¿Por qué Peyena?

La ciudad de Kursk, en el suroeste de Rusia, es la más conocida por la gran batalla de tanques que se libró allí en 1943.

Sesenta y cinco kilómetros al sur de Kursk, y un poco más al oeste de la carretera principal, se encuentra una pequeña aldea llamada Peyena. Hoy en día casi no aparece en el mapa, y sólo no judíos viven allí. Hace doscientos años, tampoco vivían allí iehudim. Pero fue allí donde Rabi Shneur Zalman de Liadi, fundador del movimiento Jabad, falleció en la víspera de Shabat del 27 de diciembre de 1812. En nuestro calendario el 24 de Tevet de 5573.

En noviembre de 2011, el Instituto Zalman Shazar publicó una biografía realizada por el profesor Immanuel Etkes de la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde demuestra que Rabi Shneur Zalman fue único como líder jasídico que actuaba principalmente como un educador.

Según Etkes, este enfoque pedagógico, habilitó a Rabi Shneur Zalman para llegar con éxito a un amplio sector de la sociedad judía, tanto a la académica como a los menos educados, mientras preservaba los elementos centrales de las enseñanzas místicas del Baal Shem Tov.

Si bien esta biografía se apoya fuertemente en el magnum opus de Rabi Shneur Zalman – el Tania – y en su correspondencia existente, sigue siendo limitada en su alcance, ya que no refiere a los esfuerzos comunitarios del Alter Rebe o a los elementos más esotéricos de su pensamiento. Existe mucha información sobre las interacciones del Alter Rebe con la comunidad judía en general, así como con sus propios seguidores, y una amplia variedad de proyectos comunales que él lideraba.

Pero volvamos al pueblo al sur de Kursk. ¿Cómo llegó Rabi Shneur Zalman a Peyena? ¿Por qué falleció en la casa de un campesino anónimo a unos quinientos kilómetros de su casa de Liadi?

Cinco meses antes, la Gran Armée de Napoleón Bonaparte había cruzado el río Niemen e invadió Rusia. A medida que la tensión entre la Alianza Francesa y el Imperio de Rusia llegó a un punto, la comunidad judía se dividió entre los partidarios de los franceses – heraldos del liberalismo y la emancipación – y los partidarios patriotas del zar. El Alter Rebe reconoció que los rusos no amaban a los judíos, y sin embargo, se comprometió totalmente a la causa del zar. El zar, insistió, era un hombre de fe, y esa fe le dotó de humildad y bondad, lo que le hace merecedor de que Di-s le otorgue la victoria. Consideraba a Napoleón, por el contrario, como la antítesis completa de todo lo Divino; un hombre cuyo egoísmo extremo lo llevaría primero a las profundidades de la depravación – tirar decenas de miles de vidas por nada más que su propia gloria y en última instancia a la derrota ignominiosa. Liadi se encuentra cerca de la carretera principal entre Minsk al oeste y al este de Smolensk, y Rabi Shneur Zalman utilizó una red de discípulos para seguir los movimientos hacia el este del ejército francés y reportarlos a las autoridades rusas. A medida que las fuerzas del mariscal Davout se acercaron, el Alter Rebe decidió dejar Liadi y unirse al ejército ruso bajo el mando del general Neverovsky. Ese día, las tropas de Neverovsky fueron atacadas por una fuerza francesa, y el grupo del Alter Rebe huyó en dirección a Smolensk.

Rabi Shneur Zalman y su séquito fueron perseguidos en los próximos meses por las tropas francesas.

Rabi Shneur Zalman se acercaba a los setenta años, y su escape se extendió en el invierno ruso. El 19 de Tevet, se enfermó. En el momento en que se dirigían hacia Kremenchug, se vieron obligados a buscar refugio en Peyena, unos cuatrocientos kilómetros antes de llegar a su destino. Allí falleció el 24 de Tevet.

10 de Tevet

El 3 de enero de 2023 es el 10 de Tevet, día de ayuno en conmemoración al sitio de la muralla de la ciudad de Jerusalem, lo que luego dió paso a la destrucción del Gran Templo.

Desde el día en que el pueblo de Israel entró a la Tierra Prometida, bajo el liderazgo de Iehoshúa, sucesor de Moshé, vivió en su tierra durante un período de 850 años dando a luz veinte generaciones de hijos y nietos, hasta que el despiadado Nabucodonosor, rey de Babilonia, se alzó en su contra y lo obligó a exiliarse.

De este período, 440 años transcurrieron hasta que Shlomó HaMélej (el Rey Salomón) construyó el primer Beit HaMikdash, y otros 410 años hasta que los ejércitos de los babilonios (cuyo reino estaba situado en la antigua Caldea, motivo por el cual el Talmud los denomina Casdím) lo destruyeron.

Cuando el pueblo de Israel entró por primera vez en la Tierra Prometida estaba destinado a permanecer allí eternamente, pues Di-s había dicho a Avraham (Génesis 13:15): Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Di-s sólo puso una condición:

Guardareis todos Mis estatutos y todas Mis leyes, y los cumpliréis no sea que la tierra en la cual Yo os introduzco para que habitéis en ella os vomite (Levítico 20:22); y no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes que vosotros (ibid. 18:28).

Rashi, en su comentario sobre este versículo, cita de Torat Kohanim:

Ello puede compararse con un príncipe al que se le dio comida en mal estado; como no la pudo retener la vomitó. De igual manera, la Tierra de Israel no puede contener a aquellos que pecan.

Muchas de las veintiún generaciones de judíos que poblaron la tierra al comienzo, no cumplieron los mandamientos de Di-s contaminándola con la veneración de ídolos. Abandonaron a Di-s y sirvieron a Baal y Ashtar. Dejaron al Di-s de sus padres y deificaron ídolos, haciendo abatirse la ira de Di-s sobre Iehudá y Jerusalén a raíz de sus pecados. Di-s envió profetas para reprenderlos, para inspirarlos al arrepentimiento y hacerlos retornar a El, pero el pueblo no prestó atención.

Incluso los jefes de los Kohaním y el pueblo cometieron enormes transgresiones como todas las abominaciones de las naciones, e impurificaron la Casa de Di-s que El había santificado en Jerusalén. Y el Di-s de sus padres rápidamente envió mensajeros, porque tenía compasión de Su pueblo y de Su lugar de morada, pero ellos se burlaron de los emisarios de Di-s, se mofaron de Su palabra y ridiculizaron a Sus Profetas, hasta que la ira de Di-s se alzó contra Su pueblo a tal punto que no hubo remedio (II Crónicas 36:14-16).

Los Sabios dijeron:

¿Con qué pueden compararse las diez tribus, y las tribus de Iehudá y Biniamín? Con dos personas que utilizaban una cobija nueva para cubrirse durante la época de lluvias. Una de ellas tiraba de un lado mientras que la otra tiraba del otro, hasta que se desgarró. De igual modo, las diez tribus no se abstuvieron de venerar ídolos en Shomrón, ni las tribus de Iehudá y Biniamín en Jerusalem, hasta que provocaron la destrucción de ésta.

Y aconteció a los nueve años de su reinado, en el décimo mes, a los diez días del mes, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército hacia Jerusalem y la sitió, levantando muros a su alrededor. Y la ciudad se mantuvo sitiada hasta el año undécimo del reinado del rey Tzidkiahu. A los nueve días del mes el hambre prevaleció en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo. Y se abrió una brecha en el muro de la ciudad.. (II Reyes, 25:1-4).

Y en el mes quinto, a los diez días del mes… vino Nebucodonosor, capitán de la guardia… y quemó la Casa de Di-s, el palacio del rey y todas las casas de Jerusalem… Todos los muros que la rodeaban fueron destruidos… El resto de la multitud fue exiliada por Nevuzaradán (Jeremías 52:12).

Vemos, pues, que el 10 de Tevet -cuando se inició el sitio de Jerusalem- fue el comienzo de toda una cadena de calamidades que finalmente concluyó con la trágica destrucción del Beit HaMíkdash y el destierro de Iehudá.

BAJO ASEDIO Y EN PELIGRO

Como vimos anteriormente, durante el sitio de Jerusalem prevaleció el hambre. En Pesiktá Rabatí26 leemos:

Las hijas de Tzion se encontraban en los mercados, y al verse unas a otras, una preguntaba:

“¿Por qué motivo has venido hoy al mercado, cuando nunca antes en tu vida lo habías hecho?”

Y la otra respondía: “¿Debo ocultarte la verdad? La hambruna es muy dura y no la puedo soportar”.

Entonces se ayudaban entre sí e iban en busca [de comida] por toda la ciudad, sin encontrar nada. Se apoyaban sobre las columnas y morían en cada esquina. Sus bebés de pecho gateaban por todos lados, cada uno de ellos reconociendo a su madre, y trepándose a ellas trataban de amamantarse, intentando succionar leche, pero nada había. Y allí morían, sobre el regazo de sus madres.

En Ialkut Shimoní (Eijá 1), nuestros Sabios escriben:

Cuando el malvado [Nevuzaradán] vino a Jerusalem junto con sus aliados, pensó que conquistaría la ciudad rápidamente, pero Di-s fortaleció a sus residentes hasta el tercer año [del sitio], con la esperanza de que se arrepintieran. En aquel entonces había en Jerusalem varios hombres valientes, que lucharon contra los caldeos (babilonios), aniquilando a muchos de ellos. Entre estos se encontraba un poderoso guerrero llamado Ahvá ben Guevirti. Cuando los soldados enemigos lanzaban enormes rocas contra las murallas, intentando abrir una brecha en ellas, él las atajaba con sus manos y las lanzaba de vuelta a los soldados enemigos, matando a muchos de ellos. Incluso comenzó a detener las piedras con sus pies y arrojarlas de vuelta hacia el enemigo. Pero los pecados de la ciudad lo hicieron tambalear, y fue así que una fuerte ráfaga de viento lo hizo caer desde la muralla causando su muerte. Entonces las murallas de Jerusalem fueron quebradas y los babilonios entraron en la ciudad.

AYUNAR PARA CORREGIR LOS PECADOS

Maimónides escribe lo siguiente (Leyes del Ayuno 5):

El ayuno del 10 de Tevet es como los demás ayunos que fueron establecidos para lamentar la destrucción del Beit HaMikdash y el exilio de Israel. Sin embargo, el propósito principal del ayuno no es el dolor y el lamento, pues la aflicción sentida cuando tuvieron lugar estos acontecimientos fue suficiente. Por el contrario, su finalidad fundamental es la de estimular el arrepentimiento, recordarnos las malas acciones de nuestros antepasados, como así también las propias acciones que acarrearon, a ellos y a nosotros, grandes tribulaciones. Mediante el recuerdo de todo esto nos arrepentiremos y obraremos correctamente, como expresa el versículo (Levítico 26:4 “Y confesarán sus pecados y los pecados de sus antepasados por el mal que Me han causado…”.

Nuestros Sabios (Talmud Ierushaliní, Iomá 1) enseñaron: “Toda generación en la cual no es reconstruido el Beit HaMikdash, es considerada como si lo hubieran destruido”, puesto que cada generación tiene la capacidad de despertar la misericordia Divina, redimir a Israel de sus enemigos, reunir a sus exiliados de los lugares en que se encuentran dispersos, y reconstruir el Beit HaMíkdash.

El mes de Elul

Elul es el último mes del año judío. Como preparación para Rosh Hashaná, el Día del Juicio, que le sigue inmediatamente, Elul está marcado por una serie de costumbres y tradiciones especiales. En el mes de Elul, hacemos un recuento general de todo lo que hemos hecho a lo largo del año.

Algunas leyes y costumbres

El último mes del año judío es tradicionalmente, un tiempo de introspección y balance, un tiempo para revisar el comportamiento  y el progreso espiritual durante el año saliente  y prepararse para las Altas Festividades.

 

Los maestros jasídicos comparan el mes de Elul con el periodo del año en el que “el rey está en el campo”. A diferencia de cuando el Rey está en el palacio real – donde no cualquiera puede verlo -, en el campo recibe con alegría y rostro sonriente a todo aquel que desee acercarse.

Como mes de revelación Divina y perdón, es el momento más oportuno para acercarnos a Di-s y fortalecer nuestra relación con Él.

 

SHOFAR:

Todos los días del mes, excepto Shabat y víspera de Rosh Hashaná, se escucha el sonido del Shofar (asta de carnero) que sirve como un llamado al retorno [a Di-s].

TEFILIN Y MEZUZOT

Los revisa un Sofer (escriba) para asegurar que estén en buenas condiciones y aptos para su uso.

SELIJOT:

La última semana del mes se recitan las plegarias de Selijot, para pedir el perdón a Di-s. Se empiezan a recitar de noche después de medianoche y en los días subsiguientes se recitan  antes de la plegaria matutinal  (Shajarit). 

SHANA TOVA UMETUKA:

Cuando – en el transcurso del mes – se envían  cartas a amigos y seres queridos, se les desea “que sean inscriptos y sellados para un año bueno y dulce”.

 

¿SABÍAS QUÉ?

“Mejor una acción que mil suspiros”. La sinceridad de nuestro retorno a Di-s debe ser demostrada y acompañada de acciones concretas, tales como un compromiso para incrementar el estudio de Torá o para cumplir una Mitzvá más.

El hombre que salvo al judaísmo del comunismo … y forjo una revolución en América

Una historia relatada por Rabi Iosef Itzjak Schneerson, el Rebe Anterior de Lubavitch, quien a través de su entrega y sacrificio personal y el de sus emisarios, salvó al judaísmo soviético de las llamas del comunismo.

El “Movimiento Iluminista” en su batalla contra el judaísmo tradicional, trataba de conseguir el apoyo de las autoridades para lograr su cometido. Encabezando el esfuerzo se hallaba un cierto Sr. Karpos a quien las autoridades habían instalado como rabino en Odessa. Él había preparado una voluminosa tesis “demostrando” que la religión es el enemigo número uno de la civilización y concluía con la recomendación de que el estudio de Cábala y otros principios del Judaísmo sea proscrito. Se había trasladado a Petersburg para presentar sus “resultados” al gobierno. Mi padre recibió noticias acerca de estos procesos y me despachó a Petersburg para tratar el tema. Después de varios días en allí  no había hecho en absoluto ningún avance; todas mis conexiones y esfuerzos fueron en vano. Notifiqué a mi padre por telegrama que todos mis esfuerzos por detener Karpos habían fallado. Mi padre contestó que debía continuar insistiendo. Cuando algunos días más habían pasado sin resultado, tomé el tren a casa para informar a mi padre de lo desesperado de la situación.. Cuando entré en el cuarto de mi padre, él estaba preparándose para la Plegaria de la mañana; tenía el Talit plegado en su hombro y estaba examinando sus Tzitzit. Informé los eventos y los fallidos esfuerzos de los últimos días, y concluí diciendo que, como personalmente lo veía, no había absolutamente nada para hacer acerca de esta situación. Mi padre dijo: “Una vez Rabi Shneur Zalman de Liadi envió a su hijo, Rabi Dovber, a realizar cierta misión. Rabi Dovber volvió con las manos vacías. Cuando llegó, encontró a su padre con su Talit plegado en su hombro, mientras verificaba sus Tzitzit en la preparación para la Plegaria de la mañana. Rabi Shneur Zalman dijo: “¿Ves? Éste es un Talit. El Talit representa el nivel del Or Makif (“Luz Trascendente”), y la Luz Trascendente enceguece todas las fuerzas del mal” Al oír esto, Rabi Dovber besó el Tzitzit de su padre y se volvió. Esa vez tuvo éxito”. 

Sin otra palabra, tomé los Tzitzit de mi padre, los besé, y viajé en el próximo tren, de vuelta a Petersburg. De nuevo allí, empecé a atormentar mi cerebro. Entonces, tuve una idea. Fui al hotel de Karpos y pedí verlo. Karpos me recibió cálidamente- parece que había oído hablar de mí y de mi padre. Nos sentamos y hablamos, y le planteé el asunto de su disertación. Habló de sus planes. “Pronto veremos quién prevalecerá” desafió. “En poco tiempo, los del Movimiento Iluminista libraremos a los judíos de sus nociones y prácticas arcaicas. He preparado todo el material,” continuó alardeando, “ahora sólo tengo que hacer unos retoques y estará listo para someterlo a la Comisión Ministerial de Cultura y Religión de nuestro Zar, que tiene previsto revisar mi escrito en unos días. ¡Por fin lograremos nuestro cometido!”

 “¿Puedo ver lo que escribió?” pregunté.

 “Claro. No tengo nada que esconder- en cuestión de días, todo se decidirá” dijo el calumniador, mientras me alcanzaba su manuscrito. 

Sin decir una palabra, procedí a romper la disertación en pedazos. Karpos explotó de rabia y frenesí. “¡¿Qué está haciendo?! ¡Mis conferencias! ¡Mis notas! ¿Sabe cuántos meses invertí en la investigación y en escribir estos papeles?”! Continué rasgando el manuscrito en pedazos diminutos de papel. Mientras tanto él continuó bramando de rabia, maldiciendo y ridiculizándome. En su furia, me dio una rotunda bofetada en el rostro. Cuando terminé con sus papeles, corrí fuera del hotel y volví a Lubavitch.

Cuando salió de Europa, en medio de la Segunda Guerra Mundial, y llegó a América, no dudó en seguir con su lucha por mantener vivo el judaísmo.

…Cuando descendió del barco, aclaró la razón de su arribo allí: “no he venido a descansar, sino a trabajar, y muy duro, para darle re­novada vida al judaísmo de América”… dijo Rabí losef ltzjak Schneerson, sexto Rebe de Jabad a Nue­va York, en el año 1940.

Con sor­presa fueron recibi­das las palabras del Rebe, sobre sus intenciones de convertir a América en un lugar de Torá como lo ha­bía sido Europa. “El Rebe pidió que no nos avergoncemos de caminar por las calles con barba y Peot, pero eso se veía peor que circular con sombreros típicos de Turquía. Gracias al Rebe comenzaron a verse judíos con barba en las afueras de Nueva York, y con el pasar de los años esto se popularizó en todos los círculos en donde se estudiaba Torá”.

Dos días después de su llegada dijo Rabí losef ltzjak: “Ya hace 48 hs que lle­gué aquí y todavía no se fundó la Ieshivá TOMJEI TMIMÍM (de Lubavitch)”. Y ciertamente el Rebe instituyó la leshivá, y luego decenas de ellas se extendieron a lo largo de todo Estados Unidos.-

Rabinos y personalidades judías vinie­ron a convencerlo de que sus planes eran irrealizables.

El Rebe les contestó “¡América no es diferente!” En medio de esta revolución falleció, el 10 de Shvat de 5710. Su alma se elevó a los Cielos, y la tarea quedó en manos de su yerno, Rabí Menajem Mendl Schneerson, 7mo. Rebe de la di­nastía de Jabad, conocido simplemente como “El Rebe”.

Ideas para iluminar el mundo en honor al Rebe

El día 3 de Tamuz, este año sábado 2 de julio, se conmemora el  Iortzait- Hilulá, aniversario de la desaparición física del Rebe de Lubavitch.

El mundo se sostiene en mérito a los Tzadikim, hombres justos, que bregan por nosotros. Más aún, un Tzadik que dedicó todo su ser para el bienestar del pueblo judío y de la humanidad general es seguro que también ahora – al igual que Moshé Rabeinu, sobre quien está escrito en el Talmud  “tal cual antes estaba parado sirviendo (al pueblo de Israel), también ahora está parado sirviéndolo”- el Rebe brega por el bienestar de este mundo, despertando la benevolencia Divina.

Las enseñanzas del Rebe, a través de sus escritos y de sus alumnos, siguen inspirando a cientos de miles en el camino de la bondad y la santidad, difusión y fortalecimiento de la Torá y de sus preceptos, con amor y alegría. Lo que implica una presencia real de su mensaje tanto a nivel comunitario como individual.

En el día de la elevación de su alma, como está escrito en la Kabalá (Igueret Hakodesh Tania IV, epístola 28) la suma de los méritos del Tzadik a lo largo de toda su vida brilla aquí abajo, en la Tierra, con toda su intensidad, unida simultáneamente con la fuente del alma “arriba”, y “genera salvaciones en plena Tierra” y “logra la expiación por las transgresiones de la generación·”

El 3 de Tamuz honramos el recuerdo del Rebe por su bendita obra, vigente aquí en Argentina y en el mundo entero, para despertar la bendición Divina, e inspirarse en sus enseñanzas.

Se acostumbra a donar tzedaká para sus instituciones; estudiar sus enseñanzas, participar de un farbrenguen- reunión jasídica-  en honor a la fecha (este año en particular por el COVID-19 en algún Zoom o plataforma virtual), y tomar buenas decisiones en lo que respecta a la propia conducta en Torá y Mitzvot, y en relación al semejante. Especialmente, en la mitzvá de colocación de Tefilín, encendido de velas de Shabat, estudio de Torá, amor al prójimo, etc.

Quienes desean ser mencionados en plegaria a Hashem frente al sagrado lugar de descanso del Rebe, pueden enviar su pedido, con su nombre y nombre de la madre, (preferentemente en idish o hebreo) a [email protected]

El máximo deseo del Rebe fue alcanzar la llegada del Mashiaj por medio del esfuerzo mancomunado, que esto ya tenga lugar de inmediato!



¿Cómo aprendemos?

El aprendizaje se lleva a cabo en tres etapas: vaciar el recipiente, convertirse en un recipiente y llenar un recipiente.

Vaciar la vasija: antes de que podamos aprender, tenemos que vaciar nuestra mente de ideas preconcebidas, pensamientos, cualquier conocimiento que tuviéramos antes de llegar a la clase. Incluso las respuestas y las preguntas deben eliminarse.

En resumen, debemos tener espacio en nuestra mente para recibir. En la medida en que tengamos pensamientos, propios o de lecciones anteriores, no podremos recibir lo que el maestro desea darnos en esta lección. (A este respecto, se dice de Rabí Zera que ayunó cien ayunos para poder “olvidar” el Talmud de Babilonia, a fin de aprender el Talmud de Jerusalém). Entonces, para aprender, debemos venir con una mente abierta o vacía.

Y a veces eso significa que primero debemos desaprender ideas o “hechos”. Convertirse en un recipiente: La primera etapa por su naturaleza es pasiva. Requiere una negación del yo, una eliminación del ego.

Sin embargo, si todo lo que hacemos es escuchar y recibir, no hemos asimilado la lección, no la hemos hecho nuestra. La siguiente etapa, entonces, requiere que trabajemos con el material, lo cuestionemos, discutamos sobre él, luchemos con él. En esta etapa, debemos usar nuestro intelecto; debemos activar y comprometer nuestro ego.

Llenar el recipiente: La etapa final del aprendizaje ocurre cuando el estudiante alcanza el nivel del maestro, cuando el estudiante no entiende en resumen o por alusión, pero capta todas los alcances de una idea. El alumno que comprende los conceptos en profundidad, y más aún, el alumno que puede aportar sus propios conocimientos, ese alumno se ha convertido en un igual al maestro.

Sin embargo, para hacerlo, el estudiante debe extenderse, trascender sus limitaciones intelectuales y, en cierto modo, superarse a sí mismo. Si el aprendizaje en general sigue este proceso de tres etapas, entonces este procedimiento se aplica aún más cuando el tema a adquirir es el conocimiento Divino contenido en nuestra sagrada Torá.

Primero, debemos anularnos, dejar de lado nuestras concepciones ‐ o preconcepciones ‐ de lo que es la Torá o lo que la Torá requiere. Como declaramos en el Sinaí, “haremos y aprenderemos” ‐ primero, como sirvientes, seguimos las instrucciones, no porque las comprendamos o estemos de acuerdo, sino porque eso es lo que debemos hacer.

A continuación, sin embargo, debemos luchar para comprender, entender y poseer la Torá a nivel intelectual y personal. Pero si nos detenemos ahí, nuestra comprensión de la Torá corre el riesgo de ser medida y limitada por nuestra propia capacidad intelectual. Nuestras mentes humanas, incluso las más grandes, no pueden contener la Torá.

Por lo tanto, debe haber otra etapa final: el “salto cuántico” de la inspiración Divina. A través de las dos primeras etapas creamos las condiciones para la tercera, una mini‐revelación, por así decir una recreación en miniatura dentro de cada judío, de la entrega de la Torá.

Está llegando el mes de Iyar

Este Shabat bendecimos el mes de Iyar

1. La Torá posee otros dos nombres para este mes En la Torá, los meses hebreos no tienen nombres. Nisán se llama “el primer mes”, Iyar, “el segundo mes”, y así sucesivamente.

En los profetas, Iyar se llama “el Mes del Resplandor” (Jodesh Ziv), porque es cuando los árboles están resplandecientes de flores. Los nombres que conocemos hoy, fueron adoptados durante el primer exilio babilónico.

2. Iyar significa luz Iyar está relacionado con la palabra “ohr”, luz. El Midrash explica que recibió su nombre del man que comenzó a caer durante Iyar, un mes después de que los judíos salieran de Egipto. El man fue dado con un resplandor Divino.

3. Hay una mitzvá especial para cada día de Iyar Durante siete semanas, desde el segundo día de Pesaj hasta Shavuot, el pueblo judío cuenta el Omer, marcando el paso de 49 días entre estas dos festividades. Cada día, recitamos la bendición, ya que el conteo de cada día es su propia mitzvá Sefirat HaOmer (Cuenta del Omer) se extiende desde el 16 de Nisán a través de la totalidad de Iyar hasta Shavuot (6 de Siván). Por lo tanto, Iyar es el único mes en el que se cuenta el Omer por todos sus 29 días.

4. Iyar es un mes de curación Los maestros jasídicos ven esto en el acrónimo del mes: Alef de Ani, Iud del nombre de Di‐s, Resh de Rofeja: “Yo soy el Eterno que te sana”.Nisán, el primer mes, tiene que ver con el nacimiento y la renovación.

Acabamos de “salir de Egipto” en un sentido espiritual y estamos listos para cumplir los mandamientos de Di‐s.

Iyar representa el regreso a la mundanidad: nuestro primer día de regreso al trabajo después de las vacaciones. En este punto, se vuelve difícil infundir nuestro aprendizaje de la Torá y el cumplimiento de las Mitzvot con la emoción de la novedad. Aquí es donde entra en juego la sanación. Di‐s dice: “Todas las enfermedades… No pondré sobre ti, porque Yo soy el Eterno que te sana”.

En otras palabras, Di‐s nos está dando medicina preventiva: la capacidad de combatir la apatía y experimentar nuestro servicio Divino con pasión y emoción. Pero aunque Di‐s brinda asistencia, debemos hacer el trabajo preliminar. Si hacemos el esfuerzo de ver el mundo a través de los ojos de un niño, con apertura y curiosidad, podemos dominar las fuerzas de la apatía.

5. El signo zodiacal de Iyar es Tauro (el toro) En el pensamiento místico judío, el toro simboliza al alma animal, que como el toro, es rebelde, pero puede ser productiva si se aprovecha.

El pensamiento jasídico entiende que las tendencias negativas de nuestra alma animal provienen de un koaj hamitave amorfo, una fuerza que desea. Sin un arnés, la “fuerza del deseo” se inclinará hacia la auto gratificación, pero con un yugo, el alma animal puede ser abundantemente productiva.

Nuestra misión en Iyar es domar al toro. Cada noche, después de haber contado el Omer, decimos una pequeña oración en la que le pedimos a Di‐s que rectifique una pequeña parte de nuestra alma animal. Y para cuando llegue Shavuot, estaremos más preparados para recibir la palabra de Di‐s.

Día de la educación y la solidaridad: campaña Tu Acción Ilumina 

Hoy, martes 12 de abril, fue declarado el Día de la Educación y la Solidaridad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en 10 provincias argentinas en honor al Rebe de Lubavitch en su 120° aniversario. Para concientizar sobre la importancia de la educación basada en valores se presenta la campaña Tu Acción Ilumina, que invita a las escuelas a trabajar la solidaridad con sus alumnos y colaborar con un proyecto de acción social a definir por cada institución. Por más información y para sumar a una escuela a esta propuesta, ingresar en tuaccionilumina.com 

Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Raúl Jalil, Gobernador de la Provincia de Catamarca; Mariano Ezequiel Arcioni, Gobernador de la Provincia de Chubut; Gustavo Eduardo Bordet, Gobernador de la Provincia de Entre Ríos; Ricardo Clemente Quintela, Gobernador de la Provincia de La Rioja; Sergio Uñac, Gobernador de la Provincia de San Juan; Omar Perotti, Gobernador de la Provincia de Santa Fe; Gerardo Zamora, Gobernador de la Provincia de Santiago del Estero; Osvaldo Francisco Jaldo, Vice Gobernador en Ejercicio del Poder Ejecutivo de la Provincia de Tucumán; y Gustavo Adrián Melella, Gobernador de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, declararon al 12 de abril de este año el Día de la Educación y la Solidaridad en sus provincias por cumplirse 120 años del nacimiento del Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem Mendel Schneerson, figura destacada por su trabajo en la enseñanza y la formación en valores sociales. 

A partir de esta fecha se desarrolla la campaña Tu Acción Ilumina, un proyecto destinado a las escuelas de estas provincias, para que los docentes puedan profundizar con sus alumnos sobre la solidaridad, destacando que cada gesto hace una diferencia, que cada persona es una fuente de luz y cada pequeña acción es un aporte transformador. Para esto, las escuelas participantes recibirán una alcancía y las monedas de 10 pesos que tanto los chicos como los maestros destinarán a una acción solidaria elegida por las autoridades de cada institución educativa. A la propuesta ya se adhirió una importante cantidad de escuelas de San Juan, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Todas las escuelas están invitadas a participar y a fomentar el trabajo solidario de sus alumnos; para inscribirse solo deben completar un formulario en tuaccionilumina.com y luego serán contactadas. Como señaló el Rebe, “no podemos descansar hasta que cada niño y niña reciba una adecuada educación moral”. 

Moisés, confianza y humildad

El 7 de Adar (10 de marzo) es el aniversario de nacimiento y fallecimiento de Moshe Rabeinu.

La confianza se encuentra principalmente entre los humildes.

Moshé (Moisés) fue el hombre más humilde. Aún así, tuvo la confianza necesaria para presentarse ante el dictador más poderoso de la tierra y demandar sus exigencias. Tuvo la confianza para estar de pie frente a D-os y escuchar sin perder la compostura. Tuvo suficiente confianza para discutir con D-os, cuando fue necesario.

En su opinión, sin embargo, se consideraba nada.

La confianza de Moisés no era confianza en sí mismo, en el “yo”. Él no tenía “yo”. No era más que un agente de Arriba. Arriba hay poder infinito.

La auto-confianza es, en el mejor de los casos, limitada. Pero si confías en Aquél que te envió aquí para hacer lo que debes hacer, tal confianza no conoce fronteras.

La humildad debe ser legítima. Humildad legítima significa trascendencia del “yo”.

Tal como está escrito, Moshé (Moisés) fue el más humilde de los hombres. Obviamente sabía quién era. Que, de entre todos los hombres, había sido escogido para desempeñar el mayor papel de la historia:

Guiar a un pueblo entero en su liberación de la esclavitud y conducirlo a la mayor revelación de todos los tiempos. Fue el más excelso de los profetas, capaz de hablar directamente con D-os cada vez que lo deseaba. Sabía todo esto, y aún así era humilde.

Porque se decía a sí mismo: “Este no es mi logro personal. Es lo que he hecho con los poderes que D-os me otorgó. Quizás, si algún otro hubiera recibido tales poderes, hubiese hecho un mejor uso de ellos.”

Extraído de “Trayendo el Cielo a la Tierra”, Editorial Keter Tora.

Una visita al nuevo Rebe de Lubavitch 1951

Fue poco después de que las figuras más importantes del movimiento mundial de Jabad eligieron a Rabí Menajem Mendel Schneerson para suceder a su difunto suegro, Rabi Iosef Itzjak Schneerson, como líder, el 10 de Shevat de ese año [1951].

Yo estaba parado en el pasillo de la casa de estudios del Rebe en Brooklyn. El servicio de Maariv (rezo nocturno) acababa de concluir y los alumnos de la Ieshivá salían del Beit Midrash a la fría noche de invierno. Liberados de la extensa rutina de muchas horas de estudio, los jóvenes, la mayoría de ellos con barba, charlaban libremente y en voz alta, mientras que se ponían sus abrigos para salir del edificio. De repente, dejaron de hablar y una mirada de respeto apareció en sus rostros cuando vieron que el nuevo Rebe caminaba por el pasillo hacia la puerta. Respetuosamente, se adelantaron a ambos lados de la estrecha puerta. Un joven, nervioso, se movía de un lado del camino para el otro, para hacer más espacio cuando tropezó en el camino del Rebe. Antes de que tuviera la oportunidad de recuperar el equilibrio, el Rebe lo había tomado por el hombro y lo había llevado suavemente hacia un lado, con una sonrisa que iluminaba su serio rostro.

Instantáneamente el desconcierto del joven estudiante se había ido. La sonrisa del Rebe se reflejaba en sus felices ojos y toda la atmósfera había cambiado repentinamente. El temor se había ido y una corriente cálida de entendimiento amistoso parecía fluir a través de los jóvenes que se encontraban muy apretados en el pasillo, iluminando la oscuridad helada de la noche.

Este tipo de experiencias, el intercambio silencioso de una sonrisa y mirada, respondieron a muchas preguntas que tenía en mi mente desde el fallecimiento del Rebe de Lubavitch un año atrás, y la elección de su sucesor. Tuve el privilegio de conocer a Rabí Menajem Mendel Schneerson antes de asumir su nuevo cargo. Había llegado a apreciar al joven estudiante con el rostro serio y modestos modales, casi tímido. El luego dirigió los aspectos educativos de Merkos L’inyonei Jinuj. Pero ahora todo era diferente. Esto ya no era el “RaMaSh,” el yerno del Rebe, respetado como erudito, un consejero amistoso, e intérprete de los pensamientos de los Jasidim de Jabad. Su nueva carga de oficina, con su responsabilidad por los miles de seguidores de Jabad en todo el mundo, y sus exigentes demandas de atención a los cientos de visitantes en busca de ayuda, asesoramiento e inspiración día a día, parecerían que habían excluido a Rabí Menajem Mendel Schneerson de cualquier relación personal. Pero el pequeño incidente en el pasillo me enseñó lo contrario, y comencé a apreciar la importancia que un líder Jasídico de este tipo puede asumir para el futuro del pueblo Judío, incluso en estos días de la cultura del siglo XX.

Cuando surgió la oportunidad de visitar al Rebe para que transmitiera sus puntos de vista y perspectiva de la tarea por delante, me acordé de algo que Rabi Schneerson había dicho una vez en una reunión de jóvenes para el fomento de la educación Judía: “No somos nosotros los que contamos , nosotros con nuestras debilidades y capacidades. Es nuestra voluntad de hacer un trabajo lo importante. El éxito no está en nuestras manos, sino en las de Di-s. Pero debemos tener la voluntad de hacer lo que Él exige de nosotros, y en esa voluntad todas nuestras debilidades e insuficiencias decaen y llegan a ser insignificantes”.

Yo no podría haber buscado un lema mejor para caracterizar el mensaje de coraje y aliento que me llevé cuando tuve el privilegio de pasar algún tiempo con el nuevo Rebe de Lubavitch, y de preguntarle sobre sus puntos de vista sobre la situación Judía contemporánea.

¿La dispersión es una catástrofe?

“Es un error”, dijo Rabi Schneerson, “si concebimos la dispersión mundial de los judíos en Galut (el exilio) como una catástrofe. De hecho, esta misma falta de concentración de los restos de nuestra nación fue la fuente de nuestra salvación a través de los siglos de persecuciones y pogromos. Hitler era la mayor amenaza para nuestra supervivencia nacional debido a que la mayor concentración de las masas de judíos de Europa Central y Oriental había llegado a sus manos. Por otro lado, sin embargo, la concentración de los grandes grupos de nuestro pueblo en un país ha sido el medio de la creación de los centros espirituales de las cuales el resto de las colonias Judías podían inspirarse.

Nuestra historia en el exilio es una cadena ininterrumpida de la aparición y desaparición de centros de este tipo en un país tras otro, y desde un rincón de la tierra al siguiente. Cuando el sol se pone en donde hay un judío aquí ya comienza a amanecer en otro lugar. Ahora que los grandes centros de Europa del Este han sido destruidos por el fascismo y el comunismo, los Estados Unidos se han convertido en el foco y la fuente de la supervivencia del pueblo Judío. La Providencia ha preparado un nuevo hogar para la Torá y el judaísmo en este país, mientras las llamas devoran los bastiones de la fuertes e inexpugnables fortalezas Judías en el otro lado del océano”.

Debemos llegar a las comunidades más pequeñas Judías de otros países y continentes, incluso en Eretz Israel, que seguramente se apoya en gran medida en EE.UU. para su supervivencia económica y espiritual. La forma en la que el Judaísmo se presente mañana depende del activo liderazgo de cada judío de ese país.

“Pero es en este punto que tiene que haber un cambio de perspectiva y reorientación y por consiguiente la reorganización de nuestra existencia como comunidad y como individuos. En primer lugar tenemos que vivir la vida de seres sociales, con la responsabilidad y dedicación hacia el CLAL(la comunidad). Sólo entonces podemos darnos el lujo de invertir en nuestros propios objetivos y metas personales”.

Esto, subrayó Rabi Schneerson, era su principal mensaje a Judíos de América: “La única manera de que los Judíos estadounidenses puedan cumplir con esta tarea es abnegándose, teniendo Mesirut Nefesh (auto-sacrificio) por el CLAL Judío.

“De lo que tenemos que temer en este momento es del derrotismo y deserción que ha apoderado algunos de nuestros mejores elementos de este país frente a los crecientes efectos de los llamados movimientos “religiosos”, que han generado la disolución de nuestra religión hasta el punto donde ya no sabemos si nuestros hijos son Judíos o no. La caridad empieza en casa. No se puede hablar de asumir la responsabilidad por el resto de los Judíos en el mundo, de la construcción de nuevos centros de la Torá en otros lugares, incluso en Israel, cuando aquí mismo la situación no está bien. Más que eso, no tenemos derecho a enseñar y guiar a otros si en nuestra propia casa descuidamos la misma cosa que queremos lograr que otros hagan.

“Pero”, advirtió el Rebe con una sonrisa: “No quiero dar la impresión de que estoy dando Musar (exhortaciones morales). Nunca ha sido el camino de Lubavitch de dar Mussar, sólo nos sirve como un medio para las acciones. Todo lo que decimos o predicamos debe estar orientada a una meta activa. Nosotros mismos podemos apuntar a resultados sorprendentes que se basan en círculos cada vez más amplios de no-religiosos, así como elementos religiosos de nuestro pueblo”.

En respuesta a la mirada de sorpresa en mis ojos, el Rebe continuó: “Sí, me refiero a los círculos no religiosos. Como verás, siempre ha sido la creencia de Jabad que no hay ni un solo Judío, a pesar de qué tan lejos esté en judaísmo, que no tenga algo bueno, como ser alguna Mitzvá que por su naturaleza puede promover. Esta chispa de bondad en cada alma puede y debe ser utilizada para el bien de la comunidad Judía y, a su vez, por el bien de la persona que lo hace. Por esta razón, el Rebe de Lubavitch llamó no sólo a Judíos ortodoxos para la cooperación en este trabajo, después de que se estableció en este país hace diez años, sino que a todos los tipos de Judíos que tenían el poder y la voluntad de contribuir en algún aspecto, alguna habilidad o capacidad en la educación Judía y la vida según la Torá. “

El Rebe hizo una pausa. Durante algunos minutos permaneció sumido en la reflexión, y luego dijo: “Vamos a darnos cuenta. El pueblo Judío ha sido tan diezmado en la última década que cada uno de nosotros debería estar hecho para contarlo, y es por esta razón que esto de tomar la ofensiva para el Judaísmo de la Torá no está dirigido sólo a los observantes. La realización cuenta por lo que se logra de manera objetiva y lo que hace a quien haya participado. En este sentido, también, una Mitzvá es su propia recompensa.

“Muchos de los que pueden pensar que están perdidos como los “Apikorsim”-herejes, realmente no lo están, sólo necesitan algún estímulo, algún puente para encontrar el camino de regreso. Había, por ejemplo, un hombre que visitó el Rebe de Lubavitch para pedir algún consejo sobre un asunto de negocios. Después de haber respondido a la pregunta, el Rebe le sugirió que se coloque los Tefilín. El visitante protestó: “¿Cuál es el sentido de que me hable acerca de los Tefilín si no creo en nada. Yo soy un Apikoros”.

“‘No tan fácilmente uno se convierte en un Apikoros”, respondió el Rebe. “Uno tiene que saber mucho de las preguntas y problemas y conocer las respuestas, luego se niega a aceptarlas. Primero póngase los Tefilín, y descubrirá que sólo era necesario este tipo de puente para encontrarse”.

Cuando me estaba por ir, abrumado de la experiencia espiritual en ese corto tiempo que había tenido el privilegio de pasar con el nuevo Rebe de Lubavitch, éste volvió a hacer hincapié a una advertencia anterior. “El único propósito de nuestra conversación pudo haber sido de hablar de la obra que el fallecido Rebe de Lubavitch ha iniciado en este país, y en la que ha sido capaz de atraer grupos tan variados del pueblo Judío. Este trabajo debe y seguirá yendo para adelante, con la ayuda de Di-s. Todos tenemos que contribuir en esta misión histórica. Esto es lo que quiero transmitir a sus lectores, y si eso ayuda a que se den cuenta de qué se trata nuestra tarea, entonces nuestro tiempo fue bien usado”.

Por Gershon Kranzler