Rabí Leví Itzjak Schneerson (1878-1944)

Este 20 de Av (17 de agosto), se conmemora el frallecimiento de Rabí Levi Itzjak Schneerson, padre del Rebe de Lubavitch.

Rabí Leví Itzjak Schneerson nació el 18 de Nisan en la ciudad de Podrovna (cerca de Gomel). Hijo de Rabí Baruj Shneur y la Rebetzn Zelda Rajel Schneerson. Su tatarabuelo fue el tercer Rebe de Jabad, Rabí Menajem Mendl de Lubavitch, conocido como el Tzemaj Tzedek.

 En el año 1900, Rabí Leví Itzjak contrajo matrimonio con la Rebetzn Jana Yanovski, hija de Rabí Meir Shlomo, quien fue el Rabino de la ciudad rusa de Nikolayiev. En 1902, nació su hijo mayor, Menajem Mendl, quien luego se convertiría en el Rebe de Lubavitch.

 Rabí Leví Itzjak vivió en Nikolaiyev hasta el 1909, para luego ser designado Rabino de Yekatrinoslav (hoy, Dnipro Ucraniak). En 1939 fue arrestado por el régimen comunista por su valiente postura frente al Gobierno de querer erradicar enseñanza y práctica judía en la Rusia Soviética. Luego de un poco más de un año de tortura e interrogatorios en las terribles prisiones de Stalin, fue sentenciado a exilio en el interior de Rusia, donde falleció en el 20 de Av 1944.

Tmimim, la fábrica del Jasidut

Desde los últimos 100 años, la “fábrica” del espíritu del jasidut Jabad y el lugar donde se forman los jasidim es la Ieshivá Tomjei Tmimim, que fue fundada por el 5to Rebe de Jabad, Rabi Shalom Dovber, el 15 de Elul del año 5657. El día 18 de Elul de ese mismo año comenzaron los estudios.

Tomjei Tmimim fue la primera Ieshivá que incorporó en su plan de estudios junto al estudio de Talmud y ley judía, el estudio de Jasidismo.

En la inauguración, el Rebe contó que durante diez años pidió a sus ancestros, los santos Rebes, que los alumnos de esta Ieshivá sean verdaderos jasidim, luminarias que irradien y difundan la luz de la Torá y el Jasidut en cada lugar donde residan. 

Rabi Shalom Dovber en persona indicó el orden de la Ieshivá y el programa de estudios. De la misma forma, instruyó a los alumnos en su servicio a Di-s, es decir, la forma de rezar. También cuidaba mucho que el ambiente de la Ieshivá fuera de santidad y pureza. Una vez le preguntaron por qué enseñan a los alumnos, que el mundo material no es importante, teniendo en cuenta que al abandonar la Ieshiva descubrirán que es necesario enfrentarse al mundo y a sus dificultades, a lo que el Rebe respondió: “Cuando afuera el frío es intenso y encendemos la calefacción a 100º, al apagarla luego, la habitación mantiene una agradable temperatura de 40º. En cambio, si la prendemos de entrada a 40º, la habitación estará fría al apagarla después”.

Quienes deseaban inscribirse en la Ieshivá eran sometidos a varios exámenes. El legendario mashpia (mentor) Rab Shmuel Groinem, cierta vez se reunió con los alumnos. En medio de su alocución le dijo a uno de ellos: “¿Recuerdas cuando llegaste a la Ieshivá y no iban a recibirte?; ¡estabas parado en la puerta y llorabas!. Pero no eras tú sino tu alma la que lloraba!. Si respecto al dedo, los Sabios dijeron que ningún hombre es señalado sino es declarado así en el Cielo, más aún acerca de un alma que tiene el privilegio de estudiar en Tomjei Temimim…”

También se cuenta sobre  una viuda que trajo a sus dos hijos de doce y trece años para inscribirlos en la Ieshiva. El mayor tenía grandes aptitudes y fue admitido de inmediato. El menor, menos talentoso, no fue aceptado. Al enterarse, el niño comenzó a llorar. Varios días permaneció en la puerta sollozando, hasta que se encontró con el Rebe y le dijo: “Soy un huérfano y deseo ser un buen judío, por favor apiádese de mi!. Luego de este episodio, se incorporó a la Ieshivá. Resultó que el hermano mayor abandonó al poco tiempo sus estudios y el menor llegó a ser un alumno sobresaliente.

Dijo sobre esto Rabi Iosef Itzjak, el Rebe Anterior: “Un alumno que llegó a Tomjei Tmimim no lo hizo por casualidad!”



El hijo del Rebe y el jasid

Muchas veces nos hemos preguntado: ¿Qué es un jasid? ¿Cómo se forma un jasid? 

Una historia apropiada para la ocasión…

Cierta vez, cuando Rabi Dovber, el hijo de Rabi Schneur Zalman de Liadi- fundador del movimiento Jasídico Jabad- era un joven muchacho, visitó la ciudad de Ianovitch con su suegro. Allí encontró a uno de los jasidim (discípulos) de su padre. El jasid notó que el joven “hijo del Rebe” era demasiado consciente de sus logros en su erudición y la plegaria meditativa, y pensó que era necesario “hacer un pequeño ajuste”.

El jasid le dijo a Rabi Dovber: “Considerando quién eres y cómo has vivido, ¿cuál es el gran logro? Tu padre,- bueno, todos sabemos quién es tu padre. Seguramente tú has sido concebido bajo las más sagradas circunstancias, y estoy seguro de que tu padre se aseguró de traer a este mundo un alma muy elevada. Además fuiste criado en la casa del Rebe, y se ha tenido mucho cuidado en moldear tu carácter y salvaguardarte de toda influencia negativa. Toda tu vida ha sido expuesta únicamente a santidad y erudición. Y hasta este momento sólo debes preocuparte por tu estudio de la Torá y las enseñanzas Jasídicas. Gran cosa”

“Ahora, tómame a mí por ejemplo. Mi padre era un hombre simple, y podemos imaginarnos qué tenía en mente cuando sacó un alma deficiente del fondo del barril. ¿Mi crianza? Fui criado como una cabra, y me las tuve que arreglar solo. ¿ Y sabes lo que hice con mi vida? Te contaré cómo me gano el sustento. Presto dinero a los campesinos durante la temporada de siembra, y durante los meses de invierno, debo comenzar mi recorrido por sus pueblitos y granjas, para cobrar las deudas antes de que se gasten todo el dinero ganado en vodka. Esto significa que debo levantarme varias horas antes del amanecer, bastante anticipadamente del momento en que está permitido rezar las plegarias de la mañana, equipado con una botella- pues sin ella no es posible comenzar a hablar de negocios con el campesino. Después de haber tomado a su salud, debo tomar un lejaim con su mujer también- pues sino ella puede arruinar todo el asunto. Sólo en ese momento, podemos sentarnos y así llegar cobrar parte de la deuda.

“Después de tres o cuatro horas de recorrido, me dirijo a mi casa, me sumerjo en la mikve (baño ritual) y me apresto a rezar. Pero después de semejantes preliminares… ¿qué clase de plegaria esperas que recite?”

Las palabras del jasid, que en realidad era famoso por su naturaleza refinada y sus conmovedoras plegarias, produjeron una profunda impresión en Rabi Dovber. El joven viajó inmediatamente a su casa, se encontró con su padre y volcó ante él su corazón. Se lamentó por su nivel espiritual, diciendo que su servicio a Di-s no tiene valor, dando de sí mismo muy poco de lo que en realidad se espera de él.

Cuando después de un tiempo el jasid de Ianovitch visitó a Rabi Shneur Zalman, el Rebe le dijo: “Te estoy muy agradecido. Has convertido a mi hijo Berl en un jasid”.

Si todos los Jasidim se visten igual… ¿Están subyugando su individualidad?

Ser original significa poseer algo propio y único que nadie posee.

Algunos piensan que para ser originales se necesita una camisa rara, zapatos a la moda y un corte de pelo inusual.

Lo más extravagante que uno se vea, más resaltará de la multitud, estableciendo su identidad.

¿Es el aspecto exterior lo que define su individualidad? Para la tradición Judía lo que hace a cada persona un individuo único es su carácter, no su forma de vestir.

Cuando perteneces a una comunidad donde todos se visten del mismo modo la única manera de sobresalir es que uno sea original, no su ropa.

A la gente que nos rodea le llamará la atención nuestro carácter, el modo de tratar a los demás, el lenguaje, el valor de nuestro espíritu, el clamor de nuestro corazón, los sacrificios, la calidad de nuestras relaciones y la sinceridad de nuestros argumentos. Uno no puede esconderse detrás de una indivdualidad basada en el corte de pelo y la moda, debes ser un sujeto “REAL”.

Todos deben vestirse del modo que desean, pero tal vez debas repensar cuál es la mirada que posees de ti mismo y cómo estás proyectando esta imagen al exterior.

¿No será que nos obsesionamos con la idea de vestir de manera original tratando de compensar la ausencia de un sentido genuino de individualidad y falta de preocupación por nuestra verdadera misión en este mundo?

Las personas que realmente se sienten cómodas con su individualidad no necesitan dejarse el pelo hasta los tobillos ni tatuarse de pie a cabeza. Ni caminan por el mundo semidesnudos para mostrar al resto su originalidad. Lo que hay dentro de ti es lo que te hace realmente un ser humano. Esta conciencia no se adquiere a partir de un modo particular de vestir. Nace del verdadero y más íntimo carácter de la persona.

Las personas no son ladrillos

Para construir una pared de ladrillos, se necesitan ladrillos. Para hacer un reloj, se necesitan engranajes, resortes y ruedas de balance. Para crear una comunidad se necesita gente. No se puede construir un edificio permanente de ladrillos a medio cocer. No se puede montar un reloj de precisión a menos que cada uno de sus componentes haya sido perfeccionado. Tampoco, al parecer, se puede armar un mundo perfecto con personas imperfectas.

El 25 de Adar I, 5752 (29 de febrero, 1992) era un Shabat como muchos otros para los jasidim de Jabad en Crown Heights, Brooklyn, Nueva York.

Era   Shabat   Mevarjim   (el Shabat anterior al inicio de un nuevo mes) y se unieron a su Rebe,   Rabí   Menajem   Mendel Schneerson, en la sinagoga a las 8:30 am para recitar el libro de los Salmos, como es costumbre.

Esto fue seguido por el servicio de Shabat por la mañana, en el curso del cual se leyó la Torá.

Después de la Tefilá, algunos se apresuraron a casa para una comida de Shabat rápida. A las 13:30, comenzaba el farbrenguen (reunión jasídica) semanal del Rebe. Varios miles de discípulos llenaban la gran sinagoga en 770 Eastern Parkway (Central Mundial de Jabad).

Poco después, el Rebe entró. Durante las siguientes tres horas habló, exponiendo una variedad de temas de Torá. En los descansos entre sus conversaciones, los jasidim cantaban y levantaban pequeños vasos de vino para decir lejaim al Rebe. Un Shabat como muchos otros.

En una de sus alocuciones, el Rebe se detuvo en el hecho de que la lectura de la Torá de la jornada, Vaiakhel, se había leído junto con la sección, Pekudei.

Vaiakhel   y   Pekudei   forman   un   par paradójico: Vaiakhel, significa “Y reunió” y se relaciona con la palabra kehilá, “comunidad”; Pekudei, comienza con una auditoria de   componentes   del   santuario,   significa “cosas contadas” y “cosas recordadas” – el énfasis en el tema del todo y el individuo dentro de la comunidad.

En otras palabras, explica el Rebe, Vaiakhel y Pekudei expresan los valores de contraste de la comunidad y la individualidad, y la necesidad de unir a los dos: la construcción de una comunidad que fomenta, y no suprime la individualidad de sus miembros, y cultiva una individualidad que contribuya con el con junto comunal.

Entonces el Rebe pregunta: ¿Por qué Vaiakhel viene antes que Pekudei? ¿Acaso no necesitamos primero desarrollar y perfeccionar al individuo, con la esperanza de formar comunidades saludables?

Pero esto, el Rebe explicó, es un punto muy importante de la Torá: Crear comunidades,   incluso   antes   de tener individuos perfectos. Las personas no son ladrillos o engranajes, que deben ser forjadas individualmente a la perfección antes de que puedan ser montadas juntas de forma constructiva. Las personas son almas, con la posibilidad de la perfección implícita en ellas. Y nada pone más de manifiesto el potencial de un alma como el interactuar y unirse con otras almas. Individuos imperfectos, reunidos con amor y compañerismo, forjan comunidades perfectas.

El   farbrenguen   concluyó.   Tan   pronto como acabó Shabat, un grupo de académicos se reunió para recordar y escribir las palabras del Rebe (siendo Shabat, no hay dispositivos electrónicos de registro). Dentro de 24 horas, las palabras del Rebe se transcribieron,  tradujeron en media docena de idiomas, y llegaron por fax a cientos de centros de Jabad en el mundo. Los Jasidim del Rebe ahora tenían “material” para estudiar, difundir y aplicar hasta el próximo Shabat.

Pero la tarde del lunes, 27 de Adar I, 5752 (2 de marzo, 1992), el Rebe sufrió un derrame cerebral que le paralizó el lado derecho y, lo más   devastador,   le   robó   la   capacidad   de hablar. No hubo farbrenguen el Shabat siguiente, ni después. En el verano de 1994, el alma del Rebe ascendió a lo alto, dejando huérfana a una generación.

Los Jasidim aún están a la espera para el próximo farbrenguen. Mientras tanto, están construyendo comunidades.

Por Ianki Tauber

¿Cuál es el propósito?

En honor al Aniversario de la esposa del Rebe…

Contado por Jesed Halberstam

Jesed Halberstam trabajó como empleado de la Rebetzin Jaia Mushka Schneerson, esposa del Rebe de Lubavitch, durante dieciocho años (de 1970 hasta el fallecimiento de la Rebetzin en 1988) realizando los quehaceres de la casa y como su chofer.

El Rebe me pidió que procure que la Rebetzin salga de la casa todos los días a tomar aire fresco. Normalmente íbamos hasta un parque en Long Island, New York. Durante los años en que mi hijo, Ari (Di-s vengue su sangre1), era un niño, manejábamos a menudo a su escuela por la avenida Ocean Parkway; y la Rebetzin disfrutaba jugar con él, meciéndolo en las hamacas del parque, etc.

Un día, mientras nos acercábamos al parque, encontramos nuestra ruta cerrada debido al trabajo del camino, y fuimos desviados a una calle paralela. Mientras manejábamos a lo largo de esa calle, oímos el sonido de una mujer que gritaba en ruso. Cuando me detuve en el semáforo, la Rebetzin se volvió y me dijo: “Oí una mujer gritar; ¿puedes regresar y ver de qué se trata?”.

Retrocedimos a la esquina de la calle. Allí vimos a una mujer parada en el cordón de la vereda llorando, mientras cerca de ella, peones cargaban muebles y artículos de casa y los metían a un camión perteneciente a la municipalidad. A pedido de la Rebetzin, estacioné detrás del camión y fui a ver qué estaba pasando. El alguacil me explicó que la mujer no había pagado su alquiler por muchos meses y ahora la estaban desalojando.

Cuando le informé a la Rebetzin, ella me pidió que volviera y le preguntara al alguacil cuánto debía la mujer, y si él aceptaría un cheque personal; también me pidió que no dijera nada a la familia que estaban desalojando. A estas alturas, yo todavía no entendía a dónde estaba llevando todo esto, pero cumplí la demanda de la Rebetzin. La suma que la familia debida era aproximadamente 6,700 dólares. El alguacil dijo que no tenía ningún problema en aceptar un cheque personal, con tal de que él confirme con el banco que el cheque tenía fondos; también dijo que si él recibía el pago, sus hombres llevarían todo otra vez a la casa. Cuando le dije a la Rebetzin los detalles, ella sacó su chequera y, para mi asombro, hizo un cheque por toda la cantidad, y me pidió que se lo diera al alguacil.

El alguacil hizo una llamada telefónica al banco, y entonces les dijo a sus empleados que devolvieran todo a la casa. La Rebetzin me pidió que nos fuéramos rápidamente, antes de que la mujer comprendiera lo que había pasado.

Yo estaba completamente asombrado de lo que había visto y luego, mientras estábamos en el parque, no pude contenerme y le pregunté a la Rebetzin qué la había incitado a dar semejante suma a un total extraño.

“¿Realmente quieres saber”? me preguntó la Rebetzin.

“Sí”, contesté.

“Entonces te diré”, ella dijo. “Una vez, cuando era una muchacha, mi padre me llevó a dar un paseo por el parque. Me sentó en un banco y empezó a hablarme sobre el concepto de hashgajá pratit (providencia Divina)3. Cada vez–dijo mi padre–que algo nos hace desviarnos de nuestra rutina normal, hay una razón divinamente ordenada para esto; cada vez que vemos algo raro o inusual, hay un propósito en el por qué se nos está mostrando eso.

“Hoy”, continuó la Rebetzin, “cuando vi la señal de ”Desvío”, recordé las palabras de mi padre e inmediatamente pensé para mí: Todos los días vamos por esta calle; de repente, la calle está cerrada y nos desvían a una calle diferente. ¿Cuál es el propósito de esto?, ¿cómo se conecta esto conmigo?. Entonces escuché el sonido de una mujer llorando y gritando. Comprendí que nos habían enviado por esa ruta con un propósito”.

1. Ari Halberstam fue asesinado por un terrorista árabe en el infame tiroteo en 1994, en el Puente de Brooklyn.

2. sexto Rebe de Lubavitch, Rabino Iosef Iitzjak Schneerson. (1880-1950)

3. Rabí Israel Baal Shem Tov (1698-1760), fundador del Jasidismo, enseñó que, “Todo lo que ocurre, y cada detalle de eso, es por Providencia Divina; si una hoja es levantada por una brisa, es sólo porque esto ha sido ordenado específicamente por Di-s para servir una función específica dentro del propósito de la creación”. Así, “Cada cosa que una persona ve u oye, es una enseñanza para él en su conducta en el servicio a Di-s”.

10 de Shvat: la misión

Tiempo y lugar: viernes de noche hace 70 años, en un pueblito australiano de Shepparton, en la casa de Rabi Moshe Zalman Feiglin

Moshe Zalman se despertó de su sueño. Se dio prisa, ansiosamente, al comedor, y descubrió lo que lo había despertado: la fotografía enmarcada del sexto Rebe de Lubavitch, Rabi Iosef Itzjak Schneerson- que durante años había ocupado un lugar de orgullo en un aparador- se había caído al suelo. Apuntando al vidrio estrellado, dijo en voz baja: “¡Algo ha pasado!”.

Su nieto de doce años, Uri, que le hacía compañía, trató de tranquilizarlo aduciendo que la caída se debió quizás a un temblor, pero de nada sirvió.

En la mañana de Shabat, Moshe Zalman compartió su preocupación con su sabio vecino Rabi Betzalel Wilschansky. Él buscó tranquilizarlo sin éxito. Moshe Zalman, un hombre conocido por su fe, tranquilidad y ecuanimidad, no podía encontrar paz.

Finalmente, después de Shabat, llegó un telegrama desde Brooklyn. El Lubavitcher Rebe había fallecido. La fecha: Shabat, 10 de Shvat 5710 (1950).

Exactamente un año después. Lejos de Australia, en el otro lado del globo, varios cientos de personas- principalmente sobrevivientes del holocausto- se encontraban apretados en un cuarto pequeño, que albergaba en ese momento a unos 150 individuos. La tensión era palpable en el aire. ¿Estaría de acuerdo o no?

Ya habían pasado doce meses desde el fallecimiento del Rebe. Los líderes del movimiento habían puesto sus ojos en un sucesor para que asumiera el puesto del séptimo Rebe en la dinastía de Jabad-Lubavitch. Sin embargo, él se negaba repetidamente.

En esa tarde invernal, la noche siguiente al primer Iortzait del Rebe, se realizaba un farbrenguen (reunión jasídica) en 770 Eastern Parkway, la Sede Principal de Jabad en Brooklyn, NY, conmemorando la ocasión. Había un vislumbre de esperanza, quizás cedería.

A las 22:40 sucedió. El nuevo Rebe, el séptimo Rebe, fue nombrado. No hubo ninguna fanfarria o ceremonia. El Rebe simplemente pronunció un discurso jasídico y de allí en adelante formalmente asumió la dirección del movimiento. En este discurso histórico, el Rebe extendió la declaración de la misión para sus seguidores, la “séptima generación,” como se refirió a ellos. La tarea de la séptima generación, dijo, es traer la Shejiná (la Presencia Divina) a este mundo físico.

“Estamos en medio del periodo llamado ikveta dimeshija (el tiempo cuando pueden oírse los pasos próximos de Mashíaj). De hecho, estamos en la conclusión de este periodo. Nuestra tarea es completar el proceso de atraer abajo la Presencia Divina, para que pueda morar dentro de nuestro mundo inferior”

La llamada emitida esa noche del invierno repercutió en la conciencia de esas pocos cientos de personas. Pero su eco se extendió mucho más allá de las paredes de “770”.

Siete décadas han sucedido. Durante este periodo de tiempo, el movimiento de Jabad Lubavitch, inspirado por la llamada del Rebe, se ha transformado en un inmenso movimiento internacional en seis continentes, abarcando miles de Batei Jabad y centros de difusión de judaísmo por todo el globo, incluso con una fuerte presencia en el ciberespacio.

Setenta años después, el pueblito australiano de Shepparton ya no aloja al ilustre y venerado jasid, Rabi Moshe Zalman Feiglin. Pero en Australia solamente, la presencia de Jabad se ha extendido a más de cien centros.

Durante estos setenta años hubo algunos momentos muy yermos, pero el poder colectivo ha transformado las fuerzas indeseables y destructivas que se han cruzado en experiencias positivas y de crecimiento. Cualquier causa de pesar o abatimiento, cada estorbo u obstáculo, ha sido o, por lo menos, tiene la capacidad de ser transformado en oportunidades para crecimiento y rejuvenecimiento.

 La llamada inicial que emitió desde 770 Eastern Parkway, ha penetrado el mundo. La declaración de la misión de atraer la Shejiná desde el “séptimo cielo” aquí debajo no es más un sueño del futuro distante, sino una realidad inminente que muy brevemente se pondrá totalmente de manifiesto.

Estamos de pie en el umbral de la Redención. Estamos entrando en el “Iom Shekuló Shabat” la era que es todo un largo Shabat. Después estaremos en el modo de Shabat para siempre.

Por Yossi Braun

Un comienzo de mes diferente

En Simjat Torá de 1977, en medio de las Hakafot, el Rebe sufrió un infarto. Con denodado esfuerzo terminó sus Hakafot. Durante aquellos días fatídicos de Tishrei de dicho año, en el mundo de Lubavitch y más, reinaba una gran confusión. La única persona que se mantenía calmada era el Rebe mismo.

Hoy en día, sabemos el final feliz de la historia. Conocemos los milagros que llevaron a Rosh Jodesh Kislev, el día en el cual el Rebe volvió a su casa; un símbolo de recuperación completa. Hoy, se celebra con reuniones jasídicas y por sobre todo con la acción.

Su Legado está en todas partes. En Argen‐ tina y el Congo; en Israel y Europa; en Moscú y Nueva York. Por todas partes.

Sus programas tienen lugar en las escuelas y en la calle, en sinagogas y en casas, en ofici‐ nas y prisiones, en el ciberespacio y también uno a uno, de manera formal e informal.

Están conectados entre sí, pero se mantienen independientes. Fieles a la Torá en sus vidas personales, aunque suficientemente amplios de criterio como para no excluir a nadie e incluir a todos.

¿Qué hay detrás de estos Jasidim, alumnos y seguidores de Lubavitch y qué los motiva? El Rebe. El Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem Mendel Schneerson.

Aun ahora, a casi tres décadas de su fallecimiento, cientos de parejas jóvenes, estimulados por su visión y su pasión, se sienten privilegiados de dejar hogares y afectos para asumir posiciones permanentes como emisarios del Rebe, shlujim, lejos de su familias, comunidades, raíces espirituales, confort y diversiones.

Cada vez son más los judíos que en todas partes siguen inspirándose en las enseñanzas y la guía del Rebe.

Un flujo constante de personas Jasidim y no Jasidim, hombres y mujeres, niños y niñas y en general gente de toda clase y condición llega en bandada a su lugar de descanso, el Ohel.

Ese fuerte legado se intensificó a partir de ese Rosh Jodesh Kislev, el mes de la luz.

Jai Elul

El 18 de Elul, Jai Elul, es un día de mucha alegría, pues nacieron Rabí Israel Baal Shem Tov (año 5458, 1698 a.e.c) y Rabí Shneur Zalman de Liadi (5505 – 1745 a.e.c). Rabí Israel Baal Shem Tov, fundador del movimiento Jasídico, cambió el rumbo de la judeidad toda, con su nueva filosofía dedicada al servicio de Di-s. Rabí Shneur Zalman de Liadi, conocido como el Alter Rebe, fue el exponente de las enseñanzas del Baal Shem Tov y fundador del movimiento Jasídico Jabad.

Las letras de la palabra JAI suman 18, y también JAI significa VIDA. Una fuerza vital espiritual, se infunde en el mes de Elul, al celebrar el nacimiento de estos dos líderes.

QUIÉN FUE Y QUÉ HIZO EL BAAL SHEM TOV?
Rabí Israel Baal Shem Tov nació en la aldea de Akup, Podolia (Polonia). Cuando asumió su liderazgo, comenzó a brindar asistencia y alivio espiritual al pueblo judío, alentándolo a mantenerse fiel a Di-s y a Su Torá, a pesar de la gran pobreza y adversidad. 

Usando ejemplos de la vida cotidiana, para explicar las más profundas conexiones entre el universo y el Creador, su perspectiva hizo posible el entusiasmo y la experiencia religiosa a cada iehudí, y no sólo al erudito. El Baal Shem Tov enfatizó el amor a cada judío y la hermandad entre todos los iehudim, sin considerar riquezas, posición comunitaria o erudición. Enseñó que todos los judíos son iguales a los ojos de Di-s.

¿QUIÉN FUE Y QUÉ HIZO EL ALTER REBE?
Rabí Shneur Zalman de Liadi fue el principal discípulo del Maguid de Mezritch -sucesor del Baal Shem Tov– convirtiéndose de hecho, en su nieto espiritual. 

Fundador y primer Rebe de Jabad, autor del Tania -obra de características poco  frecuentes, considerado la Torá Oral del Jasidut Jabad, por ser el núcleo de su pensamiento filosófico y práctico -y del Shulján Aruj Harav.

¿PERO…QUÉ ES JASIDUT?
Jasidut Jasidismo– en general y Jasidut Jabad en particular, constituyen un enfoque del mundo que lo abarca todo y un modo de vida que ve al propósito central del judío como eslabón de unión entre el Creador y la Creación. El judío es una criatura hecha de “cielo” y de “tierra”, de un alma Divina que es realmente una parte de Di-s, investida dentro de un recipiente terrenal constituido por un cuerpo físico y un Alma Animal, cuyo propósito es concretizar la trascendencia y unidad de su naturaleza, y del mundo en que vive, dentro de la Unidad absoluta de Di-s. (del Rebe de Lubavitch, introducción al Tania, Editorial Kehot Sudamericana)

¿QUÉ ES EL TANIA?
Es un trabajo que nació del fiable suelo de las situaciones de la vida real, y en eso yace su descomunal y eterno poder. Aunque expresa sus ideas bajo el formato de un análisis erudito, el Tania es en verdad, el registro de 20 años de experiencia personal en el asesoramiento y consejo que el Alter Rebe brindara a sus Jasidím. Así, un problema abordado por el Tania, es el clamor angustioso del iehudí que lucha por salvar el abismo entre lo material y lo espiritual, entre el hombre y Di-s. (Ibíd.)