¿Por qué primero comemos Matzá sola, y maror solo (hierbas amargas) y después el sándwich de Matzá y maror?


Además de una serie de explicaciones halájicas para esta práctica, hay una lección importante en este sándwich. Todos tenemos fortalezas y debilidades: la parte buena de nuestra personalidad y el lado oscuro.

Matzá es símbolo de esas fortalezas y Maror representa las debilidades.

Nuestro lado positivo viene del alma. Así como la Matzá no leva, tampoco la esencia del alma tiene ego. Tiene una impronta Divina y es la base de las fortalezas de nuestra personalidad. Esa chispa de pureza nos da la capacidad de superar el egocentrismo y convertirnos en seres humanos desinteresados y morales.

Pero hay otra fuerza egocéntrica que reside en nosotros conocida como el impulso animal. Esta fuerza es la fuente de conducta egoísta, respuestas emocionales inapropiadas y comportamiento destructivo. Los desafíos y luchas internas que provoca esta parte de nuestra personalidad están representados por la amargura del Maror.

En el Seder es una mitzvá comer estas hierbas porque la verdadera libertad solo se puede lograr si estamos listos para reconocer nuestro lado débil y oscuro y trabajar para mejorarlo.

Inicialmente los comemos por separado porque son diferentes y provienen de dos fuerzas distintas dentro de nuestra identidad. Pero eventualmente estas dos partes deben unirse como un sándwich. La parte amarga de nuestro carácter no tiene que desaparecer, se puede transformar.

Cada emoción negativa tiene un propósito y puede ser poderosa y positiva si se canaliza correctamente. Controlar a los demás puede transformarse en autocontrol, la ira puede convertirse en pasión y los celos pueden canalizarse en una sana ambición.

Incluso nuestro lado oscuro no es intrínsecamente malo. Si el impulso animal aprende a tomar la guía y la dirección del alma, puede conver‐tirse en una fuerza poderosa. El Maror por sí solo es amargo, pero protegido y controlado por la Matzá se convierte en un delicioso sándwich.

¿Los restaurantes veganos son automáticamente Kasher?


En restaurante vegano no tendría dificultades para obtener la certificación kasher. Sin embargo, mientras no exista tal certificación, no se debe comer allí.

Hay muchas razones por las que un establecimiento estrictamente vegano requiere la certificación kasher. Éstos son algunos de ellos:

· Es posible incluir una pequeña cantidad de productos animales en un alimento certificado como vegano. De acuerdo con la Sociedad Vegana, un grupo que autoriza los alimentos veganos, “los productos veganos deben, en la medida de lo posible y práctico, estar completamente libres de la participación de animales”. Además, afirman: “Los productos animales a veces se usan en casos que no son inminentemente obvios”. ·

Todos los utensilios utilizados para preparar comida kasher, así como encimeras, hornos, etc., deben ser kasher. Es decir, si se usaron ante‐riormente para alimentos no kasher, deben ser kasherizados antes de usarse para la preparación de alimentos kasher.

· El vino y el jugo de uva no son kasher a menos que estén certificados como kasher. Incluso si el restaurante no tiene una lista de vinos, muchos platos incluyen vino o jugo de uva en sus ingredientes.

· Ciertos alimentos deben ser cocinados u horneados por un iehudí para que sean kasher. Sin embargo, para repetir, ciertamente es mucho más fácil para un restaurante vegano recibir y mantener la certificación kasher.

Parashá en síntesis: Shminí

La inauguración del Tabernáculo duró siete días. El octavo día primero de Nisan del año 2449 después de la Creación se reveló la Presencia Divina y Aharón asumió, por primera vez, su función como Sumo Sacerdote (Cohén Gadol).

El número siete está relacionado con la naturaleza del mundo, con la parte exterior y limitada de la Creación; el número ocho, en cambio, expresa lo que está más allá del orden natural, muestra la revelación espiritual, la Divinidad que está por encima de la naturaleza. Por eso, sólo después de los siete días de consagración tuvieron los judíos el privilegio de presenciar la Gloria de Di-s.

Aharón es considerado la personificación de la paz: la amaba y hacía todo lo que estuviera a su alcance para conseguirla. 

La primera palabra de la Parashá es Vayehi (y pasó). Para algunos de nuestros Sabios, cuando se usa este término se alude a algún acontecimiento trágico, cómo lo fue en este caso la muerte de dos de los hijos de Aharón, Nadav y Avihú, quienes eran físicamente bellos y además poseían un alto nivel espiritual.

Su muerte se produjo por exceso, porque procuraron una cercanía a Di-s mucho mayor que la permitida y, por lo tanto, fueron castigados con severidad, aún cuando sus intenciones eran puras. 

En Yom Kipur, en la lectura de la Torá (Ajarei Mot, Vaikrá 16:7) se menciona también el fallecimiento de los hijos de Aharón, haciendo un paralelo entre un Tzadik y Iom Kipur. Así como el día de Iom Kipur expía nuestros errores y pecados, trayendo perdón, también el fallecimiento de un tzadik trae perdón a su comunidad. 

Di-s instruye a Aharón sobre algunas de las leyes que deben ser cumplidas por los Cohanim, entre las cuales se destaca la prohibición de estar en contacto con un cadáver, salvo que se trate de sus familiares más cercanos (padre, madre, hermano, hermana, hijo, hija y esposa).

El Cohén tampoco podía hacer el Servicio en el Templo después de haber tomado alguna bebida alcohólica, ya que la intoxicación produce sueño, orgullo y disminución de la claridad mental. En la actualidad, esta regla sigue vigente para aquellos que deben juzgar una decisión según la Halajá. 

El carácter de una persona puede ser evaluado según tres criterios: Bekosó (“en su copa”), observando sus hábitos en la bebida, Bekisó (“en su bolsillo”), al observar su forma de trabajar, negociar y dar Tzedaká; Bekaasó (“al enojarse”) según cómo maneje su enojo y temperamento.

En esta Parashá se establecen las señales que diferencian a los animales que son kasher de aquellos que no lo son. Para que un animal sea considerado Kasher debe presentar dos características: tener la pezuña completamente hendida y ser rumiante. 

Existen sólo cinco animales que tienen una de estas características y, por lo tanto, no pueden ser ingeridos. El camello, el conejo, la liebre y otro animal llamado Sh´sua son rumiantes, pero no tienen la pezuña hendida; y el cerdo, que tiene la pezuña hendida, no es rumiante. 

Los animales kasher (aptos para ser comidos) son: gacela, corzo, antílope, búfalo, cabra, montés gamuza, bisonte, toro, oveja, cabra, carnero, ciervo. 

Para que los peces se consideren kasher deben tener aletas y escamas. 

La Torá lista 24 aves que no son kasher, entre ellas se pueden mencionar: águila, buitre, cisne, alcatraz, cigüeña, cuervo, halcón, búho y gaviota. Las demás – a excepción de las listadas en la Torá – pueden ser consumidas, entre ellas encontramos: pollo, gallina, gallo, pato, ganso y pavo. 

Todas las especies animales están mencionadas en la Torá. No hay ninguna especie que se haya descubierto posteriormente. 

Un triunfo familiar

En Hungría, donde nací, ser judío se consideraba “vergonzoso”. 

La palabra “zsido”, judío, era una palabrota. Descubrí que tenía antepasados judíos a los seis años. Me advirtieron que nunca lo mencionara.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los judíos en Hungría eran asimilados y seguían el movimiento neólogo (conservador local). Solían llamarse húngaros de la fe de Moisés y dudaban en contactarse con judíos de otros países. Imprimieron publicaciones engañosas. 

El “Libro de oraciones judío”, no contenía ni una oración judía tradicional, ni una letra en hebreo, era una compilación de poemas en húngaro.

Mi tatarabuela no guardaba las tradiciones judías. Cuando el dominio nazi se hizo evidente, comenzó a encender Velas de Shabat. Su hija, mi bisabuela, se enamoró de un gentil y se casó. Sus dos hijos judíos fueron criados como cristianos. Su hija se convirtió en monja y dedicó toda su vida a curar y enseñar a los necesitados. Su hijo, mi abuelo, se convirtió en protestante religioso. Era un hombre humilde, maravilloso y con mucho conocimiento, amado por todos.

Cuando crecí, comencé a buscar mi identidad. Me sentí atraída por el judaísmo. 

Cuanto más estudiaba, más flotaba en el espacio anhelando una identidad, hasta que finalmente legalicé mi condición de judía a través de una conversión ortodoxa.

 La experiencia especial de sumergirse en un baño ritual, mikve, para completar el proceso de conversión fue impresionante. Mi hermana, que estaba de pie junto a la mikve, dijo que su respiración se detuvo cuando mi último mechón de cabello desapareció bajo el agua y la conversión fue declarada kasher.

Después de salir del agua, sentí todo mi cuerpo energizado. Esta fuerte sensación llenó todo mi ser de pies a cabeza y me tomó muchas horas acostumbrarme a la sensación del alma nueva.

Visité a mi padre ese verano y estaba muy emocionado de recibirme en Shabat. Fuimos de compras juntos y también disfrutó ayudando en la preparación de la comida. Aunque mi padre no estaba obligado a observar el Shabat, respetó mi observancia apagando la televisión. Antes de encender las velas, pusimos la mesa en un ambiente tranquilo. La conversación más cálida que tuvimos durante toda la semana fue en la mesa del viernes por la noche, con una copa de vino kasher.

Entre plato y plato relaté algunos pensamientos sobre la porción semanal de la Torá. El cholent para el día siguiente hirvió a fuego lento durante toda la noche y cuando llegó la hora del almuerzo de Shabat, el aroma y el sabor eran inolvidables. Estos momentos de Shabat fueron los más valiosos que pasé con mi padre durante nuestra visita.

Mi conversión me hizo evaluar las metas de mi vida. 

Decidí tomar una licencia de mi prometedora carrera en informática y me mudé con un par de maletas para estudiar en el Instituto de Mujeres Majon Jana en Crown Heights, Brooklyn. Mis estudios no se parecían a nada que haya conocido antes. La ley judía, la historia judía, la Torá y la filosofía jasídica, una fuente maravillosa para el refinamiento del carácter y la nutrición espiritual, comprendían los coloridos estudios.

Mi bisabuela fue víctima del Holocausto y su hija y sus hijos fueron víctimas del Holocausto intelectual.

Regresé a las raíces judías de mis antepasados. Hitler no ha ganado. Tampoco la asimilación. ¡Sobrevivimos! Si Di‐s quiere, agregaré nuevos nombres a nuestro árbol genealógico judío.

Pequeños grandes detalles

*A Hamán lo colgaron el tercer día de Pesaj

 *El nombre hebreo de Ester era Hadasa(Ester es Persa). 

*Mordejai fue la primera persona de la historia en ser llamado“judío”(Antes se llamaba a los judíos “hebreos” o “Israelitas”)

*Ajashverosh buscó cuatro años una reina, durante los cuales consideró más de 1400 postulantes, antes de elegir a Ester.

*Vashti (la primera reina de Ajashverosh) era bisnieta de Nabuconodosor, el emperador babilónico que destruyó el Primer Templo.

* Hamán fue el que le aconsejó a Ajashverosh que matara a Vashti.

* Mordejai, que se negó a prosternase ante Hamán, era descendiente de Biniamín, el único hijo de Iaakov que no se prosternó al antepasado de Hamán, Esav.

*El decreto de Hamán nunca fue revocado (Ajashverosh emitió sólo un segundo decreto, dándoles a los judíos el derecho a defenderse).

*Todos y cada uno de los judíos en el mundo vivió en el reino de Ajashverosh, por lo tanto todos estaban incluidos en el decreto de Hamán.
 El nombre de Di-s no se menciona ni una sola vez en todo el Libro de Ester.

Un pergamino redimido

Mi esposa Esther y yo somos emisarios del Rebe en Bakersfield, California. El clima es desértico y viven unos 2000 judíos en el condado. Pero, con Bakersfield en mente, fuimos al Ohel del Rebe para preguntar si Bakersfield sería un lugar adecuado. Cuando entramos a la sala de estar donde se reproducen videos del Rebe, el Rebe estaba diciendo que todo el mundo es un desierto y que nuestro trabajo es convertir un lugar de esterilidad en un lugar de vida y crecimiento. ¡Hemos estado en Bakersfield desde entonces!

Hace unos años, poco después de Purim, estaba en mi oficina en el Beit Jabad, cuando entró un joven y su familia. Me preguntó si tenía un minuto. Tenía algo que mostrarme y quería saber si yo sabía qué era y si podía traducírselo.
Sacó un pequeño pergamino envuelto en tela. Lo desenrollé suavemente y para mi sorpresa vi que era el Rollo de Ester.

“¿De dónde sacaste esto?” Pregunté, desconcertado.

El rollo estaba envejecido, pero era hermoso.

Él dijo: “Era de nuestro abuelo. Limpiando sus pertenencias lo encontramos. Reconocemos que la escritura es hebrea y pensamos que usted puede ayudar”.

“Nuestro abuelo era teniente de la Fuerza Aérea de los EE. UU. Y lo trajo a casa después de su gira por Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Fue testigo del infierno del Holocausto. Nos dijo que vio ‘cosas que ningún ser humano debería ver jamás’. Guardó este pergamino encontrado entre las ruinas de lo que una vez fue”.

Miré el pergamino. Las lágrimas se apoderaron de mí. Les dije: “Este rollo, la Meguilá de Ester, es algo que se lee durante la festividad judía de Purim”.

Cerré los ojos y visualicé cientos, si no miles de hombres, mujeres y niños. Niños disfrazados con trajes de la reina Ester y Mordejai. Deliciosas canastas de comida compartida.

¿Dónde se leyó esta Meguilá? ¿En un shtetl? ¿En una diminuta habitación del ghetto? ¿En una casa grande llena de gente? ¿En un vagón de ganado repleto de hombres, mujeres y niños? ¿Cuántos han escuchado estas hermosas palabras? Celebraciones del pasado. No más. Personas que alguna vez bailaron y abuchearon a Hamán.

Les pregunté si pensaban en devolver este hermoso rollo a la comunidad judía. Darle vida una vez más. Vamos a traerlo de vuelta a la vida, aquí en Bakersfield, California.

Él dijo: “Tengo que preguntarle a mi padre. Pertenecía a su padre”.

Al día siguiente, el hijo del teniente de la Fuerza Aérea de los EE. UU. William David Raines entró y dijo: “Me gustaría devolver esto a la comunidad judía. Este es el lugar al que pertenece. Tenemos que recordar y nunca olvidar”.

Cuán afortunados somos de ser los destinatarios de este regalo. Un regalo de nuestros hermanos y hermanas de Europa 70 años después.

Tendremos esta Meguilá empapada de lágrimas con nosotros durante la celebración de Purim. Los adultos y niños que vengan se reconectarán con la historia de 2500 años de antigüedad, así como con sus antepasados a lo largo de los siglos que se han reunido para escuchar la Meguilá y su mensaje de continuidad judía y abnegación.

Nos comprometemos a recordar a nuestros familiares perdidos, tíos y tías, primos y abuelos y regocijarnos con sus almas. Seguiremos adelante. Nuestra mayor esperanza y oración es que celebremos Purim no solo con los judíos de Bakersfield, sino con todos los judíos de todo el mundo en el Templo Sagrado reconstruido, escuchando la Meguilá leída por Mashiaj, ¡que suceda este año!

Parashá en síntesis – Vaikra

Esta semana comienza la lectura del tercer libro de la Torá, que marca la mitad del Pentateuco. Comúnmente se traduce como Levítico, aún cuando su traducción literal es la que encabeza esta Parashá: “Y llamó”. 

Este libro, a diferencia de los anteriores (Bereshit – Génesis  y Shemot – Éxodo) que tenían un carácter básicamente narrativo, contiene una gran cantidad de leyes o halajot y preceptos, mitzvot relacionados con las ofrendas, pureza, festividades y otras prescripciones éticas.

Cuando el niño judío empieza oficialmente su estudio judaico (entrada al jéder) a los tres años, lo hace a partir de Vaikrá. 

La primera palabra de este libro es Vaikrá, la cual termina con una letra alef más pequeña que el resto de las letras que la forman. El verso “Vaikrá et Moshé” se refiere al llamado especial que le hace Di-s a Moisés para que entre al Mishkán. Sin embargo, con la humildad que lo caracterizaba, Moshé pidió a Di-s que se redujera esa letra, porque consideraba que no era apropiado que Di-s en su grandeza hiciera una deferencia tan especial en llamarlo.

El servicio de Di-s en el Santuario móvil del desierto comenzó el 1° de Nisán. Ese mes el primero del año y el conteo de todos los demás meses se hace en relación con él, tal como el conteo de los días de la semana se hace en relación con el Shabat (el primer día respecto al Shabat, el segundo en relación con el Shabat y así sucesivamente).

El 1° de Nisán es uno de los cuatro años nuevos y lo que es con respecto a cinco cosas: conteo de los años de reinado de los reyes de Israel, cálculo de los años bisiestos, conteo de los meses, conteo de las fiestas de Peregrinaje y de la entrega del Shékel. 

El estudio de las leyes sobre las ofrendas (korbanot) a las que se refiere esta Parashá tiene importancia incluso en la actualidad, porque los sacrificios se volverán a practicar cuando sea construido el Tercer Templo.

Existían cinco tipos principales de sacrificios que podían ser ofrecidos por el individuo:

  • Olá, consumido totalmente por el fuego del altar,
  • Minjá, a diferencia de los demás que consistían en animales, éste tenía el carácter de regalo y era de harina, 
  • Shlamim, forma de expresar agradecimiento a Di-s en ocasiones alegres, 
  • Jatat, ofrecidos para expiar algunos pecados cometidos sin intención, 
  • Asham, presentado como penitencia por la comisión de algunos actos impropios.

Solo tres animales kasher podían ser ofrecidos como sacrificios: el buey, la oveja y el carnero; todos ellos, animales que pueden ser cazados por otro. Ningún tipo de pez podía ser llevado al altar para ser sacrificado. Los pollos no eran aceptados como ofrendas, porque se consideraban animales inmorales.

La plegaria es una línea directa de la persona con Di-s, a Quien puede pedir ayuda, porque reconoce que está en todas partes y es Creador absoluto de todo lo que existe en el mundo. 

Los rezos diarios y de las festividades son: Shajarit, la oración de la mañana, Minjá, la oración de la tarde, Maariv o Arvit, la oración de la tarde-noche. 

Musaf es la oración adicional después de Shajarit que se reza en Shabat, Rosh Jodesh y días de fiesta. Neila – es la oración que se dice al final de Iom Kipur.

Las personas no son ladrillos

Para construir una pared de ladrillos, se necesitan ladrillos. Para hacer un reloj, se necesitan engranajes, resortes y ruedas de balance. Para crear una comunidad se necesita gente. No se puede construir un edificio permanente de ladrillos a medio cocer. No se puede montar un reloj de precisión a menos que cada uno de sus componentes haya sido perfeccionado. Tampoco, al parecer, se puede armar un mundo perfecto con personas imperfectas.

El 25 de Adar I, 5752 (29 de febrero, 1992) era un Shabat como muchos otros para los jasidim de Jabad en Crown Heights, Brooklyn, Nueva York.

Era   Shabat   Mevarjim   (el Shabat anterior al inicio de un nuevo mes) y se unieron a su Rebe,   Rabí   Menajem   Mendel Schneerson, en la sinagoga a las 8:30 am para recitar el libro de los Salmos, como es costumbre.

Esto fue seguido por el servicio de Shabat por la mañana, en el curso del cual se leyó la Torá.

Después de la Tefilá, algunos se apresuraron a casa para una comida de Shabat rápida. A las 13:30, comenzaba el farbrenguen (reunión jasídica) semanal del Rebe. Varios miles de discípulos llenaban la gran sinagoga en 770 Eastern Parkway (Central Mundial de Jabad).

Poco después, el Rebe entró. Durante las siguientes tres horas habló, exponiendo una variedad de temas de Torá. En los descansos entre sus conversaciones, los jasidim cantaban y levantaban pequeños vasos de vino para decir lejaim al Rebe. Un Shabat como muchos otros.

En una de sus alocuciones, el Rebe se detuvo en el hecho de que la lectura de la Torá de la jornada, Vaiakhel, se había leído junto con la sección, Pekudei.

Vaiakhel   y   Pekudei   forman   un   par paradójico: Vaiakhel, significa “Y reunió” y se relaciona con la palabra kehilá, “comunidad”; Pekudei, comienza con una auditoria de   componentes   del   santuario,   significa “cosas contadas” y “cosas recordadas” – el énfasis en el tema del todo y el individuo dentro de la comunidad.

En otras palabras, explica el Rebe, Vaiakhel y Pekudei expresan los valores de contraste de la comunidad y la individualidad, y la necesidad de unir a los dos: la construcción de una comunidad que fomenta, y no suprime la individualidad de sus miembros, y cultiva una individualidad que contribuya con el con junto comunal.

Entonces el Rebe pregunta: ¿Por qué Vaiakhel viene antes que Pekudei? ¿Acaso no necesitamos primero desarrollar y perfeccionar al individuo, con la esperanza de formar comunidades saludables?

Pero esto, el Rebe explicó, es un punto muy importante de la Torá: Crear comunidades,   incluso   antes   de tener individuos perfectos. Las personas no son ladrillos o engranajes, que deben ser forjadas individualmente a la perfección antes de que puedan ser montadas juntas de forma constructiva. Las personas son almas, con la posibilidad de la perfección implícita en ellas. Y nada pone más de manifiesto el potencial de un alma como el interactuar y unirse con otras almas. Individuos imperfectos, reunidos con amor y compañerismo, forjan comunidades perfectas.

El   farbrenguen   concluyó.   Tan   pronto como acabó Shabat, un grupo de académicos se reunió para recordar y escribir las palabras del Rebe (siendo Shabat, no hay dispositivos electrónicos de registro). Dentro de 24 horas, las palabras del Rebe se transcribieron,  tradujeron en media docena de idiomas, y llegaron por fax a cientos de centros de Jabad en el mundo. Los Jasidim del Rebe ahora tenían “material” para estudiar, difundir y aplicar hasta el próximo Shabat.

Pero la tarde del lunes, 27 de Adar I, 5752 (2 de marzo, 1992), el Rebe sufrió un derrame cerebral que le paralizó el lado derecho y, lo más   devastador,   le   robó   la   capacidad   de hablar. No hubo farbrenguen el Shabat siguiente, ni después. En el verano de 1994, el alma del Rebe ascendió a lo alto, dejando huérfana a una generación.

Los Jasidim aún están a la espera para el próximo farbrenguen. Mientras tanto, están construyendo comunidades.

Por Ianki Tauber

¿Qué sucedió con todos los elementos sagrados de oro y piedras preciosas del Beit HaMikdash?

En el libro Elef Dor (recopilado por Ierujam Horowitz), que es un compendio de datos extraídos de la Biblia, los exégetas, la Mishná, el Talmud, midrashim, respuestas de los Rishonim y Ajaronim, etc, hallamos respuestas y datos desconocidos. “No existe número para cuantificar el oro y la plata y tesoros que sustrajeron los romanos de Jerusalém. El historiador Iosef Ben Matitiahu (Flavio Josefo) relata que la cantidad de oro hallada por los soldados era tan grande en la ciudad y el Templo, que esto provocó un marcado descenso del precio del oro en la zona, hasta la mitad de su costo habitual.

La vid de oro gigante realizada por Herodes que Iosef describe, también fue llevada a Roma: “Era de oro puro. Estaba colocada sobre una de las columnas y pesaba 1000 piezas de oro. Había sido realizada por orfebres profesionales. Las hojas estaban hechas en oro verdoso y los frutos llevaban incrustadas piedras preciosas. Era una pieza increíble que deleitaba a todo aquel que la observaba…” Uno de los cohanim, amenazado de muerte, descubrió ante los romanos depósitos de lana turquesa, roja, hilos de lino y enormes cantidades de fragancias costosas que se usaban para el Incienso. Además, entregó a Tito dos Menorot (Can‐ delabros) de oro, similares en tamaño al Candelabro del

Beit Hamikdash. También mesas, tenedores y fuentes de mucho peso realizadas en oro puro. Hallaron el lugar secreto donde se guardaban las vestimentas del Sumo Sacerdote y numerosas piedras preciosas.

Otra fuente de suministro de oro para los romanos fueron los propios habitantes de Jerusalém. Muchos de los utensilios importantes fueron llevados por los soldados y bastante tiempo después podían verse entre los tesoros de Roma: el Tzitz‐ Placa de oro para el turbante del Sumo Sacerdote, un Candelabro de Oro, el Parojet‐ cortina Divisoria entre el Kodesh‐ Santo‐ y el Kodesh HaKodashim‐Santo de Santos. Incluso el famoso trono de oro del rey Shlomó (o sus partes). Rabí Itzjak Abarbanel testifica: “También fueron sustraídas piedras preciosas de Ierushalaim. Y muchas de ellas se hallan aún en Roma y la ciudad de Pisa y otras localidades”. Cuando Tito llegó a Roma, se organizó en su honor una marcha de victoria. Iosef Ben Matitiahu la relata en detalle (La guerra de los judíos‐ tomo VII). Entre otros datos describe: “De entre todos los tesoros del botín, sobresalían los utensilios que fueron llevados del Beit HaMikdash de Ierushalaim. La pesada mesa de oro puro, la gran Menorá – Candelabro de oro. Y como trofeo, desfiló un Sefer Torá (Rollo de Torá) de los judíos*…”

Arriesgo su vida

1918. La guerra civil estalló entre los rojos y los blancos en Rusia. Después de unos meses de amargas luchas callejeras, los Rojos vencieron. Los comunistas comenzaron a gobernar por la fuerza a los millones de ciudadanos rusos.

Para establecer firmemente su posición, compilaron medidas para regular la vida de los ciudadanos. No podían congregarse por la noche, y durante el día se permitía que se reunieran pocas personas, para que no intentaran conspirar contra el gobierno.

A partir de 1919, el gobierno tomó medidas más duras. Establecieron leyes que limitaban las actividades y la autoridad de las instituciones religiosas. Seguían a los rabinos y organizaban pesquisas en sus hogares en busca de pruebas de rebelión.

Un día llegaron a la casa de rabi Shalom Dovber de Lubavitch, el Rebe Rashab, en Rostov. Un grupo de soldados con rifles irrumpió en la casa del Rebe para buscar ma terial antirrevolucionario. Se ordenó a los miembros del hogar que no se movieran. La vista de los soldados armados era aterradora, y el Rebe les comentó a los que estaban a su alrededor que lo correcto sería que los soldados quitaran las bayonetas de sus rifles.

Todos en la casa estaban aterrorizados, mirando en silencio mientras los soldados revolvían la casa en su búsqueda. Ninguno se atrevió a repetir a los soldados lo que dijo el Rebe. Pasó otro momento, y Rabi Iaakov Landau, joven rabino que era un miembro de la casa en la casa del Rebe, habló valientemente con el oficial al mando y le pidió que considerara el honor del Rebe y que quitara las bayonetas.

El oficial podría haber ordenado que golpearan al joven, pero sorprendentemente, el oficial dijo a sus soldados que respetaran los deseos del Rebe.

Pero la búsqueda no había terminado. Los soldados continuaron, y uno de ellos encontró una caja de tabaco que el Rebe usaba en Pesaj. El soldado se la guardó en el bolsillo. El Rebe observó el robo y gimió, diciendo a los que lo rodeaban que la caja era preciosa para él y que estaba dispuesto a canjear la caja de rapé de Pesaj, que estaba hecha de hojalata, por otra diferente de plata.

Los miembros de la familia pensaron que no era un momento propicio para discutir con los soldados por algo tan insignificante. Una vez más, fue el rabino Iaakov Landau quien arriesgó su vida y, como un jasid leal, accedió a la solicitud del Rebe. Se volvió hacia el oficial y le pidió que le dijera al soldado que devolviera la caja.

Nuevamente los presentes estaban seguros de que el oficial, un hombre malvado cuyo odio por los judíos ardía en sus ojos, ordenaría el arresto del rabino Landau, pero increíblemente, se volvió hacia los soldados, con el rostro enrojecido de ira, y dijo que quienquiera hubiera robado la caja debía sacarla de su bolsillo y ponerlo sobre la mesa, de lo contrario lo lamentaría. En cuestión de segundos, uno de los soldados sacó a regañadientes la caja de su bolsillo y la colocó sobre la mesa.

El Rebe pareció complacido hasta que notó que la tapa de la caja se había abierto. Su rostro estaba abatido de nuevo y dijo que ya que la caja se había abierto ya no la necesitaba, pues posiblemente el soldado hubiera tenido una partícula de jametz en su bolsillo.

Cuando los soldados salieron de la casa, una bala de uno de los soldados disparó accidentalmente al soldado que había robado la caja y lo mató en el acto.

Este difícil episodio dejó su huella en el Rebe Rashab, quien dijo que no podía seguir viviendo con los comunistas. Poco después, el 2 de Nisan de 1920, falleció.