
Lag Baomer y la visión de Rabí Shimon Bar Iojai
En Lag Baomer, judíos de todo el mundo celebran la vida de un hombre que, en cierto sentido, vivía en el futuro.
Lag Baomer, el día 33 de la cuenta del Omer, marca el aniversario del fallecimiento de Rabí Shimon Bar Iojai, uno de los grandes sabios del judaísmo que vivió aproximadamente en la segunda generación después de la destrucción del Templo, hace unos 1.900 años.
Rabí Shimon es considerado el autor del Zohar, la obra fundamental de la Cabalá, así como del Mejilta, un importante texto midráshico. Además, cientos de sus enseñanzas y leyes aparecen citadas en el Talmud.
Su influencia fue decisiva en la transmisión de la Torá a lo largo de los siglos, tanto en su dimensión revelada —legal y talmúdica— como en su dimensión esotérica o mística.
Pero lo que realmente caracteriza la vida de Rabí Shimon Bar Iojai es que parecía habitar una realidad que, para la mayoría de nosotros, aún pertenece al futuro: la realidad de la redención mesiánica.
Se dice que, para él, el Templo Sagrado nunca fue destruido, el pueblo de Israel nunca entró en el estado de galut (exilio físico y alienación espiritual), y el mundo ya había alcanzado la perfección divina de la era del Mashíaj.
Una mirada al mundo venidero
El Midrash relata una historia:
En cierta ocasión, uno de los discípulos de Rabí Shimon abandonó la Tierra de Israel y regresó convertido en un hombre rico. Los otros discípulos, al verlo, sintieron envidia y comenzaron a pensar en hacer lo mismo.
Entonces Rabí Shimon los llevó a un valle frente a Merón y dijo:
“¡Valle! ¡Valle! ¡Llénate de monedas de oro!”
Ante sus ojos, el valle comenzó a llenarse de monedas.
Rabí Shimon les dijo entonces a sus discípulos:
“Si es oro lo que desean, aquí tienen oro; tómenlo. Pero quien toma ahora está tomando su parte del Mundo por Venir, porque la verdadera recompensa de la Torá pertenece al mundo venidero”.
La explicación jasídica
El Rebe de Lubavitch explica un significado más profundo de esta historia.
La Torá es el canal a través del cual toda la vitalidad y el sustento de la creación fluyen desde lo alto. Por lo tanto, todo lo que existe en nuestro mundo —desde las bendiciones espirituales más elevadas hasta la riqueza material representada por monedas de oro— proviene, en última instancia, de la Torá.
Sin embargo, nuestro mundo es un lugar de ocultamiento.
Las bendiciones llegan, pero su origen permanece oculto. Podemos ver los resultados, pero percibimos de manera distorsionada sus causas.
En nuestra realidad parece posible que alguien dedicado a la Torá viva en pobreza, mientras que quien se aleja de ella alcance riqueza material. Esa es la naturaleza de nuestro mundo.
El mundo de la verdad
El mundo del Mashíaj, en cambio, será el mundo de la verdad.
Será un mundo en el que la causa será visible dentro del efecto, y la fuente de todas las cosas quedará revelada sin distorsión. Allí se reconocerá claramente que incluso el oro físico fluye del conducto espiritual de la Torá.
Rabí Shimon Bar Iojai, explican los sabios, ya vivía en esa realidad futura.
Sus discípulos, en cambio, seguían viviendo en el mundo presente.
Por eso, en aquel momento, les concedió un breve vistazo al mundo venidero. Les permitió contemplar, aunque fuera por un instante, la realidad espiritual en la que él vivía constantemente.
El significado de Lag Baomer
Cada año, en Lag Baomer, somos atraídos simbólicamente hacia la órbita espiritual de Rabí Shimon.
Los maestros jasídicos explican que el día del fallecimiento de una persona justa es también el momento en que todos sus actos, enseñanzas y logros alcanzan su plenitud.
Por eso, en el día culminante de la vida de Rabí Shimon Bar Iojai, su influencia espiritual se intensifica. En ese día tenemos la oportunidad de acercarnos a su visión: la visión de un mundo redimido, armonioso y plenamente conectado con lo divino.


