Realidad virtual

Hay una moda en el lenguaje, así como lo hay para todo. Una de las frases más en onda hoy día es: “Sé realista”. Ya sea para usarlo como manera de amonestación, o gentil o de exhortación, generalmente se solicita por la exasperación que la persona a quien le es dirigida dicha frase, se niega a “ver un motivo”. El “motivo” en este caso, es que se niega a renunciar a los valores y tradiciones de hoy en día que han pasado la prueba del tiempo a cambio de las modas transitorias del momento. Es un “anticuado” porque rechaza nadar con un flotador, o irracionalmente se adhiere a ideas e ideales que fueron dados hace mucho tiempo y no conforman con las tendencias “modernas”.

¿Qué es un realista? Un ingenioso una vez definió “realista” como “un optimista con experiencia”. Esta descripción puede no ser tan cínica como parece.

Una lección valiosa de realismo puede ser aprendida de los eventos que llevó al la Festividad Jasídica de 12 Tamuz. Los hechos están bien documentados por el Rebe Anterior mismo. En resumen, está escrito que en el año 1927, las autoridades Soviéticas, con el propósito de eliminar todo judaísmo de la Unión Soviética, arrestaron al Rebe Anterior, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, acusado de realizar actividades en contra del Estado, sentenciándolo con la pena de muerte. En un intento de promover una sociedad Divina y destruir la parafernalia de la observancia, vieron en el Rebe Anterior, y en sus seguidores, la amenaza más grande a sus diseños. Al remover al Rebe, pensaron, la observancia del judaísmo se acabaría. La malvada máquina Soviética que había derrocado al gran régimen Zarista, temía a un gran judío y a la influencia que él ejercía.

Encarcelado bajo terribles condiciones, torturado física y mentalmente, el Rebe Anterior tuvo que enfrentarse a una interrogación final por un comité de tres personas que decidirían su sentencia. Confinado en un gran cuarto, en donde al fondo se sentaban sus inquisidores, el Rebe, físicamente abusado y sufriendo de heridas de las cuales nunca se recuperó, caminó lentamente hacia ellos. Sin agacharse, inició su conversación diciendo: “Esta es la primera vez que entro a un cuarto y la gente no se pone de pie”. Uno de los interrogadores se levantó gritando con fiereza: “¡Silencio” ¿Sabes donde estás?”. Todavía caminando hacia ellos, el Rebe respondió: “¡Sí” Estoy en un cuarto que de acuerdo a la Ley Judía no precisa una Mezuzá: un establo o un baño”.

El final del capítulo de esta historia es que el Rebe fue sentenciado con la pena de muerte. Debido a las protestas de los Gobiernos del exterior, la sentencia fue cambiada a la de exilio, y poco después de eso, el Rebe fue liberado.

Realísticamente, ¿no fue la actitud del Rebe Anterior un poco tonta? Él sabía que estos tres hombres tenían su vida en sus manos. ¿No hubiera sido mejor ser más conciliador? ¿Comprometerse un poco menos? ¿Vivir la lucha otro día?

El Rebe Anterior era realista: un optimista con experiencia.

Su optimismo yacía en su fe. Tenía perfecta fe. En sus propias palabras, en una ocasión anterior, tenía “un Di-s y dos mundos”. “y no podía ser intimidado por aquellos que “tenían muchos dioses y un solo mundo”. Y su experiencia le dijo que no cedería a los compromisos o tratos de aquellos que buscaban eliminarlo. Al hacerlo, uno solo ayuda a cumplir con su agenda: uno se convierte en su agente en destruir lo que buscaban destruir. Su experiencia también le dijo que en el milenio anterior, grandes imperios más grandes que la Unión Soviética buscaron eliminar a la Nación Judía y habían fallado: habían perecido y el Pueblo Judío sobrevivido.

Un capítulo terminó, pero la historia continúa. El Rebe Anterior, dejó la Rusia Soviética poco después de esto, pero sus Jasidim, bajo el dolor de la muerte, continuaron con su trabajo y mantuvieron la llama del Idishkait viva y encendida. El Rebe primero se mudó a Riga, luego a Varsovia en donde experimentó los horrores Nazis. Finalmente se fue a EEUU.-. Él, y su futuro yerno y sucesor, inspirados por miles de hombres y mujeres jóvenes, muchos de ambientes seculares y asimilados, con su visión, propósito y liderazgo ayudaron a revitalizar a la condición Judía en todo el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

La Unión Soviética se desintegró, y la práctica y la enseñanza judía una vez más prosperaron. En la época de su sucesor, el Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneeron, se crearon imperios que siguen creciendo, llegando a miles de miles de judíos en todo el mundo. Es realmente un “Imperio en donde el sol no se oculta nunca”, un imperio creado no por temor ni fuerza, sino por amor e iluminación, no con compromiso sino con compasión.

Al hacerlo, un nuevo mundo ha sido agregado al lenguaje inglés, y al léxico del mundo: Alcanzar. Traducido en muchos idiomas, connota amor, auto sacrificio, bondad y caridad.

Desafortunadamente, incluso con una perfecta retrospectiva, hay aquellos que no perciben la imagen con claridad. Constantemente buscan por encima de sus hombros para ver lo que el “mundo” dice. No pueden discernir la diferencia entre lo que es real, fantástico o falso. Comparando esto con la perspectiva de la Torá, la perspectiva del Rebe: Mirar siempre hacia adelante, mantén tus ojos firmes en el camino que llevan a la última meta, nunca desviándose a la izquierda ni a la derecha. Entonces, es adquirible e inminente. ¿Cuál es el camino correcto? ¡Examina los hechos! ¡Sé realista!

Por Ben Tzion Rader

¡Stop!, ¡Basta de chismes!

Cada vez que bajo a tomar el subte, doy una mirada a los títulos de los diarios del dia y a las revistas que se exhiben en el kiosco del andén. Aumenta día a día la tendencia en muchos títulos y encabezados de diarios, mencionando temas que solían ser solamente comentarios de revistas que, hace años se llamaban “chismes”. Por su parte, las revistas que tratan temas de economía y de política cada vez más publican títulos y fotos de tapa que las asemejan a las revistas “chismosas”, para atraer la mirada del público y el consumo.

Las revistas en general, ya casi no se diferencian entre sí; aunque su temática principal sea distinta, cada vez más incluyen en sus contenidos los asuntos privados de la vida de actores, modelos, deportistas, y políticos, principalmente describiendo sus desdichas y problemas con lujo de detalles y publicando fotografías que testimonian esas situaciones negativas.

Se podría decir que el modo de presentar las noticias se ha ido “igualando para abajo”, ya que hasta el diario más “serio” ha creado una ventana a través de la cual todos los lectores pueden chusmear los asuntos privados de las personas que hoy en día se llaman “mediáticas” (palabra usada para nombrar a la persona expuesta de turno).

Esto se puede ver también en las publicaciones de estos mismos medios en internet, donde, para que la gente pueda acceder con un simple click a esta clase de contenidos, se les da un lugar importante.

Me sorprende muchas veces escuchar, hasta en las conversaciones entre hombres adultos, cultos y con ocupaciones importantes, comentarios acerca de las intimidades de tal o cual artista, periodista o deportista, como en mi adolescencia escuchaba solamente cuando acompañaba a mi mamá a la peluquería, pero actualmente expresados con menos benevolencia, ya que los asuntos no se mencionan mostrando empatía con la desdicha ajena, sino simplemente como parte de un pasatiempo de actualidad que incluye el comentario trivial, la crítica y la exageración.

¡Que hermosas son tus tiendas Iaacov, tus moradas, Israel! menciona el versículo en la Parshat Balak, señalando que las puertas de las carpas estaban orientadas de manera de no coincidir entre sí para que las familias estuvieran a resguardo de miradas ajenas y no cundiera el chisme. En la Parshat Behaalotejá, Aharón y Miriam critican entre ellos la vida privada de Moshé, por haberse éste separado de su esposa. Hashem los reprende y castiga a Miriam con una enfermedad de la piel (Tzaráat) que la obliga a estar separada del pueblo durante 7 días y a detener la marcha del mismo en su travesía por el desierto.

Las fuentes mencionan que el castigo por hablar mal de otras personas es esta enfermedad, de apariencia similar a la lepra. También dicen que se considera Lashón ha Rá (hablar del mal) cuando la conversación no se realiza para ayudar al que está en desgracia, cuando no tiene un objetivo de reparación, cuando se realizan críticas que no ayudan a la persona en cuestión porque se hacen a sus espaldas y cuando tiene solamente el objetivo del chisme, o sea la difusión de una situación ajena que no trae ningún beneficio al damnificado, sino todo lo contrario, ya que muchas veces disminuye su buen nombre y honorabilidad, aunque no sea esa la intención de los que hablan.

Maimónides menciona a esta erupción que deja manchas blancas en la piel del enfermo y que contamina también sus ropas y su casa, diciendo que se ha producido un desequilibrio en sus aspectos espirituales y que esta alteración se manifiesta como lepra.

El desequilibrio impulsa a la persona a hacer estos comentarios y a su vez, hablar del otro, profundiza el desequilibrio espiritual. Podría decirse que es una enfermedad Espíritu-psico-somática. También señala el Rambam que los efectos espirituales que provoca la acción de hablar sobre los males de los demás son muchos, como por ejemplo que las mitzvot positivas acumuladas del mal hablante, pasan a favor del perjudicado y que las negativas acumuladas por éste, pasan al chismoso, como una forma espiritual de indemnización. También menciona que el daño causado por el chisme o comentario sobre otros, sin objetivos de ayudar o reparar, se extiende al que habla, a sus hijos y al que escucha.

Sí enfatiza en cambio, que cuando una persona cree que puede ayudar a otra, puede buscar consejo con alguien que colabore o lo oriente en la ayuda que desea brindar a la persona en cuestión, absteniéndose de comentarlo con terceros que no participarán del asunto.

Cuando estaba investigando para escribir esta nota, sentí escalofríos pensando que, si nos dejáramos envolver por la tendencia actual, estaríamos todos hablando Lashon HaRá; por lo tanto tratemos de estar atentos, trabajar para mantener nuestro equilibrio espiritual y sobre todo, para enseñar a los más jóvenes a no desperdiciar tiempo y energías en tan inútil pasatiempo.

Dra. Beatriz Literat

El científico y el Rebe

En 1963, el Profesor Velvel Green de la Universidad de Minnesota era una estrella ascendente en el firmamento de la ciencia.

Aclamado como un pionero en el campo de la bacteriología, fue invitado por la NASA a sumarse a un selecto equipo de científicos que estudiaban los posibles efectos de un viaje espacial sobre la vida humana.

Las solicitudes de disertar en diversos foros y simposios continuaban lloviendo, y pronto el joven científico visitaba docenas de universidades al año a lo largo de los Estados Unidos .

1963 fue también el año en el que el Dr. Green tuvo su primer contacto con Rabí Moshé Feller, el emisario del Lubavitcher Rebe en Minneapolis. Hasta ese momento, Velvel y su esposa, como muchos judíos norteamericanos de su generación, tenían poco que hacer con su patrimonio judío; observancias tales como el Shabat, los tefilín y las leyes dietéticas del kasher les resultaban tanto anticuadas como primitivas, y ciertamente nada pertinentes a sus vidas modernas.

Pero su asociación con los Feller cambió todo eso. En la joven pareja jasídica los Green vieron una vibrante y plena perspectiva y estilo de vida, que parecía responder una profunda carencia en sus propias altamente exitosas pero desarraigadas vidas.

Por sugerencia del Rabí Feller el Dr. Green escribió al Rebe, y la respuesta cálida y comprometida del Rebe no tardó en venir. Ambos desarrollaron una correspondencia constante, y el joven científico pronto se sintió cautivado por la fenomenal mente del Rebe y la apasionada devoción a su llamado. Con cada carta, el profesor se encontró cada vez más fomentado en su travesía de descubrimiento espiritual y su creciente compromiso con el modo de vida de la Tora. Pronto los Green instauraban una cocina kasher en su hogar y a tientas se abrían paso en los rudimentos de la observancia del Shabat.

En una de las discusiones de Velvel con el Rabí Feller, surgió el tema de “Creación versus Evolución”. Aquí, el profesor mostró su vieja personalidad despectiva.

“Bien sabes que tengo el mayor de los respetos por la Tora”, dijo. “Sus enseñanzas y observancias ahora cumplen un papel más importante en mi vida. Pero con respecto a este punto, ustedes todavía se atascan en la Edad Media. Me asombra que todavía tomes la historia de seis días de creación literalmente, frente a todo lo que la ciencia ha descubierto acerca de la edad del universo y cómo se desarrolló”.

“Debo conceder que mi conocimiento científico es limitado”, dijo el Rabí Feller. “Ciertamente no puedo discutir esto contigo en tu nivel. Pero el Rebe escribió una extensa carta sobre el tema, en la que demuestra cómo la teoría de evolución es simplemente eso, apenas una teoría, y encima muy pobre, cargada de contradicciones y carente de toda base científica lógica”.

El profesor estaba incrédulo. “¡La teoría de evolución es aceptada virtualmente por cada científico serio que está vivo hoy! Pero muéstrame la carta; quisiera ver qué escribe el Rebe”.

Después de leerla, Velvel seguía sin convencerse. Cuando presentó a Rabí Feller sus objeciones a la tesis del Rebe, el primero repitió una vez más que se sentía sin calificaciones para discutir ciencia con un científico. “¿Por qué no escribes tú al Rebe?”, sugirió.

El Dr. Green hizo exactamente eso, redactando una crítica sin tapujos a los argumentos del Rebe.

“Porque respetaba mucho al Rebe”, evoca el Dr. Green, “dejé de lado el tono condescendiente de disculpa que los científicos comúnmente asumen con profanos, dirigiéndome al Rebe como lo haría con un colega cuyas ideas rechazaba. Declaré llanamente que estaba equivocado, especificando qué había visto errado y no científico en sus argumentos. Concluí mi carta diciendo que mejor sería que el Rebe se restringiera a su campo de pericia, la Torá, y dejara la ciencia a los científicos”.

La siguiente carta del Rebe reanudó la correspondencia donde había quedado originalmente — en la búsqueda espiritual de Velvel y su identidad judía. Del tema de evolución, ni una palabra.

El Profesor supuso que el Rebe había aceptado la reprimenda y admitía que en cuestiones de “realidades empíricas” la Torá debe remitirse al pensamiento científico contemporáneo. Con esto, dio por cerrado el tema.

Su progreso hacia una auténtica vida de Torá continuó, y en el curso del siguiente año y medio informó al Rebe cada uno de los hitos que él y su familia superaban en su viaje: la observancia plena del Shabat, la observancia de la pureza familiar, etc. El Rebe respondió con palabras de aliento y bendición y, en una ocasión, con el regalo de un par de tefilín que Velvel comenzó a ponerse cada día.

Entonces llegó la carta en la que los Green contaron al Rebe que habían decidido poner a sus hijos en una leshivá, una escuela diurna de Torá que les proveería una educación judía plena.

 La respuesta del Rebe fue especialmente cálida y alentadora, como correspondía al momento decisivo en sus vidas que semejante movimiento indicaba.

Entonces, al final de su carta, el Rebe agregaba:

“De paso, en cuanto a lo que me escribió respecto del relato de la Tora acerca de la creación…”, y procedía a refutar, punto tras punto, las objeciones del Dr. Green al “tratamiento” no científico del tema.

“Usted probablemente se preguntará”, concluyó el Rebe, “por qué esperé tanto en responder a sus comentarios sobre la materia. Pero mi función en la vida no es ganar discusiones. Mi función es acercar más a los judíos a la Tora y a sus mitzvot”.

El Rebe: una breve biografía

El Rebe de Lubavitch, el Rabino Menachem Mendel Schneerson , de justa memoria (1902-1994), séptimo líder de la dinastía Jabad-Lubavitch , es considerado la personalidad judía más fenomenal de los tiempos modernos.

Para cientos de miles de seguidores y millones de simpatizantes y admiradores en todo el mundo, él fue —y sigue siendo, a pesar de su muerte— “el Rebe “, sin duda, el individuo más responsable que cualquier otro de agitar la conciencia y el despertar espiritual del judaísmo mundial.

El Rebe nació en 1902, el día 11 de Nisán , en Nikolaev, Rusia, hijo del renombrado cabalista, erudito talmúdico y líder Rabino Levi Yitzchak y la Rebetzin Chana Schneerson . 

La Rebetzin Chana (1880-1964) era conocida por su erudición, amabilidad y extraordinaria accesibilidad. 

Su coraje e ingenio se convirtieron en leyenda cuando, durante el exilio de su esposo por los soviéticos a una aldea remota en la Rusia asiática, trabajó para hacer tintas con hierbas que recogía en los campos, para que el Rabino Levi Yitzchak pudiera seguir escribiendo su comentario sobre la cábala y otros temas de la Torá. 

El Rebe recibió su nombre de su antepasado, el tercer Rebe, Rabino Menachem Mendel de Lubavitch , con quien más tarde compartió muchas características.

Hay una historia que se cuenta sobre la vida temprana del Rebe que parece ser casi simbólica de todo lo que vendría después. 

Cuando tenía nueve años, el joven Menachem Mendel se zambulló valientemente en el Mar Negro y salvó la vida de un niño que había remado mar adentro y había perdido el control de su pequeña embarcación. 

Esa sensación de “otras vidas en peligro” parece haber dominado su conciencia; de judíos ahogándose en la asimilación, la ignorancia o la alienación, y nadie escuchando sus gritos de ayuda: judíos en el campus, en comunidades aisladas, bajo regímenes represivos. 

Desde la primera infancia mostró una agudeza mental prodigiosa. Cuando llegó a su Bar Mitzvah , el Rebe era considerado un illuy , un prodigio de la Torá . Pasó su adolescencia inmerso en el estudio de la Torá .

Matrimonio en Varsovia:

En 1928, el Rabino Menachem Mendel se casó en Varsovia con la hija del sexto Rebe, la rebetzin Chaia Mushka (la rebetzin, nacida en 1901, fue elegida por su padre, el sexto Rebe, para acompañarlo en su exilio forzado a Kostromá en 1927. Durante sesenta años fue la compañera de vida del Rebe; falleció el 22 de Sh’vat de 1988).

 Más tarde estudió en la Universidad de Berlín y luego en la Sorbona de París. Es posible que haya sido en estos años cuando su formidable conocimiento de las matemáticas y las ciencias comenzó a florecer.

Llegada a los EE.UU.

El lunes 28 de Siván de 5701 (23 de junio de 1941) el Rebe y la Rebetzin llegaron a los Estados Unidos, después de haber sido milagrosamente rescatados, por la gracia de Dios Todopoderoso, del holocausto europeo. 

La llegada del Rebe marcó el lanzamiento de nuevos esfuerzos radicales para reforzar y difundir la Torá y el judaísmo en general, y las enseñanzas jasídicas en particular, a través del establecimiento de tres organizaciones centrales de Lubavitch bajo el liderazgo del Rebe: Merkos L’Inyonei Chinuch (“Organización Central para la Educación Judía”), Kehot Publication Society y Machne Israel, una agencia de servicios sociales. Poco después de su llegada, por insistencia de su suegro, el Rebe comenzó a publicar sus anotaciones a varios tratados jasídicos y cabalísticos, así como una amplia gama de respuestas sobre temas de la Torá. 

Con la publicación de estas obras su genio fue pronto reconocido por eruditos de todo el mundo.

Liderazgo:

Tras el fallecimiento de su suegro, el Rabino Yosef Yitzchak Schneersohn , en 1950, el rabino Menachem M. Schneerson ascendió a regañadientes a la jefatura del movimiento Lubavitch , cuya sede se encontraba en el 770 Eastern Parkway de Brooklyn, Nueva York. Pronto las instituciones y actividades de Lubavitch adquirieron nuevas dimensiones. 

La filosofía de difusión de Jabad-Lubavitch se tradujo en una acción cada vez mayor, a medida que se abrían centros Lubavitch y Casas Jabad en docenas de ciudades y campus universitarios de todo el mundo.

El Rebe comprendió profundamente que cada una de nuestras acciones es parte de un panorama más amplio. Cada buena acción que realizamos acerca a la humanidad a la meta final, la era de la perfección cósmica y la conciencia universal de Dios , conocida en el judaísmo como el tiempo del Mashiaj. El Rebe habló incansablemente sobre esta época, demostrando cómo el mundo se acerca cada vez más a esta era especial y cómo cada persona puede hacerla realidad aumentando sus actos de bondad y amabilidad.

El lunes por la tarde (2 de marzo de 1992), mientras rezaba en la tumba de su suegro y predecesor, el Rebe sufrió un derrame cerebral que paralizó su lado derecho y, lo más devastador, le robó la capacidad de hablar.

Dos años y tres meses después, el Rebe falleció en las primeras horas de la mañana del día 3 del mes hebreo de Tamuz , en el año 5754 desde la creación (12 de junio de 1994), dejando huérfana a una generación.

Fotografía: Shlomo Vishinsky | Cortesía de Zev Markowitz / Chai Art Gallery

Unicidad

Con las enseñanzas del Rebe como motor y su ejemplo como modelo a seguir, Lubavitch ha crecido rápidamente hasta convertirse en una presencia mundial, y todas sus diversas actividades llevan el sello de su visión. No es de extrañar, entonces, que muchos se pregunten: “¿Qué tiene su liderazgo que lo hacía (y, en tantos sentidos, todavía lo hace) tan único? ¿Por qué las personalidades más importantes de la actualidad sienten por él un respeto y una admiración tan profundos?”.

Pasado, presente y futuro

Muchos líderes reconocen la necesidad del momento y responden con coraje y dirección. Ésta es su fortaleza, y es admirable. Otros, aunque su fortaleza no resida en la “respuesta instantánea” a los problemas actuales, tienen la bendición de la capacidad de previsión perceptiva: saben lo que traerá el mañana y cómo prepararse mejor. Otros líderes sobresalen en una tercera área distinta: poseen un agudo sentido de la historia y la tradición; sus consejos y su liderazgo están moldeados por una gran sensibilidad hacia el pasado.

Pero alguien que poseía las tres cualidades era verdaderamente único, y se destacaba en el liderazgo. Así era el Rebe de Lubavitch , la inspiración y la fuerza impulsora detrás del éxito de Lubavitch hoy. Irradiando un profundo sentido de urgencia, exigía mucho de sus seguidores, y aún más de sí mismo. El Rebe lideraba, por sobre todas las cosas, con el ejemplo .

Iniciación, no reacción:

Fue una rara combinación de visionario profético y líder pragmático, que sintetizó una profunda comprensión de las necesidades actuales del pueblo judío con una amplia visión de su futuro. 

En cierto sentido, trazó el curso de la historia judía, iniciando, además de reaccionar ante, los acontecimientos actuales. 

El Rebe se guió por una visión inspirada y una previsión combinadas con una erudición enciclopédica, y todos sus pronunciamientos y emprendimientos estaban, ante todo, arraigados en nuestra Sagrada Torá. 

Una y otra vez, lo que para él era claro al principio se volvió obvio para otros líderes con la visión retrospectiva, décadas después.

El papel único de cada uno:

Desde el momento en que el Rebe llegó a Estados Unidos en 1941, su brillantez al dirigirse a este ideal se hizo evidente: no reconocería división ni separación. Cada judío —de hecho, cada ser humano— tiene un papel único que desempeñar en el gran esquema de las cosas y es parte integral del tapiz de la creación de Dios.

Durante casi cinco de las décadas más críticas de la historia reciente, el objetivo del Rebe de llegar a cada rincón del mundo con amor y preocupación se ha desarrollado de manera espectacular. Ningún sector de la comunidad ha sido excluido: jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, líderes y laicos, eruditos y trabajadores, estudiantes y maestros, niños e incluso bebés.

Tenía una capacidad extraordinaria para tratar con cada persona en su propio nivel: asesoraba a jefes de Estado en asuntos de importancia nacional e internacional, exploraba con profesionales las complejidades de sus propios campos de especialización y hablaba con niños pequeños con palabras cálidas y una sonrisa paternal.

¡Actualiza tu potencial!”

Con una visión extraordinaria, percibió la riqueza de potencial que hay en cada persona.

Su inspiración, ahora accesible a través de sus escritos y vídeos, potencia la autopercepción del individuo, enciende su conciencia de esa riqueza oculta y motiva el deseo de alcanzar su potencial.

De la misma manera, muchas comunidades han sido transformadas por el mensaje del Rebe y han recibido —directa o indirectamente— un nuevo sentido de propósito y confianza. En cada caso se imparte el mismo mensaje fuerte, aunque sutil: “Estás divinamente dotado de enorme fuerza y ​​energía: ¡hazlas realidad!”.

El día en el que el sol se detuvo

“No te veas intimidado por los límites de las normas naturales, pero tampoco debes descartarlos: trabaja en el marco de ellos para ensancharlos y expandirlos. En lugar de liberarte de las circunstancias de la naturaleza, busca liberar y elevar la naturaleza de la naturaleza misma.”

El tercer día del mes hebreo de Tamuz, en el año 2488 desde la Creación (1273 antes de la Era Común), Iehoshúa conducía al pueblo judío en una de las batallas para conquistar la Tierra de Israel.

La victoria era inminente, pero la oscuridad estaba por caer. Entonces Iehoshúa declaró: “Sol, detente en Guivón; luna, en el valle de Aialón”

Milagrosamente, el sol frenó su avance en el cielo hasta que los ejércitos de Israel llevaron la batalla a su conclusión exitosa

Nuestros Sabios dijeron que “Di-s no realiza un milagro en vano” ¿Por qué, entonces, los cambios astronómicos efectuados en favor de Iehoshua? ¿No habría bastado con realizar un milagro algo más limitado, como ser iluminar el campo de batalla en Guivón por algún otro medio sobrenatural?

Subir o alzar

Pero primero debemos examinar la función de los milagros en general.

¿Qué es, exactamente, un milagro?

La palabra hebrea para milagro, “nes” significa “elevado”.

La regularidad y previsibilidad de la naturaleza crean las así llamadas “leyes”: esta es la manera en que es, dice el orden natural, y no puedes menos que ajustarte a esta definida y limitada realidad. La verdad, sin embargo, es diferente: el hombre ha sido imbuido por su Creador con el potencial para elevar su existencia, para trascender aquello dictado por “la manera en que son las cosas”.

Un milagro, con su manifiesta exhibición de poder Divino, tiene un efecto elevador sobre quienes lo experimentan, permitiéndoles ver a través de la fachada de la naturaleza e inspirarlos a trascender las aceptadas normas de su sociedad y las limitaciones propias que el individuo percibe.

Hablando en términos generales, existen dos categorías de milagros:

1) Un milagro de confrontación, que supera y desplaza la norma natural.

2) Un milagro natural que, aunque podría no ser menos “imposible” por las normas que parecen regir nuestras vidas, y en nada menos obviamente una exhibición de la mano de Di-s que el “milagro de confrontación”, ocurre no obstante por medios “naturales”, empleando procesos y fenómenos naturales para lograr su cometido.

Un ejemplo de semejante “milagro natural” es relatado por la Torá en el decimoséptimo capítulo de Números. Koraj y su facción rebelde habían disputado el derecho de Aharón a la kehuná guedolá (sumo sacerdocio). A fin de reafirmar Su elección de Aharón para servirle en el Santuario como representante de la nación judía, Di-s dijo a Moshé: “Toma… una vara de cada uno de los líderes [de las tribus]… cada uno escribirá su nombre sobre su vara… Escribe el nombre de Aharón sobre la vara de Leví… y el hombre a quien Yo escogeré, su vara florecerá… Moshé colocó las varas ante Di-s en el Santuario… Al día siguiente… He aquí que la vara de Aharón había florecido; produjo brotes, germinó fruto y maduró almendras”.

La presencia de frutos en una vara seca ciertamente hubiera bastado como señal Divina. Pero Di-s no hizo simplemente que aparecieran almendras sobre la vara de Aharón. En cambio, estimuló en ella todo el proceso de brotar, florecer, y la emergencia y maduración del fruto, etapas éstas todas visibles en la vara de Aharón.

La vara de Aharón desafió las leyes y restricciones de la naturaleza, pero no obstante ello se ajustó a las fases progresivas naturales que normalmente experimenta la almendra. Trascendió la naturaleza, pero lo hizo en los propios términos de ésta.

A primera vista, podría parecer que la “necesidad” del milagro natural de recurrir a procesos naturales lo hace menos milagroso que un milagro que trasciende la naturaleza por entero. En verdad, sin embargo, un milagro que trabaja a través de la naturaleza es más elevado (o sea, más “milagroso”) que un milagro que la supera.

El súbito y destrozante cambio no ha transformado la naturaleza, sólo ha ido más allá de ella; una hazaña más milagrosa es aquella que no solamente libera a la persona del orden natural, sino que libera la sustancia misma del orden natural propiamente dicho.

Esto explica las “molestias” extremas a que recurrió Di-s, llevando a todo el sistema celeste a detenerse para iluminar un cierto valle durante una noche.

Una milagrosa ingeniería de luz “artificial” hubiera significado que las leyes de la naturaleza fueron meramente desplazadas, mas no transformadas. Para inspirar al pueblo de Israel no solamente a trascender sus propias personalidades naturales sino también para transformarlos y sublimarlos, Di-s insistió en que la luz milagrosa provista a ellos fuera luz solar natural, incluso cuando esto significara crear un nuevo orden natural en los cielos.

Nuevo orden Mundial

El precedente establecido aquel 3 de Tamuz con la detención del sol por parte de Iehoshúa se reiteró en la misma fecha 3.199 años después, esta vez en términos aún más naturales (y por lo tanto más milagrosos).

El 3 de Tamuz del año 5687 (1927) fue el día en el que el Anterior Lubavitcher Rebe, Rabí Iosef Itzjak Schneerson, fue liberado de la prisión Spalerna en Leningrado (hoy Petersburgo).

El Rebe había sido arrestado por agentes de la GPU y la Ievsekia (la “sección judía” del partido comunista) por sus esfuerzos por mantener y promocionar la vida judía bajo el régimen comunista, y fue sentenciado a muerte, Di-s libre.

Pero la presión internacional obligó al régimen soviético a conmutar esta pena, primero a una sentencia de diez años de trabajos forzados en Siberia, y luego a tres años de exilio en Kostromá, un pueblo en el interior de Rusia.

El 3 de Tamuz el Rebe fue liberado de la prisión y enviado a su exilio. Nueve días después, el 12 de Tamuz, tuvo lugar una fase adicional en la redención del Rebe, la orden de liberarlo y permitirle regresar a su hogar en Leningrado. Unos meses más tarde, se le permitió abandonar el país.

Desde fuera de las fronteras de Rusia, el Rebe continuó dirigiendo su red clandestina de emisarios, quienes proveyeron, y proveen hasta este mismo día (aunque ya no más clandestinamente), apoyo espiritual y material a judíos en cada rincón del Imperio Soviético.

En una carta pública escrita en ocasión del primer aniversario de su liberación, Rabí Iosef Itzjak declara: “No solamente a mí redimió Di-s en este día… sino también a cada uno que lleva el nombre de Israel”. El Rebe había enfrentado al todopoderoso Partido y había triunfado.

Aquellos que procuraron destruir todo vestigio de vida judía en la Unión Soviética fueron, ellos mismos, forzados a reconocer que no tenían derecho a impedir que un judío practicara su fe.

Ahora, después de más de seis décadas, se nos ha privilegiado con ser testigos de un logro adicional de la victoria del Rebe, y de la judería soviética. La milagrosa transformación en marcha ahora en ese país es el continuo despliegue del milagro del “3 de Tamuz”.

La historia del 3 de Tamuz es la historia de un milagro, un suceso que trascendió totalmente el orden natural. Sugerir, en los años más oscuros del stalinismo, que un único individuo podría desafiar el todopoderoso empeño del Partido por arrancar de cuajo el judaísmo en la Unión Soviética y triunfar; sugerir que la amenazadora garra del comunismo sobre centenares de millones de almas desaparecería; en otras palabras, haber precedido [los sucesos del año] 1991 en 1927 -hubiera sido equivalente a decir que el sol alteraría su curso.

Al mismo tiempo, sin embargo, éste fue un “milagro natural”, como lo enfatiza el hecho de que: (1) La salvación del Rebe involucró el consentimiento de aquellos que en primera instancia lo habían arrestado y sentenciado (un cambio desde adentro, como los sucesos recientes en ese país); y (2) que la victoria no fue inmediata sino que sobrevino en etapas, y continuó desplegándose en el curso de las décadas.

El 3 de Tamuz fue el día en que una nueva realidad suplantó la vieja. Sin embargo, esta nueva realidad surgió por medios totalmente convencionales”, en la manera progresiva y gradual que es la marca de un desarrollo natural.

La nada caminante

Esta, entonces, es la lección del 3 de Tamuz: No te veas intimidado por los límites de las normas naturales, pero tampoco debes descartarlos: trabaja en el marco de ellos para ensancharlos y expandirlos. 

En lugar de liberarte de las circunstancias de la naturaleza, busca liberar y elevar la naturaleza de la naturaleza misma.

Se cuenta la historia de un jasid que estaba caminando de regreso a casa tras una larga noche de farbrenguen muchas horas después del toque de queda impuesto sobre esa región de una Europa Oriental desgarrada por la guerra.

 

Un policía, notando al judío solitario, gritó: “¡Alto! ¿Quién anda allí?” El jasid, sumergido en sus pensamientos inspirados por el farbrenguen, contestó: “Bitul (anulación, nulidad) va!” Este jasid había internalizado tan plenamente la doctrina jasídica de ‘bitul’ (auto-negación), que su reacción instintiva ante la demanda de identificarse estaba permeada por su nulidad ante su Creador.

El instinto más básico del hombre es mejorar y satisfacer su propio Yo. De modo que Bitul, la negación del Yo ante una verdad superior, va contra la fibra misma de la naturaleza humana. El logro de bitul es un “milagro”, una transformación sobrenatural. No obstante, para este jasid, bitul no implicó la supresión de su identidad; más bien, fue la lenta y gradual remoción de las tendencias egocéntricas de su Yo y su reorientación hacia una identidad más alta, permeada de bitul.

 

El hombre nunca debe aceptar la invencibilidad de cualquier status quo. A la vez, sin embargo, su enfoque que trasciende las normas no debe resultar en logros que queden fuera de quién y qué es él: por el contrario, debe esforzarse por convertir en milagrosa la realidad de su vida.

Basado en Sefer Hasijot 5751,págs. 649-664
Extraído de “El Rebe Enseña” de Editorial Kehot

El fallecimiento de Aharón

La Nube de Gloria permaneció varios meses en Kadesh, en el límite de la tierra de Edom. Luego se elevó y condujo a Benei Israel en un desvío alrededor de la tierra de Edom. Ella vino a descansar delante de la montaña de Hor Hahar. El nombre “Hor Hahar” significa “montaña de una montaña”. 

Ella era realmente una colina descansando sobre la cima de otra, y se asemejaba a una pequeña manzana sobre la parte superior de una grande.

Usualmente la Nube de Gloria achataba todas las colinas y montañas en el desierto para que Benei Israel pudieran viajar sobre un sendero parejo. No obstante, Hashem dejó en pie tres montañas:

Har Sinai, por la entrega de la Torá; Har Nevó, para servir como lugar de entierro de Moshé y Hor Hahar, para volverse el lugar de entierro de Aharón.

Hashem preservó también a estas montañas como un recordatorio de que había habido muchas colinas como éstas en el desierto. Los judíos entonces apreciarían la bondad del Todopoderoso en nivelar las montañas por su bien.

Cuando ellos arribaron a Hor Hahar, Hashem anunció a Moshé: “Aharón será reunido con su pueblo. Su alma se unirá a aquéllas de otros tzadikím (justos) en Olam Haba (mundo por venir)”.

“Informa suavemente a Aharón que él está a punto de partir de este mundo porque pecó en Mei Merivá. Su hijo Elazar lo sucederá como Cohén Gadol. Quien deja un hijo para tomar su lugar es considerado como si no murió”.

Hashem escogió revelar las noticias a Aharón mediante Moshé, antes que comunicarlas Él mismo, como si afirmara, “Yo estoy avergonzado de decírselo”.

Al recibir las órdenes de Hashem, Moshé rogó, “Señor del Universo, ¿no puede Aharón permanecer vivo en el lado oriental del Jordán?”.

“Imposible”,- replicó el Todopoderoso – “El estar vivo impide a Benei Israel entrar a la Tierra. ¿Deseas que él viva a ese precio?”.

Moshé todavía continuó orando:  “Señor del Universo, ¿cómo puedo yo decir a mi hermano, Tu tiempo ha llegado?”.

Replicó Hashem, “Es un honor para él ser informado por ti. Dile, ‘Cuan afortunado eres tú que yo y tus hijos te atendemos en tu última hora. (¿Quién cuidará de mí cuando yo esté a punto de morir?) Más aún, tu hijo tomará tu lugar (y el mío no lo hará).

“Además, Aharón no morirá por medio del Ángel de la Muerte. Cuando Aharón arriesgó su vida quemando ketoret en medio del pueblo a fin de detener la plaga, Yo decreté que el Ángel de la Muerte no tendría poder sobre él. Yo Mismo recogeré su alma.”

Cuando Moshé comprendió que el decreto de Hashem era irrevocable, obedeció sin demora.

A la mañana siguiente él le acordó a Aharón público honor. Antes que caminar al Ohel Moed en la acostumbrada formación- Aharón a la derecha, Elazar a la izquierda, los nesiím (líderes de las doce tribus)  flanqueándolos a ellos a ambos lados, y el pueblo detrás de ellos- Moshé le ordenó a Aharón caminar en el centro, donde Moshé usualmente caminaba.

El pueblo se preguntaba por qué se le acordaba a Aharón honor especial. Ellos supusieron que a Aharón se le había concedido ruaj hakodesh (inspiración Divina) en lugar de Moshé.

Cuando la procesión arribó al Mishkán, Aharón quiso entrar para realizar el diario Servicio matinal.

“Espera,” dijo Moshé, “Hashem ordenó que tú no realizarás la avodá hoy.”

“¿Qué ha ordenado Él?” preguntó Aharón. “Ascendamos a Hor Hahar, y te lo contaré,” replicó Moshé. Al pie del monte, Moshé ordenó a los nesiím esperar. Sólo él, Aharón, y Elazar ascendieron.

Otra vez Aharón interrogó, “¿Qué ha ordenado Hashem?” “Hermano mío,” Moshé presentó cautelosamente el tema,

“¿eres consciente de retener un depósito el cual el Todopoderoso puede querer de regreso?”

“Mi hermano Moshé,” replicó Aharón, “el Mishkán entero y sus santas vasijas están bajo mi cargo. ¿He fallado en la avodá?”

Moshé intentó un abordaje más directo. “¿Te ha confiado el Todopoderoso una luz?” preguntó él a Aharón.

“No sólo una,” replicó Aharón, “todas las siete luces de la menorá son mi responsabilidad.”

“Esto no es lo que yo quise significar,” dijo Moshé. “¿Quizá El te confió a ti algo que se asemeja a una luz?”

“‘ El alma del hombre es la vela de Hashem'” (Mishlé 20:7), replicó Aharón. “¿Implicas que mi tiempo de fallecer ha llegado?”

“Sí,” dijo Moshé, y, colocando sus manos sobre su corazón, él clamó, “‘Mí corazón está dolido dentro de mí, y los temores de la muerte han caído sobre mí'” (Tehilím 55:5).

Sobre la cima de la montaña se hallaba preparada una cueva, y en ella una cama y una vela ardiendo.98

Hashem instruyó a Moshé, “Transfiere las vestimentas sacerdotales de Aharón a su hijo Elazar, quien lo sucederá como sumo sacerdote.” Cuando Moshé oyó este mandamiento él no supo cómo realizarlo. Estaba prohibido vestir al Cohén Gadol en cualquier otro orden excepto el prescripto: primero la ropa interior, y luego las exteriores. A fin de vestir a Elazar en el orden correcto, él tendría que desnudar a Aharón de todas sus vestimentas, incluso su ropa interior.

“No temas,” dijo Hashem a Moshé, “procede, y Yo haré Mi parte.”

Los milagros que el Todopoderoso realizó para Aharón cuando él estaba a punto de morir fueron más grandes que aquellos durante la vida entera de Aharón. Cuando quiera que Moshé removía una de las vestiduras sacerdotales de Aharón, él lo encontraba vestido debajo con una correspondiente vestimenta Celestial, así que el cuerpo de Aharón nunca fue desnudado. Después de que Moshé hubo removido todas las ocho vestimentas del sumo sacerdote, Aharón vestía ocho correspondientes vestimentas celestiales.100

Luego Moshé le ordenó a Aharón, “¡Acuéstate sobre el lecho!” Aharón lo hizo.

“Cierra tus ojos,” ordenó Moshé. Aharón los cerró.

“¡Extiende tus pies!” ordenó Moshé. Aharón obedeció.

La Shejiná (Divinidad) descendió, y el alma de Aharón fue atraída hacia ella con felicidad y regocijo, retornando anhelantemente a su fuente (mitat neshiká).

Dado que la partida del alma por mitat neshiká (“un beso Divino”) es un sublime y santo espectáculo, el alma de Aharón partió en aislamiento en una cueva. A nadie además de Moshé y Elazar se le permitió observar la gran escena.102

Moshé anhelantemente exclamó, “¡Cuan afortunada la persona que muere de esta manera!”

Hashem concedió más tarde el deseo de Moshé de experimentar esta muerte.

El Todopoderoso ordenó a Moshé y Elazar, “Ahora abandonen la cueva.” Tan pronto como ellos partieron, su entrada se cerró.

Cuando Moshé y Elazar retornaron, el pueblo no podía comprender qué había sucedido. Ellos habían visto a tres personas ascender la montaña, y ahora sólo dos descendían.

Toda suerte de rumores y sospechas relativas al destino de Aharón se suscitaron.

“¿Dónde está Aharón?” fue interrogado Moshé.

“El falleció,” replicó Moshé.

Esta afirmación se encontró con total descreimiento. El pueblo dijo amenazadoramente a Moshé, “¡No nos digáis que el Ángel de la Muerte tuvo poder sobre Aharón, quien lo controlaba y le impedía matar judíos! ¡Traed a Aharón de regreso inmediatamente, o nosotros lo lapidaremos!

“Nosotros conocemos tu estricta disposición. Aharón debe haber dicho o hecho algo que vos considerasteis pecaminoso, ¡y vos decretasteis la pena de muerte sobre él!

La falsa sospecha lanzada sobre Moshé invitaba al castigo Celestial. Inmediatamente después el pueblo judío fue atacado por Amalek.

Moshé oró a Hashem ser absuelto de sospecha.

El Todopoderoso ordenó a los ángeles traer el ataúd de Aharón y mostrarlo al pueblo. Ellos tuvieron una visión del ataúd de Aharón flotando en el aire. Después de eso, aceptaron su muerte.

El duelo por él fue intenso. Duró treinta días e incluyó a todos los miembros de la nación, hombres, mujeres, y niños.

Los cielos, también, hicieron duelo. Di-s y Sus huestes ] Celestiales ensalzaron a Aharón, proclamando, “La Tora de Verdad estaba en su boca e iniquidad no era encontrada en sus labios: él caminaba conmigo en paz y rectitud. Porque los labios del cohén ; (de Aharón) mantenían conocimiento y ellos buscaban Tora desde su boca, porque él era como un ángel del Señor de las huestes” (Malají 2:6-7).

¿Por qué fue Aharón tan grandemente llorado?

Aharón disfrutaba de gran popularidad porque él amaba la paz y perseguía la paz.

Mientras caminaba por el Campamento, saludaba a cualquier judío que encontraba con una amplia sonrisa y cálidas palabras, aún si esa persona era un rashá (malvado). Inmediatamente, cualquiera que había cometido o estaba a punto de cometer un pecado, pensaba, “¿Por qué Aharón (el Cohén Gadol, el más grande dignatario de Kelal Israel) me saludó? Obviamente él piensa que yo soy un tzadik (justo).” Avergonzado de que su verdadero carácter no conformara la imagen percibida por Aharón, la persona resolvía mejorar su conducta.

Cuandoquiera que Aharón oía que dos judíos habían peleado, él visitaba a uno de ellos y decía, “¿Sabéis cuan apenado está vuestro anterior amigo de que él ya no se lleva bien con vos? El se sienta en casa, golpeando su pecho con su puño y rasgando sus vestimentas apenado por la desavenencia entre ustedes dos, ¡pero está demasiado avergonzado para decíroslo!” Luego Aharón visitaba a la otra parte y le contaba lo mismo. La próxima vez que los dos se encontraban, ellos se abrazaban, se besaban uno al otro, y estaban reunidos.

Si Aharón oía de una fricción entre un marido y su esposa, no descansaba hasta que él los había reconciliado. Si se le contaba acerca de dos partes que tuvieron una discusión, encontraba un compromiso para resolver la materia.

Aharón falleció a la edad de 123 años, en el primero de Av, de 2.487.

Kelal Israel había estado protegido por las Nubes de Gloria en su mérito; con su muerte, ellas desaparecieron.

Las apariencias engañan

Hace muchos años, en la Tierra de Israel, vivía un estudioso muy conocido cuyo nombre era Rabí Broka.

Una mañana temprano dejó su pueblo para viajar al mercado en la ciudad de Beit Lept. El mercado ofrecía un panorama múltiple, distintos tipos de mercancía para la venta, y judíos y no-judíos por igual corrían de negocio en negocio.

Al Rabino Broka le fascinó la escena. Admiraba los contrastes en los estilos de vestimenta entre judíos y gentiles. Una diferencia obvia era que todos los hombres judíos vestían tzizit. También, en ese momento era costumbre de los judíos usar zapatos de colores, en lugar de zapatos negros.

Las diferencias externas eran fáciles de discernir, pero había una pregunta más profunda. ¿Quién de estos judíos tendría un lugar especial en el Mundo Venir?, se preguntó. En ese momento, tuvo el mérito de que se le presentara Eliahu Hanaví- el Profeta. Aprovechó la oportunidad para hacerle la pregunta: “¿Quién de todos los judíos aquí hoy, merecerá un lugar especial en el Olam Habá?”

Eliahu se detuvo y echó una mirada. Entonces apuntó a un individuo: “¿Ves ese hombre que está de pie allí? Es un tzadik (justo) y merecerá un gran premio en el Mundo por Venir”. 

Rabí Broka estaba sorprendido por las palabras del profeta, pues este hombre no parecía ser judío siquiera. Usaba zapatos negros gastados y no se notaba si usaba tzitzit. El Rabino no perdió tiempo, se acercó al hombre para hacerle algunas preguntas, pero para su sorpresa, éste lo ignoraba completamente. No pudiendo ocultar su curiosidad le preguntó: “Por favor, dígame ¿quién es usted, y de qué vive?” El hombre contestó: “No tengo tiempo ahora, regrese mañana”. Y desapareció entre la muchedumbre.

Rabí Broka esperó hasta el día siguiente y fue de nuevo al mercado para encontrar al hombre. Éste lo acompañó a una calle lateral, más tranquila. Rabí Broka le preguntó: “¿Me dice, por favor, quién es y a qué se dedica?”

“Soy judío, y trabajo como guardia en la prisión estatal. En esta cárcel hay algunos prisioneros judíos- hombres y mujeres- y me aseguro que se alojen separadamente para mantener la modestia. Y, cuando los guardias hablan entre ellos, oigo cuando planean dañar a las prisioneras judías, y hago cualquier cosa para rescatarlas. He arriesgado mi vida varias veces”. Todo lo contaba con absoluta naturalidad.

Rabí Broka se impresionó por lo que oyó, pero quería saber más. ” Usted es judío, ¿por qué lleva zapatos negros, algo que es contrario a la costumbre de su pueblo? ¿Y por qué no usa el tzitzit a la vista?”

La expresión del hombre cambió, y profirió un suspiro profundo. “Mi misión es ayudar a mis hermanos judíos que han tenido el infortunio de estar en la cárcel, y debo hacer muchos sacrificios para ocultar mi identidad ante los otros guardias. Ellos me consideran como uno más, y hablan abiertamente en mi presencia. De esta forma, en cuanto oigo discutir acerca de algún plan perverso contra la comunidad, corro rápidamente a los Rabinos y los informo para que puedan pedirle a Di-s y evitar el daño. Por eso no pude hablarle ayer en el mercado. No puedo permitirme el lujo de ser visto conversando en público con una persona tan conocida como usted; además me apresuraba a contarles a los Rabinos acerca de un terrible plan que había descubierto”.

El hombre se fue, y Rabí Broka quedó temblando. ¡Este judío simple consagra sus días a la gran mitzvá de salvar las vidas de sus prójimos judíos, arriesgando su propia existencia!

El Rabino había aprendido ese día una importante lección: Es imposible juzgar a las personas por su apariencia exterior. Sólo Hashem conoce sus corazones.

Líder de la oposición

Muy poca estima queda por Koraj. Seguro, siempre habrá quienes se quejen, ya sea gente o grupos que, por una razón u otra se encuentran insatisfechos con el orden establecido y no tienen temor de ir al frente y exponer sus puntos de vista. Pero por primera vez en la historia desde el Éxodo, la oposición a Moshé ha sido cristalizada alrededor de un individuo en particular. Por primera vez, los rebeldes y trazadores tenían una figura a la cual podían unirse. 

Koraj sufrió una muerte terrible, sus seguidores fueron exterminados y la rebelión fue aplastada, dejando a los estudiosos y escritores de los siguientes tres milenios sin otra cosa que hacer que unirse a la lista de éxitos y competir en carácter de asesinar a Koraj.  Sabes lo que quiero decir, sólo pon en Google el nombre Koraj, y en 0.13 milésimas de segundo también tú estarás de acuerdo en que será difícil encontrar algo positivo sobre este hombre, entre las 306.000 referencias que hay en la web. Koraj era codicioso, celoso. Koraj fue malicioso, Koraj era presumido. Koraj era el agitador que intentó dominar al mundo. ¡¿Hablamos de una víctima de mala fama?! ¿Qué sucede con la búsqueda de Koraj de iluminación espiritual? Imposible piensas; este hombre atacó a Moshe, y por extensión, desafió a Di-s. ¿Quién puede animarse a salir en su defensa?: Sólo el Rebe de Lubavitch.   

Rescatando lo mejor de las personas 

En un artículo inspirador, el Rebe postula que aunque cuestionemos los métodos e intenciones de Koraj, hay mucho para admirar sobre su propósito. Después de todo, ¿qué fue lo que Koraj demandó? Una oportunidad para intentar llegar al puesto de Sumo Sacerdote. A simple vista, esto parece una oportunidad de ambición, pero desde una perspectiva más sutil, ¿No podría ser éste un ejemplo de un hombre que intenta conectarse con Di-s? Seguro, él perdió el rumbo cuando dejó que este deseo entendible de espiritualidad lo llevara a rebelarse contra Moshé, pero no había nada de malo con su ambición en sí.

Debería ser la meta de cada judío servir a Di-s de la manera más fina y significativa posible. Si solo nosotros tuviésemos el deseo de ser Sumos Sacerdotes. Para mí, esta teoría encapsula la única perspectiva del Rebe acerca de los humanos y la humanidad.

No se precisa de grandes mentes ni de coraje para unirse a patear a un hombre que está caído, pero no hay muchos afuera que están buscando activamente oportunidades para ayudar a levantar de vuelta a las personas.

Desde el punto de vista del Rebe, nadie es verdaderamente malo o insalvable. Nadie está más allá de los límites sin ninguna característica positiva. El truco es enfocarse en lo que es valioso en una persona, construirlo a sus propios ojos, hacer que otros lo estimen, y usar esto como plataforma para construir un nuevo orden mundial. 

El Rebe mandó a sus emisarios a las calles para ayudar a educar y a rescatar a nuestros hermanos y hermanas perdidos, no por trabajo, lástima, o compasión, sino porque él honestamente aprecia a cada judío y a la faceta única de esplendor que cada uno de nosotros trae a nuestro tesoro nacional.

* Por Elisha Greenbaum

No te alegres cuando tu enemigo cae

SHMUEL HAKATÁN DIJO: “NO TE ALBOROCES CUANDO TU ENEMIGO CAE, Y EN SU TROPIEZO NO PERMITAS QUE TU CORAZÓN SE ALEGRE, NO SEA QUE Dl-S LO VEA Y LE DESAGRADE, Y DESVÍE SU IRA DE ÉL [HACIA TI]”.

SHMUEL HAKATÁN DIJO — Resulta difícil comprender por qué esta enseñanza es atribuida a Shmuel HaKatán; ¡es una cita textual de un versículo en Proverbios!

Entre las explicaciones que se ofrecen, una expresa que el versículo en Proverbios se refiere a conflictos relacionados con cuestiones mundanas, en tanto que Shmuel HaKatán habla de conflictos dentro del plano de la Torá, tales como cuando hay una diferencia entre dos sabios con respecto a un fallo halájico.

¿Por qué habríamos de pensar que en conflictos de la Torá uno se puede alegrar con la caída del rival? Porque una victoria en la Ley de la Torá no es una victoria personal, sino una victoria de la Torá. Se aclaró la verdad de la Ley. Enseña Shmuel HaKatán:

Cuando la óptica de un sabio prevalece por sobre la del otro, uno no debe verlo como una victoria personal. En lugar de centrar la atención en el hecho de que fue su juicio el que triunfó, debe sentirse feliz de que la halajá —decisión legal— se aclaró. Sólo eso deber ser la fuente de su regocijo. Pero cuando uno toma como victoria personal, la caída del enemigo, es una actitud negativa. 

Esta enseñanza condice con el carácter de su autor, Shmuel HaKatán —”Shmuel, el pequeño”—, quien recibió ese título por su humildad. Aunque fue uno de los principales Sabios de su tiempo, se dedicó a sus estudios con modestia, sin enorgullecerse de sus logros.

(Likutéi Sijot, Vol. XIX, pág. 44 y ss.)

Alternativamente, puede explicarse que el versículo en Proverbios se refiere a un enemigo perverso que lo acecha, mientras que la enseñanza de Shmuel HaKatán agrega que tampoco se debe alegrar con la caída de alguien del cual no se sufre un daño directo personal, y es llamado “enemigo” sólo por ser en sí un malvado, por lo que “es mitzvá odiarlo”.

El versículo nos enseña que aun cuando se trata de un malvado, no se debe regocijar con su caída, porque la satisfacción que se siente, indefectiblemente tiene su cuota de sabor personal de liberarse de un acecho potencial, etc., y no refleja necesariamente el regocijo por la derrota de la maldad en sí, “la desaparición del malvado causa alegría”.

Shmuel HaKatán enseña una lección adicional. Aun cuando no existiera motivo personal para regocijarse con la caída del malvado, uno no debe sentir felicidad. Como enseñó el Baal Shem Tov, cuando uno ve un defecto en alguien, debe tomar conciencia de que él mismo posee una falla similar (aunque en un grado más sutil). Y complaciéndose con la caída de éste, está convalidando a su vez un pago similar por su propio defecto.

Hay una relación especial entre esta enseñanza y la vida de Shmuel HaKatán. El fue el Sabio que compuso la bendición de VeLamalshiním (“Que no haya esperanza para los delatores…”) que maldice a los apóstatas, etc. ¿Por qué se le asignó esta tarea? Porque su celo no encerraba rastro alguno de odio, sino que era sólo un reflejo de su ilimitado amor a Di-s.

(Sijot Shabat Parshat Jukat, 5741)

Pirkei Avot VI, una actitud comercial

“…quienquiera se ocupa en el estudio de la Torá se eleva”. Pirkei Avot 6:2

Un verbo que nuestros Sabios utilizan en muchas oportunidades, para describir nuestra relación con la Torá, es el de “ocuparse”osek. Este es un término que normalmente se aplica a lo relacionado con los negocios. El comerciante se llama “Baal Esek” en hebreo. La vida de un judío dedicado al estudio de la Torá y a la práctica de sus ideales, debe ser similar a la de un empresario consagrado a su compañía.

La Torá insiste en que nos dediquemos a nuestros temas espirituales como si se tratara de nuestro negocio. No guardemos los conocimientos de Torá, valores espirituales y talentos positivos en “las arcas de la empresa” (¿qué hombre de negocios esconde su mercadería?)o limitarse a ofrecerlos sólo a quienes los buscan, o que por lo menos los reconocen. Como cualquier buen hombre de negocios, debe hacerse lo imposible para convencer al prójimo de beneficiarse con la“mercadería” que tienes para brindarle en materia de Torá y judaísmo práctico.

UN HOMBRE EN MOVIMIENTO

Otro de los aspectos en los que el mundo de los negocios se asemeja a la vida del iehudí es, la importancia de “estar en movimiento”. Para tener éxito en los negocios la persona no puede quedarse quieta. Por eso, cuando Moshé Rabeinu bendijo al pueblo judío antes de fallecer, le entregó a la tribu de Zebulún, que se dedicaba al comercio, los puertos de la Tierra de Israel y el don de la movilidad- una propiedad tan vital para un comerciante de hace 3000 años atrás como para el empresario de hoy. El estancamiento es una anatema para el comercio. A pesar de los enormes avances de la comunicación en el siglo 20, el hombre de negocios aún viaja diariamente al lugar destinado para los negocios. De su oficina se aventura luego también, a otros territorios para conseguir oportunidades.

En filosofía y temperamento, el hombre de negocios también debe ser movedizo y mirar hacia adelante. Un triunfador en el comercio es aquel que aprendió a progresar continuamente y desarrollarse, encontrando constantemente innovadores caminos para poder aplicar óptimamente sus talentos y recursos.

A esto se debe que el comercio es un recurso únicamente humano. De todas la criaturas de Di-s, sólo el hombre ha sido bendecido con la capacidad de progresar. Sólo el ser humano se esfuerza por ascender, siempre buscando mejorar sus rasgos innatos, siempre tratando de perfeccionarse a si mismo y al mundo.

Aquel que “se ocupa”-es un “comerciante”– de la Torá, es quien aplica su movilidad constante a los temas morales y espirituales. Estar “ocupado”con la Torá es comprometerse con el verdadero “negocio” de la vida.

(De una alocución del Rebe a un grupo de empresarios, Tishrei 5751, Beyond the letter of the Law de Editorial Kehot)