Salmos para tiempos de angustia

Salmos para la angustia: cuáles leer en momentos difíciles

Publicado por Kehot Publication Society

 

Cuando un judío se enfrenta a un desafío, su respuesta inmediata es clamar a Di-s en oración, a menudo a través de las conocidas palabras divinamente inspiradas de los Salmos, recopiladas por el rey David. Los siguientes capítulos de los Salmos han sido seleccionados para la oración privada y comunitaria durante este tiempo.

Capítulo 22

Para el director; sobre Ayelet Hashájar. Salmo de David.

Di-s mío, Di-s mío, ¿por qué me has abandonado? Estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor. Di-s mío, clamo de día y no respondes; de noche, y no hay silencio para mí.

Pero Tú eres santo, entronizado sobre las alabanzas de Israel. En Ti confiaron nuestros padres; confiaron y Tú los libraste. Clamaron a Ti y fueron salvados; confiaron en Ti y no fueron avergonzados.

Pero yo soy gusano y no hombre, oprobio de la gente y despreciado por el pueblo. Todos los que me ven se burlan de mí; abren los labios y menean la cabeza: “Que se encomiende al Señor; que Él lo libre, que lo salve, puesto que en él se deleita”.

Porque Tú me sacaste del vientre; me hiciste confiar desde el pecho de mi madre. Sobre Ti fui arrojado desde el nacimiento; desde el vientre de mi madre Tú eres mi Di-s. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay quien ayude.

Me rodean fuertes toros; los poderosos de Basán me cercan. Abren contra mí su boca como león que desgarra y ruge. Soy derramado como agua y todos mis huesos se descoyuntan; mi corazón es como cera, derritiéndose en mis entrañas. Mi fuerza se seca como un tiesto, mi lengua se pega a mi paladar; me has puesto en el polvo de la muerte.

Perros me rodean; una banda de malhechores me cerca; horadan mis manos y mis pies. Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan. Reparten entre sí mis vestiduras y sobre mi ropa echan suertes.

Pero Tú, Señor, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra mi alma de la espada, mi vida de las garras del perro. Sálvame de la boca del león y respóndeme desde los cuernos de los toros salvajes.

Anunciaré Tu Nombre a mis hermanos; en medio de la congregación Te alabaré. Los que temen al Señor, alábenlo; toda la descendencia de Jacob, glorifíquenlo; témanlo, descendencia toda de Israel.

Porque no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del afligido; ni le ocultó Su rostro; cuando clamó a Él, lo escuchó. De Ti viene mi alabanza en la gran congregación; cumpliré mis votos delante de los que Le temen.

Los humildes comerán y se saciarán; alabarán al Señor los que lo buscan; vivirá su corazón para siempre. Recordarán y volverán al Señor todos los confines de la tierra, y se postrarán ante Ti todas las familias de las naciones.

Porque del Señor es el reino, y Él gobierna sobre las naciones. Comerán y se postrarán todos los poderosos de la tierra; ante Él se inclinarán todos los que descienden al polvo, aun el que no puede conservar su alma.

La descendencia le servirá; será contada del Señor a la generación venidera. Vendrán y anunciarán Su justicia al pueblo que ha de nacer, porque Él lo hizo

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