¿Existe una cura para los celos?

Pregunta:

Tengo que lidiar con los celos en muchos ámbitos de mi vida, y en mis relaciones. ¿Tiene algún consejo para mí?

Respuesta:

Analicemos tus celos por un momento. Sentís celos por el auto de tu amiga. ¿Por qué? El suyo es más lindo que el que tenés. Sentís celos por la inteligencia de tu compañero. ¿Por qué? Porque él es más inteligente que vos. Sentíss celos por el talento artístico de tu hermana. ¿Por qué? Porque vos no lo tenés.

Todos los celos surgen del mismo factor. El otro tiene algo que vos no posees, y es algo que quieres.

Nuestros Sabios tienen un dicho famoso. “¿Quién es sabio? Aquél que está contento con lo que tiene”. Uno que está satisfecho con lo que tiene, no precisa luchar con los celos, porque no desea más que lo que ya tiene. Tu amigo tiene un auto más lindo que el tuyo. Pero vos estás feliz con el que tenéss. El Sr. Fulano es más listo en el trabajo que vos. Sin embargo,estás feliz con la inteligencia que Di-s te ha otorgado. No tienes talento artístico. Pero sí posees tus propios talentos.

Así que, vamos a re enfocar la situación. En vez de preguntarnos “¿Cómo puedo parar de estar celoso?”, la verdadera pregunta es, “¿Cómo puedo estar feliz con lo que tengo?”

Esta pregunta es fundamental. Creemos que Di-s lo sabe todo y es bueno. Al decir “que lo sabe todo”, nos referimos a que Él sabe perfectamente qué es lo mejor para ti en la vida; y “bueno” significa que Él te otorgará todo lo que precises. Si Di-s no ve apropiado darte tal auto o tal casa, significa que tener dicho auto o casa en este momento de tu vida, no te favorece. Así que ¿De qué estar celoso?

Obviamente, requiere cierto esfuerzo pensar así de forma natural. No hay un cambio mental automático. Pero vale la pena esforzarse para obtener dicho resultado.

Por Malki Janowski



Siete razones para estar alegre

No es común que los hombres se sienten en el café para hablar de sus matrimonios. Es por eso que una conversación particular entre tres hombres quedó grabada en mi mente – discutíamos a cerca de las alegrías de la vida conyugal:

 – “Amo a mi esposa” – dijo Berl – “es por eso que hago todo lo que me pide. Ella me dice:- Berl, por favor, sacá la basura, entonces yo enseguida la saco”

Todos estuvimos de acuerdo en que Berl realmente ama a su esposa.

Para no ser menos, agregué: – “también yo hago todo lo que mi esposa me pide. Es más, ella ni siquiera tiene que decirme lo que desea. ¡Basta con que diga: “Uf! ¡El olor de ésta basura está apestando la cocina”!’ para que yo comprenda que ella quiere que la saque… y eso es lo que hago, por supuesto!Todos estuvieron de acuerdo en que mi amor era aun más grande que el de Berl.

Pero finalmente llegamos a la conclusión de que la unión de Shmerl era la más cariñosa de todos. La esposa de Shmerl no tiene que pedir que su marido haga las cosas. Ella incluso no tiene que utilizar indirectas. – “Me despierto por la mañana” – explica Shmerl, “y ya sé que ella quiere que saque la basura. Que seque los platos o guarde la vajilla… O que le compre una joya! Ella ni siquiera tiene que mencionar el anillo que su prima Sara recibió para su cumpleaños… Yo siempre sé lo que ella quiere y siempre lo hago.”

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 El mes de Tishrei esta repleto de mitzvot – lleno de oportunidades para cumplir con la voluntad de Di-s. Por más de tres semanas, nuestros días se llenan de plegarias, arrepentimientos, ayuno, banquetes y bailes, construimos una sucá, adquirimos las “cuatro especies” o paquete de hoshanot, y decenas de preceptos, costumbres y otras observancias.

Las observancias de Tishrei se pueden clasificar en tres categorías generales. Estan los “preceptos bíblicos” que se ordenan explícitamente en la Torá, tal como hacer sonar el shofar en Rosh HaShanah, el ayuno en Iom Kipur o comer en la sucá en Sucot. Hay también un número de “mitzvot rabínicas” – preceptos instituidos por los profetas y los sabios con la autoridad concedida a ellos por la Tora. Por ejemplo, los cinco servicios del rezo llevados a cabo en Iom Kippur y el tomar las cuatro especies en todos los días de Sucot, (ya que la ley biblica se refiere solo al primer día).

 Finalmente, el mes de Tishrei tiene mucho el minhagim o “costumbres” por ejemplo comer una manzana sumergida en miel la primera noche de Rosh HaShanah o realizar las kaparot en las tempranas horas de la mañana el día anterior a Iom Kippur. Los minhagim no son designados por mandato de la ley bíblica o rabínica, sino por la fuerza de la costumbre: éstas son cosas en las que los judíos nos hemos iniciado como manera de realzar nuestro servicio hacia Nuestro Creador.

Lo más asombroso, el clímax del mes de Tishrei – el punto en el cual la celebración de nuestro enlace con Di-s logra el mismo pináculo de la alegría – es durante las hakafot de Simjat Tora, cuando tomamos los rollos de la Tora en nuestros brazos y danzamos con ellos alrededor de la mesa de la lectura en la sinagoga – una práctica que no es ni un precepto bíblico ni rabínico, es “simplemente” un costumbre.

 Con nuestra observancia de los minhaguim expresamos la profundidad de nuestro amor por Di-s. Los mandamientos bíblicos se pueden comparar a los deseos explícitamente expresados entre dos personas casadas. Las mitzvot rabínicas, las cuales Di-s no nos mandó directamente, y sin embargo constituyen la expresión de la Voluntad Divina, se asemejan a las peticiones implicitas entre los esposos. Pero los minhaguim representan esas áreas en las cuales intuitivamente detectamos cómo podemos causarle placer a Di-s. Y en estos se establece nuestra alegría más grande.

Por Yanky Tauber; de acuerdo con las enseñanzas del Lubavitcher Rebbe

Tmimim, la fábrica del Jasidut

Desde los últimos 100 años, la “fábrica” del espíritu del jasidut Jabad y el lugar donde se forman los jasidim es la Ieshivá Tomjei Tmimim, que fue fundada por el 5to Rebe de Jabad, Rabi Shalom Dovber, el 15 de Elul del año 5657. El día 18 de Elul de ese mismo año comenzaron los estudios.

Tomjei Tmimim fue la primera Ieshivá que incorporó en su plan de estudios junto al estudio de Talmud y ley judía, el estudio de Jasidismo.

En la inauguración, el Rebe contó que durante diez años pidió a sus ancestros, los santos Rebes, que los alumnos de esta Ieshivá sean verdaderos jasidim, luminarias que irradien y difundan la luz de la Torá y el Jasidut en cada lugar donde residan. 

Rabi Shalom Dovber en persona indicó el orden de la Ieshivá y el programa de estudios. De la misma forma, instruyó a los alumnos en su servicio a Di-s, es decir, la forma de rezar. También cuidaba mucho que el ambiente de la Ieshivá fuera de santidad y pureza. Una vez le preguntaron por qué enseñan a los alumnos, que el mundo material no es importante, teniendo en cuenta que al abandonar la Ieshiva descubrirán que es necesario enfrentarse al mundo y a sus dificultades, a lo que el Rebe respondió: “Cuando afuera el frío es intenso y encendemos la calefacción a 100º, al apagarla luego, la habitación mantiene una agradable temperatura de 40º. En cambio, si la prendemos de entrada a 40º, la habitación estará fría al apagarla después”.

Quienes deseaban inscribirse en la Ieshivá eran sometidos a varios exámenes. El legendario mashpia (mentor) Rab Shmuel Groinem, cierta vez se reunió con los alumnos. En medio de su alocución le dijo a uno de ellos: “¿Recuerdas cuando llegaste a la Ieshivá y no iban a recibirte?; ¡estabas parado en la puerta y llorabas!. Pero no eras tú sino tu alma la que lloraba!. Si respecto al dedo, los Sabios dijeron que ningún hombre es señalado sino es declarado así en el Cielo, más aún acerca de un alma que tiene el privilegio de estudiar en Tomjei Temimim…”

También se cuenta sobre  una viuda que trajo a sus dos hijos de doce y trece años para inscribirlos en la Ieshiva. El mayor tenía grandes aptitudes y fue admitido de inmediato. El menor, menos talentoso, no fue aceptado. Al enterarse, el niño comenzó a llorar. Varios días permaneció en la puerta sollozando, hasta que se encontró con el Rebe y le dijo: “Soy un huérfano y deseo ser un buen judío, por favor apiádese de mi!. Luego de este episodio, se incorporó a la Ieshivá. Resultó que el hermano mayor abandonó al poco tiempo sus estudios y el menor llegó a ser un alumno sobresaliente.

Dijo sobre esto Rabi Iosef Itzjak, el Rebe Anterior: “Un alumno que llegó a Tomjei Tmimim no lo hizo por casualidad!”



La fuerza de una Mitzva sencilla

“Para que tengas lo bueno y alargues los días” (Devarim 22:7)

Shiluaj Haken: ahuyentar a la madre ave del nido antes de tomar a su cría o sus huevos. Esto solo se aplica a las aves Kosher.

Por cumplir el precepto de ‘echar del nido’ (a la madre) que aparece en nuestra Parshá, la Torá adjudica una gran recompensa: “para que tengas lo bueno y alargues los días”.

Se pregunta aquí: este precepto es totalmente fácil de cumplir. ¿Por qué se retribuye por él un premio tan grande? Responde Rashi, que es precisamente esto lo que nos viene a enseñar la Torá: si por una Mitzvá sencilla, donde no hay erogación para el bolsillo, la Torá dijo “para que tengas lo bueno y alargues tus días”- ¡cuánto más será la recompensa dada por las Mitzvot graves!

Es decir, que la Torá eligió destacar una gran recompensa justamente en una mitzvá muy sencilla, que no implica erogación monetaria, para darnos una idea del extraordinario premio que espera a los observantes del resto de los preceptos, y especialmente, los preceptos graves, y que también significan costo económico.

SIN DIFICULTADES

Pero esta explicación requiere mayor clarificación: ¿si la Torá buscó especialmente “una mitzvá sencilla”, podría haber elegido Mitzvot mucho más fáciles, que incluso no requieren acción alguna para cumplirlas, como leer el Shemá, que es sólo con la palabra?

Sólo que lo que destaca al precepto de ‘echar del nido’ (a la madre), para calificarlo como ‘fácil’ es por no estar ligado a dificultad alguna. Esta Mitzvá es cumplida en una situación donde la persona no está ocupada con tema alguno, sino que de todos modos desea tomar los pichones o los huevos, y la única condición que se le exige es un acto insignificante- echar a la madre. Y sobre ello la Torá dice que su paga es grandiosa.

LA INMENSIDAD DE LA RECOMPENSA

En otros preceptos, como por ejemplo leer el Shemá, pueden surgir dificultades. Por ejemplo, cuando la persona está ocupada y dedicada en ese momento a otros temas, y debe dejarlos y para cumplir la Mitzvá- se requiere del hombre que se ponga fuerte e interrumpa sus temas para leer el Shemá. Si la Torá hubiera elegido esta Mitzvá para enseñarnos la inmensidad de la recompensa de quienes cumplen los preceptos, hubiéramos pensado que el premio se debe a que el cumplimiento de esta Mitzvá implica, a veces, lidiar con dificultades.

Por eso, la Torá eligió específicamente al precepto de ‘echar del nido’, un precepto fácil en todos los aspectos: se trata de una acción insignificante, no implica dificultades y no requiere erogación alguna. Y sobre una Mitzvá tan fácil está escrito: “para que tengas lo bueno y alargues los días”

¡Cuánto más en el resto de los preceptos!

UNA MITZVA ARRASTRA UNA MITZVA

A continuación del precepto de ‘echar del nido’ está dicho: “cuando construyas una casa nueva, erigirás un cerco a tu techo”. Luego se detallan las leyes para los viñedos y el campo, la mezcla de lino y lana en la vestimenta, etc. Rashi acota al respecto: “si cumpliste el precepto de ‘echar del nido’, finalmente construirás una casa y cumplirás el precepto del cerco, puesto que un precepto arrastra un precepto, y llegarás a una vestimenta, un campo y ropas bellas” De aquí vemos, no solamente la dimensión de la recompensa por una “Mitzvá fácil”, sino también la fuerza que posee una “Mitzvá fácil”, para arrastrar Mitzvot adicionales.

Cuando se despierta la esencia del alma del judío, aunque en un principio encuentre esto su expresión en una “Mitzvá fácil”, esto lleva a continuación al cumplimiento de otros preceptos, a través de lo cual nos hacemos meritorios de ser inscriptos y sellados para bien, para un año bueno y dulce en todos sus detalles.

(Likutei Sijot Tomo 9, Pág. 133)

¿Por qué la Teshuvá (retorno a Di-s) no perdura?

Estamos en el mes de Elul y cada judío siente un despertar de Teshuvá, de retornar a Di-s, reconectarse con Él. Quiere de verdad corregir lo errado. Pasan los días, y los malos hábitos retornan, como si nada hubiese pasado. ¿Por qué la Teshuvá (retorno a Di-s) no perdura?

Rabí Dovber de Lubavitch, el Miteler Rebe, nos explica que la Teshuvá sólo se ocupó superficialmente del problema y no de su raíz. La mayor energía se invirtió en los fenómenos negativos únicamente, y fue poco lo que se ocupó en tratar las razones y su raíz interna.

Esto se asemeja a un terreno que no posee un cerco. Seguramente se arrojarán allí todo tipo de residuos. El propietario del lugar vendrá al lugar cada tanto, expulsará a los intrusos y limpiará los desperdicios. Pero probablemente al día siguiente, la zona volverá a llenarse de basura y de individuos indeseables. Mientras el terreno permanezca sin cerca que lo proteja, el problema regresará. Sólo cuando el dueño se decida a cerrar el lugar, no necesitará venir a limpiarlo.

Lo mismo sucede con el alma de la persona: Existen todo tipo de elementos que la dañan y ensucian. Son los pensamientos, palabras y acciones negativas, de los cuales debemos retornar y arrepentirnos. Pero la razón principal por la cual nuestra alma se convierte en “tierra de nadie” es que está abierta a todo. Cuando no existe el yugo y todo vale.La verdadera Teshuvá consiste primero, en colocarnos los límites.

¿Y qué significa, después de todo, colocar límites? Colocar portones y cercas alrededor del alma. No todo el que desea entra o sale. Existe lo permitido y también lo prohibido. El alma no es un terreno baldío. Cada elemento debe ser sometido a un profundo análisis intelectual, y una inspección del corazón. Y sólo si es bueno y correcto- podrá ingresar al alma.

La primer condición para una Teshuvá auténtica es: Recibir el Yugo Divino.

Quien reconoce constantemente la autoridad de Di-s puede gobernar sobre todos sus actos y calificar cada una de sus expresiones y pensamientos. Todo está bajo control.

Esta es la verdadera Teshuvá, que arranca de raíz lo negativo. Sólo entonces, estamos en condiciones de arreglar el pasado.

(Adaptado de Darjei HaJasidut)

¡Guefilte Fish: el plato más emblemático de cocina judía!

Ingredientes:

-1 kilo de merluza molida

-2 cebollas ralladas molidas

– 2 huevos

– ½ taza de pan rallado o harina de matza

– 1 cucharada de sal

– 5 cucharadas de azúcar

 

Procedimiento:

Mezclar todos los ingredientes hasta formar una mezcla homogénea:

Dar forma según su cocción, para horno dar forma alargada y cocinar en horno a temperatura  media hasta que se dore.

Para el guefilte frito, dar forma de una nuez y luego aplastar. Freir en abundante aceite vuelta y vuelta.

¡Que lo disfrutes

Leyes de Teshuba según el Maimonides

La Teshuvá consta de tres partes:

a) abandonar el pecado; apartarlo del pensamiento y tomar la firme decisión de no reincidir, como está escrito: “que abandone el malvado su camino y el hombre impío su pensamiento”.

b)arrepentirse sinceramente de los errores cometidos, según dice: “Después de regresar, me arrepentí”.

c) confesar los pecados envoz audible (este es el sentido del vidui ‐Confesión‐, recitado en las oraciones). (Cap. 2:2) La verdadera Teshuvá se prueba como tal, cuando al penitente se le presenta la ocasión de cometer el mismo pecado, en las mismas condiciones, y tiene todas las posibilidades de hacerlo, pero se abstiene. (Cap. 2:1) Cuando se comete una falta en perjuicio de terceros ‐como quien maldice a su compañero o le roba o lo dañaes necesario restaurar las pérdidas y disculparse. 

Arrepentirse y pedir perdón a el Todopoderoso no es suficiente y la persona no recibe el perdón Divino hasta no ser perdonado por sus semejantes. (Cap. 2:3)

Según el precepto bíblico, la Teshuvá consiste tan sólo en abandonar el pecado; o sea, tomar una firme decisión de no reincidir en la necedad de rebelarse contra el Todopoderoso, ni transgredir la orden del Hashem, ya sea Mitzvot de Hacer o de no Hacer.

Ese es el sentido fundamental de la palabra Teshuvá, retornar a Hashem con todo el corazón y el alma, para servirle y observar Sus preceptos… El hombre debe pensar siempre que tiene igual cantidad de buenas y malas acciones y debe ver al mundo de la misma manera.

De modo que en el caso de cometer una falta, inclina la balanza hacia el lado del mal, provocando la destrucción. Pero, a su vez, con una buena acción decide su destino y el del mundo entero para bien, trayendo la redención. Así está escrito: “Y el justo es el pilar del universo” ya que con su proceder, causa la salvación del mundo. (Cap. 3)

Nuestra pertenencia secreta

Es invisible y siempre está con nosotros. Es nuestro mayor enemigo, pero también nuestro mejor amigo. Se mueve, pero es inquebrantable. Nos enseña experiencia, pero nos erosiona.

Puede trabajar con nosotros o en contra nuestro. Nunca se detiene. ¿Qué es? El Tiempo.

El ser humano ha conquistado el espacio. Los medios de transporte y de comunicación nos han permitido trascender grandes distancias. Pero no el tiempo. No podemos conquistarlo; lo podemos manejar.

El Pensamiento Judío siempre ha puesto como meta conquistar el tiempo. Podemos santificarlo, como Shabat y Festividades. El Zohar explica que el tiempo es energía. Cada momento es potente, lleno de poder. Es una oportunidad, nunca es neutro. Al tocar la energía del tiempo, lo conquistamos. Cuando usamos la energía del momento, el tiempo se convierte en nuestro aliado, lanzándonos a otra dimensión. Si no lo usamos en el momento, “muere”.

Podemos hacer eterno cada momento en nuestras vidas. Al llenarlo de sentido y de espíritu, el tiempo no pasa meramente; se convierte en un catalizador para alcanzar la inmortalidad.

Alguien que ha dominado el arte del tiempo, como Abraham, quien “llegó a sus días”, aprovechó el máximo de sus días, convirtiéndolos en eternos.

Ese es el poder y el misterio del calendario Judío: Cada día, semana y mes se define por su energía única. Estamos en el tiempo más poderoso del año: El Mes Hebreo de Elul. La energía de este mes es amor y reconciliación.

En Elul, Moshé subió a la montaña por tercera y última vez, para pedir perdón a Di‐s en aras del pueblo que había pecado al erigir el Becerro de Oro. Los días de Elul son llamados “compasión”, porque en este período Di‐s estaba abierto para escuchar a Moshé, y Moshé pudo lograr su perdón y renovación.

Desde ese momento, el mes de Elul es considerado el mes de la misericordia Divina y del perdón.

Elul es la historia de la construcción de una relación verdadera, incluso luego de haber sido desafiada. La experiencia de Elul de Moshé nos provee de una energía especial de amor y compasión durante este mes, cuando el “Rey está en el campo” e irradian los Trece Atributos de Compasión. Esto aplica a las relaciones humanas, que son una manifestación de la relación entre el hombre y Di‐s.

El amor y el dolor son dos lados de una misma moneda: La moneda de tu vida emocional.

Cuando nuestras emociones se despiertan y están activas, están sensibles a todos los sentimientos: Amor y dolor. Cuando amas y eres amado, estás vulnerable a ser herido también. Cuando estás encerrado, pueden no lastimarte, pero tampoco recibirás amor. Sin el reconocimiento de la pérdida, la reconciliación no sería posible.

El amor de Elul, surge por del dolor de Av. Y como tal, el amor durará para siempre. El poder de las Altas Fiestas es un producto del trabajo realizado en los dos meses previos de Av y Elul.

Aprovechemos la energía del tiempo. Percatarnos de su enorme poder, que puede cambiar nuestras vidas. Todos tenemos desafíos y tenemos las herramientas que nos ayudan a enfrentarlos. Cada momento es una oportunidad; repleta de poderosa energía

 

¿Quién puede dar testimonio de Di-s?

En el párrafo bíblico de esta semana, la Torá dictamina que para que un testimonio tenga valor, son necesarios dos testigos: “En base a dos testigos… se definirá el tema”.

En términos generales, la función de los testigos abarca dos tipos -hay un testimonio que esclarece y hay otro que formaliza y genera el hecho. Los testigos que esclarecen tienen como objetivo sólo aclarar lo ocurrido. Por ejemplo, cuando se testifica que Fulano tomó prestado de su compañero, su testimonio  contribuye con el juzgado para que pueda aclarar la verdad. Pero la presencia de testigos en el momento de llevarse a cabo el préstamo, no cambia nada en lo que hace a la obligación del prestatario a devolver el préstamo tomado. Diferente es con los testigos que formalizan. Con su presencia dan valor y vigencia al acto presenciado. Por ejemplo, los testigos del casamiento hacen a la boda, y ¡si no hubo testigos (aptos) en ese momento -el casamiento no es válido!

REVELAR AL ALTÍSIMO

Estos dos tipos de testigos existen también en la dimensión espiritual. El Profeta dice: “Ustedes son Mis testigos”. El Zohar trae sobre ello dos explicaciones: la primera es que los testigos son el pueblo de Israel, y la segunda, que los testigos son el cielo y la Tierra, como está escrito: “Puse  como vuestros testigos al cielo y la tierra”. Estos dos comentarios concuerdan con los dos tipos de testigos mencionados.

La necesidad de testigos en el plano espiritual es, para revelar al Altísimo en ese plano donde no hay acceso directo, como los testigos que informan sobre aquello a lo que uno mismo no puede llegar. Es verdad que puede llegarse al conocimiento de la existencia de Di-s a través del intelecto, esto está abierto, no necesita de “testigos”, sin embargo, la razón lógica puede llegar a captar tan sólo al nivel Divino que está vinculado a la Creación. Lo que captamos de Di-s a través de Su Creación es abierto, no requiere de “testimonio”.

Pero a la Esencia misma de Hashem, que es superior a toda captación y entendimiento, la razón no puede acceder. Para ello se necesita de “testimonio”.

ACLARAR Y GENERAR

En este “testimonio” hay dos tipos: “los testigos esclarecedores” son los cielos y la Tierra. Ellos nos clarifican la verdad, a través de revelar la fuerza Divina infinita que emana del Altísimo. El hecho que el cielo y la tierra son eternos, a pesar de ser limitados, atestigua sobre la fuerza infinita del Creador. Son los testigos que revelan la Verdad.

El segundo tipo de “testigos” es el pueblo de Israel, cuya función no se limita a esclarecer y revelar la verdad, sino en ser “testigos que generan y formalizan”. Ellos son los que crean el hecho. Las almas de Israel, cuya raíz está en la misma esencia de Hashem, a través del cumplimiento de los preceptos, hacen morar al Altísimo en Su misma esencia aquí en este mundo, e introducen en el mundo el más alto nivel de Santidad Divina.

MÁS ALLÁ DE TODO CÁLCULO

También en el servicio al Altísimo está el concepto del “testimonio”. Hay una labor espiritual abierta, que no necesita de testigos.

Esto es el servir a Di-s en la medida de la razón lógica, e incluso entregándose totalmente (mesirut nefesh) como consecuencia del análisis racional. El propio intelecto llega a la conclusión de que hay situaciones en las que hay que entregarlo todo por Di-s.

“Testimonio” en el servicio al Altísimo significa una entrega que va más allá de todo cálculo y especulación racional. Esto no tiene lugar en la realidad lógica del hombre. La entrega del alma y la vida sin condicionamientos ni cálculo alguno. Como consecuencia de la misma unión que existe entre Di-s y el judío que no permite que nada interfiera con el cumplimiento del mandato de la Voluntad Divina (las Mitzvot). Sobre este tipo de conducta dice Di-s: “ustedes son Mis testigos”

Likutei Sijot tomo 19 pág. 188



Parasha en síntesis: Shoftim

En esta Parashá se tratan las leyes relacionadas con el sistema judicial del Pueblo Judío y el establecimiento de tribunales. En todas las ciudades donde residían menos de 120 personas se establecieron Beit Din, tribunales de 3 rabinos, competentes para decidir sobre casos de tipo económico, pero no de vida y muerte. En las ciudades de más de 120 habitantes se estableció un Pequeño Sanhedrín, compuesto de 23 rabinos que tenían el derecho de juzgar todos los casos, hasta de vida y muerte.

 

Cerca del Monte del Templo había tres cortes: un Beit Din de 23 jueces en su entrada; un Tribunal de 23 jueces en su antecorte y el Gran Sanhedrín, de 71 jueces (incluido su presidente) que se reunían a diario en el Templo Sagrado. 

 

Para ser juez se evaluaba el conocimiento de la Torá, la inteligencia y la capacidad de juzgar. Esas y las demás cualidades enumeradas anteriormente en Parashat Devarim, una vez aprobadas constituían la calificación para ser nombrado juez y ordenado como tal por un jajam (sabio).

 

La Torá advierte al juez que no acepte soborno, ni de plata ni de honores, ni cualquier consideración personal que pueda influir – aún en lo más mínimo – en su forma de decidir el caso. 

 

En esta Parashá también se otorga el precepto de coronar a un rey sobre el Pueblo Judío. El rey tenía que ser escogido por un profeta de Di-s y por el Sanhedrín. Su papel como monarca era fortificar y elevar el estudio de la Torá, difundir a los malvados, conquistar las naciones enemigas y emitir juicios para su pueblo.

 

Para que no abusara de sus poderes, el rey tenía tres prohibiciones fundamentales: no tener más caballos de lo necesario; no tener más esposas de lo permitido y no amasar más riquezas que las necesarias para mantener sus fuerzas armadas. 

 

El rey tenía la obligación de escribir un Sefer Torá especial y leer partes específicas en público en momentos de asambleas nacionales en el año de Halel. 

 

La Torá prohíbe la arrogancia y la vanidad, el orgullo se considera igual que la idolatría, ya que no permite la presencia de Di-s en la vida de la persona.

 

Aun el rey de Israel, con todos sus honores y riquezas, tenía leyes que lo protegían de sobrepasarse.

 

La tribu escogida para reinar eternamente fue la de Iehudá, porque Iehudá previno la muerte de Iosef cuando los demás hermanos querían matarlo y él los convenció de venderlo a los filisteos. Por santificar el nombre de Di-s al llegar al Mar Rojo y no temer cruzarlos. 

 

La tribu de Iehudá tiene intrínsecamente la cualidad de humildad.

 

El hombre de Ie-hu-dá contiene las mismas letras del nombre de Di-s, cuyos atributos emula esta tribu. Y la dalet de su nombre representa al rey David escogido entre los reyes. 

 

En esa época de la historia del mundo gentil había muchas formas de idolatría y artes mágicas, tanto para adivinar el futuro como para cambiar los destinos de las personas. Esto le fue prohibido al Pueblo Judío y bajo ninguna circunstancia se le permitió ni se le permite usarlos. 

 

En esta Parashá, la Torá  enumera los siguientes tipos: consultar palos u otros elementos para adivinar el futuro; declarar ciertos momentos de suerte o no para cumplir diferentes misiones; especular sobre el futuro por interpretación de hechos y actuar de acuerdo a los mismos; todo tipo de magia negra; atraer reptiles y otros tipos de animales para usarlos en ritos de magia; la necromancia, llamar a los muertos por mediums o de otras formas.

 

La Torá nos asegura que el Pueblo Judío no tiene necesidad de usar estas formas de hechizos y magia; ya que tiene una protección especial de Di-s al cumplir con las mitzvot (preceptos)  y que pueden cambiar su destino solamente a través de estos.