muerte.
Desde la Ciudad de Buenos Aires queremos expresar el repudio, el reclamo y el rechazo a este tipo de situaciones. No podemos mirar para otro lado, comprometernos es el único camino que nos queda. Esta ciudad es abierta y es diversa y es nuestro mandato cuidarla.” Mauro Berenstein, Presidente de la DAIA, señaló la importancia de la luz en tiempo de oscuridad por el terror y el odio. Y remarcó: “Lo de Australia fue un acto de terror que merece una condena sin matices. Expresamos un repudio fuerte y claro. La sociedad argentina dice NO al terrorismo. El terrorismo es muerte, no es resistencia, no es causa, no es lucha. Es negación absoluta del otro.”
En el evento, que fue conducido por el Presidente de Cadena Argentina Marcelo Acsebrud, también se reclamó por la inmediata entrega del último secuestrado en Gaza, Ran Gvili, asesinado por Hamás el 7 de octubre de 2023 cuyo cuerpo aún no fue devuelto a Israel.
En el marco de la celebración el Rabino Tzvi Grunblatt entregó una janukiá al Embajador de Israel en Argentina Eyal Sela en agradecimiento a su labor. Sela agradeció y destacó la lucha contra el antisemitismo que puede verse en nuestro país, subrayando la situación en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia Tucumán, y señalando la importancia de que otros gobiernos también tomen partido en estas situaciones.


Los asistentes a la plaza disfrutaron de la música de Anshil Eichbaum y del DJ David Ganz. La noche, además del Acto Central, contó con una amplia variedad de propuestas para toda la familia. Hubo stands gastronómicos, actividades deportivas, juegos, talleres creativos, una obra teatral, inflables y taller de repostería.

El evento fue realizado por el Rabino Levi Silberstein y Etti Silberstein, directores del Departamento de Eventos y Difusión del Judaísmo de Jabad Argentina, bajo la dirección del Rabino Tzvi Grunblatt. Ariel Berliner fue el responsable de la producción general del programa especial de la TV Pública

Janucá 5786/2025

Janucá es la “fiesta de las luces” de ocho días de duración, que se celebra con el encendido de la menorá todas las noches.

Janucá ( Hanukah ) es la “fiesta de las luces” de ocho días de duración, que se celebra con el encendido de la menorá todas las noches, oraciones especiales y comidas fritas.

La palabra hebrea Janucá significa “dedicación” y recibe ese nombre porque celebra la re-dedicación del Templo Sagrado (como leerás a continuación).

El centro de la festividad es el encendido nocturno de la menorá , que tiene nueve llamas, una de las cuales es el shamash (“acompañante”), que se utiliza para encender las otras ocho velas. La primera noche, encendemos una sola llama.

La segunda noche, se enciende una llama adicional. Para la octava noche de Janucá, las ocho velas están encendidas.

El viernes por la tarde, se debe tener cuidado de encender la menorá antes de encender las velas de Shabat  y la noche siguiente se deben encender sólo después de que Shabat haya terminado.

En el siglo II a. C., la Tierra Santa estaba gobernada por los seléucidas (sirio-griegos), que intentaron obligar al pueblo de Israel a aceptar la cultura y las creencias griegas en lugar de la observancia de las mitzvot y la creencia en Di-s.

Contra todo pronóstico, un pequeño grupo de judíos fieles pero mal armados, liderados por Judas el Macabeo, derrotó a uno de los ejércitos más poderosos de la Tierra, expulsó a los griegos de la tierra, recuperó el Templo Sagrado de Jerusalem y lo volvió a dedicar al servicio de Di-s.

Cuando intentaron encender la Menorá del Templo, encontraron solamente una vasija de aceite de oliva que no había sido contaminada por los griegos. Milagrosamente, encendieron la menorá y el aceite que les quedaba para un día duró ocho días, hasta que pudieron preparar aceite nuevo en condiciones de pureza ritual.

Para conmemorar y dar a conocer estos milagros, los sabios instituyeron la festividad de Janucá.

Se recitan bendiciones especiales, a menudo con una melodía tradicional, antes de encender la menorá, y después se cantan canciones tradicionales .

En cada hogar (o incluso por cada miembro de la familia) se enciende una menorá y se coloca en una puerta o ventana. La menorá también se enciende en sinagogas y otros lugares públicos. En los últimos años, han aparecido miles de menorás gigantes frente a los edificios legislativos y en centros comerciales y parques de todo el mundo.

Recitamos diariamente la oración especial del Hallel  y añadimos V’Al HaNissim en nuestras oraciones diarias y en la Bendición después de las Comidas, para ofrecer alabanza y agradecimiento a Di-s por “entregar a los fuertes en manos de los débiles, a los muchos en manos de los pocos… a los malvados en manos de los justos”.

En Janucá, es costumbre jugar con un “dreidel” (un trompo de cuatro lados que lleva las letras hebreas nun , gimmel , hei y shin , un acrónimo de nes gadol hayah sham , “un gran milagro ocurrió allí”). El juego generalmente se juega por un bote de monedas, nueces u otras cosas, que se gana o se pierde según la letra en la que caiga el dreidel cuando se hace girar.

Como el milagro de Janucá se hizo con aceite, es costumbre comer alimentos fritos en aceite.

El clásico de Europa del Este es el latke (panqueque) de papa con guarnición de puré de manzana o crema agria, y el favorito israelí es la sufganya (rosquilla) rellena de gelatina.

¿Casarse con dos hermanas?

Basado en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch
 

La parashá de esta semana contiene un relato de los cuatro matrimonios de Jacob, todos —según Rashi— con hijas de Labán. Ahora bien, esto parece contradecir la visión tradicional de que Jacob (junto con Abraham e Isaac) cumplió todos los mandamientos de la Torá a pesar de que Di-s aún no los había entregado a Israel, debido a una combinación de celo personal y un conocimiento profético de lo que sería la ley; pues el matrimonio con dos hermanas se prohíbe posteriormente. Rashi parece no ofrecer ninguna explicación de la dificultad, y el Rebe considera varias posibles soluciones, finalmente reconciliando la aparente contradicción y extrayendo las implicaciones morales de la historia.

Las esposas de Jacob

Un principio importante del comentario de Rashi sobre la Torá es que su política consiste en responder a todas las dificultades que surgen al interpretar literalmente los versículos. Y cuando no encuentra una respuesta a este nivel, la señala y añade que no sabe cómo resolverla. Cuando hay una dificultad que Rashi ni siquiera señala, es porque la respuesta es obvia incluso para un niño pequeño que recién comienza a estudiar la Torá.

Por eso resulta tan extraño que encontremos en esta parashá un hecho desconcertante, que ha preocupado a muchos comentaristas y que Rashi no sólo no explica sino que parece no tomarlo en cuenta.

Se nos dice que Jacob se casó con Raquel y Lea, y posteriormente con Bilhá y Zilpá, todas hijas de Labán. Y dado que la tradición sostiene que los antepasados cumplieron toda la Torá aunque aún no había sido entregada, ¿cómo es posible que Jacob se casara con cuatro hermanas, cuando la Torá prohíbe explícitamente tomar en matrimonio a la hermana de la esposa mientras ésta viva?

Podría pensarse que Rashi no comenta el problema porque cuando el niño aprende esta parashá aún no ha estudiado la prohibición, que aparece más adelante en Vaikrá. Sin embargo, esto no explica por qué Rashi tampoco menciona la dificultad más adelante.

Otra posibilidad es que Rashi considerara que entre las muchas explicaciones existentes había alguna lo suficientemente obvia como para no mencionarla. Pero tampoco explica su silencio, ya que esas explicaciones difieren entre sí y no abordan el significado literal del texto, que es donde Rashi se enfoca.

Algunas explicaciones

Una línea de pensamiento sostiene que los antepasados guardaron los mandamientos solo cuando vivían en la Tierra de Israel, mientras que Jacob se casó con las hermanas en Harán. Pero Rashi mismo afirma en otro lugar que Jacob guardó los mandamientos incluso durante su estancia con Labán.

Otra explicación propone que Jacob actuó por orden directa de Di-s para dar origen a las doce tribus. Pero la Torá no indica que Di-s le mandara casarse con Raquel, Bilhá o Zilpá. Por el contrario, el texto muestra que Jacob quiso casarse con Raquel desde el principio, y que Bilhá y Zilpá le fueron entregadas por iniciativa de Lea y Raquel.

El argumento de la clemencia

Algunos han sugerido que los antepasados, al comprometerse a cumplir la Torá antes de su entrega, adoptaron también las normas más permisivas, entre ellas la idea de que una conversa es como un recién nacido. De ser así, las hermanas habrían dejado de ser consideradas tales tras su conversión.

Sin embargo, esta explicación es débil desde el punto de vista literal. No hay evidencia bíblica de la existencia de un proceso de conversión antes de la Entrega de la Torá, ni Rashi menciona tal concepto en su comentario. Además, la prohibición de casarse con la hermana de la esposa no se debe solo a cuestiones de parentesco, sino a la posibilidad de generar rivalidad entre hermanas, algo que seguiría existiendo aun tras una hipotética conversión.

Empresas individuales y colectivas

La explicación central es la siguiente: Abraham, Isaac y Jacob guardaron la Torá por voluntad propia. Su observancia no tenía carácter obligatorio; era un acto de devoción. Por eso, si algo ordenado por Di-s entraba en conflicto con sus propias prácticas voluntarias, lo mandado por Di-s prevalecía.

También existían leyes que los descendientes de Noé, como colectivo, habían asumido por voluntad propia —como evitar la inmoralidad o mostrar respeto filial— y estas normas comunitarias adquirieron una fuerza especial. En ocasiones, estas obligaciones colectivas tenían más peso que los compromisos individuales de los patriarcas.

Entre esas normas autoimpuestas destacaba la prohibición de engañar al prójimo. Esto se evidencia cuando Jacob acusa a Labán de haberlo engañado, y Labán intenta justificarse, reconociendo implícitamente que el engaño está mal.

Aquí reside la clave: Jacob se había comprometido con Raquel y le había dado señales para identificarlo en la noche de bodas. No cumplir esa promesa hubiera sido engañarla. Y la gravedad del engaño, según las normas asumidas por la humanidad en ese entonces, prevalecía sobre su compromiso voluntario de evitar casarse con la hermana de su esposa.

La preocupación por los demás

La enseñanza moral es profunda: cuando una persona quiere asumir prácticas espirituales adicionales, debe asegurarse de que estas no perjudiquen a otros. El valor de Abraham ante Di-s se destacó, sobre todo, por su dedicación a guiar a su familia y comunidad por el camino de la justicia, no solamente por su rigor personal.

La búsqueda de la autoperfección nunca debe estar por encima de la responsabilidad hacia el prójimo, ni en lo material ni en lo espiritual. Cuando alguien necesita ayuda espiritual, no es válido que otro, capaz de ayudar, diga: “Prefiero dedicarme a mi propio crecimiento”. La pregunta que debe hacerse es: “¿Quién soy yo para valorar mis refinamientos personales más que el bienestar espiritual básico de otro?”

Y así se revela el trasfondo moral del matrimonio de Jacob con Raquel: el cuidado y la responsabilidad hacia los demás prevalecen sobre la autoperfección voluntaria que va más allá de la ley de Di-s.

 

Fuente

Conociendo al Miteler Rebe

El rabino DovBer fue reconocido por la amplitud y profundidad de sus enseñanzas jasídicas y su increíble amor y preocupación por cada judío. 

El 9 de Kislev es el cumpleaños y Iortzait de Rabi Dover, 2do Rebe de Jabad. Rabi Dovber nació y falleció el mismo día, 9 de Kislev (5534‐5588). Un día después, el 10 de Kislev, recordamos una importante fecha en su vida‐ el día de su liberación, luego de haber sido arrestado debido a una calumnia.

El rabino Dov Ber, el segundo Rebe de Lubavitch, escribía sus notas tan rápidamente que la escritura a menudo terminaba sólo donde termina la página, como se puede ver en este volumen de una exhibición en la Biblioteca Agudas Chassidei Chabad en Brooklyn, Nueva York.

También en él encontramos un epítome de ambos conceptos. Por un lado, elevó inmensamente la profundización en la filosofía jasídica, logrando que cuando dos jasidim se encontraban, dialogaran sobre el concepto básico que expresa la nulidad del mundo frente a su Fuente Divina.

Por el otro, se dedicó a reunir fondos para los iehudim en la Tierra de Israel, y además promovió el asentamiento de judíos en aldeas (dentro de Rusia) para que se dedicasen a la agricultura e industria.

El mismo fue el primero de los Rebes que se mudó a Lubavitch. Esta línea de conducta expresa la verdad completa, pues une todos los extremos. Un sistema que se dedique únicamente a temas espirituales o solamente a temas terrenales, no puede ser verdad.

La verdad debe abarcar todos los aspectos de la vida, los del espíritu y los de la materia. En Rabi Dovber confluyen ambos conceptos: la gigantesca estatura espiritual, reflejada en la inconmensurable sabiduría de la Torá y el Jasidut. Y junto con esto, el interés por los más ínfimos detalles de los problemas que acosaban al iehudí, o a la comunidad toda.

• Cierta vez dijo Rabí Dovber de Lubavitch a Rabí Itzjak de Homil: “Tengo en mente un tema de Jasidut que ocuparía 1000 páginas, ¿qué crees? ¿Lo expreso oralmente o lo escribo?”. No se sabe qué le contestó.

• Dijo el Rebe Maharash: “Mi abuelo, Rabí Dovber escribía sus discursos jasídicos a una velocidad asombrosa y con letras muy apretadas. Cada página contaba con 50 o 60 renglones y cuando llegaba al final de ella todavía no se había secado el principio del párrafo. Todo esto es debido a que su mano estaba unida a la fuerza del pensamiento y con la rapidez del mismo escribía”

• Rabí Mordejai de Babroisk viajaba anualmente para la festividad de Sucot a visitar al Miteler Rebe, Rabí Dovber de Lubavitch. Debido a que era un importante huésped se alojaba en la casa del Rebe e inclusive estudiaban juntos en las horas de la madrugada, y al amanecer, Rabí Dovber comenzaba la Tefilá de Shajarit que se prolongaba hasta las cuatro de la tarde. Cada año, al comenzar a estudiar nuevamente, el Rebe le decía a Rabí Baruj Mordejai: “Nu, ¿en qué estábamos?”, y continuaba estudiando como si hubieran interrumpido el tema el día anterior…

• Cuando se estaba por imprimir uno de los libros del Miteler Rebe, le preguntaron al Tzemaj Tzedek qué calificativo ponerle. El Rebe indicó que coloquen el término “humilde” que no significa sumiso sino alguien con personalidad.

• Cierta vez, el Miteler Rebe, Rabí Dovber, estaba con el famoso Jasid Rabí Itzjak Aizik de Homl, en Jol HaMoed Pesaj. Los Jasidim jóvenes se quejaron al Rebe que Rabí Itzjak Aizik no se dedicaba tanto a ellos y se recluía en sí mismo. El Rebe le preguntó a Reb Aizik: “¿Por qué no te acercas a los muchachos y estudias con ellos Jasidut? Respondió Reb Aizik: “Si no tengo siquiera tiempo de ocuparme de mí, ¿cómo puedo entonces, dedicarme a los demás? Rabí Dovber le dijo: “Aizl, Aizl, tienes que hacer como yo. Cuando veo que conmigo mismo no puedo ya lograr nada en absoluto, trato por lo menos de hacer un bien al prójimo”.

Amor fraternal

El trasfondo

En la Torá, abundan las historias de rivalidad entre hermanos, que abarcan un espectro bien amplio, desde el odio latente hasta el asesinato. Y entonces, en Vaietzé, tenemos un descanso refrescante cuando leemos acerca del amor fraternal entre Rajel y Lea.

Aprendemos del acto de auto-sacrificio de Rajel en favor de su hermana mayor, Lea, cuando cambiaron sus identidades bajo la jupá (y la cama matrimonial) para salvar a Lea de la humillación de tener que casarse con el hermano mayor de Iaacov, el inmoral y depravado Esav.

Menos conocida es la historia en la que Lea, embarazada de su séptimo hijo, rezó para dar a luz a una niña y no darle a Iaacov otro hijo varón. Lea sabía que iban a haber doce tribus. Cuando se dio cuenta de que estaba embarazada, Iaacov ya tenía diez hijos (seis de Lea y dos de cada una de las criadas, Bilá y Zilpá). Preocupada por el hecho de que, si daba a luz a otro varón, sería el número 11 y Rajel, en el mejor de los casos, sólo tendría un hijo para completar los 12 que Iaacov estaba destinado a tener.

Para ahorrarle a Rajel la humillación de ser considerada “inferior a las criadas”, ya que cada una había tenido dos hijos, Lea rezó para no dar a luz otro varón. 

¿Cómo reunieron estas dos hermanas la fuerza para sobreponerse a sus deseos más profundos?

Al engañar a Iaacov, Rajel no podía asegurarse de que alguna vez lograría casarse con el amor de su vida. En el mejor de los casos, iba a tener que compartirlo. Y, para evitarle un desequilibrio y devastación emocional a Rajel, Lea renunció a la posibilidad de ser la madre de otra de las tribus y de tratar de ganarse algún favor adicional de Iaacov.

Al refrenarse de una manera tan fuerte la una por la otra, las hermanas nos enseñaron una lección de altruismo. 

La amabilidad de los extraños: altruismo puro

Todos los días, al parecer, las noticias nos traen historias de horror, actos de violencia y maldad que los hombres despliegan unos contra otros. A veces, sin embargo, en medio de estas historias aparecen héroes, y no solamente personas tratando de salvar a sus seres queridos, sino transeúntes que se juegan la vida por completos extraños ¿Por qué?

Para quien cree en “la supervivencia del más fuerte”, el altruismo debe ser una vergüenza. Por esta razón, la ciencia trata de explicarlo como un vestigio de una táctica de supervivencia de cuando vivíamos en pequeños grupos y tribus de personas muy cercanas. O, como dicen los especialistas, el altruismo está realmente basado en el ego y el interés propio; por lo tanto, realizamos actos de bondad con la esperanza de la reciprocidad, para ganar la admiración de los demás o para ganarnos algunos puntos en el cielo. 

Cuando nos movemos más allá de este mundo transaccional en el que vivimos, cuando no hay ningún beneficio personal ni social de nuestras acciones, estamos actuando por un sentimiento de empatía que reconoce nuestro sentido de conexión más profundo. Así como nuestro cuerpo siente dolor cuando cualquier parte está sufriendo, la persona empática no solamente tolera y respeta a los demás, sino que se siente alineada con ellos al punto de identificarse con sus sufrimientos y necesidades. 

Cuanto más inclusivos del “otro” seamos, más amplio será nuestro sentido de empatía, lo que tiene un impacto en nuestro comportamiento.

El altruismo puro está “enfocado en el otro”, surge del sentimiento interno de familiaridad y deseo de aliviar el dolor. La empatía es la razón por la cual miles de “extraños” aparecen en los funerales de las víctimas del terrorismo en Israel. O cuando leemos informes sobre cosas desagradables o impactantes, la empatía es lo que nos hace sentir que perdemos otro pedacito de nuestro corazón colectivo. 

El primer agradecimiento

En el Talmud, los rabinos notaron que desde el día en que Di-s creó el mundo, nadie se había molestado en agradecerle hasta que apareció Lea que, cuando dio a luz a su cuarto hijo, lo llamó Iehudá, de la palabra hodaá que significa “agradecer”. 

Como los nombres expresan la esencia espiritual de la persona, los judíos (iehudim) deberían darse cuenta de que la gratitud es parte del componente esencial de su existencia. Además, la propia existencia y constitución de las doce tribus surgieron del altruismo de dos hermanas, cada una motivada por la empatía y el deseo de aliviar el dolor de la otra. 

En Vaietzé, también leemos la historia de la escalera de Iaacov, que llegaba de la tierra al cielo. Construyamos nuestras propias escaleras: que de un lado esté “la gratitud” y del otro “la empatía”, que los escalones del medio sean peldaños de compasión, conexión y bondad. Que apoyemos nuestras escaleras sobre la pared adecuada, subamos por la escalera del éxito espiritual y bajemos el cielo aquí a la tierra. 

 

Por Hanna Perlberger extraído de Chabad.org. Traducido por Rivka Baron

Kislev, mes de milagros y liberación

Arco Iris

El símbolo astrológico del mes de Kislev es el arco, como el arco iris que se ve en el cielo cuando llueve en un día soleado. En efecto, el primer arco iris que se vio después del Diluvio, apareció en el mes de Kislev.

El versículo expresa (bereshit 9:12-13): “Y dijo Di-s, esta es la señal del pacto que he puesto entre Mí y vosotros, y entre todo ser viviente que esta con vosotros para la eternidad. Mi arco he puesto en las nubes, y será la señal de pacto entre Mí y la tierra”.

Estas palabras fueron dichas a Nóaj al principio o hacia la mitad del mes de Kislev, pues Nóaj salió del Arca el día 28 de Jeshván. Luego construyó un altar, como expresa el versículo (ibid. 8:20): “Y Noaj construyó un altar para Di-s y tomó de todo animal puro y de toda ave pura, y sacrificó holocaustos sobre el altar”. Esto tuvo lugar durante los últimos días del mes de Jeshván. Al comienzo del mes de Kislev, Di-s bendijo a Nóaj; le permitió comer carne, le prohibió el derramamiento de sangre humana, estableció con él un pacto de vida, y le mostró el arco iris.

¿Cuántos días es Rosh Jodesh?

Rosh Jodesh Kislev se celebra a veces durante dos días y otras durante uno solo. El mes de Jeshván puede ser completo (de 30 días) o incompleto (de 29 días). Cuando Jeshván es completo, como este año, Rosh Jodesh Kislev consta de dos días -el 30 de Jeshván y el 1 de Kislev-. Cuando Jeshván es incompleto, Rosh Jodesh Kislev consta de un solo día, el 1 de Kislev.

Cuando los meses eran consagrados por el beit din (Tribunal) en base al testimonio de testigos que habían visto la Luna Nueva, la corte enviaba mensajeros hacia todas las comunidades alejadas de Jerusalén para informarles sobre la consagración del nuevo mes. Estos emisarios eran enviados solamente en aquellos meses que contenían alguna festividad, para que dichas comunidades supieran cuándo debían celebrarla. Desde la época de los Jashmonaim en adelante, cuando el beit din consagraba el mes de Kislev, los mensajeros salían de Jerusalén para anunciar acerca de la santificación y cuándo acaecería Jánuca, pues también esta, es considerada una Festividad pese a que su observancia es de origen rabínico.

Un nuevo mes

Todo inicio puede ser una oportunidad de arrojar las cargas del pasado. El nuevo mes, el nuevo año, e incluso cada nuevo día pueden ser utilizados como un fresco comienzo.

Pero las oportunidades son simplemente eso. Nosotros podemos sacar ventaja de ellas para hacer un inventario moral de nuestro pasado y deshacernos de todo rasgo de carácter inapropiado. Podemos hacer los cambios necesarios que nos permitirán estar libres de culpa grave. O podemos dejar escapar las oportunidades, y caminar laboriosamente adelante como antes, bajo la opresión y depresión que nos impide maximizar nuestro potencial y disfrutar la vida hasta la plenitud.

Di-s nos concede oportunidades. Si nosotros las utilizamos o no es nuestra elección.

Costumbres de Rosh Jodesh

1. Se agrega una plegaria adicional durante los servicios de la mañana llamada “HALEL”.

2. Se lleva a cabo una lectura especial de la Torá durante los Servicios de la mañana.

3. Se agrega una plegaria adicional llamada “IAALÉ VEIABÓ” durante la Amidá y el Agradecimiento después de las Comidas (Birkat Hamazón).

En algunas congregaciones Sefardíes se enciende una vela en la víspera de Rosh Jodesh.

Adicionalmente, los judíos no se cortan el cabello ni ayunan en Rosh Jodesh debido a su “santidad”.

Las mujeres judías tienen una conexión especial a Rosh Jodesh y por consiguiente se abstienen del trabajo extra en ese día.

Algunos sucesos históricos que ocurrieron en el mes de Kislev

El 13 de Kislev de 499 falleció Ravina, co-editor del Talmud babilonio.  Su muerte marca el final del período talmúdico.

El 14 de Kislev (16 de diciembre de 1948) comenzó el primer plan de la operación “Alfombra mágica”, que consistío en transportar judíos yemenitas a Israel.

El 7 de diciembre de 1237, falleció Rabí Abraham Maimon Ha Naguid, hijo de Maimonides, autor de Miljamot Hashem.

El 14 del año 1928  Rabí Menajem Mendel Schneersohn, contrajo matrimonio con la Rebetzin Jaia Mushka, hija del Rebe Anterior.

El 19, el notable discípulo del Baal Shem Tov, Rabí Dovber, el Maguid (predicador) de Mezritch, falleció en el año 5533 (1773).

26 años después, en la misma fecha, Rabí Shneur Zalman, su discípulo, recitaba los Salmos en la prisión de Petesburgo. Cuando sus labios llegaron al versículo (55:19) “Di-s redimió mi alma en paz”, fue puesto en libertad. Esta fecha corresponde al 27 de noviembre del año 1798. 

Reuben, el primer hijo del Patriarca Iaakov, fue circuncidado el 21 de Kislev. Al año siguiente, en la misma fecha, nació su hermano Simón.

Todos los judíos de Nuremberg fueron asesinados y quemados durante la Peste Negra el 24 del año 5110 (1350). Como en muchas otras ciudades Europeas, los habitantes enloquecidos y coléricos, culparon a los judíos de la peste bubónica.

* Se terminó la fundación del Segundo Templo en el 520 antes de la era común.

* El Profeta Jagai, predijo en ese mismo año, la caída del Imperio Persa y la salvación de Israel.

Un 25, ocurrió el milagro de Janucá, en el año 3597, (163 antes de la era común).

Extraído de “Nosotros en el tiempo” Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana 

Los pozos de Isaac

La parashá Toldot dedica una atención significativa a los pozos excavados por nuestro antepasado Isaac . Más que un mero esfuerzo físico, los proyectos de excavación de Isaac están cargados de significado.

1. La historia comienza con Abraham. La conexión de Isaac con la excavación de pozos comienza con su padre, Abraham, cuyos sirvientes cavaron varios pozos mientras Abraham vivía entre los filisteos. En la antigüedad, los pozos eran fuentes de agua cruciales, y Abraham marcó su importancia dándole un nombre a cada uno. 

2. Los filisteos los encubrieron. Años después, durante una hambruna, Isaac se trasladó a la tierra de los filisteos.  Envidiosos de la riqueza y el éxito de Isaac, los filisteos taparon los pozos de Abraham, alegando que obstruían sus defensas.  En realidad, esperaban que la falta de agua alejara a Isaac de su tierra.  Algunos dicen que inicialmente cubrieron los pozos con piedras después de la muerte de Abraham, pero sus celos hacia Isaac los impulsaron a llenar los pozos completamente con tierra. 

3. Isaac restauró los pozos y sus nombres. Sin inmutarse, Isaac ordenó a sus siervos que reabrieran los pozos que los filisteos habían bloqueado.  Para hacer valer su herencia legítima, restauró los nombres originales que su padre les había dado a esos pozos. 

4. La tercera paz bien traída. Después de que le pidieran que abandonara la capital filistea de Gerar, Isaac se mudó a Nachal Gerar (“Río de Gerar”) y cavó un pozo de agua subterránea de manantial. 

Los pastores locales pensaron erróneamente que desviaba agua de su río,  lo que los llevó a reclamar el agua como suya. Isaac llamó al pozo Esek , que en hebreo significa “confrontación”. Un segundo pozo también provocó peleas, y lo llamó Sitnah , o “disturbio”. Pero cuando se alejó y cavó un tercer pozo, finalmente hubo paz, por lo que lo llamó Rejovot , que significa “expansión”, y dijo: “ Di-s ahora nos ha dado amplio espacio, y podemos ser fructíferos en la tierra”. 

5. Representan los Tres Templos Sagrados. Lejos de ser meras narraciones históricas, las acciones de nuestros patriarcas prefiguraron e incluso estimularon acontecimientos posteriores en la historia judía. Al cavar tres pozos, Isaac sentó las bases espirituales para la construcción de los tres Templos Sagrados. 

Así como los dos primeros pozos estuvieron sujetos a conflictos, las dos primeras eras del Templo estuvieron marcadas por luchas internas y fueron posteriormente destruidas. Pero el tercer Templo, al igual que Rejovot , será un lugar eterno de paz y armonía. 

6. Isaac tuvo otra aventura de excavación. Más tarde, en Beerseba, los sirvientes de Isaac comenzaron a cavar otro pozo. En ese momento, el rey filisteo Abimelec , junto con su general y amigos cercanos, visitaron a Isaac y firmaron un tratado. A la mañana siguiente, Isaac recibió la noticia de que sus sirvientes habían encontrado agua. Para honrar el juramento hecho con Abimelec , Isaac llamó al pozo Shivá , que significa “juramento”. La ciudad cercana pasó a ser conocida como Beerseba, que significa “Pozo del juramento”. 

7. Algunos dicen que eran siete“Beer Sheba” también puede significar “el séptimo pozo”. 
Los comentaristas señalan que este pozo fue en realidad el séptimo de Isaac: tres fueron cavados originalmente por Abraham y luego re-cavados por Isaac, seguidos por los pozos de Esek , Sitnah , Rechovot y finalmente el pozo en Beer Sheba. 

8. Beer Sheba tenía una historia de excavación de pozos. Isaac no fue el primero en cavar en Beerseba. Anteriormente, uno de los pozos de Abraham había sido confiscado por los siervos de un rey filisteo anterior, también llamado Abimelec. Después de que Abraham confrontó al rey, ofreció siete ovejas como testimonio de que era el propietario del pozo.  El lugar llegó a ser conocido como Beerseba, tanto “Pozo del Juramento” como “Pozo de los Siete”, en referencia a las ovejas de Abraham y al pacto que hizo con Abimelec. 

9. Algunos dicen que era una Beer Sheba diferenteEntonces, ¿Berseba recibió su nombre por el juramento de Abraham o por el de Isaac? Algunos dicen que es un guiño a ambos eventos.  Es posible que esta haya sido la excavación original de Abraham que Isaac reabrió.  Otros sugieren que podría haber habido dos lugares conocidos como Beer Sheba. 
10. En Beer Sheba todavía se puede ver un antiguo pozoHoy en día, Beer Sheba es la ciudad más grande de la región sur de Israel . Dentro de la ciudad se encuentra un antiguo pozo conocido como “el pozo de Abraham”, identificado por algunos como el mismo que se menciona en la Torá . Sin embargo, muchos eruditos identifican la Beer Sheba bíblica con el sitio arqueológico conocido como Tel Beer Sheba, al este de la ciudad moderna.

 

11. Hay otra ciudad que lleva su nombre. El nombre del tercer pozo de Isaac, Rejovot , sigue vigente en la ciudad israelí de Rejovot. Aunque la ciudad no está cerca del sitio bíblico, su nombre refleja la expresión de gratitud de Isaac al encontrar paz y tranquilidad.

12. Tú también puedes ser un poceroCada uno de nosotros tiene “pozos” ocultos de amor innato hacia nuestro Creador, a menudo enterrados bajo el estrés de la vida, las presiones sociales y las luchas personales. Podemos ser como Isaac, trabajando para limpiar estas capas hasta que las aguas puras dentro de nosotros fluyan libremente, sacando a la superficie nuestro potencial espiritual único. 

FUENTE

La prueba definitiva de Abraham

¿Por qué le damos a Abraham el mérito de pasar la prueba de la unión de Isaac? Isaac fue quien estuvo dispuesto a dar su vida.

El rabino Mendel de Horodok explicó:

Para almas nobles como Abraham e Isaac, entregar su vida para cumplir el mandato de Di-s no fue una gran prueba. La gran prueba para Abraham fue abstenerse de “sopesar los caminos de Di-s”.

El Rebe, Rabino Menachem M. Schneerson, explicó:

Abraham, durante muchos años de su vida, construyó una escalera de razón. Era un escéptico, un hombre impulsado por lo que le parecía lógico, repelido por lo irracional.

La gente que lo rodeaba vivía en un mundo caótico con muchos dioses. Adoraban al sol, la luna y las estrellas, así como a muchos otros seres míticos. Abraham se dedicó a comprender estas creencias, y llegó a rechazarlas todas.

Abraham, el Midrash dice, era como un hombre que viajó por el bosque, encontró una mansión completamente iluminada y exclamó: “¡Seguramente debe haber un amo en esta mansión!”

Donde otros veían una jungla, él veía un universo ordenado, y comprendió que debía haber algo que trascendía este orden, lo creaba y lo dirigía. Con su intelecto agudo e independiente, llegó a la conclusión de que existe un solo Di-s que está más allá del intelecto. Y así lo proclamó sin temor al mundo entero.

Y entonces Di-s le quitó la escalera de debajo. El mismo Di-s que le había prometido que Isaac, su hijo, sería su heredero, ese mismo Di-s le ordenó: «Toma a tu hijo, a tu único hijo, a quien amas, Isaac, y sácalo como ofrenda en uno de los montes que yo te mostraré».

La razón no tenía cabida aquí. Si le hubieras preguntado a Abraham en ese momento: “¿Cómo tiene sentido esto? ¿Cómo se puede resolver?”, no habría tenido respuesta. Porque no había respuesta. No había escalera que llegara hasta allí.

Y aún así, Abraham, el escéptico, el pensador independiente, el hombre de razón que se había rebelado contra toda una civilización porque no tenía sentido para él, siguió caminando hacia ese lugar que iba en contra de toda lógica y razón.

Porque no se trataba de la razón. No se trataba de la escalera. Se trataba de permanecer unido a Aquel que creó toda la razón. Para quien nada tiene que ser, y todo puede ser. Y así, en ese lugar, no hay contradicciones. En ese lugar, todo es uno.

Por eso, cuando Abraham finalmente llegó al vórtice de su desafío máximo, cuando extendió su mano para agarrar el frío metal del cuchillo de matarife, en ese momento todo ese desafío se desvaneció en el aire.

«Lo has subido a esta montaña», le dijo Di-s. «Eso es todo lo que te pedí. Ahora, bájalo».

De repente, ya no había ningún desafío. De repente, la escalera no se había caído. Porque, en ese lugar, no hay desafíos. No hay nada más que el Único.

Una torre construida por la mente siempre será precaria. Basta con una mente más inteligente que la tuya para sacar una viga de aquí, una viga de allá, y pronto te derrumbarás, dudando de que haya algo más allá, dudando de que tus creencias sean ciertas.

Las torres que construimos
Tú también, con tu mente, puedes construir una escalera alta. Incluso una torre. Si eres lo suficientemente inteligente, puedes construir tu torre tan alta que desde allí puedas ver cosas incomprensibles. Como Aquel que creó la mente.

Pero una torre construida por la mente siempre será precaria. Basta con una mente más inteligente que la tuya para sacar una viga de aquí, una viga de allá, y pronto te derrumbarás, dudando de que haya algo más allá, dudando de que tus creencias fueran ciertas.

Tu torre necesita cimientos construidos por Aquel que te dio la mente. Excava en lo profundo de ti mismo, descubre tu verdadera identidad: ese lugar donde te unes en un vínculo inseparable con Aquel que te creó.

Entonces los soportes de tu torre serán fuertes. Si alguien los cuestiona, dirás: «Otra cosa que no entiendo. Hay muchas».

Y permaneceréis conectados Arriba.

Al igual que con Abraham, también te sucederá a ti. Cuando te mantengas firme cuando nada parezca correcto, cuando nada tenga sentido, cuando el Di-s en el que crees parezca haber desaparecido y se haya llevado tu escalera, y aun así sigas ascendiendo, tú también llegarás a un punto donde mirarás atrás y dirás: “¿En qué estaba pensando? No había ningún desafío. Todo estaba en su lugar desde el principio”.

 

Por Tzvi Freeman

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